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Oradores Políticos Hondureños

Por: Pedro Salinas Navarro

Cuando se trata de personas que disertan ante un auditorio, siempre ronda en los pasillos populares una mala apreciación al decir: “Fulano o zutano” no ocupa papelitos para hablar en público. ¡Es gallo para improvisar!

Pero a decir verdad, improvisar no es hablar sin soporte de referencia, desde mi punto de vista, el que improvisa y lo hace bien, se apoya en lecturas, textos o incluso en discursos previamente leídos, lo cual lo hace más suelto de palabra “lógica y coherente”. Pero aquel que se para en un estrado y dice lo primero que se le viene en gana, ¡no es improvisado, sino un valiente!

Seguramente se ha leído y escuchado sobre todo de aquellos ya peinan canas, que en Honduras existió un amplio grupo de conspicuos ciudadanos que sabían cómo tratar de manera exquisita el castellano. Personajes como: Marco Aurelio Soto, Ramón Rosa, Policarpo Bonilla, Álvaro Contreras, Modesto Rodas Alvarado y Ramón Villeda Morales entre otros. Eran brillantes (Unos mejores que otros, claro) pero encantaban, eran grandes motivadores y encendedores de masas, electrizantes, pujantes y altamente carismáticos.

Existen y existieron también personajes políticos de otros países latinoamericanos, que sinceramente es un placer escucharles, más allá de su estilo, ideología política, filosófica o doctrinal. Lo que envuelve es la manera de captar la atención. Sus discursos están vigentes. Personajes como: Jorge Eliezer Gaitán (Colombia), Alan García (Perú), Fidel Castro (Cuba), Ernesto “Che” Guevara (Argentina), Hugo Chávez (Venezuela), Mario Vargas Llosa (Perú), Luis Donaldo Colosio (México), Luis Carlos Galán (Colombia), Raúl Ricardo Alfonsín (Argentina), entre otros.

A mi edad, (ya pasaditas las tres décadas) he visto y presenciado algunos “tamagases” más que discursos en el país, prácticamente desde el año 1997 hasta la fecha (tiempo en que adquirimos un poco de conciencia en estos temas).

Nuestros políticos básicamente “las dos últimas generaciones” como “oradores”, han dejado mucho desear, digo esto, porque los que saben de historia política, siempre rememoran los pasillos del ayer, haciendo alusión a los personajes antes mencionados.

En su auge como oradores constantes, figuras como: Rafael Pineda (QDDG) y Oswaldo Ramos, no eran excelsos, pero para decir algo, Pineda tenía dominio escénico y voz recia envolvente, y en el caso de Ramos su discurso era florido.

Presidentes como: Roberto Suazo Córdova y José Azcona, la verdad no se dice casi nada de ellos como oradores, más que eran de contenido lineal, sencillo y llano, con esquemas folklóricos en el caso de Suazo. Pero, lo triste es, que ni esperanzas existen de ver o escuchar sus actuaciones de aquellas épocas en videos o audios.

1. Rafael Leonardo Callejas (Nacionalista 1990-1994)

Por suerte he visto recién unos videos de sus mejores años como político, en su campaña de (1989) El poseía un discurso enérgico, fluido de palabra, de voz alzada que por la emoción vibrante la perdía por momentos. Discurso desarrollado casi siempre en la emotividad y coherente en la estructura de su contenido. Contenido que era de crítica permanente a sus oponentes de aquel entonces.

2. Carlos Roberto Reina (Liberal 1994-1998)

Sinceramente no recuerdo alguno de sus discursos, y no hay material vigente o al menos accesible para verle u escucharlo. Pero volviendo al “me cuentan” dicen que su fuerte estaba en la retórica y en la improvisación con buen suceso y de contenido superfluo. Lo que si recuerdo, es que poseía una voz bastante modulada.

3. Carlos Roberto Flores (Liberal 1998-2002)

Él es un político con gesticulaciones pronunciadas, (se expresa con las manos) marcando muy bien sus pausas. Es levemente emotivo pero casi siempre intenso, ilusionista en gran medida su contenido. Poseedor de una voz melódica, y por momentos su estilo descansa en lo poético.

Los más recientes

Desde mi óptica ha sido el grupo de políticos menos dotados con este recurso.

1. Ricardo Maduro (Nacionalista 2002-2006)

Un líder con un discurso común, se comunicaba con su masa partidaria casi como cualquier plática de amigos. Prácticamente enmarcado en tecnicismos financieros, muy sencillo y sin contenido oral atrayente.

2. José Manuel Zelaya (Libertad y Refundación 2006-2010)

Es un político de voz recia y amplia, mesurado en ciertos momentos. Su discurso duerme en el populismo envuelto con frases dominantes, carece siempre de guión alguno. Además, entra en la distracción y al mismo tiempo navega en “la jocosidad”. “Mel” es un experto en el entretenimiento masivo, apoyándose en herramientas estrictamente folclóricas.

3. José Porfirio Lobo (Nacionalista 2010-2014)

“PP”, de voz templada y contenido plano. Sus discursos políticos se hacían sentir con fuerza, pero sinceramente expresaba poco o nada. Además no contaba con solvencia lírica para llamar la atención. De estilo campechano, jocoso y de corte populista.

4. Juan Orlando Hernández. (Nacionalista 2014- 2018)

El actual presidente es un político de voz fuerte de aceptada tonalidad, siempre y cuando navegue en tonos no exacerbados, porque en espacios intermitentes tiende a perder el control por su excesiva emotividad. Su discurso descansa en las comparaciones, de argumento confrontativo y extenso, de contenido llano y muy repetitivo.

En conclusión la proyección de la oratoria hondureña se vislumbra poco optimista, ya que a nuestros políticos se le olvida, que la oratoria es parte esencial de una figura pública, más cuando se pretende alcanzar cimeras posiciones en la estructura pública del país.

Para casi todos, el creer hacerlo bien, ya es suficiente.


Extenso

(Poema)

La vida renueva su magia al llorar de la nada, y presiona
El botón de las viejas costumbres, para mermar la humedad.
¿Que sueña el que sueños ha cumplido?, ¿El que ha dormido
Sin temor a la profundidad? ¿Y sin temor a nadar en lo perdido?

Miles de sueños rotos por el filo de una noche,
Tirados al vacío que esconde su nombre, manchando su cielo,
De viejos, de ligeros sueños que devoraron mi juventud,
Sagacidad sin preguntar, sin temor de mentirle a la verdad.

El tiempo se ha escurrido, y las gotas
Mojan con júbilo el cristal, se inhibe lo silente del camino,
Se prestan a volver, y los titanes apetitos, que no
Fueron atrás vencidos, hoy quieren florecer.

Déjame cruzar y estar de ese lado, aun
Sabiendo, que al volver las huellas se habrán borrado,
Que habré sido hechizo, para atar tus pies al suelo,
Ya así la miel derramará cada gota lentamente.

Volveré a la locura añorada, al trastorno que sigila 
El futuro, prendiendo el horizonte a mis ojos tibios,
Envolviendo el deseo que en tu lecho ha sucumbido,
¡Atrás de ti princesa!.. Atrás de ti, mi luz quedó encendida,
Y tras tu caída, quedo un peñón; con sus alas extendidas.

Pedro Salinas Navarro
Honduras C.A. 14/03/2015
DR

Juan Orlando Hernández vs. Manuel Zelaya

Juan Orlando Hernández y Manuel Zelaya

Se insiste mucho por parte de simpatizantes del Partido Libertad y Refundación en que estamos en una dictadura encabezada por Juan Orlando Hernández por la manera que siendo presidente del Congreso acumuló poder, y por haber ganado con fraude las elecciones presidenciales.

Estas acusaciones resultan un tanto exageradas, ya que si realmente hubiera una dictadura se esperaría una represión violenta contra los opositores y un bloqueo de los medios de comunicación que no siguen la línea del gobierno, cosa que no se ha dado.

Tal vez sería más correcto hablar de un gobierno autoritario. Pero si esto es así, los hondureños hemos vivido por mucho tiempo bajo regímenes autoritarios. En gobiernos donde liberales y nacionalistas se reparten los puestos del gobierno. Se podría decir que hemos vivido bajo una dictadura bipartidista donde la idea de un Estado de Derecho donde rige el principio de legalidad, de la separación de poderes y de pesos y contrapesos, solo ha sido una vana retórica que no se cumple en la práctica.

Esto también lo vivimos durante el gobierno liberal de Manuel Zelaya Rosales, quien ahora milita en otro partido por causa del golpe de Estado. También Zelaya Rosales intentó controlar los otros poderes del Estado, aunque sin mucho éxito, porque las reformas populistas que él pregonaba atemorizaron a la élite socio-económica que gobierna el país y a la que él llamaba “los poderes fácticos”.

A Juan Orlando Hernández se le acusa de militarizar el país, pero fue Manuel Zelaya el que inició un acercamiento indebido con el ejército, ratificando en su puesto a Romeo Vásquez Velázques, quien después le dio golpe de Estado, y colocó a un militar retirado como ministro de Seguridad.

Fue Manuel Zelaya quien intentó colocar a Sonia Marlina Dubón, la esposa de Enrique Flores Lanza como magistrada de la Corte Suprema de Justicia, sin pasar por el procedimiento acordado.

Manuel Zelaya impuso un estilo de gobierno personalista y caudillista que fracasó por falta de apoyo interno. Su falta de prudencia resultó en un golpe de Estado que resultó muy dañino para el país y del que todavía sufrimos las consecuencias.

Ahora se alega que hubo fraude electoral, pero no se tuvo el valor de protestar enérgicamente en las calles. Esas denuncias de fraude ahora resultan poco creíbles ante la falta de acción de los supuestamente agraviados.

Si aún caso, lo que se le puede reprochar a Juan Orlando es que tuvo éxito donde Manuel Zelaya falló.

El caudillismo de Zelaya también hizo fracasar al partido LIBRE al imponer a su esposa como candidata única en una farsa de elecciones internas.

El partido LIBRE también le facilita a Juan Orlando a implantar su autoritarismo azul, ya que por miedo a ser gobernados por una izquierda irracional, la élite burguesa prefiere ser oprimida por un tirano de derechas. Por esta razón las medidas fiscales opresivas para la libre empresa no reciben la oposición que de otro modo tendrían.

Difícilmente el partido LIBRE puede ser una opción democrática si ni siquiera practican la democracia que predican a lo interno, ya que Manuel Zelaya es el que decide lo que se hace o se deja de hacer. Se quejan de la supuesta dictadura de Juan Orlando, pero por otro lado apoyan sin condiciones los regímenes autoritarios de lo peor de la izquierda internacional. Particularmente cuesta entender como los izquierdistas que se jactan de ser demócratas apoyan con entusiasmo la dictadura de los hermanos Castro en Cuba.

Sí fue Golpe de Estado, me retracto

Reconozco ahora que me equivoqué, y que lo que sucedió el 28 de junio del 2009 en Honduras fue un golpe de Estado.

En este blog he defendido la tesis de que el 28 de junio del 2009 se dió una sucesión constitucional, y que Roberto Micheletti era un presidente legítimo. Aunque inicialmente dije que sí fue un golpe de Estado, después me retracté, pero siempre seguí expresando mis dudas.

Este es un tema que ha dado vueltas en mi cabeza, y reconozco que mi profundo desprecio por la figura de Zelaya me llevó a apoyar a un régimen de facto en mi país.

Este es un tema que tenía algo relegado, pero las nuevas revelaciones de Wikileaks me han hecho ver la crisis hondureña en otra perspectiva.

No sé que tan confiable será Wikileaks, sostengo que no hay que creer algo solo porque lo diga un documento publicado por Wikileaks, pero los supuestos informes del embajador Hugo Llorens tienen mucho sentido para mí.

Tal parece que no hubo una orden de captura contra Zelaya, esta orden la fabricaron después los responsables del golpe. Los militares simplemente decidieron expulsar a Zelaya y abortar la consulta popular que se iba a realizar ese día. No tenían ninguna autoridad para hacerlo. Fue un claro acto de abuso de autoridad.

Con esto se derrumba el argumento del “estado de necesidad” de los militares, según el cual ellos justificaban la expulsión de Zelaya con la excusa de salvar vidas humanas. ¿Cómo se van a salvar vidas humanas con un golpe de Estado? Es absurdo.

La carta de renuncia de Zelaya fue una obvia falsificación, una torpe jugada de los responsables del golpe. El Congreso no estaba autorizado para destituir a un presidente, a pesar de la torcida interpretación de un informe legal de la Biblioteca del Congreso de los Estados Unidos.

El artículo 239 de la Constitución ha sido usado repetidamente para justificar el golpe de Estado. Se dijo que Zelaya estaba promoviendo la reelección presidencial, por lo que quedaba destituido automáticamente de la presidencia, de manera que cuando los militares secuestraron a Zelaya éste ya no era presidente.

Sin embargo, aunque esto fuera cierto, también existe en la Constitución el principio de presunción de inocencia. Todo hondureño tiene el derecho al debido proceso, pero este derecho se le negó a Zelaya al expulsarlo del país. Por lo tanto, Micheletti incurrió en el delito de usurpación de funciones y abuso de autoridad. Roberto Micheletti ejerció como un presidente de facto, porque el presidente legítimo seguía siendo Zelaya.

Roberto Micheletti no es un héroe que salvó al país de caer en las garras del comunismo. Roberto Micheletti violentó groseramente la Constitución pretendiendo salvarla. No hay ninguna justificación para este golpe de Estado, ninguna.

Se dijo que Zelaya tenía planeado disolver el Congreso y la Corte Suprema de Justicia, y convocar inmediatamente a una Asamblea Nacional Constituyente. Esta fue la justificación del golpe de Estado de Roberto Micheletti. Para afirmar esto se cita el decreto PCM-020-2009, pero el citado decreto se refiere a la instalación de una cuarta urna en las elecciones de Noviembre del 2009, no habla de convocar inmediatamente a una Constituyente. Por lo tanto Micheletti mintió para justificar el golpe de Estado y conspiró con los militares para dar el golpe de Estado. No había ninguna amenaza inminente que justificara un delito tan grave.

Pido perdón a mis lectores por haber apoyado un golpe de Estado. No soy un seguidor de Zelaya, y nunca lo seré, pero sostengo que los responsables del golpe de Estado, y los que apoyaron el golpe, también le deben disculpas al pueblo hondureño.

Golpe de Estado injustificado, revela Wikileaks

No había ninguna orden de captura contra Manuel Zelaya el día del golpe de Estado, según un reporte de Wikileaks atribuido al embajador Hugo Llorens.

Si bien se ha dicho que el Tribunal Supremo dictó una orden de arresto de Zelaya, el presidente de la Corte Suprema de Justicia nos ha dicho que esto no es cierto. La única orden de la que somos conscientes es de una expedida la tarde el 25 de junio o temprano el 26 de junio por un tribunal de primera instancia que ordena la incautación de material de votación.

Si esto es cierto, la orden de captura de Zelaya se hizo posteriormente para justificar el golpe de Estado.

De ser cierta esta afirmación, no habría ninguna justificación para el golpe de Estado. Se derrumba el argumento de “estado de necesidad” de los militares. Ellos argumentan que expulsaron a Zelaya del país para salvar vidas humanas, porque la otra opción sería encerrarlo en la cárcel, lo que hubiera producido violentos disturbios y pérdidas de vidas humanas.

Pero si no hay orden de captura, el secuestro de Zelaya no es más que un claro caso de abuso militar, no hay nada que lo justifique. No queda duda de que es un golpe de Estado.

En el mismo informe hace referencia a la excusa utilizada para justificar el golpe de Estado.

Parece que el Fiscal General y los militares conspiraron con Micheletti y otros líderes del Congreso para destituir a Zelaya en base al temor de que tenía previsto convocar una Asamblea Constituyente inmediatamente después de la encuesta del 28 de junio.

Ellos basan su afirmación de que él hubiera hecho esto sobre la publicación en el diario oficial La Gaceta del 25 de junio del decreto llamando a la encuesta. Los seguidores de Micheletti dicen que la publicación es una convocatoria de la Asamblea Constituyente. Sin embargo, esto es evidentemente falso; la publicación dice simplemente: “¿Está usted de acuerdo en que en las elecciones generales de 2009, haya una cuarta urna en la que el pueblo decida la convocatoria de una Asamblea Nacional Constituyente?”.

No había ninguna razón para pensar que Zelaya iba a disolver el Congreso y la Corte Suprema de Justicia, y convocar a una Asamblea Nacional Constituyente ese mismo día. No había ninguna justificación para dar un golpe de Estado.

¿Será posible que Micheletti y sus allegados se involucraron en un golpe de Estado por no leer bien un decreto?

Los responsables del golpe señalan el título de la encuesta en el decreto PCM-020-2009: “Encuesta de Opinión Pública Convocatoria Asamblea Nacional Constituyente”. Esto implica, según ellos, que la convocataria a una constituyente se iba a realizar en ese mismo día. Pero hay que interpretar ese título en su contexto: la pregunta en la encuesta se refiere a una cuarta urna en las elecciones generales de Noviembre del 2009.

Es difícil pensar que Micheletti y sus asesores hayan sido tan torpes para malinterpretar este decreto en forma tan grosera, y creer sinceramente que esto ameritaba un golpe de Estado. Sospecho que Micheletti solo buscaba una excusa para ser presidente de facto.

La venida de Manuel Zelaya es positiva

Contrario a lo que se temía, no se reportaron actos vandálicos y no hubo enfrentamientos con la policía.

Manuel Zelaya viene con un nuevo discurso, más conciliador. Zelaya reconoce que el gobierno de Porfirio Lobo es legítimo, y que Honduras debe retornar a la OEA.

Esto representa un cambio diametral con el discurso extremista que antes manejaba Zelaya y la llamada “resistencia”.

No entiendo las reacciones histéricas de los camisas blancas, cuando se alteran por la venida de Zelaya.

Zelaya ha abrazado el acuerdo Cartagena, el cual respeta las leyes del Estado de Honduras.

Lo malo, en mi opinión, son los distinguidos extranjeros que participaron en este evento político, apoyando abiertamente a Manuel Zelaya, quién ya no representa el Estado de Honduras. Esta abierta injerencia en los asuntos internos de Honduras es condenable.

Zelaya hizo esperar por más de dos horas a la multitud que lo esperaba, la que no resultó tan numerosa como se esperaba.

Datos curiosos sobre Manuel Zelaya Rosales

  1. Su nombre completo es José Manuel Zelaya Rosales, pero es conocido en Honduras como “Mel Zelaya”. El nombre José se omite por ser extremadamente común.
  2. El padre y abuelo de Manuel Zelaya llevaban su mismo nombre: José Manuel Zelaya.
  3. En Olancho, el abuelo de Manuel Zelaya era conocido como “Melón”, el padre como “Mel” y él mismo como “Melito”.
  4. El padre de Manuel Zelaya era derechista, simpatizaba con los regímenes militares, y prestó su hacienda para el asesinato de un grupo de campesinos (masacre de Los Horcones). Estuvo un tiempo en la cárcel y fue liberado por un indulto de la Asamblea Nacional Constituyente.
  5. Manuel Zelaya asegura ser ganadero, pero en realidad se dedicaba como su padre a cortar madera: era un maderero.
  6. Manuel Zelaya asegura ser originario de Catacamas, Olancho, pero en realidad es de Lepaguare, Olancho.
  7. Olancho es una región de Honduras a la que algunos comparan con el Viejo Oeste norteamericano, pero que tiene influencia del folklore mexicano.
  8. La música preferida de Mel son las rancheras, y aprendió a tocar la guitarra desde joven. Él ha hecho de su bigote, el sombrero stetson y las botas tejanas parte de su identidad.
  9. Zelaya empezó a estudiar ingeniería civil, pero pronto se retiró. Nunca culminó una carrera universitaria.
  10. Zelaya se casó con una prima en segundo grado: Xiomara Castro. Fue un matrimonio arreglado. Su suegro tiene nombre de mujer: Irene.
  11. Zelaya empezó su carrera política como miembro del Partido Liberal, de tendencia algo conservadora. A Zelaya nunca se le conoció como un político de izquierda hasta que estuvo en la presidencia.
  12. Zelaya, siendo diputado del Partido Liberal en los años 80, se opuso a las pretensiones continuistas del presidente Roberto Suazo Córdova, y se solidarizó con el narcotraficante Juan Ramón Matta Ballesteros cuando éste fue expulsado ilegalmente del país.
  13. Zelaya fracasó en su primer intento por obtener la candidatura presidencial del Partido Liberal. El movimiento interno que él presidió se conoció como Movimiento de Esperanza Liberal (MEL).
  14. Mel dijo en diario La Tribuna que le gustaría reencarnar en un potro olanchano.
  15. Zelaya, siendo presidente, iba a las ferias de los pueblos, y desfilaba en ellas montado en su caballo Coffee.
  16. Zelaya es aficionado a las motocicletas Harley Davidson.
  17. Relación con Micheletti: Antes de iniciar su gobierno, Zelaya gestionó para que Roberto Micheletti fuera presidente del Congreso. Micheletti fue el que le impuso la banda presidencial a Mel. Zelaya también apoyó a Micheletti en su aspiración de ser candidato presidencial.
  18. Zelaya apareció comiendo melón en CNN, para desmentir problemas fitosanitarios.
  19. Siendo presidente de la República, Zelaya se auto-nombró gerente de la Empresa Nacional de Energía Eléctrica por corto tiempo.
  20. Zelaya entregó a los militares la dirección de la Empresa Nacional de Energía Eléctrica por corto tiempo.
  21. Zelaya dio de que hablar con sus extravagancias durante su gobierno: cantaba acompañado de su guitarra en reuniones políticas, les dedicaba canciones a sus críticos, voló en un avión F5 por diversión, cantó con los Tigres del Norte, y estuvo a punto de ahogarse al sumergirse en traje de buzo en el mar.
  22. Hugo Chávez bautizó a Zelaya como “comandante vaquero” en la ceremonia de adhesión al ALBA en Tegucigalpa.
  23. Zelaya ordenó que cuidaran a un burro en la casa presidencial para regalárselo a un cacique indígena. Él bautizó al burro como “Palmerolo”, haciéndo referencia al aeropuerto Palmerola de Comayagua.
  24. Zelaya ordenó que los militares construyeran el nuevo aeropuerto de Palmerola.
  25. Zelaya olvidó el Padre Nuestro mientras rezaba en público por un un periodista secuestrado.
  26. Se dijo que habían sacado en pijama a Zelaya en el golpe de Estado, pero en los videos se puede observar que usaba una camiseta blanca con cuello en forma de V sobre una camiseta gris. Los militares dijeron que él había salido con su vestimenta normal.
  27. Antes del golpe de Estado, en las frecuentes cadenas nacionales que convocaba, Zelaya daba la impresión de estar drogado.
  28. Al principio del golpe se dijo que Zelaya había firmado una carta en la que renunciaba a la presidencia por problemas de salud mental. Zelaya negó haber renunciado.
  29. Zelaya le dijo a Obama que si él tenía la voluntad, lo podía restituir a la presidencia en cinco minutos. Obama respondió que “él no podía apretar un botón y restituir a Zelaya”.
  30. Después del golpe se descubrieron unas estatuas que Mel había mandado a hacer de sí mismo.
  31. En una asamblea de la ONU Mel se refirió al primer ministro de España como “Felipe Rodríguez Zapatero”, cuando su verdadero nombre es José Luis Rodríguez Zapatero.
  32. En una visita a México, Zelaya dio a entender que el presidente legítimo de México era Andrés Manuel López Obrador, aunque luego trató de negar lo dicho. Después de ser recibido como jefe de Estado, la manera en que se le sacó de México fue un tanto vergonzosa.
  33. Unos meses después del golpe, Zelaya entró secretamente en Honduras y se refugió en la embajada de Brasil, con la esperanza de iniciar una revuelta popular que lo retornara al poder, pero fracasó en su intento, por falta de apoyo popular. El presidente electo después del golpe, Porfirio Lobo, decidió sacarlo de su encierro por medio de un salvoconducto.
  34. Durante su encierro en la embajada de Brasil, Zelaya llegó a imaginar que lo atacaban con gases tóxicos, y que utilizaban tecnología israelita para torturarlo psicológicamente por medio de vibraciones de alta frecuencia.
  35. En su exilio en la República Dominicana los gastos de su estadía corrieron por cuenta del gobierno anfitrión. Zelaya pasaba los días tocando guitarra, jugando ajedrez y navegando en Internet.

Viene Mel Zelaya, ¿quién dijo miedo?

Mel Zelaya hizo un pésimo gobierno, pero ganó notoriedad internacional por ser la víctima de un supuesto golpe de Estado, eso ha sido suficiente para atraer a un grupo de seguidores que esperan recibirlo como a un mesías el sábado 28 de mayo en Honduras, mientras los hondureños que no simpatizan con Zelaya ven con desagrado su venida. ¿Cómo es posible que una persona que le ha hecho tanto daño a su país se le reciba con bombos y platillos?

Los seguidores de Mel responderán que son los “golpistas” los que han dañado al país. Ellos olvidan, convenientemente, todos los desaciertos de Zelaya, y los constantes desafíos a las instituciones hondureñas.

Se teme que el recibimiento de Mel se torne violento. No se olvidan las escenas de vandalismo protagonizadas por los zelayistas en medio de la crisis política del 2009.

Pero Zelaya ya no es presidente ni pretende serlo. El acuerdo de Cartagena implica un reconocimiento de la legitimidad del Estado de Honduras. Zelaya ya no puede pretender asaltar la casa presidencial por medio de una turba que lo cargue en hombros. Mel Zelaya no tiene superpoderes para castigar a los “golpistas”.

Pero aún así, hay gente que le tiene miedo a Zelaya.

En mi opinión, es positivo que Mel venga a Honduras. No hay por qué temer. Con su venida se le bajará el perfil internacional al drama del “golpe de Estado”. Se cierra un círculo y se derrumba el mito de que Mel es un perseguido político.

Esto es lo que muchos países han pedido: el regreso de Mel; ahora ya lo tienen, ya no hay más excusas para discriminar a Honduras y pretender seguir interviniendo en sus asuntos internos.

El ex-presidente Zelaya causará cierta agitación con su venida, al principio, pero luego dejará de ser una novedad, aunque siempre mantendrá cierto liderazgo entre sus seguidores incondicionales.

El acuerdo Cartagena es positivo

Considero que el acuerdo Cartagena es positivo, porque sirve para disminuir el nivel de confrontación en Honduras. Aunque puede resultar extraño el deseo del presidente Chávez de colaborar con Honduras para que ésta regrese a la OEA, después de su retórica extremista, acusando al gobierno de Lobo de ser una continuación del “golpe de Estado”. También es positiva la reanudación de las relaciones diplomáticas con Nicaragua.

Con este acuerdo, el presidente Lobo se anota una victoria diplomática más, ubicándose en el centro de la controversia entre las facciones encontradas de blanquitos y “resistencia”.

Un sector de la auto-denominada resistencia interpreta este acuerdo como una victoria política, mientras que otro sector cuestiona la poca transparencia de las negociaciones.

Se espera que Manuel Zelaya arribe a Honduras el sábado 28 de mayo. Se está organizando un recibimiento multitudinario por parte de la “resistencia”.

En el sector de los blanquitos también hay división, hay quienes ven este acuerdo como una traición a la patria, mientras que otros lo ven como una oportunidad para bajar el perfil de Zelaya.

Este acuerdo no significa la finalización de las tensiones. Es posible que el acuerdo sea malinterpretado por alguna de las partes, lo que creará tal vez más conflictos. Específicamente en lo que concierne a la supuesta persecución judicial de los funcionarios zelayistas.

La teoría de la conspiración chavista

Según los blanquitos, Hugo Chávez fue el causante de la crisis política del 2,009 en Honduras.

Hay varias versiones de esta teoría, pero la más radical dice que Manuel Zelaya recibió apoyo financiero de Hugo Chávez para ganar las elecciones del 2,005 por medio de un fraude electoral, otros dicen que Manuel Zelaya se desvió hacia la izquierda chavista cuando firmó la adhesión de Honduras al ALBA.

El modus operandi de la izquierda chavista consiste en llegar al poder por medio de las urnas, y una vez en el poder destruir la democracia desde adentro, destruyendo la separación de poderes, creando nuevas constituciones políticas que les permitan obtener poderes totalitarios, estableciendo una reelección presidencial indefinida que les permita perpetuarse en el poder por medio del fraude electoral.

Esto es lo que Hugo Chávez pretendía hacer en Honduras por medio de Manuel Zelaya, porque Manuel Zelaya no es más que un lacayo de Hugo Chávez.

El gobierno de Zelaya promovió fuertemente la idea de que era necesario cambiar la Constitución para resolver los problemas de Honduras, pero nunca explicó en qué consistían esos cambios.

El plan inicial era realizar una consulta popular o plesbicito para preguntarle a la población si quería tener una nueva constitución. Esta consulta se haría el mismo día de las elecciones presidenciales: el 29 de noviembre del 2009.

Pero Zelaya nunca obtuvo la aprobación del Congreso para aprobar el marco legal que le permitiera realizar esta consulta, por lo que Zelaya decidió saltarse la ley, y para legitimar esta consulta decidió crear otra consulta, en la que se le preguntaría al pueblo si quería que se le consultara sobre el tema de crear o no una nueva constitución para Honduras.

Esta nueva consulta, totalmente ilegal, no era más que una cortina de humo de Zelaya para ganar tiempo y ocultar sus verdaderas intenciones, cosa que no logró, pues todos en Honduras se dieron cuenta de que la verdadera intención de Zelaya era perpetuarse en el poder, a pesar de que la Constitución de Honduras prohibe la reelección.

El 2,009 era un año electoral en Honduras, normalmente el tema electoral acapara la atención de la prensa, pero Manuel Zelaya opacó el tema de las elecciones con su campaña de la “cuarta urna” o consulta popular.

En esta campaña se sembró el odio contra todos los que se oponían al plan chavista de Zelaya, acusándolos de ser “instrumentos de la oligarquía”, o en el mejor de los casos: “tontos útiles”.

Era obvio que Zelaya no quería que hubieran elecciones, razón por la cual no dio los fondos suficientes al Tribunal Supremo Electoral, organismo encargado de dirigir el proceso electoral, y es por esa razón que se negó a presentar el presupuesto nacional anual, con el objetivo de malversar impunemente los fondos del Estado para invertirlos en la ilegal consulta.

Zelaya recibió resoluciones del Poder Judicial, que le prohibían realizar la tal consulta, pero él se había ensoberbecido y se creía por encima de la ley.

El 28 de junio era el día señalado para la consulta, la cual no se pudo realizar porque Zelaya fue expulsado del país, y el material electoral fue decomisado.

Se descubrió el fraude electoral que tenía preparado Zelaya, y el decreto ejecutivo en que ordenaba la inmediata convocación de una Asamblea Nacional Constituyente. Zelaya pretendía ese día disolver la Corte Suprema de Justicia y el Congreso Nacional por oponerse a sus planes totalitarios y continuistas.

Este plan de Zelaya constituía un verdadero golpe de Estado, y la expulsión de Zelaya se realizó para evitar ese golpe de Estado, pero el mundo no pudo entender esto, por la campaña de desinformación realizada por Hugo Chávez y la izquierda internacional.

La Corte Suprema de Justicia emitió una orden de captura contra Zelaya, por delitos de abuso de autoridad y traición a la patria, entre otros, pero los militares encargados de la captura de Zelaya decidieron que por cuestiones de seguridad nacional era preferible expulsar a Zelaya del territorio nacional antes de que una turba intentara liberarlo.

Para llenar el vacío de poder resultante el Congreso decidió juramentar a Roberto Micheletti como presidente de la República, a quien le correspondía ese alto cargo por ser el siguiente en la línea de mando de acuerdo a la Constitución.

Roberto Micheletti fue un presidente legítimo y no de facto, como dijeron los enemigos de Honduras, porque Zelaya había sufrido una destitución automática de acuerdo al artículo 239 de la Constitución, por haber promovido la reelección.

Roberto Micheletti se comportó como un verdadero héroe nacional al resistir la presión internacional para dimitir de su cargo.

La población tuvo que sufrir el terrorismo zelayista financiado por Hugo Chávez, por eso fue necesario decretar varios días de toque de queda, medida que sirvió para aminorar la violencia callejera.

Por su parte, Zelaya se empecinó en difamar a su país, lanzando acusaciones absurdas de violaciones a los derechos humanos, aunque después, bajo la presión de Estados Unidos, decidió firmar un acuerdo con el gobierno de Micheletti, acuerdo que desconoció cuando se dio cuenta de que no le favorecía.

Pero ya era demasiado tarde para Zelaya, por que ese acuerdo permitió el reconocimiento de las elecciones del 2,009 por parte de Estados Unidos.

Las elecciones se realizaron con éxito, a pesar del intento de boicot chavista. Pero la conspiración chavista no terminó con la toma de posesión de un nuevo presidente en Honduras.

Se ha demostrado que el nuevo presidente, el señor Porfirio Lobo, se doblega fácilmente ante los intereses zelayistas, mientras finge ser un político moderado. El presidente Lobo es parte de la conspiración chavista contra Honduras, la cual ha entrado en una nueva etapa.

Problemas con esta historia

La expulsión de Zelaya dio la impresión de un auténtico golpe de Estado. Las razones para opinar lo contrario dan la impresión de ser meras racionalizaciones.

Esta teoría de la conspiración no contó con una propaganda internacional de difusión, por lo que resultó fácil sepultar la verdad con toneladas de mentiras.

Los blanquitos exageran cuando ven la sombra de Chávez por todas partes.

La conspiración del golpe de Estado

Tanto los que estuvieron a favor del golpe de Estado (ellos lo llaman “sucesión constitucional”) como los que están en contra recurren a diferentes versiones de teorías de conspiración para explicar lo que pasó en Honduras.

Mientras en otras partes del mundo las teorías de conspiración sufren de una mala reputación, en Honduras son necesarias.

Y por supuesto, a nivel internacional, la teoría de la conspiración más aceptada es la de la del golpe de Estado.

Y siendo esto así, cabe preguntarse, si las teorías de conspiración gozan de tan mala prensa, ¿por qué en el caso de Honduras sí son aceptables?

En mi opinión, esto sucede así por la mala imagen que se tiene del país a nivel internacional. A mucha gente se le hace difícil pensar que el gobierno de Estados Unidos, por ejemplo, pueda conspirar contra su propio pueblo, pero es más fácil pensar que un país pequeño y con mala fama, como Honduras, pueda hacerlo.

La teoría de la conspiración del golpe de Estado

Según el grupo que asegura que en Honduras hubo un golpe de Estado, conocido como la “resistencia”, Manuel Zelaya fue el mejor presidente que haya tenido Honduras, el que tuvo el valor , como ningún otro, de confrontar a los “grupos de poder”. Prueba de ello fue el desproporcionado aumento al salario mínimo y el proyecto de la “cuarta urna”, por medio de la cual iba a inaugurar la soberanía popular y la democracia participativa. Su afiliación con los gobiernos progresistas de Latinoamérica aglutinados en el ALBA no daba lugar a dudas sobre sus sanas intenciones.

Por eso la oligarquía hondureña se atemorizó, porque veía como se le iba de las manos el poder, por lo que decidió conspirar para dar un golpe de Estado, contando con la secreta aprobación de Estados Unidos. De hecho, fue Estados Unidos el que tomó la iniciativa para dar el golpe de Estado, ya que la torpe oligarquía hondureña es demasiado servil para atraverse a dar un golpe de Estado sin la aprobación del Tío Sam.

Los conspiradores fueron un grupo de empresarios de ascendencia árabe que se han apoderado del país por medio del poder económico, explotando a los nativos y a sus recursos naturales. Este grupo de empresarios árabes utilizaron a los militares para dar un golpe de Estado militar con cierta apariencia de ser un régimen civil. Roberto Micheletti aparecía como un presidente civil de facto, aunque en realidad solo era una marioneta en manos de los militares.

Los militares tomaron el control del Congreso y de la Corte Suprema de Justicia.

Al saber del golpe de Estado, el pueblo salió inmediatamente a las calles para protestar por el golpe de Estado militar salvaje, y repudiar al dictador Micheletti, por lo que fue reprimido por el régimen de facto por medio de torturas, asesinatos y desapariciones.

Los muertos, torturados y desaparecidos se cuentan por miles, es una verdadera masacre; sin embargo, uno no podía darse cuenta de esto por los medios de comunicación hondureños porque todos fueron controlados por los golpistas. Todos los medios de comunicación anti-golpistas fueron cerrados. Los canales de internacionales de noticias como CNN fueron censurados.

La oligarquía organizó pequeñas marchas de empleados del gobierno y de la empresa privada golpista para dar la impresión de que tenía respaldo popular, pero no lograron convencer a nadie.

Estados Unidos denunció públicamente el golpe de Estado mientras seguía financiando a los golpistas.

Con la ayuda de Estados Unidos se organizaron unas elecciones fraudulentas a las que asistió menos del 5% de la población, y sin embargo, Estados Unidos reconoció a esas elecciones como válidas.

Con estas elecciones se pretendió lavar la cara del golpe de Estado, aunque la triste realidad es que los militares continúan en el poder por medio de la represión salvaje y brutal, pero esto se le oculta a la opinión pública internacional por medio de la campaña de desinformación del imperialismo yanqui.

El pueblo hondureño continúa creyendo en que Mel Zelaya es su mesías, y que muy pronto vendrá a liberarlo de las cadenas de la oligarquía.

Pero la realidad es que…

No es cierto que Mel Zelaya haya hecho una excelente gestión como presidente a favor de los pobres. Zelaya se caracterizó por su forma caótica de gobernar, él despilfarró los dineros de la condonación de la deuda. A Zelaya no lo sacaron por favorecer a los pobres, sino por pretender saltarse por la barda las reglas del juego político.

No hay ninguna evidencia de conspiración para dar un golpe de Estado. La expulsión de Mel Zelaya del país al parecer fue un evento inesperado. Micheletti asumió el poder porque era el que seguía en la línea de mando según la Constitución. No hay ninguna evidencia de que los militares haya ejercido el poder. Micheletti dirigió un gobierno civil. El Congreso y la Corte Suprema de Justicia continuaron con los mismos funcionarios que había durante el gobierno de Zelaya.

Los grupos que apoyaron a Zelaya fueron y continúan siendo una minoría. Los reportes de abusos de derechos humanos fueron manipulados políticamente para perjudicar a Honduras. Los medios de comunicación zelayistas siguieron operando en medio de la crisis, difamando e incitando a la población a la violencia.

Las elecciones fueron todo un éxito, y han sido la base para el reconocimiento internacional del gobierno de Honduras. No hay ninguna evidencia de que Estados Unidos haya participado en el derrocamiento de Zelaya, antes bien, al contrario, presionaron para el regreso de Zelaya al poder, y continúan considerando lo sucedido el 28 de junio del 2009 como un golpe de Estado.