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La Iglesia Cristiana Vida Abundante

Logo de la Iglesia Cristiana Vida AbundanteLa Iglesia Vida Abundante (no confundir con Amor Viviente) es una de las iglesias evangélicas más influyentes de Honduras. Hoy en día, el pastor general de Vida Abundante, es una de las voces más respetadas del clero hondureño, solo superada por el cardenal Óscar Andrés Rodríguez.

Vida Abundante no empezó como una iglesia independiente, sino más bien, como es común en el mundo de las sectas o denominaciones protestantes, surgió por medio de la división de otro grupo o iglesia, conocido como Iglesia Amigos (cuáqueros).

Los miembros originales de lo que sería Vida Abundante eran unos hermanos cuáqueros procedentes de la zona occidental del país: Ocotepeque, Lempira y Copán, y que empezaron a reunirse en Tegucigalpa en el año de 1973 al trasladarse ahí por cuestiones de trabajo.

Estos feligreses eran de clase media, y algunos eran profesionales. Al principio se reunían en escuelas públicas, en casas particulares, o al aire libre.

Algo que distingue a los cuáqueros de otros grupos protestantes es su énfasis en la experiencia religiosa personal, en contraposición al dogma católico y las doctrinas fundamentalistas. Los cuáqueros rechazan el legalismo y los ritos religiosos, porque consideran que estos son redundantes cuando existe una genuina experiencia espiritual; por eso rechazan toda práctica sacramental, incluyendo al bautismo y la santa cena, practicadas aún por los evangélicos.

Pero todo cambió en 1979 a raíz de unas vigilias y reuniones de ayuno y oración. En ese entonces la congregación se desvió hacia un estilo de culto carismático, en el que se incluía el hablar en lenguas. A esto se le sumó la adhesión a doctrinas del fundamentalismo evangélico, y la adopción de los sacramentos del bautismo y la cena del Señor. Se llegó al punto de exigir el bautismo como requisito para ser miembro de la iglesia.

En ese tiempo el pastor era Roberto Ventura.

Estas nuevas prácticas llevaron a un rompimiento con la Iglesia Amigos, lo que se interpretó como una liberación de ataduras denominacionales que obstaculizaban la acción del Espíritu Santo. En palabras del pastor Evelio Reyes, “se le dijo ‘No’ a la denominación y ‘Sí’ al fluir del Espíritu Santo”.

Después de exigir el bautismo para ser miembro de la iglesia, se decidió ampliar la lista de miembros para abarcar a los que son fieles en la asistencia y el trabajo en la iglesia, pero el legalismo aumentó al adoptarse el plan del “hermano mayor”: a todos los miembros nuevos de la iglesia se les exigía tener un “hermano mayor” que lo orientara en su nueva vida cristiana.

Luego de la separación, a la nueva secta o denominación se le conoció como Iglesia Amigos de las Colinas, o Iglesia Amigos en Restauración, pero finalmente adoptó el nombre de “Iglesia Cristiana Vida Abundante”. (Nótese cómo se evita utilizar el termino de “iglesia evangélica”, prefiriendo el término de “iglesia cristiana”, desligándose así sutilmente de los evangélicos tradicionales. Esta estrategia ha dado buen resultado).

Indudablemente, esta nueva orientación religiosa ha resultado en todo un éxito en lo que se refiere al crecimiento numérico del grupo. En 1977 el grupo solo contaba con 30 personas, pero desde 1979 empezó a experimentar un crecimiento constante, tanto así que para 1991 ya asistían tres mil cuatrocientos personas a los cultos generales de los domingos, conocidos como “Consejo, Inspiración y Victoria. Hoy en día la Iglesia Cristiana Vida Abundante es una de las congregaciones más grandes de Honduras.

Ellos atribuyen su éxito al trabajo de proselitismo evangélico, a los grupos de crecimiento en los hogares y a la acción de Espíritu Santo, pero también hay que mencionar el uso de los medios de comunicación, la adopción de prácticas carismáticas y doctrinas fundamentalistas, el uso de la música cristiana contemporánea, y el uso de temas de auto-ayuda aderezados con referencias religiosas orientados a un público de clase media, lo que permite atraer mejores ofrendas y diezmos obtener mayor influencia en la sociedad.

Evelio Reyes haciendo señal de okey

Pastor Evelio Reyes

Al ver crecer su influencia, la Iglesia Cristiana Vida Abundante ha incursionado discretamente en la esfera política, de la mano de su carismático pastor Evelio Reyes, compitiendo con la pastoral social católica en un segundo lugar de influencia. Incluso se ha invitado varias veces a políticos para que vayan a compartir sus ideas y planes con la congregación. Esto contrasta con la posición tradicional evangélica de evitar la política para concentrarse en la salvación de las almas y el crecimiento espiritual personal.

El pastor Evelio Reyes tuvo un papel destacado en la huelga de fiscales del 2008 y en apoyo del golpe de Estado contra Manuel Zelaya Rosales en el 2009. Aunque lo primero le valió comparaciones con Monseñor Óscar Romero de El Salvador, en el segundo caso se le vio como un instrumento de los sectores conservadores de la sociedad hondureña, lo que le ha valido el rechazo de la izquierda.

Vida Abundante es una iglesia sionista. Evelio Reyes considera que Honduras tiene el deber de apoyar al Estado de Israel. También se ha pronunciado contra las prácticas homosexuales, y le ha pedido a su congregación que no vote por ninguna persona homosexual que aspire a puestos políticos. Aunque en lo personal Evelio Reyes sostiene algunas doctrinas “modernas”, como la idea de que el infierno no existe, y de que ya no tiene sentido seguir esperando la segunda venida de Cristo, tal como lo expresó al periódico La Tribuna hace algunos años.

Referencias

Libro: Historia y Misión del Protestantismo Hondureño de Marlo René López. 1993.

El Origen del Culto a la Virgen de Suyapa

A continuación presento un artículo que publiqué en el año 2005, en el ya desaparecido sitio Geocities de Yahoo. Ver también el artículo relacionado: La Virgen de Suyapa: Un Ídolo Impotente.

Permiso para no creer

En Honduras es conocida la importancia que tiene el culto de la Virgen de Suyapa, que forma parte de la idiosincrasia religiosa nacional. Sin embargo, resulta algo molesto para los que no somos católicos, la propaganda arrogante que se le hace a esta imagen, en la cual se depositan tantas esperanzas, presentándola como la “Patrona de Honduras”. Ya que aunque su culto este muy difundido, no es universal. Es claro que desde el punto de vista racionalista las leyendas que rodean a esta imagen no tienen ninguna credibilidad; pero ni siquiera se puede decir que todos los que profesan la religión católica sean devotos suyapistas, ni que deban serlo. La Iglesia Católica no obliga a creer en las supuestas manifestaciones marianas de los últimos días, por lo que no tiene por que sentirse menos católico el que en Honduras no es devoto de esta imagen.

Diferentes versiones de la Leyenda de la Virgen de Suyapa

No existe una leyenda única sobre el origen de la devoción a la imagen de Suyapa. Aunque la versión oficial que se cuenta últimamente se ha estandarizado, existen documentos más antiguos que nos revelan detalles interesantes que es muy probable que usted no oirá en una misa.

La versión de la leyenda que se ha convertido en un estándar en la devoción mariana es curiosamente la más irreverente, en la que el campesino Alejandro Colindres arroja repetidas veces la sacrosanta imagen de la Virgen como si fuera una basura o un estorbo, hasta que al amanecer se da cuenta de que es un objeto sagrado. Sin embargo, los documentos más antiguos de que se dispone no mencionan este acontecimiento.

Por ejemplo, en el acta de la visita que el Alcalde Mayor, don Narciso Mallol, hizo a Suyapa en el año 1820, consta “Que en dicha hermita se venera la Imagen de N. S. de Suyapa hallada en el cerro inmediato del latillo por el Laborio Lorenzo Martines Calona”. Afirmación que resulta incongruente con la versión oficial, que afirma que el hallazgo de la Virgen de Suyapa fue en el Piligüín, no en el Hatillo, y en la que se le da la prominencia a un tal Alejandro Colindres, que aquí ni se menciona.

La primera narración formal escrita de la leyenda nos la da el señor Jacobo Galindo en 1909. En ella no se menciona al campesino Colindres, ni el incidente en el que arroja la imagen. El señor Galindo refiere que:

“Isabel Colindres, por las relaciones verbales que recibí, era poderosa, así por los medios de que disponía, como porque fue tronco de numerosa descendencia, mandaba a sus hijos a hacer grandes milpas a la montaña Piligüín… En uno de los viajes de dos de los hijos de la señora Colindres, que no he podido recordar los nombres que constaban en el documento fehaciente a que me referí al principio, les faltó día para regresar, y esperaron dentro de una quebrada seca conocida desde tiempo inmemorial con el nombre de Piligüín, a que la aurora viniera a alumbrarles la vía.

Al recostarse uno de ellos en pleno suelo, un cuerpo extraño y sólido le hincó el seno, lo tomó entonces y sin examinarlo por la obscuridad de la noche, lo depositó en su equipo de viaje, sin tener conciencia del objeto.

Llegado que hubo a la casa de Suyapa en los albores del día a darle cuenta a la madre del resultado de su misión, le puso dentro de la camisa la prenda de referencia.

Cuando ella después de sus ocupaciones ordinarias se acordó del depósito advirtió, previo prolijo examen, que era una imagen de la Virgen.”[1]

La primera versión oficial de la leyenda de Suyapa, lista para ser digerida por los creyentes católicos, la dio el cura Rafael Moreno Guillén, quien irónicamente terminaría siendo un pastor evangélico. Cuenta Moreno Guillén que:

“La señora Isabel Colindres era vecina de Suyapa y madre de numerosa familia. Despachaba a trabajar a sus hijos en las tierras de las montañas del Piligüín, en donde preparaba extensas milpas.

Un día, bajaban de su trabajo dos hijos de la Sra. Colindres, sorprendiéndoles la noche a plena jornada, por lo que dispusieron pernoctar en un lugar que se llama “Quebrada del Piligüín” y que a la sazón no tenía agua. La noche era muy obscura y los jóvenes se acomodaron para dormir mientras llegaban los primeros rayos del alba. Uno de los jóvenes labradores sintió que un pequeño objeto le molestaba el costado por donde descansaba y creyendo que era algún fragmento de raíz o alguna piedrecilla, lo tiró lejos de sí. Tan pronto como intentó dormirse de nuevo sintió otra vez el mismo estorbo y palpándolo advirtió que era el mismo objeto que hacía poco había repudiado, y se conformó con echarlo en su mochila. Al despuntar la aurora los jóvenes prosiguieron su camino a casa de su madre. ¡Y cuál no sería el asombro de todos ellos al ver que el importuno objeto era una pequeña escultura en madera de la Sma. Virgen María! “.[2]

La versión del Padre don Alonso Villanueva aparece ya más embellecida y poética, evitando mencionar el penoso incidente en el que se arroja la sagrada imagen como basura vieja. También es la primera versión en la que se menciona el nombre de Alejandro Colindres:

“La tradición sólo nos refiere que dicha efigie -la de Nuestra Señora de Suyapa- fue hallada por un humilde labriego llamado Alejandro Colindres, vecino de Suyapa: cómo tuvo lugar dicho hallazgo, he aquí algunos datos: Bajaba éste, dicen, en la tarde de un viernes de Dolores de la escabrosa pendiente de la Montaña del Piligüín, situada al N.O. y a tres leguas de esta capital (Tegucigalpa). La tarde amenazaba a lluvia; negros nubarrones se interponían entre el cielo y la tierra y el sol ocultaba el brillante disco tras las elevadas crestas de las montañas de Occidente. La noche extendía su negro manto por los dilatados espacios y dormidas campiñas, siendo pronto tal la obscuridad que al labriego le fue imposible proseguir su marcha. Viéndose entonces obligado a pasar aquella noche en compañía de los habitantes de la selva, buscó en donde reclinarse, pero al poner su pesada espalda sobre el duro lecho sintió que un bultito le impedía desplomarse llanamente; procuró quitarlo y al tomarlo en la mano notó que era un pequeño objeto; iba a arrojarlo lejos de sí cuando advirtió que despedía un agradable perfume, algo semejante al incienso, y cerciorándose de la realidad guardó el misterioso objeto en su bolsillo, deseando vivamente averiguar su clase, porque las densas nieblas le impedían saciar su curiosidad.

La noche avanzaba lentamente; los negros nubarrones se disolvían, y los tenues resplandores de millares de estrellas animaron al humilde aldeano a seguir su ruta. Aun no había amanecido cuando llegó a su ansiada cabaña y lo primero que hizo fue ver a la lumbre de su maravilloso hallazgo. ¡Oh sorpresa! Es una pequeña imagen de la Madre del Salvador, probablemente abandonada por alguna familia devota de la Santísima Virgen”.[3]

En la versión de Joaquín Barrera Aceves se consigna el siguiente relato que le hizo Melesio Valladares. Esta versión es la única que menciona a la supuesta esposa de Alejandro Colindres, que parece que toma el papel que toma la supuesta madre de éste en los relatos anteriores:

“Allá por el siglo antepasado, mucho antes de que Honduras fuera independiente, había en Suyapa una humilde familia de apellido Colindres, de la que aun hoy día hay descendientes en Tegucigalpa. Dos varones de la familia: Alejandro Colindres y su yerno, trabajaban en Piligüín, adelante del Chimbo, a unas cuatro o cinco leguas de Tegucigalpa, y se venían a reunir con su familia los fines de semana, haciendo caminata a pie, pues eran jornaleros pobres. En uno de esos viajes a Suyapa, como se les hiciera de noche en el campo, decidieron hacer alto y dormir un poco para continuar el viaje antes del alba; al efecto, tendieron sus chamarras y perrajes y se aprestaron a pespuntear un sueño, pero al tirarse Alejandro sobre el improvisado lecho, sintió que le molestaba un bulto en la espalda, y metiendo la mano debajo del perraje lo tomó para botarlo, pero al ir a ejecutar esa acción, al pasarlo cerca de la cara, percibió que aquel trozo de madera despedía un aroma sumamente agradable, por lo que cambió de idea y envolviéndolo en un papel de los que en su itacate llevaba, decidió conservarlo para obsequiar a su mujer aquel palito perfumado que la negrura de la noche le impedía ver.

Llegados los viajeros a su casa al amanecer, salieron sus mujeres a darles la bienvenida, y hasta que no fue formulado el sacramental “¿qué me trajiste?”, recordó nuestro hombre su hallazgo, que entregó a su esposa. Esta abrió el envoltorio y grande fue su sorpresa, y mayor aun la del marido, al encontrarse con una hermosa Virgencita”.[4]

Declaración de Isabel María Colindres

Las narraciones anteriores, aunque divergen en varios puntos, siguen un patrón similar al escrito del señor Galindo, lo que hace suponer que se basan en su narración o recogen de la misma tradición que él. Pero la declaración que hizo Isabel María Colindres es un documento más antiguo que estas narraciones, y en esa declaración ella se presenta como la hermana de Alejandro Colindres al contrario de las narraciones anteriores en que se presenta a Isabel María Colindres como la madre de Alejandro Colindres. Esta declaración de la señora Colindres tiene visos de autenticidad, por la forma en que esta escrita, en un español antiguo, pero además con mala ortografía. Es muy improbable que la señora Colindres supiera leer, y por la forma en que está redactado se deduce que el amanuense que se buscó apenas sabía escribir:

Declaración de Isabel María Colindres:

“Declarazion del haparecimiento de Nuestra Señora de la Concepcion de Suyapa y es en la forma siguiente Digo yo Ysabel Maria Colindres Vecina del Valle y poblazion de Suyapa hexecutada hadar Vna declarazion sobre el haparecimiento dela Virgen de Suyapa Digo que en el mes defebrero fue dicho haparecimiento de dicha Ymagen cuya fecha Del año no doy por motivo de haver estado de hedad de dose años lo que si quento es la fecha De 61 años-

Lo que declaro Berval mente enfuero de buena conciencia es no faltar en verdad de lo que digo hauiendo Ydo mi Hermano Alexandro Colindres para la Montaña del Piligui hacoger Vna milpa De Don Juan Josef Lozano ha dicha montaña habuelta de Biaje fue la hayada de la Virgen dia sauado en la noche hauiendose que dado ha dormir en el campo en compañía de Lorenzo Martines cuyos milagros no se hauian puesto en reparo que necesitaban por que no se les havia de dar credito por ser motibo de haverseles haparecido alos Pobres hasta que se berifico el Milagro de Don Josef de Zelaya ha donde fue hadmiracion de sus protentuosos milagros hauiendola yo mandado recaudo de que tenia yo Vna Ymagen De Nuestra Señora ha Don Jose Zelaya ynmediata mente mando Vn mozo el que la yebo y luego de haver yegado inmedata mente le hizo el milagro de haver hechado tres piedras por la parte mas delicada como el miembro en el tiempo De haver seruido Don Jose Zelaya me daba quenta de los dineros en que se gastaban hauiendo Alzado la Hermita Con los dineros de Limosna y hayuda de Vecinos todo lo que hai en Beneficio de la yglesia es De Limosna que han dado todos los Pobres los ganados y bestias que hay es de limosna que han dado los Pobres menos los dineros de la Alcanzia por que de esos no me da cuenta el Señor Don Manuel Vidence por que en ocho años que doña Vbalda de Zelaya Coge los Dineros no se sabe lo que se hazen pues ni aun para Almidon de los manteles de Yglecia no nos da medio real y con esto lo digo todo salbo tres pesos que suplicas dio Don Manuel Vidence para blanquiar la Yglesia lo De mas que se gasto fue trauajo mio de Don Simon de Zelaya no tengo que pedir por que no recibo hagrauio y se que lo que tiene siendo para la Virgen lo ha de dar”.[5]

Hay muchas cosas interesantes que rescatar de esta declaración. No se menciona el incidente del objeto que volvía una vez tirado; en cambio se dice que los supuestos milagros de la imagen no habían recibido mucha atención de la población, por habérsele aparecido a gente humilde. El primer milagro que hace que la imagen cobre notoriedad en la población es el de la curación de don José Zelaya Midence, terrateniente que incluso tenía esclavos trabajando para él, y que arrendaba milpas a campesinos del lugar. Don José Zelaya Midence padecía de la enfermedad de “piedra en la vejiga”, y se dice que al recibir la imagen de la virgen de Suyapa en su casa, éste orinó tres piedras.Doña María Colindres lo dice de esta graciosa manera:

“y luego de haver yegado inmedata mente le hizo el milagro de haver hechado tres piedras por la parte mas delicada como el miembro”

También se hecha de ver en esta declaración la disputa legal y económica entre la señora Colindres y la familia del señor José Zelaya, que se había apropiado de la imagen, la cual se había convertido en una buena fuente de ingresos, por las limosnas que le daban la gente pobre, limosnas que en muchas ocasiones eran dadas en especie. Fue con las mismas limosnas que le construyeron el primer lugar de culto a la imagen, a pesar de que don José Zelaya había prometido construirle una ermita si se curaba.

Don José Galindo cuenta el supuesto primer milagro de la imagen de Suyapa:

“Habiéndose enfermado gravemente el Señor Zelaya, dueño de la Hacienda el Trapiche, que dista un cuarto de legua de la aldea, sus amigos y personas adictas, compadecidos de su penosa situación, le rogaban a fin de que pidieran a la Virgen de Suyapa, para en concepto de médica celestial, le extrajera las arenas de la vejiga, que lo mantenían en la más dolorosa desesperación. A muchas instancias accedió a las indicaciones, suplicó e hizo venir en una especie de procesión a casa del enfermo la Imagen: al entregarla le dijo la Señora Colindres [a la imagen]: “Vaya querida, niñita mía, a darle la salud al niño N… y vuélvase luego por que ya no podré vivir sola”[6]. Al llegar la imagen al lugar de su destino, el enfermo la recibió y postrado de hinojos ante ella, le pidió su salud con el fervor de un verdadero cristiano, prometiéndole en agradecimiento construirle una ermita en su aldea. No pasaron tres días sin que el hecho milagroso se verificara con asombro de sus devotos. El señor Zelaya arrojó por la vía urinaria tres piedras que eran el tormento de su vida”.[7]

Fechas

Según los cálculos de Juan B. Valladares, en su libro “LaVirgen de Suyapa”, el hallazgo de la imagen de Suyapa habría sido en un sábado de febrero de 1,747, el primer milagro que la hizo famosa sería en 1768, y el primer documento oficial en que se relata su hallazgo dataría de 1,796. La construcción en debida forma de la ermita fue en 1,777.

Es de notar que la imagen solo recibía un culto privado por parte de la familia Colindres y sus allegados por cerca de veinte años, hasta que sucedió el supuesto milagro en que el señor José Zelaya expulsó tres piedras por el pene, que fue cuando el culto a la imagen experimentó su apogeo.

Credibilidad de la Leyenda

La declaración de Isabel María Colindres, que probablemente fue hecha en 1,796 es la que tiene más visos de historicidad; sin embargo, no puede considerarse como prueba fidedigna del poder milagroso de la imagen de Suyapa, ya que es una fuente de segunda mano: no tenemos el testimonio directo de Alejandro Colindres , Lorenso Martines o José Zelaya. Además, ambos: Isabel María Colindres y José Zelaya tenían un interés económico en la imagen, de la que obtenían ganancias provenientes de las limosnas de gente pobre e ingenua, por lo que su testimonio resulta menos que imparcial. Las narraciones posteriores, empezando por las de José Galindo en 1909, están algo distorsionadas por las décadas de tradición oral.

Notas

[1] Revista del Archivo, t. XII, pp. 476 y 477.

[2] Nuestra Señora de Suyapa, artículo publicado en una hojita de propaganda de la Casa Bayer y reproducido en el periódico católico El Buen Pastor, No. 362 correspondiente al mes de febrero de 1942.

[3] El Santuario de Suyapa. Apuntes sobre su origen, desarrollo e importancia, en la Revista del Archivo, t. X, pp. 281 y 282.

[4] La Virgen de Suyapa, Patrona de Honduras en El Cronista No. 6,135 de 15 de Agosto de 1,941. También se publicó en un folleto de 18 pp. editado por la Imprenta Calderón.

[5] Fue insertado por José Miguel Flores, esposo de Isabel María Colindres, a continuación del escrito que presentó el 30 de Julio de 1796 a la Curia Eclesiástica de Comayagua, en el pleito contra don Manuel Midence. ACC.

[6] Nótese como la señora Colindres trata a la imagen como si fuera una persona. También hay que destacar la reticencia del autor en consignar el nombre del receptor del milagro, al que le da el pseudónimo de N…, ya que lo había descrito anteriormente como un pícaro que se había robado unas tierras de los pobres indígenas, y quería seguramente evitar problemas con sus descendientes. Pero por la declaración de la señora Colindres se deduce que el receptor del milagro fue José Zelaya Midence.

[7] Noticia Histórica sobre la Virgen de Suyapa de don José Galindo. Documento XXXIII del Apéndice del Libro “La Virgen de Suyapa” de Juan B. Valladares. Editorial Universitaria.

Bibliografía

La Virgen de Suyapa de Juan B. Valladares. Editorial Universitaria.

La Virgen de Suyapa es GOLPISTA, según David Romero Ellner

En Globo TV, el periodista David Romero Ellner, quien estuvo en prisión por haber violado a su propia hija, ha asegurado hoy que la Virgen de Suyapa es GOLPISTA, que la han hecho GOLPISTA, por el grado que ostenta de Capitana de las Fuerzas Armadas.

Romero Ellner ha sido uno de los principales defensores de Manuel Zelaya, quien pretendía perpetuarse en el poder por medio de una encuesta de opinión manipulada.

“Si la Virgen de Suyapa fuera tan milagrosa como dicen, debió haber derrumbado el templo para que matara al dictador Micheletti, cuando este llegó a visitarla”, opinó el comunicador social.

Hoy se celebró en el Santuario de Suyapa una alborada en honor a la Virgen a la que asistieron miles de personas.

Hoy tres de febrero se celebra el día consagrado a esa imagen, a la que muchos católicos consideran como la PATRONA DE HONDURAS.

La adoración de la diminuta imagen de Suyapa empezó en el siglo XVIII, y los militares la reclamaron como su patrona décadas antes del supuesto GOLPE DE ESTADO.

Resurrexit

Por: José Antonio Domínguez
(hondureño)

En los tiempos gloriosos ya distantes
en que andaba en la tierra el Nazareno
y la flor del milagro no era un mito,
aconteció lo que contaros quiero.

En la remota comarca cuyo nombre
ha olvidado la Historia según creo
hubo entre dos ejércitos rivales
un combate reñido muy sangriento.

Y estando de camino al otro día
con su amado discípulo el Maestro,
cruzaron a los rayos de la aurora
el campo de cadáveres cubierto.

Bien pronto al escuchar los dolorosos
ladridos que lanzaba un pobre perro,
al sitio se acercaron donde exánime
dormido al parecer yacía el dueño.

Era un joven de pálido semblante
y de agraciado y varonil aspecto
cuya temprana vida cortó en breve
un proyectil que penetró en su pecho.

Aún de sus yertos ojos se advertía
una gota rodar de llanto acerbo.
¡quizá tendría madre y también novia!
¡Tal vez le amaban mucho y era bueno!

—Mucho habrán de sentirlo sus parientes,
pero él es ya feliz— dijo el Maestro.—
Y en tanto, junto al amo dando vueltas,
proseguía ladrando el pobre perro.

¡Escena singular! Cual si implorara
algún auxilio sobrehumano de ellos,
aquel pobre animal con sus aullidos
parecía empeñado en conmoverlos.

Y al ver que vacilaban, sus clamores
tornaba al punto en agasajos tiernos;
a sus pies gemebundo se arrojaba
y hablar tan sólo le faltaba al perro.

—¡Qué amor tan entrañable y casi humano
revela ese animal!— exclamó Pedro.
Por su fidelidad ¡cuál se traslucen
de su amo los hermosos sentimientos!

¡Qué lástima de joven, se diría
que no debió morir; y que si el cielo
otorgarle quisiera nueva vida
le ablandara las quejas de ese perro.—

Absorto Jesucristo meditaba.
De su místico arrobo al fin saliendo
—Tienes razón— le dijo a su discípulo.
Merecía vivir ese mancebo.—

Y aplicando sus manos al cadáver
cicatrizó la herida de su pecho;
y en nombre del Creador de cielo y tierra
volvió la vida al que se hallaba muerto.

Luego sumióle en sueño delicioso:
acalló los ladridos de su perro,
y después a los rayos de la aurora
se alejó de aquel sitio con San Pedro.

Marzo de 1903. (*)

(*) Pocos días después de haber escrito esta bella poesía, nuestro infortunado amigo Domínguez se suicidó en Juticalpa, a los 34 años de edad (5 de abril de 1903). Tomado de la revista Ariel, dirigida por Froylán Turcios.

Las narraciones del Ing. Pompilio Ortega acerca del Padre Subirana

Principia el Ing. Ortega con “El Misionero”, en el que afirma: “Tenía que suceder”, dicen las viejecitas. “Así lo anunció El Misionero”, sin admirarse de lo que ven, pues aseguran que todo lo que sucede fue profetizado por él, y que todo cuanto dijo era la purísima verdad…. Este hombre tenía un poder de atracción extraordinario y por muchos motivos puede colocársele entre los humanos de espíritu vidente, que tienen el don de profetizar y adivinar lo que ha sucedido…”

Entre las historias cuentan las siguientes:

“El Misionero y Ña Leona.”

Esta señora había seducido a un hombre casado, con quien vivía maritalmente en Opoteca, Depto. de Comayagua. Al llegar el Misionero, ella se alejó del lugar… Cuando iban para otro lugar el Misionero dijo a los acompañantes: “tened cuidado, que pronto nos encontraremos con una pantera: es una leona”. Por la vuelta del camino vieron asomar a Ña Leona, que venía de huir. Allí viene, dijo el Misionero, y se quedó en silencio hasta que ella estuvo cerca. “Mujer, le dijo: no mal te pusieron Leona”. La señora le pidió perdón. “Anda, le dijo, devuelve su marido a aquella mujer y su padre a aquellos hijos”.

“El Misionero y el hechicero”.

En el pueblo de Ojos de Agua, Depto. de Comayagua, había un hombre a quien todos temían porque practicaba la Magia Negra y era hechicero en toda forma. Dicen que iba a la iglesia a solas para cortar pedacitos a la piedra de Ara; que se hacía lechuza, coyote y hasta hormiga; era, en una palabra, el terror de aquellas sencillas gentes… Gracias a la intervención del Misionero, el viejo dejó las hechicerías.

“Profetizó la venida de extranjeros”.

“No pasarán cincuenta años”, les decía, “sin que este bello país de ustedes sea invadido por extranjeros de todas las naciones de la tierra: los sajones, los chinos y los judíos serán los primeros. Aseguren sus propiedades ejidales para que siempre tengan donde trabajar en común; porque los dueños de los terrenos los venderán a los extranjeros a cambio de oro. Uds. se descuidan, por la facilidad con que viven, pero día vendrá en que todo será distinto; necesitarán mucho dinero para sostener la vida, y eso lo obtendrán a cambio de sus fértiles tierras, que pasarán a poder del extranjero. Trabajen y dejen los vicios para que no vallan a perder su bella tierra”.

“El Misionero y los Indios”.

Donde fue verdaderamente admirable el Misionero, fue en la región de Yoro y Olancho, con los indios xicaques y payas. Por miles bajaban hombres, mujeres y niños a donde él estaba, para ser bautizados. Unos decían que venían a donde él porque habían soñado, otros porque lo habían adivinado, otros porque veían a sus amigos venir hacia él, y así por el estilo.

El misionero les enseñó a vestirse, a leer y a creer en Dios. Cuentan que cuando quiso bautizar al cacique Cohayatlbol, éste y el sacerdote tuvieron una larga discusión. El cacique le decía que a él le convenía creer en Malotá (Dios del Mal) mas que en el Dios de los cristianos, porque el primero nada le prohibía, mientras que el segundo le restringía sus derechos. El Misionero hizo que le diera un fuerte dolor de cabeza y después le preguntó: ¿Te ha dolido la cabeza alguna vez? —En estos momentos me duele más que nunca, dijo el cacique—. Si te dejas bautizar, agregó el Misionero, ese dolor se te quitará inmediatamente. Cohayatlbol se admiró tanto de aquel milagro, que le dio permiso para bautizar a toda su gente. Esto sucedía en las proximidades del nacimiento del río Cuyamapa. En un bello paraje al pie de las montañas de Pijol: extensas sabanas verdes, pinares espesos combinados con los bosques de liquidámbar; todo fragante, fresco y vivificante. En este lugar se encuentra la aldea de Subirana, para cuyos habitantes el recuerdo de aquel hombre constituye la mejor página de su historia.

EL MISIONERO CASTIGA A UNA MUJER DESNATURALIZADA

Terminada la misa, pues no hubo sermón, llamó a una señorita de aquel pueblo por su nombre. “Fulana de tal pase a las gradas del altar”, dijo el Misionero, sin bajarse del púlpito. Esta obedeció. El Misionero dijo a los fieles que lo siguieran y toda la procesión se dirigió a unos cerros vecinos; llegando por fin a un sitio pedregoso… El Misionero, dirigiéndose a la desfallecida mujer, le dijo: “Levanta esa piedra”. La mujer no podía levantarla… El Sacerdote le dijo: “Ayer tuviste fuerza para colocar esa piedra donde está y hoy no la puedes levantar, haz un nuevo impulso, pues Dios quiere libertar tu conciencia y salvar a este pueblo de un gran peligro”.

La mujer levantó la piedra, bajo la cual estaba enrollada una enorme culebra. Tómala en tus brazos, dijo el terrible juez… Tan pronto como el diabólico animal estuvo en sus brazos, levantó la cabeza que se prendió en uno de los pechos de la señora.

“Todos a la iglesia”, dijo el Misionero y entonces la procesión fue encabezada por la señora que amamantaba la serpiente. Cuando estuvieron de regreso, el padre ordenó a la señora que colocara la culebra en una esquina del templo, y principió un sermón en el que condenaba la conducta de ciertas mujeres que por salvar efímeras apariencias sociales, asesinan a los hijos… Al terminar, se dirigió a la señora en estos términos: “Toma tu hijo. Vete a darle sepultura en el lugar donde se entierra a los cristianos y da gracias a Dios, que por mi medio te has librado de la vida de amargura que te preparaba tu conciencia”. La estupefacción fue general cuando al dirigir las miradas hacia el lugar donde habían colocado la culebra, vieron a un niño con moretes en la garganta, estaba muerto, manos infames lo habían estrangulado…

“El Misionero en Esquías”.

Llegó a hospedarse en casa de Escolástica Flores. A poco de haber llegado, llamó a la señora y le dijo: “Tu hija Clara ha sido invitada para un baile esta noche, ¿verdad?”. Sí, señor, contestóle Escolástica. “Pues no la dejes ir”, terminó el Misionero. La muchacha fue al baile, sin que lo notaran. El Misionero le dijo a la señora Flores: “Prepárate para entre nueve meses”, y así fue.

El Misionero y la Legión.

En una ocasión dijo a los habitantes de Esquías, que en aquel lugar había una legión de espíritus malos; que era necesario hacer una plegaria general para conjurarla, que todos los vecinos fueran a la iglesia al siguiente día. En el momento en que el Misionero hacía la imprecación, oyeron un ruido semejante al retumbo de un volcán que hace erupción y se sintió un fuerte temblor de tierra…; pero a una palabra del Misionero todo quedó en calma…

“Apersoga una mujer en la plaza”.

Existía en aquel pueblo una señora casada que había abandonado a su marido para irse a vivir en concubinato con su padrastro. El Misionero la mandó a llamar, y como ella negara lo que hacía, dando muestras de disgusto y falta de respeto, el Misionero la mandó apersogar en el centro de la plaza, diciéndole: “Bestia humana, así permanecerás esta noche, y ya verás lo que está reservado para todas las de tu clase”. A eso de la media noche se desató un huracán horroroso… Al día siguiente vieron a la mujer, ya sin el lazo, dirigirse a casa de su marido, sin explicar a nadie lo que había visto en aquella horrible noche.

“Como aquél que multiplicó los panes”….

En la aldea de Rancho Grande, entre Esquías y El Espino, existía el rancho público más grande de la vía. Al llegar a este lugar el Misionero, quien por mucho tiempo fue asistido por el señor José de la Cruz Hernández, vecino de El Espino (San Jerónimo, Depto. de Comayagua), oyó que éste le decía: ¿Qué haremos con toda esta gente en este lugar donde no hay dónde comprar comida? —“¿Qué tienes en la cocina nuestra?”, le preguntó el Padre. “Nada más que un poco de arroz”, replicó el cocinero. “Pues ponlo a cocer y les das”, y continuó aquél, al parecer ignorante que el arroz no era más que unas cuantas puñadas. El cocinero lo puso a cocer, y todos comieron, sin que faltara para nadie.

“El novio que intentó engañar al Misionero”.

Lo que era de cajón en cada lugar donde el  Padre Subirana llegaba, eran los casamientos. Ruedas interminables de contribuyentes, viejos y jóvenes… El ciudadano Domingo Cruz, abuelo materno del profesor Augusto Urbina, formaba parte de una interminable rueda de aspirantes a matrimonio, en Sulaco. Contaba el señor Cruz que al llegar con la vista hasta donde cierto sujeto, le dijo: “Esa no es la que será tu esposa, anda y entrega esa niña a sus padres y vuelve mañana con fulana de tal, a quien debes tomar por esposa. ¿Qué creías que iba a hacer ella para criar esos cuatro hijos que con ella tienes? El mencionado sujeto obedeció.

“La ciudad subterránea”.

A muy avanzada edad murió hace pocos años don Francisco Durón, hijo de don Lucas, el mismo de los Guacos. Contaba don Chico que su padre había ido con la comitiva de cueveños, hoy trinitecos, a dar un paseo por una ciudad subterránea cuya entrada se abría al lado norte del cerro Casque, invitado por el Misionero Subirana. (En el Depto. de Comayagua).

“Admirables consejos”.

Lo primero que el Misionero Subirana hacía al llegar a un pueblo, era aconsejar a sus habitantes que permanecieran en él, si le parecía situado en un buen lugar, o que le abandonaran si adivinaba un futuro peligroso. Muchos pueblos se cambiaron de localidad y otras tantas aldeas se fundaron por su iniciativa.

La muerte del misionero

Para morir, el Misionero Subirana escogió la casa de un enemigo suyo. Cuentan que en las proximidades de Santa Cruz de Yojoa, vivía un hombre para quien el nombre del Misionero era una continua pesadilla. Siempre hablaba mal de él y terminaba diciendo: “Le odio, le odio; si le viera de cerca acabaría con él”.

El Misionero dijo a sus indios que les dejaría porque ya se acercaba el fin de su vida y le faltaba que hacer una conquista. Ellos lloraron su ausencia por largo tiempo.

Llegó a la casa de su gratuito enemigo, y en cuanto lo vió, lo llamó por su nombre, diciéndole: — “He escogido tu casa para pasar los últimos momentos de mi vida sobre la tierra, que por cierto ya están muy cerca”. El hombre olvidó completamente su odio y prodigó al Misionero toda clase de atenciones.

“La Fuente de Subirana”.

El último milagro que hizo estando en esta vida aquel hombre extraordinario, fue cerca del lugar donde murió en El Potrero de Oliva. Cuentan que el antiguo enemigo en cuya casa se hospedaba, se disgustó por la aglomeración de gente en su casa, especialmente porque el agua les quedaba lejos. Al notar eso, el Misionero le dijo: “No te apures por eso, que de dejaré una fuente aquí cerca de tu casa”, y saliendo al campo, escarbó el suelo con el dedo y de allí brotó una fuente de agua… Es la Fuente de Subirana….

“Palabras y Sonrisas, una semana después de muerto”.

Cuando su última hora fue llegada, dijo al nuevo amigo que su deseo era que su cuerpo fuese enterrado en la iglesia de la ciudad de Yoro. Una inmensa procesión de indios vino de todas aquellas montañas a cargar los queridos restos. Cinco días duró el viaje y era sorprendente la liviandad del ataúd. A pesar de que esto sucedió en la época de lluvias ni una gota de agua cayó donde ellos iban; los aguaceros caían a su alrededor, pero nunca sobre los que lo llevaban, y el cuerpo del Misionero, en vez de descomponerse como los otros humanos, despedía un perfume de rosas. Entre llantos y frase cariñosas, entró aquella procesión fúnebre en la iglesia de Santiago de Yoro. El cura de la parroquia hizo abrir el ataúd para ver por última vez el rostro de aquel hombre maravilloso, dando en sus labios inertes un suave beso de despedida. El Padre Subirana abrió los ojos y con una sonrisa en sus labios yertos, le dijo: “Siete años después de haber depositado mi féretro en esa fosa abrirás mi sepulcro y encontrarás un tesoro”. Y cerró sus ojos azules, esta vez para siempre.

“Guacos en una procesión funeraria”.

La parte cómica en las tradiciones que con tanta veneración recuerda nuestro pueblo acerca del Misionero Subirana, la forman las inevitables orejeadas que daba a los amigos de la Magia Negra. “Mi tata quien sabe que tenía, no ve que él fue uno de los que orejeó el Misionero, por brujo, y eso de los guacos en su entierro, nada que me ha gustado”. Este era el epílogo de un cuento que una buena señora contaba a mi madre, cuando yo todavía era un muchacho.

“A principios de este siglo [XX] murió en el caserío de la Meseta (La Trinidad, Depto. de Comayagua) un anciano a quien yo conocí… Desde que don Lucas entró en el período de agonía, principió a reunirse gran número de guacos en la arboleda vecina, poniendo una nota casi tenebrosa con su agorero canto: “ya ca-bó…… Ya ya ya cabó”. Aquellas aves no se retiraron hasta que salieron con el difunto para enterrarlo en el cementerio de pueblo, y los guacos volando de rama en rama acompañaron la procesión fúnebre, o mejor dicho formaron otra que en vez de caminar por el suelo, volaba por el aire, y los macabros graznidos no cesaron hasta que el difunto fue cubierto de tierra… El guaco nuestro es el mismo Yacabó del Orinoco, especie de gavilán….

Fuente: Patrios Lares, por Pompilio Ortega. Visto en El Misionero Español: Manuel Subirana, de Ernesto Alvarado García. 1964.

El Padre Manuel de Jesús Subirana, Misionero Español en Honduras

Por Luis Mariñas Otero

Toda la extensa zona donde ejerció su actividad Subirana, unos 50.000 Kms. cuadrados, lleva su huella. Organizó a los indios de la región, dispersos en las selvas, en pueblos para los que consiguió del General Medina tierras de buena calidad.

La actividad primordial de Subirana, durante los ocho años que residió en Honduras fue la Misionera, en la que encontró un terreno casi virgen. En Luquigüe, departamento de Yoro, había existido durante un siglo un importante centro misional de los franciscanos para la evangelización de los jicaques, pero a partir de 1826 se suspendió el envío del modesto subsidio de 664 pesos que se remitía de Comayagua para sus sostenimiento y en la época de Subirana la Misión había desaparecido. Ejemplos similares se multiplicaban en el resto del país.

Así en el Archivo Parroquial de Comayagua se conserva una autorización, de fecha 17 de diciembre de 1858, para que construya y bendiga Ermitas y cementerios de nueve pueblos “para que los 4.345 indios toacas, payas y hicaques que el señor Misionero Presbítero Don Manuel Subirana ha instruído y bautizado en los Departamentos de Olancho y Yoro puedan ir acostumbrándose a los actos religiosos”.

Considerado por todos como “benemérito de la instrucción Pública” años despues, un Presidente, nada sospechoso de clericalismo, Paz Barahona, ordenó colocar el retrato de Subirana en el Salón de Honor de la Escuela Normal de Tegucigalpa, en atención a los servicios que prestó a la educación de Honduras.

Pero no solamente ha pasado a la posteridad el recuerdo de Subirana como catequizador nuestro. Su labor entre los indios de Yoro, Olancho y la Mosquitia no se limitó a lo espiritual sino que, en una época en que el Gobierno estaba lejano y sus representantes en las zonas atrasadas del país tenían poderes casi omnímodos, la actuación del Padre Subirana rebasa las fronteras de lo religioso y educativo para ocuparse del bienestar material y del progreso de las comunidades indígenas donde misionó.

Consiguió del Gobierno del Presidente Medina tierras para sus feligreses, realizando así una obra eficaz en bien de los mismos, que nos resume el Dr. Vallejo de esta forma:

“A pesar de que ha transcurrido tiempo considerable desde la muerte del padre Misionero, no ha habido ningún sacerdote de esta Diócesis que haya sentido la tentación de seguir tan noble ejemplo, no obstante de que hay algunos con pretensiones de inteligentes y virtuosos, razón por la cual las conquistas hechas por el padre Subirana, no solamente no han progresado, ni conservándose siquiera, sino que casi están perdidas.

“El padre Subirana con el principal objeto de despertar en los indios selváticos el amor a los trabajos agrícolas y crearles de esta manera intereses permanentes, y emanciparles de la ignorancia por medio de la instrucción, pidió al gobierno varias concesiones de terrenos que se otorgaron en legal forma, y que se encuentran en el Archivo Nacional, con los nombres de Anisillo, Agua Caliente, Camalote, Candelaria, Guajiniquil, Jimía, Ojo de Agua, El Pate, Palmar, Pintada, Santa Marta, San Francisco, Las Vegas y Tela.

“Muerto Subirana, que fue una desgracia y materia de dolor para los indios, olvidándose de ellos los directores de las cosas espirituales, el Gobierno del General Medina dispuso que los Gobernadores Políticos del Departamento fueran curadores de los indios y administraran el producto de sus trabajos.

“Este nuevo cargo conferido a los Gobernadores de la sección de que me ocupo, fue por algún tiempo manzana de discordia entre los pro-hombres de la ciudad de Yoro y del Departamento, por las especulaciones, a que se aseguraba se prestaban las guardas o curadurías. Afortunadamente todo esto ha desaparecido y los aborígenes han mejorado un tanto su lamentable situación”.

El 27 de Noviembre de 1864 a los ocho años de su incansable actividad en Honduras murió el Misionero, tan pobremente como había vivido, en un caserío cercano a Santa Cruz de Yojoa, el Potrero del Olivar, que el pueblo bautizó con el sublime nombre de Subirana del Olivar que el uso ha consagrado…

Fuente: El Misionero Español: Manuel Subirana, por Ernesto Alvarado García. 1964.

Mitos y Simbolismos de los Rituales llamados Composturas

Hay una distinción implícita en el gran conjunto de las ceremonias y los rituales practicados por los campesinos de tradición lenca. Es importante y útil señalarlo. Se trata de una diferenciación entre lo doméstico y lo público.

Las ceremonias que tienen un carácter público se efectúan en los cabildos indígenas, las iglesias o capillas, es decir, en un centro de población. Son organizadas por la jerarquía religiosa indígena la Auxiliaría de la Vara Alta de Moisés. Aunque su fundamento es netamente católico, fuertemente inspirado por el antiguo testamento, algunos de sus rituales se arraigan en el pasado prehispánico. Hoy en día (1982) estas manifestaciones religiosas ya han dejado de existir, sin que por eso se excluya la posibilidad de una renovación en el futuro. Como mencionamos en el primer capítulo, está desintegrándose debido a la obstrucción del Estado, al rechazo de la Iglesia y a los impactos de la modernización.

Las ceremonias domésticas tendrán quizás más posibilidad de supervivencia y de resistencia que las públicas frente a las fuerzas que se oponen a ellas. Por dinámicas que sean estas fuerzas se debilitan a medida que se alejan de los centros políticos económicos. Los rituales domésticos son asuntos de familia, de parentela  y de vecindad pese a que a menudo participa una autoridad de la Vara Alta, y un rezador, pues ellos son campesinos como los demás. La mayoría de estos rituales llamados comúnmente composturas son precedidos de una visita a la iglesia más cercana pero se celebran, casi todos, en el campo y en el borde de pozos o lagunas, y aún el monte. Esta categoría abarca no solamente las composturas sino también los conjuros, la adivinación y la brujería. Ellos son los temas de este libro.

Comentaremos aquí algunas oposiciones simbólicas que se destacan de la compostura en sí.

El jefe de familia, normalmente propietario del campo o de la casa donde se efectúa la compostura, ofrece el homenaje por su propia cuenta. A veces actúa como el rezador, si sus conocimientos lo justifican. Si el propietario es una mujer, se trata generalmente de una viuda; pero si es un hombre, su mujer y toda su familia así como la mujer del rezador, participan en el rito. Todos son “principales” para la ceremonia, mientras que a los invitados se les dice “gente común”.

Para las composturas se construye un altar, formado por un armazón de ramas, de forma rectangular y de un metro y medio de altura aproximadamente, en el que insertan ramas de pino. La cruz bendita, perteneciente a la familia del propietario, es indispensable para estos ritos; a veces también una segunda cruz hecha con ramas, que luego se deja en el lugar. Se disponen sobre el altar unas plantas parásitas llamadas zomos, que crecen en los árboles de la alta montaña. Estas plantas simbolizan los espíritus a los que está dedicado el rito. Al pie del altar arden velas en número de 2, 4, 9, ó 18. También se colocan allí los jarros de chicha, aves destinadas a los sacrificios, copal, un metate para moler los granos de cacao que se utilizan durante el rito, tazas, pequeñas vasijas de barro, etcétera.

Todo el rito está concebido de acuerdo con una doble oposición respecto al altar: entre la derecha y la izquierda y entre lo alto y lo bajo. Los principales están vinculados con la derecha y lo alto; la gente común (los invitados) son los testigos y les corresponde la izquierda y la parte baja. Los rezos se hacen del lado derecho y cuando los principales los recitan, se colocan de ese lado del altar. Los granos de cacao que se emplean, solamente para esas ceremonias, pertenecen a los principales. Recordemos aquí que entre los aztecas, los mayas y probablemente los antiguos lencas, esos granos circulaban como moneda y que su consumo como bebida (chocolate) era un privilegio reservado a los nobles. Los campesinos conservaron esta noción en sus ritos. Los granos de cacao son molidos por la mujer del propietario, es decir, una mujer principal (noble), en la parte derecha del altar, y luego mezclados con chicha que se vierte en las plantas como ofrenda. A continuación esta bebida es tomada casi exclusivamente por los principales en pequeñas vasijas de barro, que sólo se utilizan  para este fin. En la mayor parte de estos ritos se sacrifica un pollo y un guajolote (pavo), aunque este puede sustituirse por una gallina o un gallo. El pollo es sacrificado del lado derecho del altar “en nombre del rezo” y su sangre se deja correr sobre la planta (zomo) colocada en la parte más alta. Después de cocinarlo en un jarro especial, la dueña lo ofrece a los principales. El guajolote es generalmente sacrificado en honor a la tierra y destinado al almuerzo de la gente común. Agreguemos aquí que el guajolote es de origen prehispánico, mientras que los pollos fueron traídos por los conquistadores. Aún en la actualidad —como evidentemente fue desde el siglo XIV, cuando un sacerdote católico visita una aldea, se le ofrece, si es posible, un pollo en vez de un guajolote. Se puede entonces adelantar la hipótesis de que, para los lencas, el pollo simboliza el poder: Los conquistadores, los principales y los propietarios, mientras que el guajolote representa el no-poder: los vencidos, la gente común, los simples testigos.

Como todo ritual, la compostura es un acto simbólico de implicaciones socioeconómicas. En su aspecto social reúne personas que están ligadas entre sí por parentesco y por vecindad y que pertenecen al grupo étnico de la tradición lenca. Es muy raro que un extraño participe en los rituales. Entre los invitados (la gente común) y los que ofrecen la compostura y el rezador y su esposa (los principales) existen relaciones de reciprocidad y los papeles se alternan: un individuo que hace una compostura, y por ende tiene el papel de uno de los principales, es invitado a otra donde forma parte de la gente común. Los vecinos y parientes de una aldea y sus alrededores suelen acudir a casi todas las composturas que allí se celebran, sin que por ello los participantes constituyan círculos cerrados.

Su dimensión económica radica en los gastos de dinero, bienes y tiempo que requieren las composturas y también en la labor o el trabajo comunal que se realiza durante algunas de ellas, como la de la siembra.

La compostura es parcialmente análoga a la misa católica. Las siguientes correspondencias son las más evidentes:

  • el rezador: el sacerdote,
  • el dueño que ofrece la compostura: un donador,
  • los invitados: la congregación.

El altar de la compostura parece haber sido concebido como un altar, de iglesia, por cuanto a:

  • su orientación hacia el este
  • su ubicación en el centro (de la milpa, por ejemplo) como la iglesia se sitúa generalmente en el centro de una comunidad o barrio

Los objetos rituales también  revelan algunas analogías:

  • los zomos con las imágenes
  • el copal con el incienso y el agua bendita.
  • Los granos de cacao con limosnas de moneda.
  • El rostro de las exequias en el túmulo o catafalco.

Y otros objetos son los mismos, como la cruz, la candela, el cohete.

En cuanto a su contenido o significado, lo que más distingue este ritual de la misa es la relación de reciprocidad implicada en la compostura. Esta es vista más como un pago a los espíritus, que como una adoración a ellos o contemplación de lo divino, del ritual cristiano. Aunque, desde luego, el concepto de retribución no es ajeno a la liturgia católica.

Los fieles que asisten a los actos religiosos en la iglesia también pueden esperar que haya o que habrá un gesto de reciprocidad, o pago por parte del poder divino en cualquiera de sus manifestaciones.

Presentamos en las páginas que siguen, declaraciones, discusiones y mitos de campesinos de la tradición lenca, que explican las modalidades de acuerdo con sus convicciones religiosas por lo que atañe al origen y viabilidad de los rituales domésticos, enfocando especialmente las composturas.

Evocaciones mitólógicas y mitos

Antonio Rodríguez, quien es un rezador de composturas, se expresó así:

Hacer las veneraciones (composturas) es como sembrar con abono: abono es la sangre del pollo, las candelitas, el fresquito (chicha). Yo no ando con abono (químico). Si Dios me lo quiere dar, Él me lo va abonar.  El abono es rezar, encomendar a Dios y a la Santa Tierra, hacer las veneraciones para todas las siembras: de maíz, de papas, para las frijoleras, las tomateras, todo de la tierra. Ya no rinde la tierra porque ya no cree la gente en Dios. ¿Porqué se nos va acabando toda la alimentación? Porque ya no creemos en Dios.

Las veneraciones se hacen a los ángeles. Buscamos como venerarlos con rezos, cohetes, primicias de la tierra; a recordar a los ángeles porque ellos nos dan agua y todas las frutas de la tierra. Los ángeles son mandados por Dios y hacemos las veneraciones y los ángeles para que vengan buenas cosechas. Si no las hacemos vienen enfermedades y malas cosechas. Dios Nuestro Señor, nos dejó estas reverencias, pero los mayas también hacían sus veneraciones.

Sigue una discusión entre varios campesinos en el cabildo de la aldea de Guajiquiro, Departamento de La Paz, que tuvo lugar en 1996.

Cuenta el Señor Silvestre Pérez:

Los del siglo anterior eran incrédulos de la religión apostólica romana. Trabajaban mucho. Eran incrédulos hasta la llegada de los misioneros. Entonces, en el siglo anterior, había muchos duendes. Tenían visiones y animales que no eran de este mundo, partidas de aves, de cabras y de ganado. Los duendes eran los dueños de los cerros. Cuando alguien entregaba un niño al duende, éste le daba riqueza, ganado.

Aclara el Señor Baltazar López:

Los duendes vivían en la cueva de La Mula, por Dolores (Departamento de Intibucá), pero ahora ya no.

Sigue Pérez:

Los Duendes andaban en público.

Comenta López:

El duende iba tras una muchacha y si ella iba con él (consentía), le daba riqueza.

Relata Pérez:

Un duende contaba a la mamá de un niño que le daría un potro si le regalaba su niño. Pero ella no se lo regaló, no quiso que se lo quitara, pero de todos modos el niño murió. Siempre se lo llevó el duende pero no lo llevó de la voluntad de la madre. Ella se portó bien pero otros no, al contrario. Y por eso, de allí venía el diluvio, porque no se acordaban de Nuestro Señor. Vendieron sus niños a los duendes. Pero nosotros somos después del diluvio. De allá para acá es otra generación, la generación de Noé. Aquellos (del siglo anterior) quedaron vencidos. Ahora para acá los cerros son benditos. Los padres han venido a bendecirlos. A nosotros también nos echaron agua bendita para que se vaya el genio de la tierra, los malos espíritus, para que seamos hijos de Dios, hijos del copal y la candela, del agua bendita. Cuando el diluvio, el Señor ordenó a Noé hacer el arca con la ayuda de sus tres hijos. Cuando terminaron el arca encerraron en cada cuarto del arca una pareja de todos los animalitos. Vino el Señor y dijo: “Enciérrense”. Y encerraron de todo ser dos. Vino la lluvia durante cuarenta días y cuarenta noches —todo era un mar. Este cerro es alto (el de Guajiquiro) pero el agua subió a setenta y cinco codos arriba (de la cima). Cuando cesó el agua no se secaba la tierra. El Señor ordenó que soplara el viento y el viento la iba secando. Cuando ya estaba medio seca sacaron una paloma del arca, pero no volvió. Se cayó en el agua y se ahogó. Noé esperó otros ocho días y sacó un cuervo a las tres de la tarde. Pero éste volvió al arca a descansar en la ventana porque no había donde sentarse en la tierra. A los ocho días más Noé volvió a sacar otra paloma y ésta si ya trajo de vuelta, arena y una ramita de olivo. Entonces el arca cayó al suelo. Pero todavía la tierra no tenía firmeza, estaba movida de agua. Noé esperó otros ocho días para que se secara más. Sacó otra palomita cuando vio que la tierra estaba más dura… Nosotros descendemos de Noé, de los tres hijos de Noé. Ya no (desde el diluvio) hay genios en la tierra, ni malos espíritus de los cerros, de los nacimientos de agua, de las quebradas se acabaron todos.

Objeta López:

Sí hay.

Consiente Pérez:

Siempre están molestando, es cierto.

Interviene el Señor Pedro Correa Martínez:

En revelaciones, en sueños le sale una serpiente. Uno riñe con ella y como somos cristianos la vencemos.

Continúa Pérez:

Cuando labramos la tierra, nos molestan (los malos espíritus) somos labradores de la tierra y allí está donde molestan los genios.

Añade Correa:

Hay lugares muy ofensivos ríos especialmente donde están los malos espíritus, en Guajicerito, en Jicarito, en la Flor (caseríos de Guajiquiro). Algunos aparecen en las aguas y otros por los caminos. Se transforman en animales en leones, gatos del monte o un perro y le atacan a uno como queriendo cazarle.

Comenta López:

Un señor salía a cazar mucho pero nunca hizo ninguna ceremonia. Después quedó como cachonado, (medio tonto) porque no había hecho sus composturas a los duendes (de los animales de la caza). Un señor rico tenía una fiera de nagual. Mataron al nagual y él quedó muerto también. Esto es cierto. No es creencia.

Correa cambia el tema:

Cuando un animal (espíritu de un difunto) visita su familia el puro (cigarro) se quema como un cajoncito (la ceniza pegada al puro toma la forma de un cajoncito). Entonces se manda a rezar a las ánimas. Es que uno anda en pena. Rezando se le da descanso. También le ponen candelas en el altar de la casa y le dan copal. Primeramente el copal porque es más fuerte que el humo del tabaco.

Otro presente:

Cuando el puro se quema de un solo lado y hay un enfermo en la casa, podría ser (la causa de la enfermedad) el genio de la tierra. Quiere decir entonces que el enfermo vio un duende. Entonces frente al altar se da copal y agua bendita y se bendice al enfermo.

Explica López:

El rezador lo bendice. Primero rezan (cuando alguien se enferma) y luego si no le llega, se le da medicina.

Pérez añade:

En febrero había mucha gripe aquí. Provino del profundo hielo. Ahora no hay guineos. También los ocotales mueren de la plaga. Todo eso es mandado por Dios. Nos quiere castigar, hasta con el agua (la lluvia) que no ha venido.

Y Correa resume:

Dios todo lo maneja, mediante buenos y malos.

Luego Pérez:

Hemos faltado con el maicito (el maíz). Le damos a los animales, a los chanchos (cerdos), y a las bestias, lo llevamos al comercio. Sería ésta la falta que hemos hecho. Yo no engordo chanchos con maíz ni lo doy a las bestias. Sólo les doy maicillo cuando hay. Pero los ricos, un rico que conozco tiene sesenta chanchos, sí les dan el maíz. No se debe darlo a los animales.

Pérez y López juntos:

Ni al comercio. El maicillo es para los animales, el maíz grueso no.

Pérez sigue:

Yo lo paso rezando. Hago veneraciones en mi casa. Primero copalco el maíz y los frijoles que nos da la Santa Tierra Virginal.

Responde López:

Se reza mucho para las veneraciones. Se hace una cruz de pino. Aquí no usamos zomos pero sí matamos un pollo y su sangre es para la tierra. También echamos cacao en el chilate (bebida de maíz) y un trago de aguardiente. Prohibieron la chicha aquí.

Y finalmente Pérez:

También hacemos veneraciones cuando levantamos la cosecha. Antes era tres veces para el maíz, pero ahora con una vez para la siembra dicen que es suficiente.

Todos, menos el Señor López, me mostraron sus escapularios y cruces colgados de listoncitos que llevan alrededor del cuello y caen sobre el pecho dentro de la camisa abierta de manera que se les vea. “Es para la defensa de uno. La cruz es una gran defensa”, me explicó la señora Enriqueta Mendoza.

Tomado del libro Antología Filosófica. Vilma Mondragón et al.

Las Pastorelas del Padre José Trinidad Reyes

Por: Rómulo E. Durón

Nueve Pastorelas escribió el Padre Reyes:

Noemí; que todas las personas de su tiempo, que le sobreviven, reconocen por la más antigua.

Micol; que según la copia de fecha más remota, que obra en mi poder, fue escrita el 15 de diciembre de 1838. Esta fue dedicada a las señoritas Rafaela y Juana Rovelo, y se estrenó, a lo que recuerdan algunas personas, en 1841, aunque es de presumir que se haya estrenado antes, dada la fecha de su composición.

Neftalia, la que compuso para las señoritas María Antonia e Isidora Reyes, la segunda de las cuales fue escogida para el papel de Séfora.

Zelfa, dedicada a las señoritas Manuela Vega (después de Ugarte); Juana Vásquez (después, de Bonilla); y Maclovia Bonilla (después de Dávila).

Rubenia, dedicada a las mismas personas a quien dedicó Zelfa. En varias representaciones se ha suprimido el acto primero, o sea, las Posadas de José y María, que han creído algunos obra independiente; pero la intervención de estos personajes en el último acto, que también han acostumbrado suprimir, quita toda duda de que las Posadas forman parte de Rubenia. Por lo demás así consta en el manuscrito más antiguo que poseo.

Elisa, que compuso para las señoritas Juana y Jerónima Godoy, se estrenó el 2 de febrero de 1851, día de Candelaria. La señorita Teodora González (despues, de Vigil) y don Juan Ramón Jereda, primeros que la estrenaron, sacaron copia de ella por saberla de memoria: el original quedó en poder de la familia Godoy, y se perdió.

Albano, que dedicó a la señorita Raimunda Milla (después, de Moncada). Refiérese que se iba a estrenar en 1851, pero que se quedó ensayada y no se representó por haberse anunciado que apedrearían a los pastores por las alusiones a ciertos personajes políticos. Otros afirman que, no obstante la amenaza, se dio la representación.

Olimpia, la cual dedicó a la señorita Trinidad Borjas, y se estrenó en 1855. Al representarse por segunda vez, se perdió el original.

Y finalmente Floro, o sea la Pastorela del Diablo, la cual casi no parece del Padre Reyes, tan defectuosa es la copia que de ella se conserva. De ésta, don Miguel R. Ugarte me ha informado que se imprimió en vida del Padre Reyes: ¿se habrá salvado algún ejemplar impreso? ¡Dios lo quiera!

Tomado del libro José Trinidad Reyes: Rubenia, Olimpia. Biblioteca Básica de Cultura Hondureña.

Extinción de comunidades religiosas en Honduras

Por: Víctor Cáceres Lara

El 3 de noviembre de 1829 la Asamblea Legislativa del Estado de Honduras reunida en Tegucigalpa y la cual presidía don Santos Bardales, actuando en las Secretarías los Diputados F. Domingo Reyes y José María Cacho, decretó que quedaban extinguidas en el Estado de Honduras las comunidades religiosas; que las iglesias de éstas serían filiales de las respectivas parroquias en donde existieran; que los conventos quedarían al cuidado de las municipalidades respectivas, para que los ocuparan en utilidad del lugar donde funcionaran, y que los dos de Tegucigalpa serían especialmente aplicados a beneficio del cuño, la imprenta y la instrucción pública, en atención a que se carecía de edificios de propiedad del Estado para tales fines.

El mismo Decreto establecía que los capitales de las capellanías de cada convento se depositaran íntegramente en las cajas del Estado y que el Vicario General cobrara los intereses y dispusiera de ellos para mantener el culto en las iglesias. También que las alhajas pertenecientes a los templos estarían a cargo de los curas respectivos, quienes no podrían disponer de ellas sino con la anuencia de los Jefes Intendentes, quienes tomarían razón del peso y número de las existentes al momento de entrar en vigencia el Decreto que comentamos. Se ordenaba asimismo que las alhajas inútiles de las iglesias se aplicaran a la obra de los cementerios del lugar correspondiente.

El Decreto se basaba en cinco considerandos: 1°. “que las órdenes monásticas se oponen directamente al actual sistema de gobierno”; 2° “que la experiencia ha demostrado los graves males que causaron en la presente época de convulsiones”; 3°. “que por esta causa se extinguieron de la capital de la República (Guatemala) quedando abandonados los conventos sufragáneos de los demás Estados de la Unión”; 4°. “que las temporalidades que poseen los religiosos de Honduras han sido habidas y fomentadas a expensas de sus habitantes” y 5°. “que es un deber del Cuerpo Soberano asegurarlas, mantener el culto de los templos que respectivamente les pertenecían y dar inversión a los productos de las fincas en utilidad de los pueblos sobre que han gravitado dichas religiones”.

La revolución liberal que inspiraba e impulsaba Francisco Morazán estaba en marcha y los intereses ofendidos se enquistaban momentáneamente mientras agrupaban sus fuerzas para la resistencia y el contraataque. La lucha sería larga y empeñada y a la postre el genial revolucionario —primero en América—, sería vencido por las camarillas conservadoras.

En 1871 retornarían las ideas en las banderas de lucha de otros revolucionarios y entonces se quedarían para siempre en el ámbito centroamericano, modificándolo sensiblemente.

Tomado del libro Efemérides Nacionales, Tomo II. De Víctor Cáceres Lara. Publicaciones del Banco Central de Honduras. 1980.

La secta Moon sigue operando en Honduras

El reverendo Moon y su esposa 

La secta Moon, conocida también como Iglesia de Unificación, ha recibido atención de la prensa internacional por la realización de bodas masivas.

En Honduras, la secta Moon apoyó en los años 80’ a la APROH, una influyente asociación de hombres de negocios que luchaban contra el comunismo. La APROH era dirigida por el extinto General Álvarez Martínez, quien fue acusado de numerosas violaciones de los derechos humanos.

A finales de los años 90’s la secta Moon hacía proselitismo en pleno parque central de Tegucigalpa, donde mujeres de origen asiático vestidas de blanco abordaban a los capitalinos para ‘evangelizarlos’. Aquí también se realizaron bodas masivas, reportadas como algo curioso por la prensa local. La secta publicaba su periódico “Tiempos del Mundo” en Honduras.

Con la atención de los medios hondureños, también vinieron las críticas de los religiosos, de evangélicos y católicos, por lo que el gobierno decidió cancelarle la personería jurídica a la secta, y expulsó del país a sus misioneros extranjeros.

La secta Moon, o Iglesia de Unificación, fue fundada por el Reverendo Sun Myung Moon, un pastor coreano adorado por la secta como el Mesías del Segundo Advenimiento y Padre Verdadero.

El Reverendo Moon enseña que Jesucristo falló en su misión, porque murió en la cruz cuando el plan original era que Cristo se casara y tuviera hijos. El nonagenario Moon cree que donde Cristo falló, el está teniendo éxito.

La secta Moon fue fundada en Corea en 1954 con el nombre oficial de Asociación del Espíritu Santo para la Unificación del Cristianismo Mundial. El nombre original de Moon es Yong Myung Moon.

Debido a sus doctrinas escandalosas, ofensivas para el mayoritario pueblo cristiano, la secta Moon se esconde detrás de organizaciones fachada que son presentadas como inofensivas ONG’s, como ser:

  • Federación de Familias para la Unificación y la Paz Mundial
  • Federación de Mujeres para la Paz Mundial
  • Federación de Jóvenes para la Paz Mundial
  • Federación para la Paz Universal
  • Federación Interreligiosa e Internacional para la Paz Mundial
  • Parlamento Argentino de Religiones, etc.

Con estas organizaciones fachada buscan obtener influencia tanto en el campo religioso como en el campo político.

A los cristianos se les atrae con charlas sobre los valores familiares, y a las personas orientadas a la política con la meta de la paz mundial. Después de cierto número de charlas, a los invitados se les va introduciendo en las doctrinas religiosas más controversiales de la secta.

Para obtener prestigio, la secta Moon utiliza a personas famosas en la comunidad para que hablen a favor de sus organizaciones fachada. En Estados Unidos lograron la participación de el ex-presidente George Bush en varias de las conferencias patrocinadas por la secta.

Con su tendencia política de derecha y su defensa de los valores religiosos tradicionales en el área de la sexualidad, la secta Moon busca atraer a los sectores afines a estas tendencias, de ahí que se haya aliado con la derecha religiosa de Estados Unidos y el Partido Republicano.

Desde el principio, la secta Moon tuvo una fuerte inclinación anti-comunista. El reverendo Moon fue el fundador de la Federación Internacional por la Victoria sobre el Comunismo a comienzos de los años cincuenta. En América Latina, a partir de 1980, el anti-comunismo de Moon se canalizó por medio de la Confederación de Asociaciones por la Unificación de Sociedades de América (CAUSA), la cual contaba entre sus líderes a personas de otras religiones.

Luego de la caída de la Unión Soviética las actividades de CAUSA bajaron en intensidad, y la prioridad de la secta se trasladó a la lucha contra la inmoralidad sexual.

Actualmente en Honduras la secta Moon está operando por medio de la organización de fachada Federación para la Paz Universal (UPF, por sus siglas en inglés), la cual tiene su sede principal en la colonia Altos de Miramontes en Tegucigalpa, cerca de la radio Stereo Azul, en un edificio de cuatro plantas. En esta sede de Tegucigalpa vive un grupo de seguidores de la secta que diariamente se levantan a las cuatro de la mañana para rendirle culto a la fotografía del reverendo Moon.

En ese local han realizado varias bodas colectivas, aunque no tan masivas como las que el reverendo Moon hace en Corea. Los matrimonios se hacen de forma arreglada, la secta decide quién se casa con quién. A veces una de las personas que se une en matrimonio no se encuentra físicamente en la sede en Tegucigalpa, por lo que se hace uso de una fotografía o cámara web. La secta Moon se enorgullece de unir en matrimonio a personas de diferentes nacionalidades y culturas como una forma efectiva de realizar la paz mundial.

La secta Moon cuenta en Tegucigalpa con personal que se dedica a infiltrarse en otras organizaciones religiosas. Han intentado infiltrarse en grupos de la Iglesia Católica, en los mormones, en la Fraternidad Internacional de Hombres Cristianos de Negocios, en la Iglesia Cristiana Vida Abundante, en la Iglesia Gran Comisión, Centro Cristiano Internacional, etc. En algunas ocasiones han tenido éxito.

Aunque la secta Moon en Honduras es numéricamente inferior a otras sectas religiosas más conocidas, ha logrado el apoyo de reconocidos líderes políticos hondureños, testimonio de lo cual son unas fotografías que guardan de la vista del público general en su sede en Tegucigalpa. Con estas fotografías, en las cuales aparecen algunos ex-presidentes de Honduras, ellos tratan de establecer en sus adoctrinados la idea que su secta goza de mucho prestigio.

Es posible que algunos de estos líderes hondureños hayan sido sorprendidos en su buena fe por la secta, ya que esta no se presenta directamente como una secta religiosa, sino que utiliza sus organizaciones de fachada que aparentan luchar por causas nobles como simples e inofensivas ONG’s.

La secta Moon, por ejemplo, por medio de una de sus organizaciones fachada pretendía en el año 2006 conceder el premio de “Embajador de la Paz” en un hotel capitalino al cardenal Óscar Andrés Rodríguez, pero éste se dio cuenta de la trampa y no aceptó el galardón de la secta.

Sin embargo, algunos líderes católicos se han mostrado complacientes con la secta Moon. El papa Juan Pablo II recibió el 6 de diciembre de 1985 en audiencia privada a miembros del AULA (Asociación por la Unidad de América Latina), otra organización de fachada de la secta Moon.

En el año 2001 fue muy sonado el caso de la boda del obispo africano Emmanuel Milingo bajo la bendición del reverendo Moon.

En Honduras, la secta Moon se jacta de tener la colaboración de fray Abel del Pilar, quien trabaja con los Hermanos de la Misericordia de Belén en un asilo de ancianos en la ciudad de La Paz.

En Choluteca, el sitio de la UPF en inglés reporta que el alcalde Quintín Soriano y su esposa participaron en el 2008 en una serie de tres conferencias del programa “El Rol de la Juventud en la Meta de la Paz”, y se dice que en el marco de esas reuniones un miembro de la Corporación Municipal alabó el trabajo del reverendo Sun Myung Moon identificándolo como “un campeón en la promoción de la paz a través de los valores y visión de la UPF”.

La secta Moon en Honduras también se jacta de que en enero del 2009 impartieron un taller sobre el tema de la coordinación de los esfuerzos de voluntariado de las ONG’s a más de 30 organizaciones en su sede en Tegucigalpa.

El dirigente de la secta Moon en Honduras es el periodista Alfonso Anariva Cálix, quien es director de noticias del canal de televisión Jesus Broadcasting Network (JBN), propiedad del político liberal y pastor evangélico Esteban Handal Pérez, y de Radio Monumental. El señor Anariva fue diputado por el Partido Liberal de Honduras y candidato a designado presidencial por la corriente Acción Social del mismo partido.