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Costumbres Navideñas de la Danlí del Recuerdo

Las Posadas

Se inician el quince de diciembre y simbolizan la llegada de José y María. Sale del Templo Parroquial hacia una casa fijada de antemano, al llegar al lugar donde se recibirán los Santos Peregrinos, los de afuera tocan la puerta y piden posada, cantando los de adentro, lo niegan, ruegan los de afuera y por fin las puertas se abren con suma alegría, después del rezo los acompañantes son obsequiados con ricas golosinas, la noche siguiente se dirige a un nuevo albergue; las más entusiastas dirigentes de esta festividad son: Doña Amparo de Medina, Martinita de Valle, Matilde Vega de Galeas, Goyita Rodríguez, Margarita Sosa, Castidad Salandía y otras que nuestra memoria infiel no nos permite recordar, pero que han dejado un recuerdo imperecedero con hondo sabor tradicional.

Navidad

La noche buena era una fiesta hogareña, donde la tradicional torrija y el incomparable nacatamal ponían la nota solemne a esta conmemoración del nacimiento del Salvador del Mundo. Los Nacimientos más famosos eran: el de Don Pancho Ramírez, Mariana Valle de Castillo y Tula de Alcántara; lo más simpático de esta festividad era la pérdida del niño que sucedía en nuestra ciudad tal como lo describe el ilustre Filólogo hondureño, Dr. Alberto Membreño de la siguiente manera: “Puesto el nacimiento y abierto al público las noches de pascua, concurre la gente en pandillas a verlo.

Uno de tantos amigos de la casa se roba al niño; pasado el último día de la pascua, el dueño del nacimiento y el que se robó al niño se ponen de acuerdo para la buscada y en la fecha convenida salen en procesión por las calles hombres, mujeres y muchachos de la casa del nacimiento, con música, cohetes a buscar al niño. Llegan a una casa y luego a otra en su busca, a lo que llaman Posadas y después de un breve canto en cada posada alusivo al acto, se dirige la procesión a aquella en la que va a tener lugar la fiesta y en la que hallan al niño. Sigue un baile de confianza, que concluye después que los concurrentes han tomado el ponche de piña o de leche.

Las paseadas de Chimina Romero

Chimina Romero, es quizá el personaje más representativo de nuestro lar nativo. La paseada salía de su casa de habitación situada en el Barrio Tierra Blanca, exactamente a las nueve de la noche iniciaba el desfile la incomparable Chimina, con su inseparable peineta andaluza, sus bien limpias y almidonadas enaguas, su collar de negros pacones y sus desproporcionados aretes, le daban la apariencia de una linajuda Dama Española, pero más nos recuerda el perfil de la reina Victoria.

Acompañaban la alegre paseada hombres, mujeres y niños, quienes caminaban por enmedio de la calle, el conjunto musical que iniciaba el desfile ejecutaba alegres marchas, al llegar al nacimiento escogido, se bailaba hasta el amanecer.

Las arengas de Chimina eran conminatorias: “la que se quiera ir con su novio —sentenciaba— que lo haga de su casa, de las paseadas, jamás, porque me desprestigian”.

Así era Maximina Romero, franca, bonachona y servicial, que un infausto —día del mes de enero de 1973, dejó el mundo de los vivos para traspasar los umbrales de lo ignoto.

Las Pastorelas del Padre Reyes

En la época navideña las pastorelas del Padre Reyes tenían un lugar preferente y por así decirlo una aceptación general. Crucita Novoa Mayorquín, con un entusiasmo poco común, reunía jóvenes de ambos sexos, y con la técnica rudimentaria de una teatrista en ciernes repasaba los papeles de sus actores.

La noche que se presentó la Pastorela Olimpia en el atrio de la casa parroquial, fue para Crucita Novoa, la mejor de sus noches, pues los aficionados del teatro la ovacionaron hasta el delirio, estos sinceros aplausos fueron recompensa que recibió como un estímulo por mantener viva la llama de las tradiciones nativas.

Tomado de “Danlí en el Recuerdo”. Segunda Edición. Por Darío Gonzáles.

Resumen de la novela Blanca Olmedo

La novela Blanca Olmedo es una de las más conocidas en Honduras. Y quizá, al igual que Prisión Verde, se le reconoce no por su mérito literario, sino por lo que tiene de crítica social.

Blanca Olmedo, una novela romántica escrita a principios del siglo XX, resulta ya anacrónica para su época, porque el período cultural del romanticismo ya se consideraba superado para ese tiempo.

Al contrario de Prisión Verde, que es una novela que trata de reflejar las vivencias de la gente humilde en los bananales de la Costa Norte, en Blanca Olmedo los protagonistas gozan de una exquisita educación que les permite usar siempre un lenguaje refinado. En las tertulias a las que asisten estos personajes se ejecutan piezas musicales famosas en Europa. El lugar de la acción aparece como una ciudad indeterminada en algún país del continente americano. Es hasta la última página del libro que nos damos cuenta que la acción se desarrolla en la ciudad de Danlí, Honduras, de dónde también es originaria la autora, Lucila Gamero de Medina.

De hecho, la protagonista de la novela, la señorita Blanca Olmedo, guarda cierto parecido con la autora, especialmente en lo que concierne a su perspectiva filosófica y religiosa. Doña Lucila gustaba de definirse a sí misma como “librepensadora”, al igual que lo hace Blanca Olmedo en el libro. Lucila Gamero y Blanca Olmedo parecen profesar una cierta tendencia hacia el panteísmo y formulan fuertes críticas en contra de la religión católica-romana.

Blanca Olmedo es una historia trágica, es la historia de una joven que lucha por ser feliz en contra de una adversidad que la acecha a cada paso y que al final no logra vencer. Blanca Olmedo es una muchacha ejemplar, bella e inteligente, cualidades que en vez de favorecerle le atraen enemigos que no cejan en su empeño por destruirla.

Las desgracias de Blanca Olmedo comienzan cuando el personaje Elodio Verdolaga se ofrece para llevar los asuntos legales de su Padre, don Carlos Olmedo. Verdolaga se pone de acuerdo con el demandante para perjudicar a don Carlos, haciéndole perder sus bienes, y también pretende aprovecharse de la desgracia económica de la familia para aprovecharse de Blanca. Don Carlos se da cuenta de la traición de Verdolaga y se lo comunica a su hija Blanca, que desde ese momento empieza a despreciar a Verdolaga con todo su ser. Don Carlos muere poco después, agobiado por la desgracia.

Elodio Verdolaga es retratado como el perfecto sinvergüenza, como un caballero de industria, es decir, una persona sin escrúpulos que engaña, miente y estafa a cualquier incauto. Verdolaga está casado y tiene hijos, pero eso no es obstáculo para sus pretensiones de poseer a Blanca. No tiene título de abogado, pero aun así ejerce el derecho, y por medio de su astucia logra llegar al puesto de Juez de Letras, ante el asombro de Blanca, que ve como un hombre que es el epítome de la corrupción y el cinismo es premiado por el Estado con el puesto de administrador de justicia.

Blanca logra conseguir trabajo como institutriz en la casa de la señora Micaela Moreno y se hace amiga de su alumna, la señorita Adela. Adela es una adolescente que pasa muy enferma, agobiada por la manera estricta en que la cría su tía, la señora Micaela, quien es una fanática de la religión católica, del conservadurismo católico de su tiempo. Doña Micaela está convencida de que las diferencias entre las clases sociales existen por la voluntad de Dios, y que las personas que tienen dinero como ella no deben de tener relaciones de amistad con personas más desafortunadas. Por lo tanto, ella considera que Blanca Olmedo no es digna de su amistad, ni de la amistad de su sobrina ni de su hijo, porque es de una clase inferior. Doña Micaela se aferra a esta creencia retrógrada, a pesar de que Blanca Olmedo fue despojada de su herencia por medio del engaño –no nació pobre– y que tiene mayor educación y buenos modales que ella, que se cree superior solo por el hecho de tener más dinero.

Doña Micaela es instruida en asuntos religiosos por el joven Padre Sandino, quien la visita asiduamente con el objeto de ver a la joven Blanca, de quien se enamora de manera enfermiza, y a quien pretende conquistar, a pesar de que sus votos religiosos de castidad se lo prohiben. El padre Sandino llega hasta el extremo de renegar de su religión delante de la señorita Blanca, con el afán de convencerla de que sus votos de castidad no significan nada para él, mientras en público aparenta ser un modelo de piedad cristiana. El padre Sandino sufre el lógico rechazo de Blanca.

El joven médico Gustavo Moreno, hijo de doña Micaela no tarda en darse cuenta de la belleza de Blanca Olmedo y en pretender su amor, pero Blanca, sabiendo la opinión de doña Micaela trata de esquivarlo por todos los medios, y se hace amiga del joven Joaquín Leiva, quien llega a visitarla frecuentemente. Leiva termina también enamorado de Blanca, pero ésta también lo rechaza.

Al final Gustavo logra vencer la resistencia de Blanca y la hace su novia. Esto provoca el esperado rechazo visceral de doña Micaela, quien se resiste a que su hijo se case con una mujer que ella considera inferior. Gustavo logra apaciguar a su madre por un tiempo, mientras el padre Sandino y Verdolaga conspiran juntos para separar a la pareja. Para ganar tiempo le aconsejan que se posponga el matrimonio, y a esta petición Gustavo accede gustoso.

Elodio Verdolaga propone hacer uso de sus influencias políticas para mandar a Gustavo a la guerra, reteniendo las cartas que éste mande a su novia. Doña Micaela accede a este plan, a pesar del peligro que representa para su hijo.

Después de que Gustavo parte a la guerra, doña Micaela despide a Blanca de la casa, no sin antes haberla insultado haciéndose eco de las calumnias que le comunicaron el padre Sandino y Verdolaga. Verdolaga le había dicho que Blanca había sido su amante. El padre Sandino acusó a Blanca de tratar de seducirlo. A estas calumnias Doña Micaela agregó la acusación de que Blanca había seducido a Gustavo por interés material, y de que lo había “prostituido”.

Blanca sale muy agitada y enferma de la casa de doña Micaela y se va a refugiar a la casa de la que había sido su empleada doméstica, quien le contó el secreto de que en realidad Gustavo no era hijo de doña Micaela.

Blanca no logra comunicarse con Gustavo. Las cartas que ambos se dirigen son retenidas por el correo, a instancias de Verdolaga. La salud de Blanca empeora cuando Verdolaga publica sus calumnias en un periódico. Al final Blanca muere con su vestido de novia, sin haber visto a Gustavo. Cuando Gustavo regresa de la guerra y es informado de la situación se suicida y la joven Adela muere de la impresión que le produjo la muerte de Gustavo.

En el epílogo, un epitafio en el mausoleo en que sepultaron a Gustavo, Blanca y Adela reza: Víctimas inocentes de un Representante de la Justicia, de un Representante de la Religión Católica y de una Mujer Fanática. El cura Sandino desaparece del lugar, Doña Micaela se arrepiente del mal cometido y funda un asilo para ayudar a chicas pobres y Elodio Verdolaga es condenado a cadena perpetua por sus múltiples crímenes.

La novela no está disponible en Amazon, pero se puede leer fragmentos de ella en Google Books. Para conseguir un ejemplar hay que comunicarse con Editorial Guaymuras.

Vandalismo en Día del Estudiante en Danlí, 1963.

El vandalismo estudiantil no es nada nuevo en Honduras.

En el gobierno de Ramón Villeda Morales, unos meses antes del golpe de Estado de 1963, un grupo de empresarios de Danlí enviaba una nota a los estudiantes del Instituto Departamental de Oriente, acusándolos de acciones vandálicas; amenazando incluso con tomarse la justicia en sus propias manos, ante la inacción de las autoridades locales.

Vandalismo en el día del Estudiante
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Frecuentes apagones en Danlí

En Danlí ya son costumbre los cortes de energía eléctrica los sábados en la mañana, de 8 am a 4 pm. A veces los hacen un sábado de por medio.

Pero ahora tenemos que soportar apagones más frecuentes e inesperados, más que todo por la tarde y la noche.

La ENEE no se ha dignado a explicar el porqué de estos cortes de energía, y los medios locales no parecen interesados en denunciar esta situación.

La ENEE tampoco se hace responsable por los aparatos eléctricos dañados por las frecuentes fluctuaciones de la energía, ni por las pérdidas de la economía local.

Navidades del recuerdo en Danlí

Por: Darío González

Las Posadas

Se inician el quince de diciembre y simbolizan la llegada de José y María. Sale del Templo Parroquial hacia una casa fijada de antemano, al llegar al lugar donde se recibirán los Santos Peregrinos, los de afuera tocan la puerta y piden posada, cantando los de adentro, lo niegan, ruegan los de afuera y por fin las puertas se abren con suma alegría, después del rezo los acompañantes son obsequiados con ricas golosinas, la noche siguiente se dirige a un nuevo albergue; las más entusiastas dirigentes de esta festividad son: Doña Amparo de Medina, Martinita de Valle, Matilde Vega de Galeas, Goyita Rodríguez, Margarita Sosa, Castidad Salandía y otras que nuestra memoria infiel no nos permite recordar, pero que han dejado un recuerdo imperecedero con hondo sabor tradicional.

Navidad

La noche buena era una fiesta hogareña, donde la tradicional torrija y el incomparable nacatamal ponían la nota solemne a esta conmemoración del nacimiento del Salvador del Mundo. Los nacimientos más famosos eran: el de don Pancho Ramírez, Mariana Valle del Castillo y Tula de Alcántara; lo más simpático de esta festividad era la pérdida del niño que sucedía en nuestra ciudad tal como lo describe el ilustre Filólogo hondureño, Dr. Alberto Membreño, de la siguiente manera:

“Puesto el nacimiento y abierto al público las noches de pascua, concurre la gente en pandillas a verlo. Uno de tantos amigos de la casa se roba al niño; pasado el último día de la pascua, el dueño del nacimiento y el que se robó al niño se ponen de acuerdo para la buscada y en la fecha convenida salen en procesión por las calles hombres, mujeres y muchachos de la casa del nacimiento, con música, cohetes a buscar el niño. Llegan a una casa, y luego a otra en su busca, a lo que llaman Posadas y después de un breve canto en cada posada alusiva al acto, se dirige la procesión a aquella en que va a tener lugar la fiesta y en la que hallan al niño. Sigue un baile de confianza, que concluye después que los concurrentes han tomado el ponche de piña de leche.”

Las Paseadas de Chimina Romero

Chimina Romero, es quizá el personaje más representativo de nuestro lar nativo.

La paseada salía de su casa de habitación situada en el Barrio Tierra Blanca, exactamente a las nueve de la noche iniciaba el desfile de la incomparable Chimina, con su inseparable peineta andaluza, sus bien limpias y almidonadas enaguas, su collar de negros pacones y sus desproporcionados aretes, le daban la apariencia de una linajuda Dama Española, pero más nos recuerda el perfil de la Reina Victoria.

Acompañaban la alegre paseada hombres, mujeres y niños, quienes caminaban por enmedio de la calle, el conjunto musical que iniciaba el desfile ejecutaba alegres marchas, al llegar al nacimiento escogido, se bailaba hasta el amanecer.

Las arengas de Chimina eran conminatorias: “la que se quiera ir con su novio —sentenciaba— que lo haga de su casa, de las paseadas, jamás, porque me desprestigian”.

Así era Maximina Romero, franca, bonachona y servicial, que un infausto día del mes de enero de 1973, dejó al mundo de los vivos para traspasar los umbrales de lo ignoto.

Día de Reyes

Simboliza la adoración de los Reyes Magos, es el último día de la fiesta pascual, se acostumbra en nuestra ciudad, poner a las doce del día, un recipiente de agua cristalina con vista hacia el infinitivo para ver pasar los reyes magos, en nuestra niñez realizamos esta sempiterna tradición con la desafortunada desdicha de no ver jamás a los recordados: Melcho, Gaspar y Baltazar.

Las Pastorelas del Padre Reyes

En la época navideña las pastorelas del Padre Reyes tenían un lugar preferente y por así decirlo una aceptación general. Crucita Novoa Mayorquín, con un entusiasmo poco común, reunía jóvenes de ambos sexos, y con la técnica rudimentaria de un teatrista en ciernes repasaba los papeles de sus actores. La noche que se presentó la pastorela Olimpia en el atrio de la iglesia parroquial, fue para Crucita Novoa, la mejor de sus noches, pues los aficionados al teatro la ovacionaron hasta el delirio, estos sinceros aplausos fueron recompensa que recibió como un estímulo para mantener viva la llama de las tradiciones nativas.

Tomado del libro Danlí en el Recuerdo (1988) de Darío González.

Comidas típicas de Danlí

Por: Darío González

Entre las comidas y bebidas típicas que se saboreaban en la ciudad de Danlí se encuentra el mondongo, el estofado, guiso que consiste en condimentar un manjar con aceite, vino, vinagre, ajo, cebolla y varias especias.

Nacarigüe: consiste en un potaje de carne y maíz quebrado, sopa de hueso de venado ahumado, condimentado y zazonado con recado de semillas de ayote.

La Chanfaina, la cazuela, los nacatamales y las rosquillas de aliño, gozan de una marcada aceptación general entre los moradores de la ciudad de Danlí. Daremos a conocer ciertas recetas de bebidas y comidas típicas para que las personas amantes al arte culinario las pongan en práctica a la brevedad que el apetito aconseje.

Receta para Mixtela

Ingredientes

¼ litro de aguardiente
2 onzas de canela en raja
2 bolitas de nuez moscada
4 limones
3 libras de azúcar
  colorante rojo
3 botellas de agua pura

Preparación

  1. Mida el agua y agregue el azúcar, canela y la nuez moscada rayada.
  2. Agréguele la cáscara de los 4 limones, rallada también.
  3. Cuando la miel esté que ya se pegue, bájela (cuélese antes de que se espese) y hasta después de colada mézclele el limón rallado (la cáscara).
  4. Déjela enfriar, para que le mezcle el aguardiente al gusto.
  5. Envásela ya cuando esté totalmente fría.

Receta del Rompopo

Ingredientes

1 botella de leche
2 onzas de canela en raja
1 bolita de nuez moscada
3 huevos
4 onzas de azúcar blanca.

Preparación

  • Ponga a hervir la leche con canela, azúcar y la nuez moscada rallada.
  • Cuando hierva suficiente, cuélela y déjela enfriar.
  • Bata las yemas de los huevos hasta que especen y pierdan el mal olor.
  • Mezcle las yemas con la leche y demás ingredientes.
  • Póngalas a fuego lento y no deje de mover, no deje que hierva para que no se cocina el huevo o se corte.
  • Déjelo enfriar y mézclele el aguardiente al gusto.

Receta de Albóndigas

Ingredientes

Carne de res molida (1 libra)
Masa de maíz (1 tortilla cruda sin palmear)
Tomate, chile dulce, ajo blanco, culantro, cebolla, especias, sal, salsa de tomate (bote) y pasta de tomate (lata)
Una cucharadita de jugo de naranja agria.

Preparación

  • A la carne molida se le agregan los condimentos licuados y la masa. Amásese bien hasta que estén bien mixtados.
  • Agréguese a la mezcla la yema de huevo, la cucharadita de naranja agria, 1 cucharadita de salsina de lata y una chucharadita de salsa en bote, déjela reposar durante 10 minutos.
  • Haga las bolitas, como ya hizo la sopa, ponga un trasto aparte con sopa y cuando esté hirviendo a fuego lento, eche una de las bolitas sin mover hasta que estén (durante 7 minutos).

Montucas

Ingredientes

2 medidas de elotes desgranados
2 libras de chicharrones
1 libra de mantequilla, chiles dulces, tomates
1 onza de especias (pimienta y cominos)
1 botella de leche
1 libra de azúcar
  sal al gusto, salsa de tomate, salsa perrins o negra.
4 libras de carne de cerdo, chícharos o garbanzos, alcaparras, achiote, unas gotas de limón.

Preparación

  • Se muele el elote desgranado juntamente con los chicharrones; al primero se agrega mantequilla, el chile, el tomate y la sal y se revuelve.

Preparación de la carne

  • Se adoba la carne un día antes, para esto se corta en pedazos pequeños y se condimentan con especias, cebolla, ácido, chile, tomate y achiote.
  • Se coloca la masa en hojas de elote, luego la carne, y se le agregan los chícharos y las alcaparras.
  • Una vez hechas las montucas, se pone en una olla con poca agua, en la base se colocan elotes y luego se ponen montucas, se tapan y se tiene cuidado de estarle agregando agua para que no se peguen.

Tamalitos de Queso

Ingredientes

1 libra de queso
½ libra de masa de maíz
  chile dulce
½ libra de manteca y sal al gusto.

  • A la masa de maíz se le echa manteca derretida y sal al gusto, se hacen las rajitas de chile y queso, se preparan los tamalitos rellenos con una rajita de chile y queso, luego se envuelven en hojas de plátano y se ponen a cocinar.

Rosquillas de Aliño

Ingredientes

4 medidas de maíz
2 docenas de huevos
2 libras de queso
6 litros de leche
1 libra de mantequilla
  Ceniza

Preparación

  • Se cocina el maíz con ceniza.
  • Se lava el maíz y se le agrega el queso en pedazos desechos con la mano.
  • Se muelen juntos hasta que queden huestecitos.
  • Se sacan solamente las yemas de los huevos.
  • Las yemas de los huevos se le agregan a la masa anterior y se amasa bien.
  • Se le agregan 6 litros de leche y la masa se pondrá suave, allí nomás agréguele la mantequilla.
  • Siga amasando hasta que la masa se ponga pareja.
  • Inicie la elaboración de las rosquillas.
  • Engrase los moldes y colóquelos.
  • Sáquelos cuando ya estén tostaditas y con color.
Tomado del libro Danlí en el Recuerdo (1988) de Darío González.

Imaginerías populares de Danlí

El cadejo
Imagen: Lanza del Destino

Por: Darío González

En todas las regiones de nuestro país, existen creencias populares. Danlí no podría ser la excepción; a través de generaciones se ha arraigado en la conciencia del pueblo la existencia de estos personajes que es raro que alguien no sienta temor por la sucia, la chula o los molestos duendecillos.

La sucia

Aparece en noches de luna atrayendo a los hombres lujuriosos a lugares despoblados, donde ser ríe de ellos y les muestra sus senos voluminosos, diciendo tomá tu teta.

La chula

Es un ser misterioso que provoca en los niños un miedo terrible, la chula está en todos lados y siempre está dispuesta a concurrir al primer llamado que se le haga.

El cadejo

Es un cuadrúpedo fantástico de ojos chispeantes, tiene la apariencia de un perro y topetea a los transeúntes que andan a las doce de la noche en cosas no muy santas.

La carreta sin bueyes

En noche sin luna y cuando Danlí carecía de luz eléctrica recorría la ciudad una carreta sin bueyes, el rechinar de sus ejes se oía a lo lejos, lo mismo que el quejido lastimero de almas en pena.

La mano pachona

Aparecía en la Escuela “Pedro Nufio” a los alumnos desaplicados y malcriados; se representa como una mano peluda y aparecía según narraban los escolares cuando menos se esperaba, dándole su merecido al alumno desaplicado.

El duende rojo

Es un hombrecillo de escasa estatura que gusta vestir de rojo, se enamora de las muchachas hermosas que seduce con canciones y promesas; se cuentan en nuestra ciudad varios pasajes de este misterioso hombrecillo que al ser rechazado en sus pretensiones causa un sinnumero de represalias.

Tomado del libro “Danlí en el Recuerdo”, de Darío González.

El muerto que invitaba a beber

La historia que usted leerá es verdadera, sucedió hace algunos años aquí en Danlí. Refiere nuestro informante que por ese tiempo él gustaba de echarse sus tragos, en otras palabras nos dijo: era un enfermo alcohólico.

Una noche buscando como quitarme la goma se me ocurrió que en los burdeles que entonces estaban ubicados en El Carmelo, podría encontrar alguno de mis aleros para que me diera un trago.

Sucedió que al llegar no encontré a ningún conocido, por lo que decidí sentarme en una de las mesas a ver bailar, de repente se me acercó un señor para mí desconocido que me preguntó:

-¿Qué le pasa amigo, que lo veo tan triste?
-Es que estoy de goma -le contesté-
-Ese no es problema, pida lo que quiera, yo pago.

Incrédulo, más por necesidad acepté, y dije a una de aquellas mujeres que vendían su cuerpo en aquel antro, que decía aquel señor que me sirviera un octavo.

La mujer, como me conocía, pensó que eran cosas mías, y le preguntó al señor:

-Es cierto lo que dice éste, que le sirva un octavo y que usted me lo va a pagar?
-Sí, es cierto, y si quiere ir al cuarto con usted también se lo pago.

Convencida la mujer, me trajo el trago. Como el señor vió que me lo empiné de un solo, me dijo:

-¿Quiere otro?
-Si usted me lo brinda…
-Ese y los que quiera. Eso sí, puedo estar con usted hasta las doce de la noche.
-¿Y dónde vive usted? -le pregunté-

-Yo duermo en el cementerio, es más seguro -me respondió-
-Pues somos compañeros de hotel -le dije, pues yo en mis borracheras dormía en uno de los nichos vacíos que habían en el cementerio.

Ya cerca de las doce de la noche, me dijo:

-Ya es hora de que me vaya, si usted se quiere quedar…
-No -le dije- Yo también me voy, de todas maneras vamos para el mismo lugar.

Y nos fuimos, escalamos el pequeño muro y de un salto quedamos dentro del camposanto. Al llegar al nicho donde me quedaba le dije:

-Aquí me quedo, en ese nicho me meto, para cubrirme del frío.
-Pues yo duermo en ese lado -me dijo, señalando hacia la izquierda.
-Espere -le dije- voy a orinar bajo aquel mango.
-Lo espero -me dijo-

Fui, oriné y regresé, pero entonces no lo encontré.

Al principio creí que también él iría a sacarle agua a la vejiga, pero después de algún rato extrañado por su tardanza comencé a llamarlo en voz alta.

-¡Hey! ¿Usted qué se ha hecho? Yo ya me voy a meter en el nicho- Aquello lo repetí unas tres veces, a la cuarta me contestó:

-Métase amigo, yo ya estoy en el mío, mire la lápida, ¡allí sabrá quien soy!

Miré la lápida, y con gran espanto leí:

“Brígido Salvatierra, nació el 14 de mayo de 1774, murió en 1834, en paz descanse”.

Los tragos se me bajaron, las piernas me temblaban, la lengua se me puso pesada y el pelo se me erizó.

Como pude salí del cementerio, me cuentan que al llegar al lugar donde vendían tajaditas de plátano me desmayé, me llevaron al hospital.

¡Allí amanecí con un gran calenturón y con la mente perturbada!

Desde ese día no bebo, pero cuando recuerdo aquel pasaje de mi vida se me pone la piel como de gallina… Y cuando voy a acompañar un difunto no dentro al cementerio por temor a que me hable aquel muerto con el que compartí en aquel maloliente burdel.

Tomado de la revista “Danlí- Leyenda y Misterio”.

Luis Hernán Sevilla: El Quijote más célebre de Danlí

VISITA AL QUIJOTE MÁS CÉLEBRE DE DANLÍ

Escribe:

Armando Méndez Fuentes

desde New York.

En la primavera del año 1986, muy arraigado imitando al legendario Quijote viajero español; al fin logré la tan esperada decisión de viajar a Danlí sobre mi flamígero rocinante internacional con el ideal único soñado de enfrentarme cara a cara con El Quijote más célebre de Danlí y posiblemente de Honduras.

Se trata del afamado perspicaz escudriñador, de viejos infolios nacionales y españoles incluso del continente americano, don Luis Hernán Sevilla. Este hondureño tan original es un personaje de elevada categoría intelectual que ha sabido aprovechar su valioso tiempo viviendo dichosamente la vida rutinaria en una forma asombrosa; por haberse pasado toda su enérgica juventud ejemplar, totalmente consagrado al estudio profundo y a la inmensa meditación constante… diríase un insólito monje cartujo; de un molde extraño y nada común.

Dinámico Quijote que ha podido encarnar individual; a su frenética época; penetrando con solemnidad al estudio como muy pocos lo saben hacer, releyendo sus libros raros de su voluminosa biblioteca. Este incansable Quijote; casi todo lo ha estudiado. Casi todo lo ha querido saber… casi todo lo ha intentado. Casi todo lo ha logrado meditar como plinio el joven en los famosos templos de Apolo y de Minerva, lamentándose siempre en sus largos y frecuentes éxtasis que nuestra vida sea tan corta, dislocada, problemática, llena de tantas injusticias e infamias y que solamente se vivirá con una increíble brevedad intolerable, resultándole inaceptable que los viejos árboles de su jardín hogareño hayan vivido tanto tiempo y que vivirán muchos más años que él,lo cual le parece una injusta desdicha ser de carne y hueso y no poseer considerándose digno; la agraciada posibilidad divina de ser mejor un Dios inmortal; para continuar descubriendo las fuentes preciosas de la infinita sabiduría inagotable… teorías de su contagioso quijotismo, porque Luis Hernán Sevilla en algunos de sus aspectos internos; muy pocas veces revelados a la sociedad hondureña y a las multitudes ordinarias por ciertas temporadas al observar conmovido los acontecimientos de su pobre patria, se manifiesta absolutamente un Quijote extraterrestre,… identificándose con sus producciones; con aquella recia invulnerabilidad de prestigio que supieron animados demostrar sin perturbarse, sus congéneres ilustres Esteban Guardiola Cubas, Rafael Heliodoro Valle y Froylán Turcios a todo los sancho panzas e imbéciles de su tiempo.

Para ahondar lúcidamente en el asunto que podía quedar sin terminar, necesitamos el sabio análisis expositivo de J.M. Charcot, de Breuer, o de un Janet, caracterizando con los mismos intentos determinantes este caso quijotesco de Hernán Sevilla, la capacidad clínica observadora penetrante de mi amigo el poeta Daniel Laínez con sus acostumbrados juicios avasalladores que supo hacerlo con tanto talento positivo; en su exactísima obra de juicio final literaria: MANICOMIO. Refiriéndose a los escritorzuelos y poetastros hondureños; ninguna pluma de Honduras lo ha sabido dibujar con tanta penetración psicológica tan admirablemente veraz. Por lo tanto, MANICOMIO; ya es una obra clásica acusadora.

Si el Quijote de Danlí, hubiera escrito en la época del gran poeta Laínez, no dudo, estaría colocado en un elevado pedestal como un auténtico Quijote por sus fuertes cualidades peculiares y por las sabias razones culturales que ha sabido exponer siempre en las revistas y en la prensa importante del país. Esta nueva revelación literaria tampoco hubiera pasado inadvertida; en las perennes observaciones acostumbradas de la prestigiosa analogía crítica literaria del capacitado abogado y escritor Froylán Castellanos Mejía; auxiliandolo con grandes estímulos a este caso favorito; con sus investigados procesos imparciales dejándose ver las huellas luminosas de la belleza inolvidable de su fuerte literatura pedagógica.

Tratándose de este caso importante, la terrible y dulce intransigente de Tegucigalpa Choncita Padilla, prestigiosa maestra de varias generaciones y colaboradora de El Ateneo de Honduras con su prosa labrada de notable crítica nacional con toda la autoridad científica literaria, su pluma singular en las batallas terribles del periodismo hondureño; por el honor énérgico que le caracterizaba, con toda su comprobación como defensora permanente del talento original y de todos los derechos cívicos del pueblo; este Quijote hubiera sido su panegírico ideal, después del gran líder Angel Zúniga Huete a quien consagró un culto considerable de enorme admiración…

Igual comprensión ha analizado, con su rica cultura bondadosa al recordar sereno la inmensa generosidad amable de mi adorada maestra Soledad Fernández Cruz, gloria encumbrada del magisterio nacional, apostólicamente apasionada a educar los niños humildes y a dar poderosos alientos divinos con aquella su potencia innata; a los escasos Quijotes de tierra natal como este danlidense de mi preferida observación; dado todo el precioso elixir de su alma socrática obsesiva, poco le hubiera parecido; porque en lo que he vivido, jamás he conocido otra grandiosa; como esta maestra Solita Fernández que haya estado tan ciegamente enamorada de su fanática enseñanza… El profundo amor a la patria; la técnica valiosa ilustre y el estilo depurado que tenían aquellos escritores del dichoso ayer, no la tienen los de hoy, en sus estructuras luchas prosísticas e incluso arrojar verdades a los dictadores de Centro América y del mundo.

Tampoco tuvieron miedo a la opinión pública, a los peligrosos censores; y a los periodistas intransigentes de almas vacías en donde nunca reinaron esas reinas soberanas que se llaman: La Erudición y La Cultura Polifacética… Este Quijote encuentra y está convencido como buen patricio, que Dios, la patria y el arte están primero; y que su gran sueño idealístico es amar y ser amado; siendo más de su predilección, si se trata de seres selectos.

Insatisfecho en su tradicional solidaridad; con todos sus doctorados y títulos universitarios casi ha sido sacerdote ordenado, impidiéndoselo ciertas negativas curiales y anónimos estúpidos hijos vulgares de la envidia; no ha podido obtener su título eclesiástico, aunque fuera al Vaticano para solicitar personalmente ayuda al Papa. El célebre Quijote todavía no ha olvidado de que El Cristo Divino una vez dijo: “Cualquiera que viene a mi, no le echo fuera”.

Muy confortado; con esas bellas palabras de vida, no ha permanecido inactivo en el lodazal de la sociedad hipócrita y cual un nuevo Martín Lutero, Miguel Hidalgo y José María Morelos viaja con nuevos movimientos por distintas regiones de América sobre su inseparable rocinante desplegando activamente al viento las delicadas banderas del Evangelio Eterno; El Amor, ese amor maravilloso de Cristo que no se vende y no se compra, y La Justicia Celestial y los Sagrados Ideales que le obsequió generoso el Divino Maestro de Galilea.

Hace más de 20 años, sostengo relaciones epistolares provechosas con el doctor en leyes Luis Hernán Sevilla. Editor incansable de ensayos excelentes y de obras valiosas; batallando desde hace mucho tiempo por zonas vanguardistas históricas de nuestra Honduras, sabiendo señalar con verdadero honor; su merecido puesto distinguido documental en la historia hondureña a veces desequilibrada, confusa y mal escrita, colaborando en provecho grandioso de nuestro pueblo tan necesitado de contagiosas luces ilustres benefactoras.

Este Quijote, indiscutiblemente es un gran investigador a la sobria manera volteriana, colocando bastante bien ordenadas las cosas extraviadas, dudosas, y otras analogías que tienen que ver con los acontecimientos sociales, artísticos e históricos de nuestra patria desprestigiada y hasta por ciertas obras y folletos mal impresos del hoy desastroso bibliográfico que lanzan algunas casas editoras y la Universidad Autónoma de Honduras. Aún estamos empezando a leer un libro, cuando las pobres hojas huérfanas de ética y verdadera responsabilidad; salen volando por el espacio. Cuando llegamos con cuidado al centro del libro; aquello se ha vuelto un desordenado laberinto desastroso. Froylán Turcios consideró a las obras mal impresas; un desafuero vulgar e inaceptable, indigno de perdonarse y por esas razones justas contra su delicado esteticismo; prefirió resuelto QUEMAR ALGUNAS DE SUS OBRAS,… antes de verlas publicadas en ediciones baratas.

Luis Hernán Sevilla, auténtico representativo vigilante; de nuestra cultura nacional y aclarante expositor sereno de los extraviados fastos hondureños, ha tratado siempre con insistencia destacada; para revelarnos mejor, nuestra todavía desorientada e insatisfecha paleografía nacional sin abstenerse de nuestra ciencia maya; por algunos inéditos privados que atesora, sabiendo que interesa bastante y apasiona con profunda emoción nuestro incomparable Copán; a los facultados sabios arquéologos de Europa y Estados Unidos.

Este Quijote sabe, que nuestro asunto arqueológico copaneco todavía no ha quedado lo suficientemente claro; (agregando los nuevos descubrimientos) para detallar el auténtico significado en algunos aspectos científicos como lo han sabido hacer entusiastas en muchos procesos arqueológicos el afanosísimo norteamericano John Stephens y el incansable erudito mejicano José Díaz Bolio. Sevilla humanísimo Quijote, estudia consecutivamente El Popol-Vuh; esa Biblia divina del pueblo Maya, consulta el Diccionario de la Lengua Maya, Los Jeroglíficos Cronográficos Mayas, los Códices Troano, Borgia, Dresde, Férjérvary, y el Cortesiano. Este Mayólogo Quijote en algunas de sus rituales noches copanecas; goza cuando contempla las danzas misteriosas de la gran serpiente de Quetzalcoatl por sus sabios movimientos; mientras tanto su alma dolorosamente herida sufre y protesta categórico al tener conocimiento que aún ciertas ciudades mayas están sepultadas en la selva hondureña,… mientras ahora con inmenso pesar la ciudad santa de Itzmal; la orquídea arqueológica entre todas las famosas ciudades mayas. ¡Oh Itzmal, linda orquídea pétrea de maravillosos pétalos, deshojados con ignorante descaro; en las manos destructoras del fanático Diego de Landa!…

Al leer detenidamente la obra del Quijote de Danlí, “Cuentos recogidos de la tradición oral”. Víctor Cáceres Lara afirmó: “Constituye un valiosísimo aporte en su obra de rescate de tan importante valor cultural. Todos los materiales que usted ha compilado con extraordinario talento y celo, he leído con sumo detenimiento, felicitándolo por su magnífico trabajo organizado”.

El ensayista Eliseo Pérez Cadalso le obsequió la obra Bibliográfico-Continental. Diccionario de Autores Iberoamericanos. También la obra cuentista del señor Cadalso El Rey del Tango con la siguiente dedicatoria: “A Luis Hernán Sevilla, recordado ex discípulo y erúdito colega”. El Boletín de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras con meritorio juicio aprobado por miembros responsables ha dado a la publicidad valiosos conceptos por la gran obra del capacitado Sevilla; que sabe elevar muy alto y tan dignamente el pabellón de las cinco estrellas. El poeta de Comayagua Edilberto Cardona Bulnes lo llama: “El Duendecillo de la Literatura Hondureña”.

Al terminar Sevilla su largo noviciado estudiantil en Guatemala, en un poema de despedida el estudioso salvadoreño Salvador Llanes declamó: “Y, dame la erudición de Fray Luis Hernán Sevilla”. El señor director del Semáforo; tocante a los temas sexuales publicados por Sevilla ha declarado: “Luis Hernán Sevilla, les sabe sacar chispas y luceros”. Por medio de la Secretaría de Cultura y Turismo a través de la Dirección General de Cultura y financieramente apoyado por la Organización de los Estados Americanos; cooperó en un importante disco que se llama: HONDURAS. (Música Folklórica). Indígena (Misquitos), Garífuna (Negra Caribe), Campesina (Criollas).

Son tradicionales voces musicales, dulcemente se oyen inspiradas en ese bello disco. Gran esfuerzo del profesor Sevilla con otros artistas hondureños; tratando de dar a conocer por tierras de América el divino arte tradicional hondureño. Vayan muy altas felicitaciones y los más calurosos aplausos cordiales al Quijote investigador de Danlí a quien dedico el siguiente soneto mío:

LUIS HERNÁN SEVILLA

Alma llena de encanto afectivo
que ama a su patria con finura,
su prosa bella refleja la hermosura,
del ayer fugaz; tan positivo…
Sus frases cuentan con profusión
leyendas, recuerdos, de nobles reflejos;
cuentos de poeta, ecos de erudición,
amores; que el tiempo llevó tan lejos…

Algunos artistas ignoran estas cosas,
que al Artista; perfuman como rosas
logrando llegar al Eden añorado.
¡Pinta sucesos con verso canoro,
en raros ensayos; que valen oro,
por eso; tanto lo he admirado!.

Armando Méndez Fuentes

Tomado del libro “Danlí en el Recuerdo” de Darío González. (1988)

La mujer serpiente

Por: Jorge Montenegro

Mi amigo Luis Hernán Sevilla (QDDG), me contó que hace mucho en la ciudad de Danlí, una historia que me dejó pensativo y que alimentó mi imaginación. Hubo hace muchos años en la ciudad de Las Colinas, una pasión por la música clásica, la literatura, el espiritismo y la poesía, no había joven que no abrazara cualquiera de estas inclinaciones especiales, entre ellos Jorge, joven pianista que tenía una hermosa residencia de dos plantas. Se deleitaba ejecutando con sus hábiles manos las más hermosas melodías, la gente al pasar frente a su casa se paraba o se sentaba en las aceras para escucharlo, ejercía con tal fascinación su música, que llegaban de otros lugares para oirla ejecutada con tanta maestría.

Una tarde Jorge salió de su casa para hacer su habitual recorrido por la ciudad, visitando a sus familiares y a los amigos cercanos, platicó con muchas personas y cuando los rayos del sol amenazaban con ausentarse para dar paso a la oscuridad, el joven siguió con su paseo de regreso a casa.

Una mujer de ojos profundamente azules caminaba en sentido contrario, al verla él la saludo cortésmente, pero sin saber cómo, se sintió atrapado por el influjo de la mirada de aquella estatua viviente. Con su sonrisa cristalina cautivó aún más el corazón de Jorge quien la invitó a disfrutar de un concierto privado.

– Siempre lo escucho desde el jardín, tiene usted una delicadeza para tocar el piano, así que me siento honrada de ser la primera mujer a la que usted invita a su casa para escuchar las más bellas melodías.

– Al contrario, el honor es mío, jamás pensé encontrar por el camino de mi existencia a una mujer tan bella, tan etérea, tan especial.

– He aprendido a conocer su alma en cada melodía que se desprende de su piano, es usted un hombre bueno, sensible que ama la música y la naturaleza.

– Aquella conversación Jorge se sintió diferente, por fin habría encontrado la mujer que idealizó durante tanto tiempo, sabía que su soledad estaba a punto de abandonarlo.

– Poco a poco y caminando por las calles de Danlí se fueron conociendo. Tengo que despedirme dijo ella- no puedo estar mucho tiempo fuera de mi casa porque no pedí permiso, mi padre es muy estricto y sería de mal gusto para él que yo llegara tarde.

– La comprendo… pero aún no me ha dicho su nombre.

– Me llamo Diana y espero verlo de nuevo.

– Dígame donde puedo encontrarla.

– Yo lo buscaré, se donde vive y mientras siga conversando con su piano, siempre me tendrá cerca.

Esa noche los vecinos escucharon un verdadero concierto, las manos de Jorge recorrían el teclado de su piano con maestría extraordinaria arrancando las notas más hermosas que deleitaban a los vecinos, nadie protestaba, todos estaban embelesados con el improvisado concierto. Al siguiente día Jorge escribió la letra de una canción donde resaltaba la belleza de Diana, luego pacientemente fue sintiendo dentro de su alma una profunda inspiración para que aquella letra tuviera una música sublime. Apenas se tomó una taza de café porque durante el días no comió nada, su alimento era la melodía para aquélla letra.

Por la tarde había logrado lo que tanto deseaba plasmar en el pentagrama una canción única, especial, una canción que salía de su alma, de su espíritu. Al llegar la noche el trabajo estaba terminado. No sentía cansancio, sus fuerzas aumentaban cuando sus manos recorrían el teclado ejecutando “Diana” la melodía de su inspiración. Salió a pasear como lo acostumbraba, un poco desconcertado porque no sabía donde vivía aquella mujer que se había robado su corazón.

De pronto sintió que alguien le tomaba de la mano, sí era ella, su amada Diana. Juntos recorrieron las solitarias calles de la ciudad de Las Colinas, se dijeron tantas cosas.

– Te hice una canción Diana.

– ¿Podemos ir a tu casa para escucharla?

Así, tomados de la mano llegaron a la casa de Jorge, el piano estaba ubicado cerca del dormitorio. Ahí ejecutó la melodía de su inspiración. Ella lloró de la emoción y se entregó en los brazos de Jorge. Besándola apasionadamente la llevó a la cama, aquella fue la noche en que la soledad abandonó a Jorge.

Las primeras luces del alba se proyectaron por la ventana del dormitorio, a Jorge le pareció sentir que algo se deslizaba entre las sábanas y algo helado rozó sus piernas. Al Abrir vio con estupor que una enorme serpiente abandonaba su cama saliendo por la ventana hasta caer al jardín, trató de detenerla, estaba desconcertado.

Cuando él llegó al jardín de su casa supo la verdad, Diana era una serpiente, la que lo escuchaba embelesada todas las noches escondida entre las flores.

Cuentan que el pianista se encerró en su casa y estuvo al frente de su piano día y noche hasta que éste dejó de sonar. Sus familiares y amistades lo fueron a enterrar y cuando terminaron de lanzarle la última palada de tierra, una enorme serpiente pasó muy cerca de la tumba.

Tomado del libro “Cuentos y Leyendas de Honduras” de Jorge Montenegro.