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Procesión de los Angelones en el Día de Difuntos

En otros tiempos, en los que en la ciudad de Comayagua se celebraban las festividades religiosas con más esplendor y solemnidad que ahora, para el día de Finados, dos de noviembre de cada año, las iglesias enlutaban sus naves con largos cortinajes y practicaban solemnes ritualidades litúrgicas.

Desde las cuatro de la tarde comenzaban en todos los templos, las esquilas de difuntos, las que venían repitiéndose de hora en hora, hasta otro día, al amanecer, en que los Sacerdotes celebraban las tres Misas de difuntos, en un solo acto.

A las siete de la noche salía de la Santa Iglesia Catedral, una lúgubre procesión, por todas las calles de la ciudad, con la Cruz alta y los ciriales, encontrándose en aquellos momentos, la ciudad, triste, fría y azotada por los fuertes aquilones de noviembre.

Un sacristán piadoso, portando una palangana de plata y una sonora campanilla, iba enseñando devotamente, el Santo Rosario, y al mismo tiempo pedía a los fieles de la ciudad, una limosna para las Ánimas benditas del Purgatorio.

Al llegar la enlutada procesión, a cada casa, entonaba a grandes voces el canto monótono y quejumbroso que decían: Ángeles somos que del Cielo venimos a pedir pan para el Sacristán… y entonces, el dueño de la casa, lleno de miedo y tembloroso alargaba su mano, por el postigo de la puerta o de la ventana y daba su limosna.

Entonces los Angelones, agradecidos por la piadosa dádiva para el alivio de las benditas Ánimas, entonaban, con las mismas voces estentóreas, este otro canto: Estas puertas son de cedro y las almas en el cielo…

La procesión de Angelones seguía caminando por las calles, rezando el Santo Rosario y cantando el Miserere, hasta llegar a la puerta de la otra casa, en donde repetían su pedimento de limosna para las ánimas, siempre entonando sus monótonos y quejumbrosos cantos.

Pero si desgraciadamente en aquella casa no respondían o no salían a la puerta o postigo, para dar el pan para el Sacristán, entonces los angelones, airados y con voces estentóreas, entonaban este canto: Estas puertas son de hierro y las almas en el Infierno…

Y mientras la funeraria procesión recorría los tristes y silenciosos barrios de la ciudad, las campanas de los templos, plañideras y dolientes, llenaban los espacios con sus esquilas de difuntos; y el viento de noviembre, tétrico y funerario, gemía sobre los húmedos tejados de esta legendaria y conventual Valladolid.

A las diez de la noche, la procesión de los Angelones hacía su regreso hacia la Catedral, en donde se decían las últimas preces, para el alivio y descanso de las Benditas Ánimas del Purgatorio; y después de lo cual, todos los Angelones se dispersaban, entonando el Ave María, para ahuyentar el Demonio que también deambulaba por calles y plazas, en aquella noche de difuntos.

Después de la procesión de Angelones, y como a eso de las doce de la noche, aseguraban nuestros abuelos, que salía de la derruida y antigua iglesia de San Blas, distante como un kilómetro de la ciudad, la macabra procesión de Ánimas, formada de muertecitos que semejaban muchachitas como de doce años, todas ellas vestidas de largos y blancos camisones, con las cabezas peloncitas y los pies desnudos y amarillentos, los que no tocaban el suelo; pues se les veía caminar como a un pie de la superficie, llevando todas, en las manos, candelas encendidas que despedían luces amarillentas, parecidas a fuegos fatuos.

La primera visita que hacían era al Cementerio, en donde todas las tumbas se abrían, saliendo los esqueletos de los difuntos, quienes se postraban sobre las lozas de sus nichos, con los brazos extendidos en forma de cruz, y entonaban, con voces roncas y destempladas, el Miserere.

Después de estos cantos, salían en macabro consorcio, en procesión por las calles de la ciudad, hasta llegar a los cementerios de los viejos conventos de San Francisco y La Merced, en donde repetían sus salmodias y cantos funerarios, entre esquilas y dobles de campanas de los templos que no cesaban durante toda la noche…

Pero si algún curioso se atrevía a salir o a asomarse a la puerta o postigo de la ventana, en el acto volaba una Ánima Pelona y se le plantaba al frente, dándole una candela que despedía  mortecina luz fosforescente, la que, al tomar en la mano el atrevido curioso, se le convertía en hueso de muerto, por lo que el aterrorizado curioso huía lleno de espanto, al interior de su casa, medio loco y con fuerte frío de calentura.

La procesión de Ánimas continuaba deambulando, entre cánticos de tumbas, dobles y esquila de funerarias campanas y bajo la helada y pertinaz lluvia, hasta el amanecer que cantaba el primer gallo, con lo que, como por encanto, se esfumaba y desaparecía aquella macabra procesión.

Momentos después, las campanas de los templos llamaban a los fieles a oír las tres Misas que los Sacerdotes oficiaban, para alivio y descanso de las benditas Ánimas del Purgatorio.

Fuente: Leyendas y Mitos de las Hibueras. Autor: Ramiro Colindres Ortega. Graficentro Editores. 2000

Evangélicos en la guerra ideológica

Por: Marlo René López (1993)

En los últimos años Centroamérica ha sido escenario de largas y terribles guerras civiles que han causado la muerte de miles de personas. Las guerras no sólo se han dado a nivel físico o militar sino también a nivel ideológico y psicológico. Esta guerra ha llevado a los diferentes grupos a hacer uso de todos los medios posibles, hasta de la religión. El protestantismo hondureño no ha permanecido indiferente a esta guerra ideológica. Por lo general el protestantismo ha sido identificado con el capitalismo y la democracia, lo cual tiene sus raíces históricas en el siglo pasado. “La apertura protestante en la religión coincidió con la apertura de los países centroamericanos a la economía capitalista y al control del istmo por parte de los Estados Unidos”.

En el plano político, los Estados Unidos tuvieron como su más firme aliado a Nicaragua, sobre todo durante la dictadura somocista. Después de la victoria del sandinismo, Honduras pasó a ocupar el lugar de Nicaragua y se convirtió de esa manera en baluarte indiscutible del capitalismo y un elemento valioso en la lucha contra el comunismo ateo.

La guerra ideológica ha sido patrocinada por los Estados Unidos y Cuba. La ayuda económica destinada a los contras y a los grupos guerrilleros de izquierda ha sido en algunos casos canalizada por medio de instituciones cristianas. Algunos representantes de la izquierda se han adherido a la llamada Teología de la Liberación. En Honduras esa teología ha tenido poco eco debido a que se desconoce y a que se le teme al comunismo. Sólo entre algunos grupos evangélicos es conocida, tales como la Iglesia Evangélica y Reformada, la Iglesia Menonita y la Iglesia Hermanos Unidos en Cristo, lo cual se debe a su estrecha relación con el Seminario Latinoamericano de Costa Rica.

En el otro extremo se encuentra la derecha religiosa. Según Javier Zamora, el énfasis ideológico de derecha en el contexto religioso tiene sus inicios en los primeros años de la década del setenta:

Con base en documentos como el Informe Rockefeller y otros, que en 1969-70 apuntó que la Iglesia Católica había dejado de ser “un aliado de confianza para los Estados Unidos” en respuesta al Concilio Vaticano II y sobre todo a la Conferencia de Medellín, en los años sesenta, donde se dio a conocer la Teología de la Liberación, el mismo Rockefeller recomendó la penetración de sectas en Latinoamérica.

Más recientemente el Comité de Santa Fe elaboró un informe titulado “Las relaciones Interamericanas: Escudo de la Seguridad del Nuevo Mundo y Espada de la Protección Global de los Estados Unidos”, el cual advierte que:

La manipulación de los medios informativos mediante grupos vinculados a las diferentes iglesias, y de otros grupos de presión denominados de defensa de los derechos humanos, han  desempeñado un papel cada vez más importante en el derrocamiento de gobiernos autoritarios, pero favorables a Estados Unidos, y en su reemplazo por dictaduras antinorteamericanas, comunistas o procomunistas, con un carácter totalitario.

Este informe recomienda en la Propuesta No. 3 del capítulo “Subversión Interna” que “la política exterior de Estados Unidos debe empezar a contrarrestar… la Teología de la Liberación, tal como es utilizada en América Latina por el clero a ella vinculado. Esa recomendación sostiene que:

El papel de la Iglesia en América Latina es vital para el concepto de libertad política. Desafortunadamente, las fuerzas marxistas-leninistas han utilizado a la iglesia como arma política en contra de la propiedad privada y del capitalismo productivo, infiltrando en la comunidad religiosa ideas que son menos cristianas que comunistas.

La acción religiosa de derecha surge como una contrarrespuesta ideológica donde la religión cristiana es la más perjudicada. Según Débora Preusch, del Inter-Hemispheri Resource Center, “la administración Reagan le dio luz verde a la derecha religiosa en los Estados Unidos. El ex-Presidente regularmente hacía acto de presencia en conferencias de grupos religiosos derechistas o les enviaba cartas de adhesión”. Durante el gobierno de Reagan la derecha religiosa aumentó sus actividades y proyección a América Central. Según Preusch:

La oficina de Diplomacia Pública del Departamento de Estado enlistó a líderes de la derecha religiosa para que llevaran sus ideas sobre política exterior a los fieles evangélicos. Cuando el Congreso suspendió el subsidio a los contras en 1984, el Consejo Nacional de Seguridad creó una red de ayuda privada que incluía a pentecostales y carismáticos en el frente contrarrevolucionario de la CIA.

En Honduras este movimiento religioso de derecha se ha manifestado reiterada y públicamente. Un ejemplo de esta manifestación fue la campaña realizada por la iglesia El Cenáculo en Tegucigalpa. El pastor, de origen cubano, organizó una campaña para que la gente escribiera cartas a Reagan apoyando a los contras. En esa campaña participó activamente también la iglesia neofundamentalista Gran Comisión, la cual se autodenomina públicamente anticomunista.

Esta situación ha menguado grandemente, pero permanece latente y no deja de ser un problema para la misionología evangélica de Honduras.

Es cierto que la Iglesia no debe encerrarse en sí misma o permanecer indiferente a la realidad política que la rodea, pero tampoco debe vender su primogenitura por un plato de lentejas. Cualquier acción o partido que la iglesia tome debe calcularse bien a la luz de la Palabra de Dios a fin de permanecer fieles al evangelio de Jesucristo. La fidelidad a Jesucristo no siempre estará en armonía con la participación en un determinado campo ideológico. La Iglesia no debe preguntarse de qué lado debe de estar cuando se trata de proclamar la justicia, la verdad y la igualdad social entre los hombres.

Tomado del libro Historia y Misión del Protestantismo Hondureño de Marlo René López. 1993.

Letanía Final

Por: Daniel Laínez

Vengo a pedir perdón por todos los humanos;
vengo en nombre, Maestro, de la Diosa Razón.

Abeles y Caínes ¡todos somos hermanos,
y para todos debes tener tu absolución…!

A los crueles tiranos que soñándose reyes
subyugan a los pueblos pisoteando sus leyes!

¡Perdónalos, Señor, que no saben lo que hacen!

Al vanal periodista y al poeta mercenario
en cuyas manos trémulas se agita el incensario:

¡Perdónalos, Señor, que no saben lo que hacen!

A los tristes avaros que sin ningún decoro
no duermen custodiando sus talegones de oro:

¡Perdónalos, Señor, que no saben lo que hacen!

Y a los amigos ruines que con guantes de razo
nos hieren las espaldas al darnos un abrazo:

¡Perdónalos, Señor, que no saben lo que hacen!

Perdónalos, Rabino, ruega por todos ellos
Siembra en sus pobres pechos la semilla del Bien.

Que tu palabra irradie magníficos destellos
a través de los siglos de los siglos. Amén.

Al militar perverso y al pueblo Sancho Panza
que con promesas vanas emprenden la matanza:

¡Perdónalos, Señor, que no saben lo que hacen!

A las turbas salvajes de fieros asesinos
que en pos de sangre y oro recorren los caminos:

¡Perdónalos, Señor, que no saben lo que hacen!

A los hambrientos jueces que enfermos de avaricia
por un montón de cobre pervierten la justicia:

¡Perdónalos, Señor, que no saben lo que hacen!

A las madres sin nombre, que —cual crueles alimañas—
destruyen despiadadas el fruto de sus entrañas:

¡Perdónalas, Señor, que no saben lo que hacen!

A las damas infieles de instinto indecoroso
que por esplín o hastío le faltan al esposo:

¡Perdónalas, Señor, que no saben lo que hacen!

A las tristes rameras con ojos de locura,
en cuyos pobres pechos no anida la ternura:

¡Perdónalas, Señor, que no saben lo que hacen!

A los pálidos clérigos, hipócritas, sensuales,
que gustan de los Siete Pecados Capitales:

¡Perdónalos, Señor, que no saben lo que hacen!

Los mitos de Pataka-ko, el héroe civilizador de los Pech

Una interpretación etnológica

Se trata de un gobernante de las eras primordiales, su dominio era terrenal; nacido de una princesa de la tierra y un Dios o Watá.

Desde la perspectiva histórica se trataría de un sacerdote, necromático, curandero o chamán que gobernó al pueblo indígena y que les enseñó los ritos como el “Katoká” (ceremonia propiciatoria de una curación) y el “Kech” (rito de agradecimiento); les enseñó a curar dándoles el “sombreé” (el soplo) y otros medicamentos más. Inició a su pueblo en el conocimiento de la naturaleza, el hombre y el cosmos.

Este semi-dios tenía poderes mágicos y chamánicos, lo que permite que cada momento de su historia se convierta en epopeya y su pueblo considere que a su gesta civilizadora se deban como cultura, asignándole la función de “padre civilizador”. En su misión civilizadora de enseñar los desconocido el Ka-ko viaja sobre la serpiente de colores “Pirikata” o arco iris, al inframundo. Conoce los secretos de la naturaleza terrenal e intenta conocer el mundo celestial y robar los bienes culturales, mediante la astucia, se transforma en varios animales, esto, gracias a sus poderes y compañeros terrenales, de los cuales recibe consejos, como por ejemplo: la pirikata que lo acompaña por las aguas del inframundo, el zorro en la tierra y el murciélago en la oscuridad.

La lucha cósmica se establece al entrar al dominio celestial el Dios terrenal, siendo vencido este último al arrancarle el corazón, el Kinis Kabok pok, o sea, el Tigre Celestial guardián del Kako.

Es claro que en la cosmogonía Pech, el universo está regido por dos grandes dioses: el Pataka-ko Celestial y el Kako Terrenal, nuestro padre.

El Dios terrenal crea orden en los tiempos primordiales en su inicio de acción divina: posee poder sancionador y santificador. Hasta la época de contacto colonial, en el universo mítico Pech, no podemos hablar de un monoteísmo sino de un dualismo natural.

Pataka-ko desaparece en el horizonte histórico con la evangelización que aún no finaliza, primero con la iglesia católica utilizando el poder de la colonia; hoy en día la iglesia “La Profesía” [sic] que son promovidas por misioneros norteamericanos, intentando apropiarse de la cosmovisión del indio obligándolo a que renuncie a sus ceremonias y ritos, pues según su doctrina, para estar bien con Dios nada más se requiere fe y no de cultos heredados de sus antepasados.

Tomado del libro Mitos, Leyendas y Ritos de los Pech, de Lázaro H. Flores.

Biografia del Padre Manuel de Jesús Subirana

Padre Manuel de Jesús Subirana

Nació este abnegado sacerdote en la ciudad de Manresa, de la Provincia de Barcelona, España.

A la edad en que sus facultades vigorosas se abrían a todas las fuentes del saber, hizo su ingreso en el Seminario de la ciudad de Vich, habiéndose ordenado en dicho centro religioso el año de 1834.

Ejerció hasta 1845 los servicios cristianos en su ciudad natal, y fue durante ese tiempo cuando sintió una fuerza suprema que, orientándolo hacia la vida apostólica, vióse en el deber de presentarse a su Ordinario, solicitándole facultades para recorrer la Diócesis de la ciudad que lo vió nacer y, con el carácter ya de Misionero, visitó también la de Barcelona, observando una conducta evangélica y edificante que inspiraba toda fe.

Mas, el destino le había señalado América como el campo ávido donde debía ofrendar las bondades de su vida ejemplar. Y en 1850 embarcóse hacia estas tierras y vino al Arzobispado de Cuba, donde emprendió su papel de Misionero, bajo la protección del Arzopispo don Antonio María Claret y Clara y su Secretario el Presbítero Felipe Rovira. Permaneció en Cuba hasta el año de 1856, llevando con fervor a todos los rumbos de la isla la religión cristiana y sufriendo, por la inclemencia del clima, terribles enfermedades que pusieron en peligro su vida preclara.

Del 8 de julio de 1856 al 17 de enero de 1857 ejerció su apostolado en la Diócesis de San Salvador, bajo la dirección benéfica del Reverendísimo doctor Tomás Saldaña y Olivares.

En el mismo año de 1857 vino a la Diócesis de Comayagua, ocupando en aquella época la Sede Episcopal del ilustrísimo Hipólito Casiano Flores, quien lo autorizó para que, al desempeñar su ministerio, usara de grandes privilegios, a fin de llevar a cabo su misión humanitaria.

En el año de 1859 pasó nuevamente a la Diócesis de San Salvador y en 1860 a la de Nicaragua, siendo el Obispo de esta Diócesis el doctor Bernardo Piñol y Aycinena.

En el mismo año de 1860 regresó a Honduras, escogiendo como centro de sus actividades evangélicas la ciudad de Yoro, cabecera del departamento del mismo nombre. Cruzó toda esta región, haciendo las jornadas, casi en su mayor parte a pie, por lo accidentado de los caminos. Aunque infundió la caridad cristiana en otros lugares, tuvo especial predilección por las numerosas tribus selváticas (los jicaques) de esta zona, que se hallaban en un lamentable estado de salvajismo. Conocedor no sólo de su lengua (la de Cervantes), como la de la Iglesia, la francesa y quizá otras más, habló con perfección los dialectos de los jicaques, de tal manera que con ellos se entendía a maravilla. En su informe de 27 de junio de 1864, rendido al Obispo, doctor Juan de Jesús Zepeda, y que escribió en lenguaje sencillo y místico, se destaca el hecho de haber catequizado a los indios de Machigua (cerca de la ciudad de Yoro), El Siriano, Luquigue, Santa Marta, Jimía, Sompopero, Pueblo Quemado (hoy Subirana, reducción a la que él mismo dio su nombre), Tablón, Mataderos, Lagunitas, Cuchillas, Tigre, San Francisco, La Bolsita, Caridad, Ocote Paulino, Alvarenga y muchos caseríos y villorrios más, levantando en muchos de estos lugares ermitas a donde concurrían los indios a oír sus prédicas cristianas y abriendo al mismo tiempo escuelas, pues decía él en el informe aludido “les he puesto rezadores y maestros de escuela”. Cristianizó a 2.000 Mosquitos, 150 Tuacas, 700 Payas, 5.500 Jicaques y a 2.000 caribes de la Mosquitia. Atendió a los redimidos indígenas no sólo en el orden religioso, sino que, preocupándose por el porvenir de ellos, logró del Gobierno civil algunos terrenos fertilísimos que él midió con toda exactitud.

A los treinta años de haber emprendido una labor evangelizadora, bajó a la tumba aquel virtuoso Misionero, el 27 de noviembre de 1864, en el lugar llamado “Potrero de los Olivos”, situado al Norte y en la jurisdicción de Santa Cruz de Yojoa, del actual departamento de Cortés, y cumpliendo un deseo suyo, fue conducido desde aquel lugar hasta la ciudad de Yoro, en cuya iglesia fueron inhumados sus restos.

Sesenta y tres años pesan ya sobre aquella fecha fúnebre en que la vida luminosa de aquel hombre místico apagóse para siempre; sus anécdotas le recuerdan con religiosidad vehemente, y hoy día, en la procelosidad de nuestra vida social y política, su figura se destaca con iluminaciones de APÓSTOL, SANTO y PROFETA.

APÓSTOL, porque convertido en un Cristo, no sólo para las tribus selváticas del litoral nórdico del país, catequizó y redimió de la obscuridad y olvido a aquellas gentes en cuyas almas aún no había penetrado el rayo luminoso de la cristiandad, el pan consolador de la fe; porque, cual un maestro de la verdad, llevó al lado de la CRUZ el ALFABETO que civiliza; porque vertió el encanto de su virtud en los corazones cosechando mansedumbre y paz, luz en los cerebros, incrementando la instrucción y el progreso entre aquellos hijos de la selva que él, con la suave palabra de la dulzura y la mirada penetrante de la convicción, conquistó para incorporarlos a la Humanidad civilizada.

SANTO, porque fué un modelo de castidad y virtud, a cuyo ejemplo no pudo resistir el vicio de la vida secular y abandonada de nuestros pueblos, avivando en ellos, con la fuerza de su prestigio y los actos de su vida, el santo temor a Dios; porque dotado de un don especial y raro en estos tiempos, patentizó ante los pueblos la Divina Providencia, encauzándolos en la verdadera Moral y castigando a los incrédulos y perversos. (Su infinidad de anécdotas, recordadas por la tradición como verdaderos milagros, han llegado hasta Roma y se espera que algún día la Iglesia canonizará a este diáfano varón y llegue a figurar en el sagrado calendario de los santos de la tierra).

PROFETA, porque dueño de una visión clara del mundo y de las cosas, anunció la escasez de los granos, el verano perpetuo y la sequedad de los ríos y multitud de cosas más que cuentan los ancianos y que se están mirando en estos tiempos, tal como lo predijo la MISIÓN —como también llamaban a aquel virtuoso sacerdote.

Hoy, con el tiempo, brota de nuestros corazones la hermosa flor de la gratitud y se recuerda a aquel cruzado de la fe como un Apóstol, un Santo y un Profeta.

Tegucigalpa, 17 de septiembre de 1927.

Fuente: Revista Tegucigalpa, Serie 10, Número 40, del 2 de octubre de 1927). Citado en el libro El Misionero Español: Manuel Subirana, de Ernesto Alvarado García. 1964.

Día de la Biblia en Honduras

El día nacional de la Biblia se celebra en Honduras el último domingo de Septiembre.

Esta celebración fue instituida en forma oficial por el Congreso de la República en el año de 1988. La moción fue presentada por Glen Solomon, que en ese tiempo era diputado por el departamento de Islas de la Bahía.

El día nacional de la Biblia es celebrado exclusivamente por las sectas evangélicas, ya que la Iglesia Católica ya tiene definido el día de la Biblia como el 30 de septiembre, en honor a San Jerónimo, distinguido biblista católico autor de la La Vulgata, la traducción de la biblia al latín.

Algunas sectas evangélicas salen a desfilar en las calles este día, portando pancartas exaltando este libro sagrado, que en realidad es una compilación de varios libros. Ellos recomiendan la lectura de la Biblia para encontrar la salvación espiritual y la formación en valores éticos.

Lectura de la Biblia en las escuelas

En el año 2000, siendo presidente del Congreso el profesor Rafael Pineda Ponce, se aprobó una ley que ordenaba la lectura de pasajes selectos de la Biblia en las escuelas. Esta ley, que fue aprobada en forma demagógica cuando Pineda Ponce aspiraba a la presidencia de la República, nunca se puso práctica por ser obviamente anti-constitucional, ya que la Constitución de Honduras establece que la educación debe ser laica.

El decreto que ordenó la celebración del día nacional de la Biblia, declarándola como “libro predilecto de los hondureños”, también debería de revisarse, ya que a un Estado laico, como es el de Honduras, no le corresponde legislar en asuntos de religión.

Que las sectas evangélicas paguen impuestos

Las iglesias evangélicas ya no serán consideradas como ONG’s por la ley hondureña. Los evangélicos hondureños quieren tener un estatus legal similar al de la Iglesia Católica.

Y no solo eso, sino que pretenden quedar exonerados de todo tipo de impuestos, solo por su condición de religiosos.

El equipo del diputado Rigoberto Chang Castillo aduce que la contribución de los evangélicos “ha sido cuantiosa e invaluable; no solo en la predicación del evangelio, sino que también en asuntos relativos a la salud, educación, cultura, desarrollo económico… apoyo a la familia”.

Y todo esto aparentemente, justifica la exoneración de impuestos.

Y como queriendo adelantarse a las críticas, la moción de ley justifica que aunque el marco jurídico de Honduras es laico, también es cierto que hay que garantizar los “derechos individuales”.

Al respecto, hay que reconocer que los evangélicos sí han hecho contribuciones a la sociedad hondureña.

Hay personas que han dejado los vicios y la criminalidad gracias a su compromiso religioso. Hay misiones de salud evangélicas que han atendido a muchos hondureños.

Sin embargo, no todo es color de rosa. Es conocido el fanatismo religioso al que tienden las sectas evangélicas, inculcando el miedo para obtener feligreses, y ahora es muy común que muchas sectas han hecho del cobro del diezmo su dogma fundamental.

Resulta grosero que los pastores pidan exoneración de impuestos del Estado, mientras ellos cobran el oneroso impuesto del diezmo, que si bien es voluntario, se exige como un requisito esencial para estar en paz con Dios.

Como es de esperarse cuando hay dinero de por medio, siempre se dará el caso de religiosos a los que les importa poco la salud espiritual de sus feligreses, y se interesan más por su propio bolsillo.

Hay pastores evangélicos que son conocidos por su ostentación de bienes materiales. Exigen el diezmo a los pobres, mientras ellos se dan la vida de ricos.

En vista de esta realidad, lo correcto es —si queremos alentar las obras de beneficio social— que solo se exoneren de impuesto las actividades que tengan un beneficio comprobado para la comunidad y que no tengan afán de lucro. No debemos permitir que los religiosos sean exonerados de impuestos solo por ser religiosos y hablar de religión. Eso va contra el principio de equidad.

Resulta irónico que después de que muchos evangélicos han querido marcar diferencia con la Iglesia Católica Romana, incluso aduciendo que ellos “no practican una religión, sino una relación con Jesucristo”, ahora anden pidiendo similares privilegios que la religión católica. Esto demuestra un oportunismo por parte de los líderes evangélicos, que ahora hasta quieren participar en política.

Cuando los evangélicos eran una minoría en Honduras, ellos denunciaban a la religión católica por pedir dinero a cambio de sacramentos, y por estar involucrada en política. Pues bien, los evangélicos, una vez que obtuvieron cierta influencia, no resultaron ser mejores que los católicos.

Resulta escandalosa la manera en que algunos líderes evangélicos ofrecen bendiciones materiales y espirituales a cambio de dinero en efectivo.

Por su parte, los políticos hondureños han encontrado una nueva fuente de votos entre los evangélicos, razón por la cual se están promoviendo este tipo de iniciativas demagógicas.

Este proyecto de ley violenta el principio del Estado laico, porque al Congreso no le corresponde legislar sobre asuntos religiosos. Si se le da un nuevo estatus legal a los evangélicos… ¿porque no darlo también a los mormones, Testigos de Jehová, musulmanes, judíos… etc. Las leyes deben ser de carácter general, no para un grupo en detrimento de otros.

La alusión a los “derechos individuales” por parte de los proyectistas de esta moción no tiene sentido, porque difícilmente puede ser un derecho individual el estar eximido de impuestos, ni el que ciertas organizaciones reciban privilegios especiales.

¡Este es mi país… esta es Honduras!

Bandera de Honduras

¿Has oído hablar de un país donde la LLUVIA cae oportunamente para frenar la violencia?,

¿De un país donde las disputas se resuelven con DIALOGO y NO con la GUERRA?,

¿De un lugar donde los malvados colocan BOMBAS pero NO EXPLOTAN?,

¿De un país donde el mal usa lanza-cohetes contra los edificios y las personas que están dentro, pero no causan daño ni muerte?,

¿De un lugar donde las autoridades encuentran ARSENALES ILEGALES justo ANTES de ser utilizados?,

¿De un país donde su EQUIPO DE FÚTBOL clasifica milagrosamente al MUNDIAL en el ULTIMO MINUTO para darnos alegría y diversión.. y

¿Has oído hablar de un país donde la TIERRA TIEMBLA con una INTENSIDAD a 7.3 grados Richter mientras ese país DUERME y aun así las vidas de sus habitantes son preservadas?…

Debe ser un país al que DIOS AMA PROFUNDAMENTE, pues solamente ÉL, puede estar detrás de todas estas señales y prodigios, y sus habitantes deben ser de los pueblos MÁS AGRADECIDOS SOBRE LA FAZ DE LA TIERRA, pues están morando “BAJO EL MANTO DEL OMNIPOTENTE”.

Ese país es … HONDURAS !!!

Antiguas Tradiciones de Cuaresma en Honduras

Prohibiciones de Cuaresma

Mujer reza con devoción en cuaresma

  • Prohibición de comer carne los viernes, aunque se permite el pescado.
  • Prohibido bañarse en los ríos.
  • Prohibidas las bodas.
  • Prohibido el castigo físico para los niños.

Comidas de los Viernes de Cuaresma

  • La sopa de capirotadas.
  • El guiso de pescado seco.
  • Las sopas de iguana o tortuga.

Creencias

  • Las cigarras anuncian en esta época la pasión y la muerte de Cristo.
  • El diablo anda suelto en Cuaresma, tentando a los cristianos para que no la observen.
  • Los remolinos se forman por obra del demonio durante la Cuaresma, y anuncian la desaparición de un cristiano. Hay que “hacerle las cruces”.

Fuente: El Heraldo.

Himno a la Materia

José Antonio Domínguez

Imagen tomada del libro:
“Obra poética de sus manuscritos”

Por: José Antonio Domínguez

¡Oh, materia sublime, eterna y varia,
que con el gran prodigio de tu esencia
y el arcano infinito de tus formas
como madre perenne, siempre joven
a quien su propia fuerza fecundara,
llenas la inmensidad del Universo
y eres causa y efecto misterioso
de cuantos seres bullen y rebullen
con aspecto de vida en los espacios,
desde los vastos mundos y los soles
que por la noche brillan como antorchas
suspensas en el éter cristalino,
hasta los invisibles infusorios
que habitan en miríadas y millones
en el fondo irisado de una gota
de rocío…!

¡Oh, prolífica y sagrada
materia que en el vasto mecanismo
de la augusta creación tienes tu imperio
de onmímodo poder, y a todas horas
ordenas y ejecutas por ti misma
las leyes admirables que presiden
la vida universal, diversa siempre
del coro de criaturas que en ti nacen
y a ti vuelven al fin: obras perfectas
en cuanto cabe serlo en lo infinito,
que ora inmensas cual moles desmedidas,
ora medianas, ora imperceptibles,
de ti el cuerpo reciben y el aliento
que sujeta sus órganos y hace
que cumplan por lo menos el destino
de nacer y morir!

¡Salve mil veces
oh, materia infinita y soberana!
De la que surge sin cesar creadora,
ordenándolo todo con maestría,
la fuerza, ese milagro portentoso,
especial de alma-mater de tu seno
que incontrastable, inteligente y pura,
cual si Dios mismo su poder rigiese
produce los fenómenos más grandes,
combina los agentes más fecundos,
da vida a los primarios elementos
y organiza la vida de los seres
que brotan de los mundos, de igual modo
que hace que giren éstos en sus órbitas,
por la atracción tan solo suspendidos
alrededor del sol!

En ti reside,
de ti dimana y hacia ti refluye
la vida universal que no se agota
y es como inmenso genesiaco río
que al recorrer su seno lo fecunda,
porque lleva en sus ondas la simiente
de que brotan en mágicos regueros
las vidas de que surgen nuevas vidas,
que al llenar su misión dejan el germen
de nuevos seres que al vivir difunden:
porque en el laboratorio de lo creado
en tanto que unos mueren otros nacen
y la vida se extiende y se derrama
buscando nuevos moldes y por último
se transforma y renace de la muerte
cual fabuloso Fénix.

¡Oh, materia!
Tú eres lo único eterno; tú no acabas:
tú no aumentas, tú no disminuyes:
eres principio y fin de cuanto existe;
de ti depende todo y a ti torna.
Eres la misma aunque diversa siempre,
pues tu esencia suprema, indestructible,
es tan compleja y a la vez tan una
que recorre una escala interminable,
de formas, de organismos y de vidas,
y en labor incesante por doquiera
renueva sus creaciones y persiste
esparciendo destellos de sí misma
que encarnan nuevas vidas cual si fueses
¡oh, materia! alma y vida del gran todo
llamado Creación.

Tú solamente
no has tenido alborada ni podrías
tener jamás ocaso. Cuanto alienta
lo mismo en lo pequeño que en lo grande
está sujeto al tiempo: vive y muere:
es decir, se transforma y en ti queda:
pues la vida del ser solo es fenómeno
de resplandor fugaz. Los mismos
soles y los mundos de fábrica tan sólida
tienen su fin; tras incontables años
llega el día en que extinto su calórico
giran en los espacios insondables
cadáveres helados e insepultos,
en tanto que quizás en otros cielos
nuevos mundos se forman donde pronto
brotarán nuevos seres.

¡Oh, prodigio!
Mas si la vida individual es breve
y pasa como sueños y luego se hunde
en la noche espantosa del olvido,
no es así la vida universal. En vano
la muerte apaga con su helado aliento
las llamas de la vida una tras otra.
Una vida en verdad es casi nada;
pero el conjunto inmenso de las vidas
que forman el vastísismo Universo
eso es algo magnífico y grandioso
que no puede abarcar el pensamiento,
que no puede extinguir soplo ninguno,
que a todo cataclismo sobrenada
y en inmortal cadena se prolonga
llenando lo infinito.

Lo que el hombre
llama muerte y la teme a cada instante,
es solo una apariencia, un accidente
que prepara ¡oh, materia! tus desechos
a nuevos organismos, sin que pueda
amenguar el poder de tus creaciones
porque previsto se halla y mucho sirve
en el plan colosal de sus sistemas.
La muerte para ti solo es acaso
como un abono que te das a ti misma
tal vez por mantener ágil e incólume
de tu vigor el germen patentísimo;
o quizás como un baño en cuyas aguas
rejuveneces tus gigantes miembros
por cuyas venas corre siempre nueva
savia de eternidad.

La muerte nunca
destruye, ni podrá de modo alguno
la más mínima parte de tu masa;
ella es quizá el agente más activo
que en el taller más inmenso de los seres
esparce los raudales de la vida
que de ti mana en incansables ondas.
Ella no mata; en realidad divide,
y separa elementos que bien pronto,
al combinarse en prodigiosas mezclas,
dan vida inesperada y repentina
a extraños organismos que se forman
como por ley fatal, pero que es siempre
la providencia eterna de las cosas
que también es corono deslumbrante
de sus grandes virtudes.

¡Oh, materia!
Sin duda cuando creas y transformas,
cuando enciendes la antorcha de una vida
o cuando apagas esa antorcha, no haces
ni bien ni mal: o al menos no meditas
tan extraños efectos que anonadan
la obscurísima mente de los hombres;
reside en ti la perfección suprema
de la inconsciencia que por ley divina
bajo el influjo de potentes causas,
lo mismo crea un mundo prodigioso
que da vida a un insecto. Eres hermosa,
eres sublime cuando das la vida
lo mismo que al quitarla en apariencia
sin que te importe a quién.

¿Sabes acaso
que el hombre, ese pigmeo miserable,
te desprecia creyéndose en la tierra
el rey de lo creado, un ser distinto
y superior a ti, que tiene un alma
en donde se concentra lo infinito
y eterno de las cosas, viva chispa
que no puede morir; porque su origen
arranca del aliento luminoso
del divino arquitecto de los mundos
del que sacó del fondo de la nada
el principio de todo, el caos mismo,
que al condensarse y adquirir contornos
te dio el cuerpo y la vida que trasmites
a cada ser que en la extensión vacía
se despierta a vivir?

¿Has hecho caso
jamás de sus abstrusas ambiciones,
engendros del delirio de su mente,
que a comprender no alcanza cosa alguna
de cuanto encierra el panorama espléndido
de la naturaleza que es tan solo
como un movible espejo de sus formas
diseminadas infinitamente
por los incalculables horizontes
apenas escuchados, porque nunca
la ciencia humana explorará el misterio
de tu extensión ni encontrará la clave
que la ayude a explicarse los enigmas
que ve por todas partes, ni siquiera
conocerá la esencia milagrosa
del átomo más leve?

El hombre iluso,
nacido del calor de tus entrañas
e hijo tuyo a toda hora, no comprende,
no quiere comprender, que su existencia
es como todo lo que alienta y vive
en la esfera del orbe, solamente
el resultado de fatales fuerzas
que por virtudes propias al fundirse
producen el fenómeno que informa
la gran vitalidad de un organismo;
no comprende que salvo la excelencia
de ciertas facultades que requieren
medios propios en él para externarse,
su vida se equipara por completo
a la de tantos seres multiformes
que como él también viven.

No comprende,
en su orgullo satánico engreído,
que su vida es levísima burbuja
que el roce más ligero despedaza;
no comprende que él es menos que un grano
de arena que se pierde y se confunde
en las inmensidades de un desierto:
átomo del océano infinito
que se piensa ¡oh blasfemia inexorable!,
imagen del Dios mismo. ¿Acaso ignora
que hay en el éter incontables mundos
superiores mil veces a la Tierra,
mundos que han de poblar sin duda seres
más perfectos que el hombre, ya en figura,
ya en fuerza y en facultad o porque tengan
más nobles atributos?

Pobre hombre,
infeliz individuo condenado
a ser el habitante de un planeta
de los más inferiores que gravitan
en el éter azul de lo insondable,
alrededor de un sol, como si fuesen
enormes colibríes revolando
en torno a inmensa flor. El hombre vive
sobre un planeta opaco y pequeñísimo
donde la vida es corta y sin objeto:
gusano miserable que se sueña
muchas veces gigante, y por desdicha
despierta de su sueño de locura
para caer en seguida en otro sueño,
y así pasa entre sombras y quimeras
hasta que muere al fin.

¿Acaso tiene
misión alguna individual el hombre?
¿No es verdad que a pesar de cuanto digan
sobre la triste tierra el hombre pasa
en perpetua niñez y luego se hunde
en la tremenda noche inescrutable,
sin dejar ni la huella de su paso,
porque implacable con su mano el tiempo
todo lo borra al fin? ¿Cuál es entonces
el destino del hombre? ¿Por qué vive?
¿A qué viene a este valle de miserias
si no es a perpetuar sin proponérselo
su propia imagen que al vivir prosigue
en la misma ignorancia, fatalmente
trasmitiendo la vida sin pensarlo
a nuevos infelices?

¡Ah!, la vida,
la vida individual es para el hombre
una cosa tristísima: hasta es justo
dejar que el pensamiento se solace
soñando nueva vida tras la tumba.
¡Es tan triste vivir breves momentos
para morir después, que a ser posible
fuera mejor exterminar la especie
e impedir que el dolor la perpetúe
vedándole al amor reproducirse!
¡Ay, infeliz del que por suerte cae
en el círculo odioso de la vida,
porque juguete de inclementes hados,
irá sin rumbo padeciendo siempre
hasta hallar su sepulcro…!

Mas, con todo
a pesar de que el mundo de los hombres
no nos brinda la dicha ni podemos
hallar un alto fin que satisfaga
nuestra osada ambición, es indudable
que el mundo, el Universo, cuanto existe
si no nos dan felicidad alguna,
tal vez porque jamás nos conformamos,
son un bello espectáculo, una cosa
tan grande, tan magnífica y sublime
que muchas veces sin quererlo el labio
lleno de admiración se abre entusiasta
para entonar un himno laudatorio
al estupendo autor de tanto hechizo,
de tanta maravilla incomprensible
y de tanto esplendor.

Cuando extasiado
contemplo la hermosura de un paisaje,
en la hora misteriosa del crepúsculo,
o admiro por la noche el firmamento
constelado de ardiente argentería;
cuando absorto y suspenso me divago
recordando en mi espíritu el efecto
de los mágicos cuadros que a mi vista
llenaron de estupor, ya en pleno bosque,
ya en las cúspides altas, o bogando
sobre el dorso del mar; yo me deleito
con transportes de gozo indefinible;
yo me alegro en verdad de la existencia
para ver y sentir, y dentro del alma
encontrar la certeza de algo grande
que eleva el corazón.

Cuando así pienso,
cuando el escepticismo se adormece,
a través de la fe yo miro el mundo
como amable mansión y hallo la vida
en conjunto de todos los hermanos
como un vasto taller de donde surgen
para la sociedad inmensos bienes,
el progreso constante, el noble imperio,
de la fraternidad, la dicha misma
brindando su porción a cada uno;
todos unidos en grandioso anhelo
cumpliendo algún destino se figuran
ver a Dios que les ve tras de las nubes
y les sonríe como padre amante
con entrañable amor.

Pero todo eso
es sólo un espejismo de la mente;
todos los seres que lo creado encierra
sólo somos visiones muy fugaces.
Todo fenece al fin, la vida es sueño
que se pierde entre dos noches abscuras.
La muerte misma es ilusión. Tú sola,
oh, materia grandiosa e ilimitada,
persistes sobre todo eternamente.
¿Eres hija de Dios? ¿Eres Dios mismo?
Yo no sé que eres tú, ni a ti te importa
que yo crea o que dude. Inexorable
y muda a mis preguntas permaneces
como si fueses sorda e insensible,
¿Qué le importa al coloso formidable
lo que piense una oruga?

Tú sin duda
no debes ni pensar. No te hace falta
porque tus pensamientos son acciones.
Eres tan grande, en realidad tan grande,
que delante de ti todo es pequeño.
Y pensar que muy pronto, yo si acaso
soy átomo que piensa porque vive
dejaré de alentar para perderme
y fundirme en tu seno hecho partículas
que la combinarse han de dar vida luego
ora a viles insectos y gusanos,
ora a yerbas y arbustos al mezclarse.
¡Pensar que este fenómeno radiante
de mi vida infeliz ha de extinguirse
cual si no hubiese sido!

¡Qué tristeza!
El hombre es en la tierra cual sonámbulo
que dirige fantástico destino
o torpe acaso sin razón ninguna;
mas, no les escarnezcamos, que no es justo:
su desgracia fatal no es culpa de nadie;
pues nada en realidad es malo o bueno.
Por eso resignado y conmovido,
yo te canto, ¡oh, materia despiadada!
Eres monstruo a la vez que santa madre;
mezcla de sombra y luz; conjunto inmenso
donde todo comienza y todo acaba
como en terrible mar. ¡Salve mil veces
cuna y sepulcro de los mismos astros!
¡Digna obrera de Dios!: ¡mil veces salve!

Tomado del libro “100 Poesías Famosas del Mundo y de Honduras”. Primera edición. Graficentro Editores.