Enrique Ortez Colíndres: "Los militares pusieron a Micheletti"

Las declaraciones de Enrique Ortez Colindres al Canal Cholusat Sur han dado de que hablar a los medios zelayistas, quienes ahora consideran probado más allá de toda duda que lo que sucedió el 28 de junio del 2009 fue un golpe de Estado militar, por la boca de un ex-funcionario del régimen.

¿Pero qué fue exactamente lo que dijo Ortez Colíndres?

Para sorpresa y desmayo de los que defendieron a Micheletti, Ortez Colindres afirma ahora que el verdadero poder en el gobierno de Micheletti eran los militares, y que éste debía responder por sus acciones a los militares. En otras palabras —según interpreto las declaraciones de Ortez— Micheletti tenía un poder limitado por el Ejército. Tanto así que no podía a sentarse a negociar directamente con Hugo Chávez —el dueño del circo, por así decirlo— una salida al conflicto, porque los militares, que son los que ostentaban el poder real, se hubieran opuesto. La situación cambia actualmente, ya que el gobierno de Lobo no le debe obediencia a los militares, porque su legitimidad se basa en las urnas.

¿Pero fue golpe de Estado o no?

Ortez Colindres no se decide a calificar la expulsión de Zelaya como tal, alegando que lo que sucedió en Honduras fue algo “sui generis”. No queda probado, por lo tanto —en la opinión de Ortez Colíndres— que lo sucedido el 28 de junio fuera un golpe de Estado, aun cuando a veces lo llame así en su conversación con Esdras Amado López, un periodista más al servicio de Hugo Chávez.

Para escuchar lo que dijo exactamente, oigan desde el minuto 3 el video incrustado en este post.

Transcripción de Entrevista

Ortez Colíndres dijo: “Cuando yo estuve de asesor de Micheletti, yo estuve de frente contra Chávez. No estoy de acuerdo con Chávez, pero soy un hombre que soy capaz de negociar con cualquier enemigo. Entonces, al enemigo hay que sentarlo en la mesa para llegar a puntos de [inaudible]…”

El periodista zelayista Esdras Amado López pregunta: “¿No habían condiciones con Micheletti para que se sentara con Chávez, y porqué?”.

Ortez Colindres contesta: “No habían condiciones por una razón fundamental: porque el enemigo del Ejército de Honduras es Chávez. Si Micheletti había sido puesto en la jerarquía de mando por el Ejército, yo no creo que Micheletti haya tenido el valor, ni la capacidad individual de irse a sentar con Chávez sin tener la aprobación del mandatario que lo puso en ese momento, que eran las Fuerzas Armadas. Hoy es diferente…”

El periodista interrumpe: “Permítame un ratito… ¿Que Micheletti no podia sentarse con Chávez si no tenía qué…?”

Ortez Colíndres responde: “Si no tenía… Póngale así: si yo soy un político…”

—Permítame doctor, usted me dice que el presidente no se podía sentar con Ez [sic] mientras los militares, que eran los mandatarios, no se lo permitieran.

—Hubiera sido una locura sin más.

—¿O sea que al presidente quienes lo ponen son los militares?

—Los militares son los que hacen que corra la cadena jurídica y lo ponen.

—¡Ah! ¿O sea que éste fue un golpe de Estado militar?

—Mire, este es un caso sui géneris. Unos dicen que fue un golpe de Estado…

—No, no, no. Por lo que usted está revelando esta noche…“

—El Ejército lo puso.

—¿Cómo?

—El Ejército lo puso.

—¿A Roberto Micheletti?.

—Sí. Ajá, ¿y que más?

—No, no hay más… ¿Fue un golpe militar?

—Para qué se lo voy a negar.

—Gracias… porque, porque… es un golpe…

—El Ejército lo puso, y el Ejército fue el garante para la sucesión…

—Ajá, ¿y no es que era una “sucesión presidencial”?

—Es que ellos hicieron la sucesión.

—¿Quiénes? ¿Los chafas?

—Los chafas, claro que sí.

—O sea: ¿Los chafas tuvieron la capacidad de convencer al Congreso, de convencer a la Corte, de convencer al Fiscal… de tumbar a Mel para poner a Micheletti?

—¡No, no, no! Perdone. Los chafas… Si Mel se quiere sentar en las bayonetas…

—Eso ya está suficientemente discutido. Pero usted me acaba de decir que…

—No. Vamos al germen, vamos al germen del golpe. Yo les dije: “Vayan a ver a Mel para rescatarlo. Pero Mel Zelaya es olanchano, y los va a mandar a la “m” si ustedes le van a pedir que pare la cuarta urna. Prepárense que [inaudible]”. Y cuando salieron de ahí expulsó y destituyó hasta en la televisión a Vásquez Velasquez. ¿Entonces… qué sucedió? El Ejército comenzó a pensar: “Ajá, ¿y quién es el que sigue?”

—¿O sea que Vásquez se sintió ofendido por Mel?

—No solamente… ¡Lo echó fuera! ¡Si lo destituyó hasta en la televisión!

—Sí.

—¿Entonces quién era el segundo que iba a destituir Mel? Ya solo faltaban 24 horas para que justamente las elecciones amañadas que tenía Mel se hubieran practicado. Y al llegar Mel al poder, 48 horas después hubiera disuelto al Ejército, hubiera disuelto al Congreso, y se hubiera armado prácticamente un gobierno a base de una Constituyente.

—¿Y entonces por eso…?

—Por eso es que corre la quinta, por eso al irse Mel se pone al que sigue en la Constitución.

—¿Cómo qué al irse Mel? ¡Al sacar a Mel!

—Póngalo así, pues. Póngale lo que quiera.

—¡No, no, no! ¡Lo que ocurrió!

—Póngale que al sacar a Mel no se podía romper el orden juridico…

—¿Y quién decide sacar a Mel? ¿Los chafas?

—Los chafas son los que sacan a Mel.

—¡Oiga lo que está diciendo, doctor!

—Es que yo no me arrepiento.

—No. ¡Oiga lo que está diciendo! ¡Usted le está echando la culpa a Romeo Vásquez Velasquez de este golpe!

—A las Fuerzas Armadas de Honduras

—Ajá, ¿y quién era el Comandante en Jefe?

—Mel.

—¿Ah?

—Mel.

—¡Es paja!

—Era el jefe. Ajá, ¿y entonces qué pasó? ¡No cumplieron las órdenes arbitrarias de romper la Constitución!

—¡Vaya!

—¡Ahh!

—¡Qué interesante! Vamos a hablar de esto. Lo voy a invitar al programa.

—Invíteme, que va a ser un placer.