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Socialismo vs. Libre Empresa

Gina Kawas escribe un artículo en el que trata de sostener la tesis de que el socialismo está luchando contra la libre empresa.

Para ella el problema del socialismo es que en él las instituciones del Estado tienen “demasiadas facultades” y que esto termina degenerando en una burocracia ineficiente. Esta es la conocida tesis de que las empresas privadas siempre son más eficientes que las organizaciones del Estado.

Poniendo como modelos de socialismo latinoamericano a países como Venezuela, Bolivia, Brasil, Ecuador y Brasil; ella considera que estos Estados “a través de bonos y subsidios mantienen en dependencia a sus poblaciones, pero no promulgan la verdad innegable que el mejor programa social es generar empleo”.

¿Y cómo se puede generar más empleo? Sencillo, mediante la libre empresa. Es decir, permitiendo que sean las empresas privadas las que provean de bienes y servicios, sin mayor intervención del Estado.

La consecuencia de esta concepción de la libre empresa es la privatización. Para generar mayor empleo habría que privatizar todas las empresas estatales, como las que proveen de electricidad y las empresas de telecomunicaciones. En Honduras, Gina Kawas sostendría que privatizar empresas como Hondutel, ENEE y SANAA produciría más empleo y resultaría en una mayor eficiencia económica. Pero no hay porque detenerse en estas grandes empresas; siguiendo esta misma lógica, también hay que privatizar los hospitales y centros de salud públicos, privatizar escuelas, colegios y universidades.

Es evidente que un programa de privatización de tal estilo recibiría una fuerte oposición popular, por lo que se necesitaría un gobierno de corte dictatorial para implementarlas. De hecho esto ya ha sucedido, como en el caso del Chile de Pinochet. Tal parece entonces que la democracia y la “libre empresa” no son compatibles.

Siguiendo la concepción de socialismo de Kawas, Honduras es un estado socialista, por la restricciones que tiene la empresa privada en Honduras y por el número de empresas públicas. El Partido Liberal y Nacional, de conocida tendencia conservadora, también serían partidos socialistas. Tal concepción de socialismo no es la que defienden los sectores de izquierda en Honduras, que consideran que el Estado de Honduras está siendo dirigido por una élite corrupta, en la cual se encuentran poderosos empresarios que utilizan al Estado para obtener grandes beneficios en contra de los intereses de la mayoría de la población.

Un socialismo sin representación popular no es socialismo. Un socialismo en el que una élite burocrática manipula a la población con bonos y dádivas para comprar voluntades no es a lo que aspira los sectores con simpatías de izquierda, aunque lamentablemente la teoría no siempre concuerda con la práctica.

Tampoco es evidente que la privatización generaría más empleo. En el caso de la Empresa Nacional de Energía Eléctrica, una privatización podría provocar un aumento a las tarifas, lo que sería perjudicial para la actividad económica.

No es evidente que las empresas privadas siempre sean más eficientes que las empresas estatales. En Honduras, como parte de una estrategia de privatización no declarada, se abandona deliberadamente a las empresas estatales a una gestión negligente, con lo que la idea de que las empresas del Estado son ineficientes se convierte en una profecía auto-cumplida para justificar su privatización.

Con las políticas de privatización se socializan las pérdidas y se privatizan las ganancias, beneficiando solo a un pequeño grupo de empresarios favorecidos por el Estado.

En lo que respecta a los países mencionados por Kawas, muchos de ellos cuentan con mejores indicadores económicos que Honduras, por lo que la idea de que imitar algunas de sus políticas nos afectaría económicamente no encuentra asidero. Para el caso de el país vecino de Nicaragua, algunas empresas transnacionales están emigrando de Honduras a Nicaragua por que encuentran allí un mejor ambiente para desarrollar sus actividades.

Recientemente se aprobó en Honduras un paquete de medidas fiscales que resulta una onerosa carga para el sector empresarial, especialmente para la pequeña empresa y para los sectores de bajos ingresos. Estas medidas, impuestas por el conservador Partido Nacional sin consultar con la población, se pueden considerar socialistas según la concepción de socialismo de Kawas. Irónicamente, el Partido Libertad y Refundación (LIBRE), que se considera de izquierda, sería un campeón de la libre empresa en este aspecto. El Partido LIBRE también propone la eliminación de exenciones tributarias y combatir a los monopololios y oligopolios, con lo que también se contribuiría a la libre empresa.

Con todo esto es claro que resulta una falsa dicotomía pretender que la derecha defiende siempre la libre empresa y que la izquierda siempre se opone a ella. Por otro lado no está claro que la concepción tradicional de “libre empresa” resulte siempre en la implementación del bien común. Por ejemplo, en lo que respecta al libre comercio, es sabido que la eliminación de aranceles puede perjudicar a los empresarios nacionales, aumentando el desempleo y la pobreza. En este sentido la izquierda se ha opuesto al libre comercio, y con buenos argumentos.

No todas las izquierdas son iguales. ¿Qué es mejor? ¿Una derecha corrupta o una izquierda inteligente? Según el empresario hondureño Adolfo Facussé: “Yo no me asusto con las ideas de izquierda, de una izquierda inteligente (…) a El Salvador no le ha ido mal, en Nicaragua los empresarios están contentos. Nosotros, sin tener un gobierno de izquierda tenemos un gobierno imbécil. A los empresarios no nos conviene gente muerta de hambre, gente pobre”.

El Canal Seco

Por: Carlos Sabillón

Varias personas creen que Honduras se beneficiaría considerablemente si se construyese un canal seco que permitiese el rápido transporte de mercancías de un océano al otro. En Honduras un canal acuático es imposible porque el país es demasiado ancho y montañoso. Es por eso que surgió la idea de un canal seco que haría las veces del acuático al ofrecer carreteras y ferrocarriles modernos que transportarían la mercadería de puerto a puerto.

La idea tuvo su inspiración en la situación de Panamá. Panamá es el único país en el continente americano, que cuenta con un canal interocéanico y este país es considerablemente más desarrollado que Honduras. Para el 2007, el ingreso per cápita de Honduras era de $4,000 mientras que el de Panamá era de $11,000. La mayoría de las personas piensan que el superior desarrollo de Panamá es el resultado del canal.

El hecho que Panamá no se acerca ni remotamente al nivel de desarrollo de los Estados Unidos y Canadá, que no cuentan con un canal, es razón suficiente para dudar de la credibilidad de esta idea. No obstante, es necesario analizarla detalladamente para apreciarla mejor.

Existen varios países latinoamericanos como Argentina, Uruguay, Chile, Venezuela, Brasil, México y Costa Rica que tienen un nivel de desarrollo superior al de Panamá, pese a que carecen de un canal. Costa Rica es muy ilustrativa, ya que tiene una geografía y una cultura muy similar, y no ha necesitado de un canal acuático o seco para lograr un superior desarrollo al de Panamá.

Hay que también mencionar que la tasa de crecimiento económico de Panamá ha sido muy errática en las décadas pasadas. La tasa de crecimiento del producto interno bruto es lo que determina que tanto se desarrolla un país. Entre más rápido, más se desarrolla. La construcción del canal de Panamá terminó en 1914 y desde ese entonces el país ha estado recibiendo una gran cantidad de dinero por concepto de peaje de los barcos que pasan por él. Si el canal fuese el responsable del desarrollo de Panamá, se hubiese observado una considerable aceleración de la tasa de crecimiento económico desde el momento de su creación. Eso no fue así. De 1914 a 1949 Panamá tuvo un crecimiento lento.

Además, las tasas debieron haber sido relativamente constantes desde 1914 hasta el presente, dado que el canal no ha variado. Eso no fue así. La tasa ha fluctuado mucho. Por ejemplo, en la década de 1960 Panamá creció a 8% anual y en la década de 1980 el crecimiento fue de sólo 1% anual. Si el canal hubiese sido responsable de los buenos resultados de la década del 1960, en las décadas siguientes el crecimiento debió haber sido más rápido, ya que Panamá recibió más dinero con cada década que pasó.

Panamá es el único país en todo el continente americano que posee un canal interoceánico. Como resultado de ese monopolio y el rápido aumento del tráfico marítimo, el precio del peaje ha ido en veloz aumento. Pese a recibir cada vez más dinero, en la década de 1970, de 1980, de 1990 y del nuevo milenio Panamá no pudo volver a tener una tasa de crecimiento tan rápida como en los sesentas.

No obstante, esta no es la única información que muestra que el canal no es responsable del relativo progreso de Panamá. Existe otro canal interoceánico y este fue creado mucho antes que el de Panamá.

El canal de Suez en Egipto fue construido por los franceses en el siglo diecinueve y entró en funcionamiento en 1869. Por 45 años hasta la creación del canal de Panamá, fue el único canal interoceánico del mundo. Pese a que Egipto tenía un monopolio mundial en esta materia, la economía egipcia creció lentamente.

En Egipto el territorio es completamente plano y eso facilita la navegación. En el canal de Suez, los barcos pueden navegar desde el mar Rojo hasta el mar Mediterráneo sin parar. En cambio, en Panamá los barcos tienen que navegar más lentamente debido a la geografía quebrada del país que obligó a construir un sistema de esclusas.

El canal de Suez tiene ventajas sobre los otros canales y sin embargo, de 1869 a 1949, la tasa de crecimiento económico de Egipto fue de sólo 1% anual. Desde 1950 a la fecha, el crecimiento se aceleró considerablemente, pero promedió solo 4% anual y el resultado final es que hoy Egipto tiene un ingreso per cápita de apenas $5,000. Eso quiere decir que Egipto ha poseído por 140 años el mejor canal del mundo y aún así sigue siendo un país pobre. Actualmente, tiene el mismo nivel de desarrollo que Guatemala.

Esto muestra claramente que los canales son irrelevantes para el crecimiento económico. Si los canales acuáticos no generan rápido crecimiento económico, menos para que lo hagan los canales secos.

Esta idea se solidifica más cuando se observa la situación de Suiza durante las últimas dos décadas. Para 1990, Suiza poseía impresionantes túneles que facilitaban el transporte de norte a sur. Suiza es un país sumamente montañoso y la cordillera de los Alpes atraviesa el territorio y dificulta mucho el tráfico de mercancías y personas. Dado el rápido aumento del comercio de los países escandinavos y Alemania con Italia y Francia, Suiza (que se encuentra entre esos cuatro países) decidió invertir masivamente en la creación de nuevos túneles que permitirían un gran aumento ferroviario y vial entre las dos zonas. De 1990 al 2007, el gobierno suizo invirtió miles de millones de dólares para crear nuevos túneles. Los nuevos y gigantes túneles fueron construidos rápidamente y ahora son los más modernos y eficientes del mundo. Su capacidad de tráfico es impresionante y para el 2007, como cien trenes y miles de vehículos transitaban diariamente por cada túnel.

Suiza ha recibido grandes cantidades de dinero por concepto de peaje de los vehículos que transitan por su canal seco. Pese a eso, la economía suiza creció lentamente de 1990 al 2007 y la tasa fue solamente de 1% anual. Como consecuencia de ese estancamiento económico, el desempleo aumentó considerablemente. A finales del siglo diecinueve, cuando no existía ningún canal seco, ya que no existían los túneles, la economía suiza creció al 6% anual.

La historia muestra que los canales acuáticos o secos no generan rápido crecimiento económico y por consiguiente invertir en ellos es tirar el dinero por la ventana. También muestra que los proyectos de infraestructura, de cualquier tipo que sean, no procuran el progreso.

Tomado del libro Riqueza para Todos de Carlos Sabillón.

Reseña del libro "Riqueza para Todos"

Dr. Carlos Sabillón

Carlos Sabillón tiene la solución para sacar a Honduras de la pobreza en tan solo cuatro años, según cuenta en su libro “Riqueza para Todos”.

El economista asegura que la clave estaría en obtener rápidamente unas elevadas tasas de crecimiento económico que harían desaparecer el desempleo y la pobreza en tiempo record, a través de un sencillo manejo de la política macroeconómica.

Carlos Sabillón ha dedicado toda su vida a la búsqueda de la fórmula que permita sacar a Honduras de la pobreza, y después de haber sacado varias carreras universitarias y doctorados, y aprendido varios idiomas, todo con el objetivo de resolver este acuciante problema, ha logrado dar con la fórmula para el crecimiento económico, según su opinión.

Sabillón llama a su doctrina “manufacturismo”, ya que, según su estudio de la historia económica de los países en desarrollo, todos tienen en común la manufactura y el desarrollo fabril como motor del desarrollo.

Sabillón echa por tierra y desacredita las teorías económicas sobre el desarrollo vigentes en el ámbito académico, tanto de izquierda como de derecha, y refuta con estadísticas los lugares comunes o clichés en los que se basa la política económica hondureña, y demuestra en forma convincente que solo el crecimiento económico acelerado es la respuesta a los problemas de desempleo, salud, educación y seguridad.

Sabillón considera que los responsables de la pobreza han sido los políticos que han dirigido al país, que han sido tanto corruptos como ignorantes en temas económicos. Rechaza la idea de que el hondureño tenga una inclinación cultural hacia la pereza, o que Honduras, por ser un país pequeño, esté siempre condenado al subdesarrollo. Sabillón gusta de citar el ejemplo de países como Luxemburgo, Suiza, Singapur y Qatar, que son más pequeños que Honduras, pero que han logrado impresionantes tasas de crecimiento económico.

En su opinión, lo que necesita Honduras es un dirigente sabio y honesto que lo guíe hacia el desarrollo.

Muchos de los problemas de Honduras se pueden resolver con crecimiento económico, por lo que este tema debería ser de interés para todos, sin embargo, muchos hondureños adoptan una actitud pesimista en cuanto al futuro del país, y les parece que los temas económicos son muy complicados, por lo que Sabillón trata de apelar en su libro a los intereses de varios sectores, aún los de aquellos a los que no les interesa el tema económico.

Él argumenta que con crecimiento económico es posible disminuir la delincuencia, aumentar los espacios y el tiempo para la recreación, permitiendo más oportunidades para encontrar el amor de pareja. Para los que viven la pasión futbolística, Sabillón les dice que el crecimiento económico puede convertir a Honduras en una potencia futbolística. Para los que se interesan por los derechos humanos y los derechos de la mujer, Sabillón demuestra con cifras que los derechos humanos son más respetados en los países con mayor crecimiento económico.

Sabillón tiene una gran fe en la ciencia para resolver los problemas humanos, sin por eso caer en el ateísmo, como lo hacen otros. Su inclinación siempre fue hacia las ciencias sociales, aunque desconfía de las teorías económicas aceptadas en círculos académicos.

Su enfoque en el crecimiento económico para resolver los problemas sociales podría dar la impresión de un economicismo crudo, pero en realidad es todo lo contrario. Él no cree que cada persona solo debe buscar su propio bienestar, y que mágicamente el sistema de mercado produciría un nivel óptimo de bienestar social. Su vida misma da testimonio de un servicio desinteresado a favor de la humanidad. Él no cree que el dinero sea lo más importante en la vida, sino servir a los demás; y es la ciencia, no el dinero, lo que ha mejorado el nivel de vida de la humanidad.

Este libro consiste en una sucesión de artículos independientes entre sí, todos con el tema en común del desarrollo económico enfocado hacia Honduras. Al final cuenta la historia de su vida, relatando su heroica búsqueda de la solución para la pobreza a través de la ciencia económica.

Mi crítica

Simpatizo con la crítica de Sabillón hacia el establisment académico de la economía, pero considero que este libro no explica la doctrina del manufacturismo, ni siquiera en forma esquemática. Solo se conforma con repetir que la manufactura es la clave del desarrollo, pero no explica que políticas debe seguir el gobierno para estimular la manufactura y producir esas asombrosas tasas de crecimiento del 30% anual.

Sus artículos estimulan la curiosidad y el deseo de conocer más sobre la doctrina del manufacturismo, pero esa curiosidad no se ve plenamente satisfecha. Tampoco se encuentran referencias hacia un desarrollo más profundo de la teoría, aunque Sabillón afirma que él ha debatido sus ideas con muchos expertos del campo de la economía, y los ha vencido intelectualmente.

A través del libro uno puede comprender que Sabillón considera que él es la persona más adecuada para dirigir los destinos de Honduras, ya que solo él tiene los conocimientos necesarios para producir crecimiento económico a una velocidad acelerada, y solo él ha dedicado su vida a buscar la solución para los problemas de Honduras. Esta afirmación puede molestar a más de alguno, por su falta de modestia, pero no por eso debe desecharse. Sabillón intentó postularse a una candidatura presidencial independiente, pero por alguna razón no lo consiguió.

Algunas partes de su recuento biográfico parecen difíciles de creer, como cuando asegura que después de culminar sus estudios de economía le ofrecieron un trabajo que consistía en visitar hoteles de lujo.

En general, Sabillón parece demostrar una tendencia hacia el narcisismo, hacia un concepto exagerado de la importancia de su propia persona, pero es fácil ver que si los reclamos que Sabillón hace son ciertos, las implicaciones son enormes.

La teoría de que la manufactura es lo más importante parece sugerir que hay que concentrar las inversiones del gobierno en este sector, en desmedro de otras áreas como la salud y la educación, lo que puede ser rechazado por personas de izquierda, además de que una posible incursión del gobierno en el campo de la manufactura puede ser rechazado por sectores de derecha.

La gran contradicción del 15 de septiembre

No tiene sentido celebrar la independencia de Honduras el 15 de septiembre, cuando el ideal de Morazán era el de una Centro América unida, no la independencia de un pequeño país.

No tiene sentido considerar a Morazán y a Valle como héroes hondureños, cuando ellos no se consideraban como ciudadanos de Honduras, sino de Centro América.

No tiene sentido que los países de Centro América celebren cada quien por su lado la fiesta de independencia de Centro América.

La verdadera fecha de independencia de Honduras: el 26 de octubre de 1838, es un día de triste recuerdo, porque se echó a perder el ideal morazánico y triunfó la reacción conservadora.

Francisco Morazán murió el 15 de septiembre de 1842, pero no murió por amor a la patria hondureña. En sus últimas horas en este mundo dijo: “Declaro que mi amor a Centro América muere conmigo”. Y pidió que sus restos fueran llevados a El Salvador, por el particular cariño que le prodigaron los habitantes de ese país.

Ahora menos que nunca tiene sentido ir contra los ideales de Morazán y Valle en un mundo cada vez más globalizado e interdependiente. No es posible ya mantener la independencia de un pequeño país como un ideal a seguir.

Lo que necesita el mundo es una conciencia de ciudadanía universal. Una democracia global con base local. Humanismo en vez de patriotismo. Solidaridad internacional.

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De cómo una transnacional atenaza a un pequeño país: Honduras

Esta es la tela de araña que la Standard Fruit Company ha formado sobre Honduras. Lo que aparece ante el público es solo la Standard, la bananera; pero toda esa tela de araña está a la sombra y es real y seguro que multiplica por muchas veces la fuerza de la bananera.

¿Quién duda que en un país tan pequeño y pobre como Honduras no puede mover un dedo sin permiso del pulpo? ¿Será aventurado decir que todos los productos agrícolas: bananos, piñas, azúcar, carne, aceite, que la Standard saca del país no le cuestan un dólar a la Standard, que se paga con creces con el resto que produce —el sudor de hondureño— y comercia en el país? Claro que da trabajo y sueldos; pero los sueldos son para que los brazos no se mueran. Y si le viene bien suplir los brazos por máquinas, pues lo hace y deja a los brazos muriéndose.

Lo que está saliendo del país son alimentos, y están saliendo de un país pobre, con hambre y miseria, y es llevado a países ricos que viven sobrealimentados.
La historia de estos pulpos no ha sido muy limpia: han puesto y han quitado gobiernos a su antojo, han corrompido a políticos y militares y han sido capaces de retirarse de una región, después de haberle quitado el jugo, llevándose en el último tren los rieles del ferrocarril que ya no van a usar y dejando a las gentes desesperanzadas, sin educación para seguir por sí mismas y con una infraestructura pensada sólo para el tiempo de permanencia de la transnacional.

La nota más amarga de la mala conducta de estas compañías la tiene Guatemala. La época probablemente más bonita de su historia —la revolución del 44 al 54— finalizó porque la United Fruit Company veía peligrar sus intereses por una ley sobre tierras ociosas que le afectaba, y por la apertura de una carretera que iba a poner al reino de la frutera en contacto con el resto del país. La UFCo movió la enorme maquinaria bélica del Reino del Norte, invadió Guatemala, puso de presidente al General invasor, Castillo Armas, y abortó una primavera.

Las bananeras entran a Honduras con el pretexto de hacer ferrocarriles. Hoy, después de 100 años, Honduras no tiene un solo kilómetro de ferrocarril. Las decisiones de estas compañías se toman, en San Francisco, a miles de kilómetros geográficos y a años luz de los intereses de Honduras. Una potencia como esta tela de araña da a entender, que hubiera sido muy capaz de producir desarrollo humano si hubiera sido su voluntad. La voluntad fue otra, como demuestra la carta que transcribimos a continuación:

La Carta Rolston

Tomado del libro “La Fábrica de la Miseria”.

Enrique Nuila: anarquista hondureño

Por: Rafael López Murcia

Por las primeras dos décadas del siglo recién pasado expira la impronta del anarquismo en Honduras, la cual estaría marcada por la figura de Enrique Nuila, quien muere asesinado en 1919 contando a la sazón con treinta y dos años; sin hijos y con una obra situada por los estudiosos alrededor de 1907, y que estaría supuestamente en las antípodas del sistema ideado por Fourier; el ensayo inédito denominado “Cristianismo y Anarquismo”.

El escritor Juan Fernando Ávila Posas1 no vacila en en denominarle como “uno de los hombres más ilustres de Honduras (…) quien había adquirido una formación admirable y un caudal de conocimientos en la lectura disciplinada de los filósofos anarquistas”.

Un mérito personal que se le atribuye a Nuila, corresponde en haber influido en la formación de otro grande y poco estudiado hondureño: Juan Pablo Wainwright, cofundador del Partido Comunista de Honduras, y a la sazón sobrino materno de Enrique Nuila.

Escasos de su obra como estamos, bastará delinear una anécdota real que lo retrata como hombre consecuente con sus ideas: se dice que cuando fundó la escuela “Eliseo Reclus” de Olanchito, Yoro, iniciando funciones con 80 alumnos de los cuales ese joven espigado era Director, se obtuvo providencialmente una subvención gubernamental que ascendía a cien pesos mensuales para pagar su sueldo. Pero nuestro Director, le devolvía —nótese la singularidad— setenta pesos de los que devengaba al Estado de Honduras, al considerar que treinta le eran suficientes para mantener, lo que ahora llamaríamos su “costo de vida”. Por eso tal vez un pensador calificó al anarquismo como “el más extremo de los iusnaturalismos”,2 y puede en justicia reinvidicarse, en sus vertientes más idealistas, como “el franciscano del pensamiento político” (Esto es tanto más acertado si se mira la situación más bien lamentable en que han caído diversas variantes del pensamiento social cristiano).

Vemos aquí, un fragmento de su obra escrita, la cual junto a lo que se vaya conociendo de su vida, le será reconocida tal vez en la posteridad: “Las primeras comunidades cristianas en el fondo fueron anarquistas, como lo es todo el cristianismo, y si ya no existen, si fracasaron, tal fenómeno fue el resultado no de un vicio de tal naturaleza, sino de causas externas o porque sus miembros perdieron la fe y adoptaron costumbres anticristianas 3 (…) la anarquía es Dios que vuelve otra vez a visitar a los mortales para hacerlos buenos”. (el énfasis es nuestro).

Su apariencia física e indumento no desmiente la presencia del anarquista auténtico, uno que como veremos, es actitud cultural y no solo ideología. El padre José María Tojeira, en su Historia de la Iglesia en Honduras, tiene un aparte para este pensador nacional: “Nuila era un poco excéntrico en el vestir, de un pacifismo absoluto, sin ningún interés por la política de partidos y con un modo de comportarse que se asemejaba al de los gurús orientales. Enrique Nuila era algo más que un liberal. Había leído anarquistas rusos y franceses y captado la profunda veta religiosa que se da en el anarquismo ruso (…)”.4

————–

1 Nos referimos al estudio “El signo trágico de los intelectuales de Olanchito”, 1.ª Edición en la Editorial Universitaria, 1999. p. 22 y ss.
2 Zaffaroni, Manual de Derecho Penal. Cárdenas Editor. 2ª Edición.
3 Por antítesis citamos aquí la opinión divergente de Rousseau: “Se nos dice que un pueblo de verdaderos cristianos formaría la sociedad más perfecta que cabe imaginarse. No le veo a esta suposición más que una gran dificultad: es que una sociedad de verdaderos cristianos ya no sería una sociedad de hombres”. “El Contrato Social”.
4 Ávila (Op. Cit)
Tomado de el ensayo “Tradición Liberal y Anarquismo Filosófico”, de Rafael López Murcia. Universidad Nacional Autonóma de Honduras, Editorial Universitaria. p. 28 y ss.

La economía doméstica del pasado en Catacamas

Antiguo pueblo de Catacamas, cuando era una ciudad de indios.
Imagen: Memoria Gráfica de Honduras

Por: Winston Irías Cálix

Pujante en el pasado la Economía Doméstica

Durante siglos, y hasta mediados del siglo XX, las familias catacamenses elaboraban numerosos productos de uso doméstico, que han sido suprimidos por la mal llamada “civilización”, que en muchos aspectos no ha significado más que la pérdida de la cultura tradicional.

Si bien los artículos modernos ofrecen mejor presentación y comodidad, la economía doméstica constituía un valioso factor para el nivel de vida de los pobladores, pues sus ingresos se han reducido debido a que antes elaboraban muchos productos en casa y ahora son adquiridos a altos precios en el mercado.

Es conveniente comparar que antes los alimentos eran frescos y naturales, mientras que en la actualidad en su mayoría son dañinos para la salud por el uso de preservantes, la práctica de procesos químicos que transforman las materias y el escaso o nulo valor nutritivo.

Me referiré sólo a algunos de esos productos:

  1. Jarabe de limón.

     Durante la abundante cosecha del “limón indio” era preparado un concentrado del jugo de este cítrico, que era embotellado para usarlo en el resto del año. Una o dos cucharadas disueltas en agua, según el gusto, adquieren el sabor de una fresca limonada, siempre con la riqueza de la vitamina C.

    Este proceso es similar al que era utilizado en Estados Unidos antes de que la Coca-Cola fuera embotellada. El jarabe de este producto se disolvía en los puestos de venta y allí mismo era consumido por la clientela.

  2. La tradicional horchata.

     En las fiestas populares, durante la feria y al final de los actos cívicos del 15 de Septiembre nada era mejor que consumir un vaso de horchata, elaborada de arroz; le añadían pedacitos de cáscara de limón para darle mejor sabor; y en verdad es exquisita, saludable y alimenticia.

    El jarabe de limón, al igual que la horchata, eran muy populares; el primero fue olvidado y la segunda dejó de usarse casi totalmente cuando apareció en el mercado local el refresco de botella; penetró tanto este producto en los años 1950 que muchísimas personas, especialmente de escasos recursos económicos, se vanagloriaban cuando la consumían, a pico de botella, ese tipo de bebida.

  3. Vino de uva.

     Del producto de los gigantescos árboles de uva, que se extinguieron de los solares de las casas a mediados del siglo XX, algunas familias elaboraban vinos que añejaban para el consumo hogareño.

  4. Achiote.

     Al igual que una planta de limón, décadas atrás no faltaba en casa un arbusto de achiote; de la semilla preparaban una pasta, que era envuelta en tusa, para condimentar el arroz, la masa de los nacatamales y otros alimentos.

    En aquel tiempo se usaban también los cominos y la pimienta, el chile, tomate, cebolla y ajo para condimentar las comidad, que adquirían un sabor natural; no había pastas de tomate, cubitos, sopas en bolsa ni paquetitos de achiote.

  5. Esencia de Chile.

     En casa cocinaban el chile picante, pequeño, que era diluido y envasado duraba todo el año; también se usaba en forma directa, al igual que el chilpete, de pequeño tamaño. Nadie compraba el producto industrializado.

  6. Café tostado.

     Nada más estimulante que una taza de café de palo, esto es el fruto del arbusto tostado en casa, al que añadían pequeñas cantidades de dulce en rapadura. Sólo este tipo de café se consumía en Catacamas, hasta que a partir de los años 1960 la ciudad fue invadida por los productos de bolsa.

  7. Chocolate.

     Era muy apetecida la bebida de este producto elaborado del fruto del cacao, muy abundante antes en los solares de las casas y cultivado en pequeña escala en la montaña

  8. Tallarines.

     Los preparaban en casa, de masa de harina extendida sobre la artesa con el braso de una piedra de moler; los condimentaban con tomate y los servían revueltos en mantequilla ácida.

  9. Desde siglos, hasta que los comerciantes introdujeron las mantecas vegetales, los catacamenses consumieron exclusivamente la manteca de cerdo para freir frijoles, huevos carnes y chorizos, y cocinar arroz y otros alimentos; ahora casi sólo se usa para darle mejor sabor a la masa de los nacatamales.
  10. No existían los churros; en su lugar se elaboraban continuamente en casa o se compraba chicharrón con yuca, pasteles fritos, hechos de masa de maíz con carne, papas y arroz en su interior y enchiladas de tortilla frita con carne, ensalada y recubiertas con queso y una rebanada de huevo cocido.
  11. En casa se elaboraban tortillas de maíz y de harina; las mujeres solían ir cada tarde al río a lavar el nixtamal, el maíz cocido con lejía de ceniza. El grano era molido en piedra, posteriormente en molinos de mano, hasta que en los años 1960 se instalaron en la ciudad los primeros molinos artesanales.
  12. Pan blanco.

     Era elaborado en muchos hogares, antes de la industrialización de este producto.

  13. Mascaduras, pan dulce y galletas caseras;

     eran horneados en todos los hogares, aunque las mascaduras de Santa María de El Real siempre han sido las más apetecidas.

  14. Alfeñiques, colmenas, pirulines y huevos de mico.

     En casi todas las casas había un grueso clavo en una pared para batir, una y otra vez, la masa elástica de dulce de rapadura, disuelta en agua hirviente, que endurecía progresivamente hasta convertirse en el famoso y popular alfeñique; por los años 1950 solo valían un centavo y antes de que llegaran los confites eran los preferidos de los niños, lo mismo que los pirulines, las colmenas y los huevos de mico, que son esféricos y confeccionados de dulce.

    También se consumían en abundancia coyoles y mangos en miel, tableta de la cáscara y de la tripa de la naranja agria, pan de rosa, zapotillos y alborotos o sopapos, elaborados de maicillo con dulce.

  15. Jaleas de mango, piña, guayaba y de tomate;

      fueron reemplazados por productos envasados, de diferentes sabores.

  16. Dulce en rapadura.

     En los alrededores de Catacamas abundaban las moliendas, para procesar la caña, cultivada con profusión. Los frescos, jaleas y frutos en miel, lo mismo que el café, eran endulzados con dulce en rapadura. El azúcar, alimento preparado después de carbonizar la miel de caña, era desconocida en Catacamas a mediados del siglo XX.

  17. Chicha y cususa.

     Los catacamenses no pagaban impuestos por consumo de bebidas alcohólicas; bebían chicha elaborada generalmente de maíz nacido y cususa, aguardiente no refinado procesado en alambiques y conocido con el sugestivo nombre de “Gato de Monte”, porque se le esconde para que no sea descubierto por las autoridades. A mediados del siglo XX la policía capturó a las “chicheras” -elaboradoras y vendedoras de chicha- y las obligó a desfilar sosteniendo en sus cabezas las tinajas de la famosa bebida; les quebraron los recipientes, les impusieron fuertes multas y las amenazaron con detenerlas nuevamente si continuaban esa práctica.

  18. El mezcal.

     Esta planta abundaba en Catacamas y se le utilizaba para elaborar cabulla, lazos, sacos, alforjas, matates y hamacas.

  19. Candelas de cebo.

     Antes de ser introducidas las candelas de espelma, ya en moda a mediados de los años 1959, los catacamenses se iluminaban con candelas elaboradas con el cebo de las vacas; la grasa se hervía y con ella se “bañaban”, una y otra vez, un cáñamo (la mecha) que se iba engrosando a medida que se enfriaba el cebo; en algunas pulperías continuaban vendiéndolas hasta los años 1970.

  20. Jabón de tripa.

     Elaborados con los intestinos del cerdo; se usaba para el aseo corporal -jamás permitía la caspa- y para lavar la ropa.

  21. Monturas, jáquimas y fajas.

     Eran fabricadas en los pocos talleres de talabartería existentes en Catacamas

  22. Calzado.

     Zapatos y caites de puro cuerpo eran elaborados en los talleres de la ciudad; después de años de decadencia esta actividad ha florecido y existen varias fábricas de calzado en Catacamas.

Tomado del libro “Catacamas – del ayer al año 2000”, de Winston Irías Cálix.

Por una Honduras socialista

Mel le recomienda a Obama que implemente el socialismo en Estados Unidos.

También dice que sería bueno que este modelo se implementara en Honduras.

La nota aquí:

Mel: “Nunca propuse legalizar drogas”

Mario Pavón, del CODEH, lo comenta acá:

Presidente Zelaya va a quedar en la historia

Me considero un simpatizante del socialismo, pero insisto es que necesario definir y aclarar los términos.

El redactor de El Heraldo coló su opinión de que el socialismo es un sistema anti-democrático. Yo considero que el socialismo es una forma superior de democracia. El socialismo trata de empoderar a las masas, no busca imponer un modelo autoritario.

Los experimentos de la Unión Soviética, Cuba y China no son socialismo. Pero llamarle socialismo a estos regímenes ha servido de propaganda efectiva para bloquear la realización del verdadero socialismo.

Mel debería de aclarar que es lo que él entiende por socialismo; y el Partido Liberal debería de aclarar su línea ideológica, pero dudo que lo hagan. Es más conveniente la ambigüedad, para conciliar intereses diversos.

Es de notar que Mel hace sus referencias al socialismo cuando está en el extranjero, como los discursos en Naciones Unidas, o cuando inauguró el ALBA.

Mel debería pararse y decirnos a los hondureños qué es lo que piensa del socialismo, y qué propuestas de cambio tiene, en vez de ser candil de la calle y oscuridad de la casa.

Oligopolio cementero en Honduras

A continuación presento un extracto del libro Poderes Fácticos y Sistema Político, escrito por Victor Meza et al.*

En cualquier caso, es la cercanía o lejanía respecto al Estado y sus resortes de poder lo que determina, en última instancia, la suerte de las inversiones. El Estado no arbitra, sino que toma partido, dependiendo de los intereses y protagonistas en pugna.

Un ejemplo: el mercado nacional cementero lo monopolizan Cementos del Norte, S.A. (cuyos principales socios son las familias Rosenthal, Goldstein e inversionistas de Guatemala y Suiza) y la Industria Cementera Hondureña, S.A. -Incehsa- (cuyo mayor accionista es la transnacional francesa Lafarge).

La historia de ambas empresas está ligada al usufructo del Estado. Cementos de Honduras fue adquirida por Rosenthal y Goldstein durante el proceso de privatización impulsado al inicio de los años 90, mientras que Incehsa fue propiedad del Instituto de Previsión Militar (en la época de la cual las Fuerzas Armadas eran uno de los principales consorcios empresariales del país) antes de ser adquirida por capital francés.

Las dos compañías cementeras se reparten el mercado, trazando una línea horizontal que corta en dos al país a partir del central departamento de Comayagua. Cada uno en su zona impone sus condiciones a los consumidores. Ese es un acuerdo tácito entre los productores de cemento y el Ministerio de Economía. El Estado no existe como regulador, ni siquiera como mediador. El papel que le han asignado al Estado quienes ya lo dominan se puso a prueba a partir de octubre de 2003 cuando la empresa Cemento América -Cemar- inició la producción de su planta procesadora de clinker en la zona sur de Honduras (San Lorenzo, Valle) orientada al abastecimiento de la demanda centro-sur.

Un año después, a fines de 2004, la empresa, de capital japonés (Taiheiyo Cement), de EEUU (Cerna) y nicaragüense, cerró operaciones. ¿Qué ocurrió en apenas once meses que abortó una inversión superior a los 30 millones de dólares? Cuando inició la producción, Cemar introdujo al mercado su marca “Cemento Uno“, a un costo de tres lempiras menor que la competencia, favoreciendo a los consumidores. Ello generó la réplica inmediata de Incehsa, que respondió con una guerra de precios respaldada por Cementos del Norte. Era claro que las dos empresas posicionadas del mercado se pusieron de acuerdo para sacar a la advenediza, la tercera en discordia.

De manera acelerada, el costo al consumidor de la bolsa de cemento gris de 42.5 kilogramos bajó de 80 a 45 lempiras en los departamentos de Choluteca, Valle y Francisco Morazán. En poco tiempo, el precio por bolsa era 25 lempiras menor que el costo de producción de Cemar. Ninguno de los llamamientos al Ministerio de Economía para que interviniera y pusiera orden en la “guerra comercial” fue atendido. El reclamo de Cemar contra la competencia desleal llegó hasta el propio presidente Ricardo Maduro (2002-2006), sin tener respuesta afirmativa. Ni siquiera las presiones diplomáticas internacionales cambiaron el equilibrio interno de fuerzas.

En agosto de 2004 la operación asfixia tuvo éxito y Cemar anunció cierre de operaciones. De manera inmediata, el precio de la bolsa de cemento gris revirtió la tendencia anterior y comenzó una escalada que compensó a sus productores la “pérdida” que habían tenido que soportar mientras duró el conflicto comercial. De nuevo, el Ministerio de Economía guardó silencio pese a que la Constitución de la República le ordena defender a los intereses de los consumidores. Pero el asunto no terminó ahí. Luego de que la revancha incluyó la compra de acciones de Cemar por Incehsa, el siguiente paso fue castigar a todos los vendedores al detalle -ferreterías- que habían comercializado Cemento Uno.

De manera arbitraria se elaboró una lista negra consignando los nombres de quienes no serían abastecidos con cemento “Piedra Azul” (Incehsa), pese a que vender cemento al detalle es más un servicio que un negocio puesto que la ganancia promedio apenas ronda los dos lempiras por bolsa. Ante esa violación a cualquier código de comercio tampoco actuó el gobierno. ¿Era un asunto de interés privado o de interés público?

Dos años después, ante nuevos aumentos en el precio del cemento, sin consulta o concertación previa con las autoridades gubernamentales, el Comisionado Nacional de los Derechos Humanos7 se refirió al tema advirtiendo que el control monopólico del precio del cemento alejaba las posibilidades para que la gente de escasos recursos tenga acceso a una vivienda digna. La crítica señala que aumentar los privilegios de un sector empresarial termina afectando los derechos básicos de un sector social mayoritario. El Comisionado tampoco obtuvo respuesta oficial a su planteamiento. En definitiva: ¿Cuál libre mercado y cuál sana competencia?

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* Páginas 223-225. El autor del artículo de donde fue extraído este texto es Manuel Torres Calderón. La editorial de este libro es el Centro de Documentación de Honduras (CEDOH)

7 Ramón Custodio, CONADEH, 13 Noviembre 2006

Lo bueno de Mel

En este blog trato de ser objetivo en mis críticas. Aunque las actuaciones de Mel muchas veces me sacan de quicio, tambien he reconocido cuando pienso que tiene la razón.

No soy un activista del Partido Nacional, ni nada por el estilo. En la campaña general anterior, Pepe Lobo me sacaba de quicio por su discurso sobre la pena de muerte, y lo fustigué sin piedad en mi mi blog Opiniones Irreverentes. No sé que tienen estos olanchanos que salen tan “topados”.

Lo bueno de Mel es que no se cree ese trillado discursito neoliberal del “libre mercado”. Mel apoyó a Hondutel contra los intentos de privatización de los gobiernos anteriores.

Si Hondutel se hubiera plantado desde un principio en el negocio de la telefonía celular no nos hubieran explotado tanto las compañías extranjeras.

Tambien agregarse al ALBA fue buena idea. Algo se logra. Y no ha sucedido ninguno de los malos augurios con los que algunos nos querían azorar.

Mel tambien se opuso al proyecto del Congreso de aumentar en forma desmesurada el presupuesto nacional dedicado a los partidos políticos, y apoyó la huelga de los fiscales.

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