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oct 05

Historia de la Educación Ambiental en Honduras

Por: Ivelisse Murillo de Martínez

Congruente con los cónclaves mundiales sobre ambiente y desarrollo, en la década de los 60 surgen en nuestro país iniciativas para proteger los recursos naturales y el interés por desarrollar las capacidades nacionales en asuntos ambientales. En este proceso se involucran los sectores público y privado con los siguientes logros:

  • Protección de algunas áreas silvestres: La montaña La Tigra al noreste de Tegucigalpa y la zona forestal de Olancho.
  • En la UNAH se inicia la formación de profesionales orientados al estudio y aprovechamiento de los recursos naturales: Biología, forestal y Agronomía;
  • En los años 70, la sociedad civil organiza la Asociación Hondureña de Ecología (AHE), que es la primera ONG ambientalista del país.

En 1985 el Estado a través de SEP-COHDEFOR, inicia un programa de capacitación docente para incorporar la variable ambiental en los planes de estudio de primaria y secundaria. Además la UNAH crea la unidad de investigación y educación ambiental.

En 1989 el Primer Encuentro Nacional de Educación Ambiental, elabora el primer Perfil Ambiental de Honduras.

En 1990 el día mundial del ambiente, el Estado a través de sus tres poderes, suscribe una Declaración Ambiental en La Ceiba, donde se anuncia la necesidad de promover una conciencia ambientalista en toda la población hondureña.

En 1990 la UPN-FM incorpora la asignatura Educación Ambiental con carácter obligatorio en todas las carreras.

En 1992 el colegio de Periodistas de Honduras crea el proyecto “Comunicación para la Educación Ambiental en Honduras” con el objetivo de sensibilizar a toda la población a través de los medios de comunicación.

En 1993 La Ley General del Ambiente, en sus artículos 11 y 84, crea el Sistema Nacional de Información Ambiental (SINIA); ordena a la SEP y a las Universidades, en especial a la UNAH, que incorporen la educación ambiental en todos los niveles y modalidades del Sistema Educativo Nacional.

En 1994 la UNAH, a propuesta del Departamento de Biología, incluye la asignatura Educación Ambiental como una asignatura optativa dentro del área de Ciencias Naturales.

En 1995 el Centro de Estudios para el Control de Contaminantes (CESCCO), integra entre sus funciones la promoción y capacitación ambiental para concientizar a la población hondureña sobre los impactos socioeconómicos de la contaminación ambiental en Honduras.

En 1997 las unidades ambientales (UMAs) de las Municipalidades inician el desarrollo de programas de educación ambiental, para facilitar la participación ciudadana en la identificación y solución de los problemas ambientales de cada municipio.

En 1999 la Secretaría de Recursos Naturales y Ambiente (SERNA) ejecuta un proyecto masivo sobre cultura ambiental, para promover la protección de las cuencas hidrográficas.

En 2001 en la Estrategia Nacional de Biodiversidad y Plan de Acción, la DIBIO/SERNA, propone fortalecer la educación ambiental a nivel nacional para propiciar el uso sostenible de la biodiversidad.

En 2001 se realiza el I Encuentro Nacional de Educación Ambiental en la UNAH con los siguientes resultados:

  • Análisis del desarrollo de la educación ambiental en Honduras y en la UNAH en particular.
  • Elaboración y propuesta ante las autoridades de la UNAH de programas de Educación Ambiental orientados por áreas.
  • Formulación y propuesta ante las autoridades de las bases para desarrollar un plan de gestión ambiental en la UNAH.
  • Solicitud al Consejo Universitario para que la Educación Ambiental deje de ser optativa del área de las Ciencias Naturales y se convierta en asignatura obligatoria para todas las carreras.
  • Organizar una Comisión Nacional de Educación Ambiental en el sistema formal, para que sistematice la experiencia adquirida y proponga un plan para el desarrollo de la Educación Ambiental que contribuya efectivamente al desarrollo sostenible de Honduras.
  • Desarrollar postgrados en Educación Ambiental para todos los docentes que sirven esta asignatura en el nivel universitario.

Cabe reconocer los esfuerzos que en este campo han realizado los sectores públicos y privados, la cooperación internacional y en general ciudadanos conscientes que individual o colectivamente contribuyen a difundir el mensaje ambientalista, como Blanca Jeannette Kawas y Carlos Luna que fueron asesinados por defender el patrimonio natural de sus comunidades. Producto de este esfuerzo nacional hay abundante información sobre el tema, y se han creado varios centros de documentación ambiental que contienen información general y especializada, accesible a todo el público interesado y adaptado a diferentes niveles educativos.

Como puede apreciarse, la Educación Ambiental en Honduras, al inicio se enfocó como un campo solo para profesionales especializados, luego se fue generalizando a todo el sistema educativo abarcando actualmente a toda la población, pero una cultura ambientalista congruente con el desarrollo sostenible aún está lejos de internalizarce en la gran mayoría de los hondureños, especialmente entre analfabetas que hasta hoy, han estado al margen del proceso, por sus condiciones de marginalidad social y la escasez de recursos técnicos y financieros de las instituciones estatales, siendo alcanzados a veces por proyectos de desarrollo rural focalizados a esos sectores.

Tomado del libro “Educación Ambiental- Fundamentos Teóricos”, de Ivelisse Murillo de Martínez.