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Huelga del Amor

Indios se Niegan a Tener Hijos Para que No los Conviertan en Esclavos

Por: Winston Irías Cálix

Al igual que el Cacique Lempira, los indígenas olanchanos son héroes autóctonos de la soberanía nacional. Defendieron con la vida sus tierras, sus mujeres y su cultura y combatieron con firmeza a los invasores. En una de estas batallas perdió la vida el famoso conquistador Juan López de Grijalva, quien se había destacado en México junto a Hernán Cortés.

Consumada la conquista, los indígenas fueron convertidos en esclavos en su propia tierra, destinados a morir en la explotación minera y también vendidos en el extranjero como fuerza de trabajo. Al respecto, mi amigo, el poeta, escritor y gran historiador olanchano, don Medardo Mejía, repetía: “¡Qué tierra tan padecida y tan sufrida!”, y así lo expresó varias veces en su destacado drama “La Ahorcancina”.

Don Medardo me explicó que al iniciar la conquista los indios de Olancho protagonizaron la primera huelga de América, consistente en una acción de resistencia contra el sexo, abstinencia total, para que las mujeres no resultaran embarazadas y no nacieran niños que en su juventud fueran convertidos en esclavos.

Curiosamente, a ese rechazo se le denominó “La Huelga del Amor”, durante la cual “los indios juraron por sus dioses no tocar indias para no producir inditos, que crecidos eran cazados y llevados a Trujillo, donde sus captores los cambiaban por vino”.

“A los indios se les herraba y eran conducidos en barcos de carga a la Española (Santo Domingo), isla en la que se les vendía por segunda vez para llevarlos a los cañaverales, a trabajar sin descanso, hasta la muerte”, es el relato conmovedor de don Medardo en torno al ultraje y sufrimiento a que fueron sometidos los indígenas olanchanos.

“La ‘Huelga del Amor’ triunfó en el siglo XVI. Ya no volvieron los cargueros de Santo Domingo a Trujillo por más esclavos indios” pero su sufrimiento no terminó.

El maltrato, los abusos y el asesinatos de indígenas por parte de los españoles continuó, aunque el Reino Hispano ya había enviado evangelizadores con la misión, además, de que los conquistadores les dieran un trato humano.

A pesar de esta actitud de la Iglesia Católica, ocurrió una tragedia como consecuencia de lo sucedido entre un capitán español, Alonso Daza, y un jefe indígena tawahka capturado durante un enfrentamiento armado, hecho ocurrido en el municipio de Catacamas.

Inesperadamente, el cacique abofeteó fuertemente a Daza, pero este gesto de dignidad y orgullo de la raza tuvo un castigo cruel: Según historiadores, el capitán español le ató “la mano izquierda con una liga a la cintura y le clavó la derecha contra un árbol, con una herradura de caballo y ocho clavos”.

Al ser encontrado con sus súbditos, el jefe nativo preparó su venganza, lamentablemente consumada en un evangelizador; los hechos se desencadenaron cuando el reverendo Esteban Verdelete y sus acompañantes visitaron a los indígenas y les increparon que estarían condenados si no cambiaban su religión, actitud que causó aun más disgusto y terminaron por darles muerte.

Varios sacerdotes ofrendaron su vida en su tarea cristianizadora, ya que los abusos de los conquistadores provocaba algunas veces una actitud hostil de los indígenas en su contra, como ocurrió con Fray Verdelete.

Tomado del libro “Catacamas: del ayer al año 2000” de Winston Irías Cálix.

El Canal Seco

Por: Carlos Sabillón

Varias personas creen que Honduras se beneficiaría considerablemente si se construyese un canal seco que permitiese el rápido transporte de mercancías de un océano al otro. En Honduras un canal acuático es imposible porque el país es demasiado ancho y montañoso. Es por eso que surgió la idea de un canal seco que haría las veces del acuático al ofrecer carreteras y ferrocarriles modernos que transportarían la mercadería de puerto a puerto.

La idea tuvo su inspiración en la situación de Panamá. Panamá es el único país en el continente americano, que cuenta con un canal interocéanico y este país es considerablemente más desarrollado que Honduras. Para el 2007, el ingreso per cápita de Honduras era de $4,000 mientras que el de Panamá era de $11,000. La mayoría de las personas piensan que el superior desarrollo de Panamá es el resultado del canal.

El hecho que Panamá no se acerca ni remotamente al nivel de desarrollo de los Estados Unidos y Canadá, que no cuentan con un canal, es razón suficiente para dudar de la credibilidad de esta idea. No obstante, es necesario analizarla detalladamente para apreciarla mejor.

Existen varios países latinoamericanos como Argentina, Uruguay, Chile, Venezuela, Brasil, México y Costa Rica que tienen un nivel de desarrollo superior al de Panamá, pese a que carecen de un canal. Costa Rica es muy ilustrativa, ya que tiene una geografía y una cultura muy similar, y no ha necesitado de un canal acuático o seco para lograr un superior desarrollo al de Panamá.

Hay que también mencionar que la tasa de crecimiento económico de Panamá ha sido muy errática en las décadas pasadas. La tasa de crecimiento del producto interno bruto es lo que determina que tanto se desarrolla un país. Entre más rápido, más se desarrolla. La construcción del canal de Panamá terminó en 1914 y desde ese entonces el país ha estado recibiendo una gran cantidad de dinero por concepto de peaje de los barcos que pasan por él. Si el canal fuese el responsable del desarrollo de Panamá, se hubiese observado una considerable aceleración de la tasa de crecimiento económico desde el momento de su creación. Eso no fue así. De 1914 a 1949 Panamá tuvo un crecimiento lento.

Además, las tasas debieron haber sido relativamente constantes desde 1914 hasta el presente, dado que el canal no ha variado. Eso no fue así. La tasa ha fluctuado mucho. Por ejemplo, en la década de 1960 Panamá creció a 8% anual y en la década de 1980 el crecimiento fue de sólo 1% anual. Si el canal hubiese sido responsable de los buenos resultados de la década del 1960, en las décadas siguientes el crecimiento debió haber sido más rápido, ya que Panamá recibió más dinero con cada década que pasó.

Panamá es el único país en todo el continente americano que posee un canal interoceánico. Como resultado de ese monopolio y el rápido aumento del tráfico marítimo, el precio del peaje ha ido en veloz aumento. Pese a recibir cada vez más dinero, en la década de 1970, de 1980, de 1990 y del nuevo milenio Panamá no pudo volver a tener una tasa de crecimiento tan rápida como en los sesentas.

No obstante, esta no es la única información que muestra que el canal no es responsable del relativo progreso de Panamá. Existe otro canal interoceánico y este fue creado mucho antes que el de Panamá.

El canal de Suez en Egipto fue construido por los franceses en el siglo diecinueve y entró en funcionamiento en 1869. Por 45 años hasta la creación del canal de Panamá, fue el único canal interoceánico del mundo. Pese a que Egipto tenía un monopolio mundial en esta materia, la economía egipcia creció lentamente.

En Egipto el territorio es completamente plano y eso facilita la navegación. En el canal de Suez, los barcos pueden navegar desde el mar Rojo hasta el mar Mediterráneo sin parar. En cambio, en Panamá los barcos tienen que navegar más lentamente debido a la geografía quebrada del país que obligó a construir un sistema de esclusas.

El canal de Suez tiene ventajas sobre los otros canales y sin embargo, de 1869 a 1949, la tasa de crecimiento económico de Egipto fue de sólo 1% anual. Desde 1950 a la fecha, el crecimiento se aceleró considerablemente, pero promedió solo 4% anual y el resultado final es que hoy Egipto tiene un ingreso per cápita de apenas $5,000. Eso quiere decir que Egipto ha poseído por 140 años el mejor canal del mundo y aún así sigue siendo un país pobre. Actualmente, tiene el mismo nivel de desarrollo que Guatemala.

Esto muestra claramente que los canales son irrelevantes para el crecimiento económico. Si los canales acuáticos no generan rápido crecimiento económico, menos para que lo hagan los canales secos.

Esta idea se solidifica más cuando se observa la situación de Suiza durante las últimas dos décadas. Para 1990, Suiza poseía impresionantes túneles que facilitaban el transporte de norte a sur. Suiza es un país sumamente montañoso y la cordillera de los Alpes atraviesa el territorio y dificulta mucho el tráfico de mercancías y personas. Dado el rápido aumento del comercio de los países escandinavos y Alemania con Italia y Francia, Suiza (que se encuentra entre esos cuatro países) decidió invertir masivamente en la creación de nuevos túneles que permitirían un gran aumento ferroviario y vial entre las dos zonas. De 1990 al 2007, el gobierno suizo invirtió miles de millones de dólares para crear nuevos túneles. Los nuevos y gigantes túneles fueron construidos rápidamente y ahora son los más modernos y eficientes del mundo. Su capacidad de tráfico es impresionante y para el 2007, como cien trenes y miles de vehículos transitaban diariamente por cada túnel.

Suiza ha recibido grandes cantidades de dinero por concepto de peaje de los vehículos que transitan por su canal seco. Pese a eso, la economía suiza creció lentamente de 1990 al 2007 y la tasa fue solamente de 1% anual. Como consecuencia de ese estancamiento económico, el desempleo aumentó considerablemente. A finales del siglo diecinueve, cuando no existía ningún canal seco, ya que no existían los túneles, la economía suiza creció al 6% anual.

La historia muestra que los canales acuáticos o secos no generan rápido crecimiento económico y por consiguiente invertir en ellos es tirar el dinero por la ventana. También muestra que los proyectos de infraestructura, de cualquier tipo que sean, no procuran el progreso.

Tomado del libro Riqueza para Todos de Carlos Sabillón.

La Iglesia Cristiana Vida Abundante

Logo de la Iglesia Cristiana Vida AbundanteLa Iglesia Vida Abundante (no confundir con Amor Viviente) es una de las iglesias evangélicas más influyentes de Honduras. Hoy en día, el pastor general de Vida Abundante, es una de las voces más respetadas del clero hondureño, solo superada por el cardenal Óscar Andrés Rodríguez.

Vida Abundante no empezó como una iglesia independiente, sino más bien, como es común en el mundo de las sectas o denominaciones protestantes, surgió por medio de la división de otro grupo o iglesia, conocido como Iglesia Amigos (cuáqueros).

Los miembros originales de lo que sería Vida Abundante eran unos hermanos cuáqueros procedentes de la zona occidental del país: Ocotepeque, Lempira y Copán, y que empezaron a reunirse en Tegucigalpa en el año de 1973 al trasladarse ahí por cuestiones de trabajo.

Estos feligreses eran de clase media, y algunos eran profesionales. Al principio se reunían en escuelas públicas, en casas particulares, o al aire libre.

Algo que distingue a los cuáqueros de otros grupos protestantes es su énfasis en la experiencia religiosa personal, en contraposición al dogma católico y las doctrinas fundamentalistas. Los cuáqueros rechazan el legalismo y los ritos religiosos, porque consideran que estos son redundantes cuando existe una genuina experiencia espiritual; por eso rechazan toda práctica sacramental, incluyendo al bautismo y la santa cena, practicadas aún por los evangélicos.

Pero todo cambió en 1979 a raíz de unas vigilias y reuniones de ayuno y oración. En ese entonces la congregación se desvió hacia un estilo de culto carismático, en el que se incluía el hablar en lenguas. A esto se le sumó la adhesión a doctrinas del fundamentalismo evangélico, y la adopción de los sacramentos del bautismo y la cena del Señor. Se llegó al punto de exigir el bautismo como requisito para ser miembro de la iglesia.

En ese tiempo el pastor era Roberto Ventura.

Estas nuevas prácticas llevaron a un rompimiento con la Iglesia Amigos, lo que se interpretó como una liberación de ataduras denominacionales que obstaculizaban la acción del Espíritu Santo. En palabras del pastor Evelio Reyes, “se le dijo ‘No’ a la denominación y ‘Sí’ al fluir del Espíritu Santo”.

Después de exigir el bautismo para ser miembro de la iglesia, se decidió ampliar la lista de miembros para abarcar a los que son fieles en la asistencia y el trabajo en la iglesia, pero el legalismo aumentó al adoptarse el plan del “hermano mayor”: a todos los miembros nuevos de la iglesia se les exigía tener un “hermano mayor” que lo orientara en su nueva vida cristiana.

Luego de la separación, a la nueva secta o denominación se le conoció como Iglesia Amigos de las Colinas, o Iglesia Amigos en Restauración, pero finalmente adoptó el nombre de “Iglesia Cristiana Vida Abundante”. (Nótese cómo se evita utilizar el termino de “iglesia evangélica”, prefiriendo el término de “iglesia cristiana”, desligándose así sutilmente de los evangélicos tradicionales. Esta estrategia ha dado buen resultado).

Indudablemente, esta nueva orientación religiosa ha resultado en todo un éxito en lo que se refiere al crecimiento numérico del grupo. En 1977 el grupo solo contaba con 30 personas, pero desde 1979 empezó a experimentar un crecimiento constante, tanto así que para 1991 ya asistían tres mil cuatrocientos personas a los cultos generales de los domingos, conocidos como “Consejo, Inspiración y Victoria. Hoy en día la Iglesia Cristiana Vida Abundante es una de las congregaciones más grandes de Honduras.

Ellos atribuyen su éxito al trabajo de proselitismo evangélico, a los grupos de crecimiento en los hogares y a la acción de Espíritu Santo, pero también hay que mencionar el uso de los medios de comunicación, la adopción de prácticas carismáticas y doctrinas fundamentalistas, el uso de la música cristiana contemporánea, y el uso de temas de auto-ayuda aderezados con referencias religiosas orientados a un público de clase media, lo que permite atraer mejores ofrendas y diezmos obtener mayor influencia en la sociedad.

Evelio Reyes haciendo señal de okey

Pastor Evelio Reyes

Al ver crecer su influencia, la Iglesia Cristiana Vida Abundante ha incursionado discretamente en la esfera política, de la mano de su carismático pastor Evelio Reyes, compitiendo con la pastoral social católica en un segundo lugar de influencia. Incluso se ha invitado varias veces a políticos para que vayan a compartir sus ideas y planes con la congregación. Esto contrasta con la posición tradicional evangélica de evitar la política para concentrarse en la salvación de las almas y el crecimiento espiritual personal.

El pastor Evelio Reyes tuvo un papel destacado en la huelga de fiscales del 2008 y en apoyo del golpe de Estado contra Manuel Zelaya Rosales en el 2009. Aunque lo primero le valió comparaciones con Monseñor Óscar Romero de El Salvador, en el segundo caso se le vio como un instrumento de los sectores conservadores de la sociedad hondureña, lo que le ha valido el rechazo de la izquierda.

Vida Abundante es una iglesia sionista. Evelio Reyes considera que Honduras tiene el deber de apoyar al Estado de Israel. También se ha pronunciado contra las prácticas homosexuales, y le ha pedido a su congregación que no vote por ninguna persona homosexual que aspire a puestos políticos. Aunque en lo personal Evelio Reyes sostiene algunas doctrinas “modernas”, como la idea de que el infierno no existe, y de que ya no tiene sentido seguir esperando la segunda venida de Cristo, tal como lo expresó al periódico La Tribuna hace algunos años.

Referencias

Libro: Historia y Misión del Protestantismo Hondureño de Marlo René López. 1993.

La Legendaria Ciudad Blanca

Por Winston Irías Cálix

Rodeada de la bella y espesa selva tropical de diversas especies de árboles —algunos de ellos pinos solitarios y dispersos sobre la serranía—, entre las cristalinas y juguetonas aguas de caudalosos ríos y el aleteo de aves de singular plumaje, se hallan los restos de una desconocida y antigua civilización que otrora ocupara el norte de Olancho y el sur de Colón, desde los ríos Plátano y Sico hasta el Patuca, abarcando parte de los municipios de Catacamas y de Dulce Nombre de Culmí.

Casas derrumbadas con paredes de piedra y techos de madera, montículos que otrora fueran viviendas, una fábrica de piedras de moler, un alto y grueso muro y un camino de piedras, miles de pequeñas figuras indígenas, una mesa de juego que presenciaban los reyes y tumbas de caciques y de personajes importantes que eran enterrados con collares de jade y otros objetos, son algunos de los vestigios de esta cultura indígena.

Para los “chanes” o guías estos son algunos de los restos de la Legendaria Ciudad Blanca.

Entre mito, leyenda y fantasía, este lugar ya aparecía en el Mapa de Honduras elaborado en 1935 por el Dr. Jesús Aguilar Paz, quien la marcó con un signo de interrogación al que muchos exploradores han tratado de darle respuesta.

A pesar de que se afirma que ha sido vista desde el aire, volando en avión o en helicóptero, según diversas versiones no confirmadas, jamás ha podido ser detectada por expedicionarios que han descendido a sitios precisos, seguros de su ubicación.

Cuando activábamos en el Club de Exploradores Los Nómadas, el jefe Mejía nos explicaba que el descubridor de Ciudad Blanca descendió por azar una corta escalinata y al observar magníficos monumentos de brillante piedra, enloqueció y sólo se limitó a informar, de manera confusa, que existía una maravillosa ciudad perdida en la espesura de la selva.

En aquel tiempo, o sea en 1961, sabíamos que un rico ganadero catacamense, dedicado por amor a la exploración de las culturas ancestrales, conocía Ciudad Blanca, pero nunca logramos el testimonio de sus aventuras.

Ahora, para enriquecer el contenido de este libro, presentamos la descripción de la supuesta Ciudad Blanca que ha accedido a relatarnos este notable hombre de Catacamas, don Abelardo Lobo, hijo del progresista ciudadano don Alfonso Lobo.

Don Abelardo conoce desde hace varios años este maravilloso lugar, incluso en el pasado preparó allá algunas hectáreas aptas para la crianza de ganado, las cuales estaban cubiertas de maleza y no era necesario deforestar para cultivar zacate.

Visitó en varias ocasiones la zona, la más reciente en 1992, atraído por su belleza y riqueza cultural.

Por el año 1950 don Abelardo laboró para la Sección de Veterinaria de la Tela Railroad Company, cuando esta empresa introdujo los primeros sementales de la raza Brahman a Honduras. “Entonces yo me sentía satisfecho de formar parte del grupo que recibió estos animales, pero ahora mi sentimiento es diferente: Antes teníamos vacas que proporcionaban un balde de leche al día, y ahora solo dan un vaso, por el cruce con esta raza. Para producir leche hay que tener una Holstein, de muy difícil adaptación, Pardo Suizo o una Jersey”, comparó.

Ubicación dominante

Este es el relato de don Abelardo, ofrecido en el año 2000 en su casa de habitación, en el Barrio La Cruz, junto a su esposa, la distinguida dama Norma Moya de Lobo:

“Habíamos partido de Catacamas y nos encontrábamos entre el límite de los departamentos de Olancho y de Colón, en el sector de los ríos Sico y Plátano.

—”¡Allá es Ciudad Blanca!”, expresó el “chane”. Los expedicionarios, un grupo de amigos, entre ellos mi primo Roberto Palacios y el señor Carlos Bueso y sus tres hermanos, nos sorprendimos. El guía señaló un punto alto en la selva, a kilómetro y medio de distancia de donde estábamos.

Me imaginé que en realidad encontraríamos una ciudad, con sus monumentos y casas en pie, pero no había nada de esto; sin embargo, en la superficie había restos de una gran civilización y quizá excavando podrían encontrarse maravillosas ruinas.

El sitio preciso está ubicado en el punto más alto de la montaña y desde allí se domina todo el panorama, a lo largo del Río Plátano: es un lugar apropiado para vigilar los alrededores, considerando que los indígenas eran hostigados por otras tribus en la época precolombina, por los invasores españoles y los ingleses apoyados por los misquitos, años más tarde.

En la cima había una área despejada de media manzana de extensión y el suelo consistía en piedra en formación, blanquecina y suave.

Muy cerca había troncos quemados de pino, con brea, como si hubieran sido incendiados hace 500 o más años,.

Frente a esta área existen numerosos montículos de derruidas viviendas, dispersos, en una extensión similar a la mitad de Catacamas; en el año 2000 esta ciudad se extiende desde el Cerro La Cruz y las primeras laderas de las montañas Piedra Blanca y El Bálsamo, hacia el Cerro El Cura, unos 2 kms al Sur, ampliándose en forma de abanico hasta 5 Kms al Sur-Oriente y al Sur-Occidente.

¿Cuántos habitantes habría en esta supuesta Ciudad Blanca? Es difícil estimar, pero tomando en cuenta la existencia de numerosos montículos, es fácil creer lo que afirman los historiadores, de que en la época precolombina Honduras estaba más poblada que en la actualidad.

Este lugar era el centro de varias aldeas y caseríos que se extendían en una amplia zona, desde el Norte de Olancho al sur de Colón, entre los ríos Sico y Plátano, al Occidente, y el Río Patuca, al Oriente. La población debió ser muy numerosa.

Hay muestras de que en la zona las serranías eran cubiertas por pinares y que estaba despejada de maleza, porque no es posible que establecieran viviendas entre el tupido bosque que ahora cubre el área y que alberga serpientes venenosas y otros animales peligrosos.

La selva ha avanzado sobre la serranía, como lo prueban aun algunos pinos dispersos que sobreviven entre las otras especies, lo cual se explica en que los árboles fueron cortados para utilizar el área despejada.

Fábrica de piedras de moler

En la amplia zona, antes de ascender a la cima, lo primero que encontramos fue aproximadamente unas 40 piedras de moler, colocadas en varias hileras, unas sobre otras. Parecía una fábrica y a la vez un centro de distribución.

Había algunas piedras quebradas; esto quizá por acción de los conquistadores españoles, pues hemos conocido por tradición que les destruían este utensilio vital para que los indígenas sufrieran hambre, pues al no tener con qué moler el maíz entonces no habría tortillas.

En el lugar había piedras afiladas que podrían haber sido la herramienta con que los indígenas tallaban las de moler, pues su consistencia denota que son de una sola pieza, no de piedra molida.

Las piedras de moler se sostienen sobre tres patas y miden un pie de ancho por dos de largo; casi todas tienen al frente una figura de animal, tigre, lagarto o serpiente, pero ninguna de ave.

Figuras humanas

Esparcidas por toda la zona hay miles de pequeñas figuras humanas, de 5 cms. de alto y un cm. de espesor

Los rostros presentan rasgos indígenas y sus figuritas tienen un agujero en el cuello, para usarlas como colgantes.

Además, hay pequeñas hachas confeccionadas de “jadeíta” que en su extremo presentan un rostro humano; miden un Cm. de ancho y sólo unas pulgadas de largo.

Restos de Viviendas

En diversos puntos de esta región hay montículos en forma rectangular, restos de viviendas con paredes de tierra y cimientos de piedra.

Su ubicación es por lo general desordenada, como están dispersas las casas en las aldeas de Talgua y Jamasquire, a unos 6 Kms. al Este de Catacamas.

En todos estos restos de viviendas hay “una mancha de pita”, una planta similar al mezcal, que era sembrada en todos los hogares indígenas de la región.

Se encuentran muchos más montículos frente a la cima denominada “Ciudad Blanca”, en grupos de 30, 50 o hasta más de un centenar, pero hay otros dispersos en toda la región.

Las personas que logren excavar estos sitios seguramente encontrarán numerosos objetos, principalmente los utensilios que utilizaban las familias indígenas en su vida diaria.

El Muro

En la parte baja de la cima hay un muro de piedra de un metro de ancho, tres de alto y unos 40 metros de largo.

El muro es lineal y no es de piedra cortada; al parecer, no fue construido como una muralla del poblado sino para evitar inundaciones, pues el terreno es bajo y junto a él pasa uno de los afluentes del Río Plátano.

Camino perdurable

En otro punto existe un camino de piedra, de unos tres metros de ancho por unos 50 metros de largo.

Fue construido con piedras de río para facilitar el tránsito de personas, porque se encuentra en una área pantanosa.

Casas de piedra

Hay numerosos vestigios de casas construidas casi en su totalidad de piedras.

Además de los cimientos, las paredes eran construidas de un sólo bloque de piedra, de 18 pulgadas de ancho y un poco menos de tres varas de alto.

Excepto los techos, construidos de madera, el resto de las casas era totalmente de piedra y podrían haber servido de residencia del cacique y de los personajes más importantes de la tribu.

Juego de piedra

Existe una gran piedra rectangular, de 10 Cms. de espesor, unos dos pies de ancho por cinco de largo, que está montada sobre otras piedras no talladas, extraídas del río.

La piedra tiene en el centro y en las cuatros esquinas agujeros con diámetros de dos cms. y una profundidad de dos y medio cms.

Una ranura une por el borde los cuatro agujeros de las esquinas y cada uno de estos está conectados de igual manera con el del centro.

Esta piedra podría ser utilizada para la práctica de un juego que no ha podido ser identificado.

A cada lado a lo largo de la piedra hay dos gigantescas sillas, con un asiento de medio metro cuadrado y el respaldar de un metro de altura; ninguna de sus partes es tallada y están montadas sobre otras piedras, pero todas ellas fueron muy bien seleccionadas pues tienen la forma adecuada para darle mejor presentación.

Cómo sólo existían dos sillas, es posible que éstas habrían sido ocupadas por el cacique y su esposa o por otro personaje más importante, para observar el juego, mientras los súbditos permanecían de pie.

La olla de piedra más grande del mundo

Cerca de la desembocadura de uno de los afluentes del Río Plátano hay una inmensa olla, sostenida en el tronco de un árbol, que ha sido aferrada por sus gruesas ramas.

Esta olla mide un metro de diámetro por un poco más de profundidad.

Hace unos 12 años llegaron en helicóptero a ese lugar algunas personas y al preguntarles el motivo de su visita respondieron que era para extraer savia del árbol de liquidámbar.

Sin embargo, los vecinos aseguran que lo que buscaban eran “antiguales”, como se les llama comúnmente a los sitios donde existen vestigios de antiguas civilizaciones.

Aunque esa piedra pesa varios quintales, espero que no la hayan traído, porque esos viajeros supieron de su existencia.

Profanación de tumbas reales

A unos cuatro kms. del río hay varias tumbas de caciques, de jefes, consejeros, sacerdotes y curanderos.

Una piedra alargada, que mide más de un metro, identifica estos sitios; eran acarreadas desde el río, con mucho esfuerzo. Las enterraban hasta la mitad y sobresalían a veces hasta dos pies sobre la superficie, en la cabecera de la tumba.

Pero estos depósitos han sido profanados en las últimas décadas y para excavarlos han debido derribar la piedra, porque varias de ellas estaban ya horizontales en el suelo.

Tan sólo observé una piedra en posición vertical y se apreciaba que la tumba estaba intacta.

Un muchacho de la comunidad, llamado F.B., a quien yo conocía, me dijo que “ahora ando desenterrando caciques”.

Me explicó que excavaba la tumba con pico y pala, pero que él ya sabía cuándo se acercaba al cadáver porque la tierra es diferente; en este caso, cuando una persona era sepultada, la primera tierra que cubría el ataúd es la de la superficie del suelo, que por lo común es fértil, suave y más suelta, como es la de esa zona del Río Plátano.

Cuando este hombre profanaba las tumbas, decía que al encontrar esa tierra suelta, de color negro, él la extraía con las manos y ya suponía dónde se encontraría la cabeza, el cuello o el pecho del difunto.

De esas partes sustraía collares de jade y valiosos objetos de otros materiales.

Observé muy bien una de las tumbas saqueadas y la profundidad no difiere de la que se acostumbra en Catacamas: Siete cuartas bajo la superficie de la tierra.

Es posible que aun existan tumbas no profanadas, que faciliten un trabajo científico: Conservar la osamenta, determinar su antigüedad y analizar todos los objetos con los cuales fue enterrada esa persona, datos que nos permitirían conocer detalles de esa cultura indígena”.

Hasta aquí el interesante relato de don Abelardo Lobo. Transcurrieron varios días de entrevistas, pero su referencia es muy valiosa para conocer la cultura de nuestros ancestros y, quizá, rescatar alguna vez la que podría ser la legendaria Ciudad Blanca.

“Yo no creo que haya una Ciudad Blanca, porque no me consta, pero en el lugar que los chanes o guías llaman con ese nombre sí hay antigüedades y misterios que nos pueden llevar a descubrirla, si en realidad existió”, concluyó don Abelardo Lobo.

Tomado del libro “Catacamas: Del ayer al año 2000” de Winston Irías Cálix.

Autobiografía de Medardo Mejía

Medardo Mejía utiliza la historia de su vida para dar cátedra sobre la práctica de la moral marxista-leninista en su relato Refiere, Anisias, El Paso de Aquel Milpero. Obviamente, esto lo escribió antes de que cayera el muro de Berlín y se desintegrara la Unión Soviética, por lo que su relato nos parece ahora demasiado ingenuo. Medardo Mejía estaba convencido de que Estados Unidos representaba las fuerzas del mal, el imperialismo y el fascismo y que la Unión Soviética representaba la única esperanza de progreso y democracia para la humanidad.

En el caso de Honduras, él estaba convencido de que la guerra de 1969 con El Salvador fue provocada por Estados Unidos, y que era Estados Unidos el que decidía quien iba a ser presidente en Honduras. Contrario al pensamiento de otros izquierdistas, él consideró que el presidente de facto, Julio Lozano, hizo una labor patriótica al no aceptar préstamos internacionales, todo lo contrario de Villeda Morales, al que considera vendido al imperialismo yanqui. Desilusionado, denuncia que los liberales no eran los suficientemente anti-fascistas como él lo había creído al principio.

Usted puede descargar el libro en formato PDF aquí.

Cuatro Palabras Audaces ponen fin a una Fiesta Palaciega


Gral. Terencio Sierra

Por: Froylán Turcios

Aquel día hallábase el presidente Sierra en una de las raras fechas felices de su calendario. Por humanidad, y entre manifestaciones estruendosas, pasó en el Congreso no recuerdo qué iniciativa suya que juzgaba de gran trascendencia en el futuro del país. Para celebrar el acontecimiento invitó a los diputados y algunos de sus amigos a tomar con él y a sus ministros una copa de champaña.

En el pasillo que servía de comedor a la familia presidencial reinaba el más desbordante entusiasmo. La servidumbre iba de un lado para otro con bandejas de aceitunas, frutas frescas, galletas, sandwichs, copas de coñac cinco estrellas, y toda clase de exquisitos vinos: porto, vermouth, jerez, moscatel. Las risas y las conversaciones formaban un solo rumor de colmena.

De pronto callaron todos, pues comenzaba a circular el champaña.

De pie, de frac y con una copa en la mano, Sierra pronunció un corto brindis patriótico, que al punto fue contestado por varios palaciegos con frases de la más espesa adulación. Íbase ya por la tercera ronda, y nadie pensaba en discursos, cuando alguien golpeó la mesa, reclamando silencio…

Era el talentoso licenciado Manuel Membreño, quien con impasible dureza de expresión en el semblante, y con voz aguda y un tanto agresiva, dijo más o menos lo siguiente:

—General Sierra: —Estamos festejando aquí una de las innumerables farsas con que el poder público procura engañar al pueblo. Somos todos actores en un sainete ridículo que alguna vez debiera avergonzarnos. Ni usted, ni los diputados que servilmente curvan de miedo en su presencia el espinazo, ni ningún hondureño creen que se realizará lo que decretó el Congreso por orden suya. Juro que no lo creen, como yo no lo creo; y, sin embargo todos nos prestamos a tomar un papel en esta comedia grotesca. Usted está acostumbrado a la frase melosa de los turiferarios, y, por lo mismo mis francas palabras deben estar resonando en sus oídos como la expresión de la más audaz intemperancia o como las desacordes vociferaciones de un demente. Pero es preciso que las oiga entre la consternación de los pusilánimes y el secreto aplauso de los hombres íntegros, para que usted no se imagine que todo el pueblo hondureño es una manada de asnos rebuznando al compás de los embustes oficiales.

Un rayo cayendo sobre la regocijada concurrencia no habría producido la sorpresa y el espanto que causaron aquellas exageradas expresiones. Todos miráronse con las caras alargadas. Concentrando después su atención en el gobernante. Éste hallábase como el que ha recibido un balazo y no sabe en qué sitio. Sus amarillentos ojos movíanse rápidamente como los del tigre próximo a saltar. Así pasó medio minuto en el que no se oyó el vuelo de una mosca. Ni por un millón de dólares habría ninguno querido estar en la piel del licenciado Membreño.

—Vea, pariente, —exclamó al fin el temible jefe con voz resonante, rompiendo el dramático silencio —usted mismo lo ha dicho: es irresponsable de las grandes ofensas que gratuitamente ha proferido contra mí. Por su boca habló algún malévolo espíritu que el demonio del alcohol puso en su lengua. Rotundamente se equivoca al juzgar farsantes a los ciudadanos que con la mayor energía trabajamos por el progreso y la gloria de Honduras. Usted no es más que un…

En ese instante se sintió cariñosamente cogido por un brazo. Su hija Brígida, enterada por algún amigo de lo que pasaba, le habló en voz baja… Tras de una corta vacilación, dejando la copa intacta sobre la mesa, hizo un saludo y desapareció por la puerta que se abría a sus espaldas.

Cada cual buscó su sombrero, y entre el ruido de los que se marchaban, oyóse un grito del presidente:

—¡Detengan en la guardia al señor Membreño!

A éste se le habían evaporado los traidores tragos y pálido y nervioso explicaba su actitud a los que partían. Al oir aquella orden acercóse a mí —y aunque no nos hablábamos hacía muchos años, por motivos que no es del caso explicar—, me pidió que interviniera en su favor. Así lo hice en el acto con doña Carmen, quien me facultó para que dijera al jefe de la guardia que le dejara salir. Entre tanto Sierra, aunque calmado con amenas pláticas de sus más íntimos cortesanos, y con fricciones de agua de Colonia en la cabeza, paséabase en camisa con el puro en la boca, bufando a lo largo de la estancia.

Marzo de 1938.

Tomado del libro “Anecdotario Hondureño”, por Froylán Turcios.

Decreto del día del Periodista

El Presidente de la República:

CONSIDERANDO: Que la Prensa es factor de positiva importancia para la cultura de los pueblos, el afianzamiento de la paz y el prestigio de las instituciones.

CONSIDERANDO: Que el 25 de mayo del presente mes (mayo 25 de 1930) se cumplirá un siglo de haber aparecido “La Gaceta del Gobierno”, primer periódico impreso publicado en Honduras.

CONSIDERANDO: Que es deber del gobierno perpetuar los sucesos que marcan una era de engrandecimiento en la evolución social del país y estimular la labor de los que ejercen la noble profesión de periodista, por tanto

ACUERDA:

Artículo 1: Declarar “Día del Periodista” el 25 de mayo; y,
Artículo 2: El Ministerio de Instrucción Pública dictará las disposiciones necesarias para la mejor celebración de ese día.

(f) V. Mejía Colindres.

Carta pública de Juan Ramón Mata Ballesteros

Lo siguiente apareció como un campo pagado en el diario La Tribuna de hoy:

23 AÑOS

Hoy 5 de abril, se cumplen 23 años de la entrega de mi vida, por parte de los gobernantes de mi país, en ese período, a las autoridades de Estados Unidos; violando todos mis derechos, obviando hasta el más mínimo procedimiento jurídico. ¡Fui víctima del más vil de los SECUESTROS!

Cuando fui secuestrado mis abogados interpusieron una demanda de Hábeas Corpus ante el gobierno de los Estados Unidos; en la resolución de dicha demanda, quedó claro que Honduras no presentó protesta ante USA por este hecho; fue una anuencia tácita a este irregular procedimiento.

Han sido 23 años en los que cada día ha sido de lucha permanente, en busca de “recuperar mis derechos”. Algo por demás doloroso, pues los derechos se adquieren al nacer y de los mismos no nos han de despojar. ¡Sin embargo, esa es mi triste realidad!

Fui llevado a tres juicios, en los que fui sentenciado y condenado ilegalmente. Dichas condenas se apoyaron en testigos amañados, en conjeturas ajustadas al capricho de los fiscales de turno. Las sentencias que me impusieron desbordan cualquier pena aplicada en nuestro país.

Por otro lado está mi estatus dentro del régimen penitenciario, los años pasan y no logro ser incluido en programas que alivien mi permanencia en este sitio. Justo en este momento mi abogado ha radicado una demanda, para ver si es posible que esta situación cambie. No pido privilegios, simplemente que se me permita lograr lo que por tiempo y conducta me corresponde.

En este triste aniversario, ¡23 años! sería sano y justo, por el respeto que todo ciudadano merece y que ampara la Constitución, que a quienes corresponda, den cumplimiento a lo que manda la ley, con relación a velar por los derechos, a exigir su cumplimiento, sea quien sea el ciudadano violentado.

Reflexionando, me llena de esperanza el ver que en el país la lucha por mantenernos dentro de un régimen democrático, es constante. Por esto no pierdo la fe de que algún día, en algún momento, seré resarcido de los atropellos sufridos, y podré regresar a mi patria, al lado de los míos, a finalizar mi vida.

Pido a Dios ponga sus manos llenas de bondad en nuestro país y como hermanos los hondureños puedan vivir en paz, la violencia cese, y retorne la armonía. ¡Que la tolerancia y el respeto a la vida se impongan!

Juan Ramón Mata del Pozo

El Origen del Culto a la Virgen de Suyapa

A continuación presento un artículo que publiqué en el año 2005, en el ya desaparecido sitio Geocities de Yahoo. Ver también el artículo relacionado: La Virgen de Suyapa: Un Ídolo Impotente.

Permiso para no creer

En Honduras es conocida la importancia que tiene el culto de la Virgen de Suyapa, que forma parte de la idiosincrasia religiosa nacional. Sin embargo, resulta algo molesto para los que no somos católicos, la propaganda arrogante que se le hace a esta imagen, en la cual se depositan tantas esperanzas, presentándola como la “Patrona de Honduras”. Ya que aunque su culto este muy difundido, no es universal. Es claro que desde el punto de vista racionalista las leyendas que rodean a esta imagen no tienen ninguna credibilidad; pero ni siquiera se puede decir que todos los que profesan la religión católica sean devotos suyapistas, ni que deban serlo. La Iglesia Católica no obliga a creer en las supuestas manifestaciones marianas de los últimos días, por lo que no tiene por que sentirse menos católico el que en Honduras no es devoto de esta imagen.

Diferentes versiones de la Leyenda de la Virgen de Suyapa

No existe una leyenda única sobre el origen de la devoción a la imagen de Suyapa. Aunque la versión oficial que se cuenta últimamente se ha estandarizado, existen documentos más antiguos que nos revelan detalles interesantes que es muy probable que usted no oirá en una misa.

La versión de la leyenda que se ha convertido en un estándar en la devoción mariana es curiosamente la más irreverente, en la que el campesino Alejandro Colindres arroja repetidas veces la sacrosanta imagen de la Virgen como si fuera una basura o un estorbo, hasta que al amanecer se da cuenta de que es un objeto sagrado. Sin embargo, los documentos más antiguos de que se dispone no mencionan este acontecimiento.

Por ejemplo, en el acta de la visita que el Alcalde Mayor, don Narciso Mallol, hizo a Suyapa en el año 1820, consta “Que en dicha hermita se venera la Imagen de N. S. de Suyapa hallada en el cerro inmediato del latillo por el Laborio Lorenzo Martines Calona”. Afirmación que resulta incongruente con la versión oficial, que afirma que el hallazgo de la Virgen de Suyapa fue en el Piligüín, no en el Hatillo, y en la que se le da la prominencia a un tal Alejandro Colindres, que aquí ni se menciona.

La primera narración formal escrita de la leyenda nos la da el señor Jacobo Galindo en 1909. En ella no se menciona al campesino Colindres, ni el incidente en el que arroja la imagen. El señor Galindo refiere que:

“Isabel Colindres, por las relaciones verbales que recibí, era poderosa, así por los medios de que disponía, como porque fue tronco de numerosa descendencia, mandaba a sus hijos a hacer grandes milpas a la montaña Piligüín… En uno de los viajes de dos de los hijos de la señora Colindres, que no he podido recordar los nombres que constaban en el documento fehaciente a que me referí al principio, les faltó día para regresar, y esperaron dentro de una quebrada seca conocida desde tiempo inmemorial con el nombre de Piligüín, a que la aurora viniera a alumbrarles la vía.

Al recostarse uno de ellos en pleno suelo, un cuerpo extraño y sólido le hincó el seno, lo tomó entonces y sin examinarlo por la obscuridad de la noche, lo depositó en su equipo de viaje, sin tener conciencia del objeto.

Llegado que hubo a la casa de Suyapa en los albores del día a darle cuenta a la madre del resultado de su misión, le puso dentro de la camisa la prenda de referencia.

Cuando ella después de sus ocupaciones ordinarias se acordó del depósito advirtió, previo prolijo examen, que era una imagen de la Virgen.”[1]

La primera versión oficial de la leyenda de Suyapa, lista para ser digerida por los creyentes católicos, la dio el cura Rafael Moreno Guillén, quien irónicamente terminaría siendo un pastor evangélico. Cuenta Moreno Guillén que:

“La señora Isabel Colindres era vecina de Suyapa y madre de numerosa familia. Despachaba a trabajar a sus hijos en las tierras de las montañas del Piligüín, en donde preparaba extensas milpas.

Un día, bajaban de su trabajo dos hijos de la Sra. Colindres, sorprendiéndoles la noche a plena jornada, por lo que dispusieron pernoctar en un lugar que se llama “Quebrada del Piligüín” y que a la sazón no tenía agua. La noche era muy obscura y los jóvenes se acomodaron para dormir mientras llegaban los primeros rayos del alba. Uno de los jóvenes labradores sintió que un pequeño objeto le molestaba el costado por donde descansaba y creyendo que era algún fragmento de raíz o alguna piedrecilla, lo tiró lejos de sí. Tan pronto como intentó dormirse de nuevo sintió otra vez el mismo estorbo y palpándolo advirtió que era el mismo objeto que hacía poco había repudiado, y se conformó con echarlo en su mochila. Al despuntar la aurora los jóvenes prosiguieron su camino a casa de su madre. ¡Y cuál no sería el asombro de todos ellos al ver que el importuno objeto era una pequeña escultura en madera de la Sma. Virgen María! “.[2]

La versión del Padre don Alonso Villanueva aparece ya más embellecida y poética, evitando mencionar el penoso incidente en el que se arroja la sagrada imagen como basura vieja. También es la primera versión en la que se menciona el nombre de Alejandro Colindres:

“La tradición sólo nos refiere que dicha efigie -la de Nuestra Señora de Suyapa- fue hallada por un humilde labriego llamado Alejandro Colindres, vecino de Suyapa: cómo tuvo lugar dicho hallazgo, he aquí algunos datos: Bajaba éste, dicen, en la tarde de un viernes de Dolores de la escabrosa pendiente de la Montaña del Piligüín, situada al N.O. y a tres leguas de esta capital (Tegucigalpa). La tarde amenazaba a lluvia; negros nubarrones se interponían entre el cielo y la tierra y el sol ocultaba el brillante disco tras las elevadas crestas de las montañas de Occidente. La noche extendía su negro manto por los dilatados espacios y dormidas campiñas, siendo pronto tal la obscuridad que al labriego le fue imposible proseguir su marcha. Viéndose entonces obligado a pasar aquella noche en compañía de los habitantes de la selva, buscó en donde reclinarse, pero al poner su pesada espalda sobre el duro lecho sintió que un bultito le impedía desplomarse llanamente; procuró quitarlo y al tomarlo en la mano notó que era un pequeño objeto; iba a arrojarlo lejos de sí cuando advirtió que despedía un agradable perfume, algo semejante al incienso, y cerciorándose de la realidad guardó el misterioso objeto en su bolsillo, deseando vivamente averiguar su clase, porque las densas nieblas le impedían saciar su curiosidad.

La noche avanzaba lentamente; los negros nubarrones se disolvían, y los tenues resplandores de millares de estrellas animaron al humilde aldeano a seguir su ruta. Aun no había amanecido cuando llegó a su ansiada cabaña y lo primero que hizo fue ver a la lumbre de su maravilloso hallazgo. ¡Oh sorpresa! Es una pequeña imagen de la Madre del Salvador, probablemente abandonada por alguna familia devota de la Santísima Virgen”.[3]

En la versión de Joaquín Barrera Aceves se consigna el siguiente relato que le hizo Melesio Valladares. Esta versión es la única que menciona a la supuesta esposa de Alejandro Colindres, que parece que toma el papel que toma la supuesta madre de éste en los relatos anteriores:

“Allá por el siglo antepasado, mucho antes de que Honduras fuera independiente, había en Suyapa una humilde familia de apellido Colindres, de la que aun hoy día hay descendientes en Tegucigalpa. Dos varones de la familia: Alejandro Colindres y su yerno, trabajaban en Piligüín, adelante del Chimbo, a unas cuatro o cinco leguas de Tegucigalpa, y se venían a reunir con su familia los fines de semana, haciendo caminata a pie, pues eran jornaleros pobres. En uno de esos viajes a Suyapa, como se les hiciera de noche en el campo, decidieron hacer alto y dormir un poco para continuar el viaje antes del alba; al efecto, tendieron sus chamarras y perrajes y se aprestaron a pespuntear un sueño, pero al tirarse Alejandro sobre el improvisado lecho, sintió que le molestaba un bulto en la espalda, y metiendo la mano debajo del perraje lo tomó para botarlo, pero al ir a ejecutar esa acción, al pasarlo cerca de la cara, percibió que aquel trozo de madera despedía un aroma sumamente agradable, por lo que cambió de idea y envolviéndolo en un papel de los que en su itacate llevaba, decidió conservarlo para obsequiar a su mujer aquel palito perfumado que la negrura de la noche le impedía ver.

Llegados los viajeros a su casa al amanecer, salieron sus mujeres a darles la bienvenida, y hasta que no fue formulado el sacramental “¿qué me trajiste?”, recordó nuestro hombre su hallazgo, que entregó a su esposa. Esta abrió el envoltorio y grande fue su sorpresa, y mayor aun la del marido, al encontrarse con una hermosa Virgencita”.[4]

Declaración de Isabel María Colindres

Las narraciones anteriores, aunque divergen en varios puntos, siguen un patrón similar al escrito del señor Galindo, lo que hace suponer que se basan en su narración o recogen de la misma tradición que él. Pero la declaración que hizo Isabel María Colindres es un documento más antiguo que estas narraciones, y en esa declaración ella se presenta como la hermana de Alejandro Colindres al contrario de las narraciones anteriores en que se presenta a Isabel María Colindres como la madre de Alejandro Colindres. Esta declaración de la señora Colindres tiene visos de autenticidad, por la forma en que esta escrita, en un español antiguo, pero además con mala ortografía. Es muy improbable que la señora Colindres supiera leer, y por la forma en que está redactado se deduce que el amanuense que se buscó apenas sabía escribir:

Declaración de Isabel María Colindres:

“Declarazion del haparecimiento de Nuestra Señora de la Concepcion de Suyapa y es en la forma siguiente Digo yo Ysabel Maria Colindres Vecina del Valle y poblazion de Suyapa hexecutada hadar Vna declarazion sobre el haparecimiento dela Virgen de Suyapa Digo que en el mes defebrero fue dicho haparecimiento de dicha Ymagen cuya fecha Del año no doy por motivo de haver estado de hedad de dose años lo que si quento es la fecha De 61 años-

Lo que declaro Berval mente enfuero de buena conciencia es no faltar en verdad de lo que digo hauiendo Ydo mi Hermano Alexandro Colindres para la Montaña del Piligui hacoger Vna milpa De Don Juan Josef Lozano ha dicha montaña habuelta de Biaje fue la hayada de la Virgen dia sauado en la noche hauiendose que dado ha dormir en el campo en compañía de Lorenzo Martines cuyos milagros no se hauian puesto en reparo que necesitaban por que no se les havia de dar credito por ser motibo de haverseles haparecido alos Pobres hasta que se berifico el Milagro de Don Josef de Zelaya ha donde fue hadmiracion de sus protentuosos milagros hauiendola yo mandado recaudo de que tenia yo Vna Ymagen De Nuestra Señora ha Don Jose Zelaya ynmediata mente mando Vn mozo el que la yebo y luego de haver yegado inmedata mente le hizo el milagro de haver hechado tres piedras por la parte mas delicada como el miembro en el tiempo De haver seruido Don Jose Zelaya me daba quenta de los dineros en que se gastaban hauiendo Alzado la Hermita Con los dineros de Limosna y hayuda de Vecinos todo lo que hai en Beneficio de la yglesia es De Limosna que han dado todos los Pobres los ganados y bestias que hay es de limosna que han dado los Pobres menos los dineros de la Alcanzia por que de esos no me da cuenta el Señor Don Manuel Vidence por que en ocho años que doña Vbalda de Zelaya Coge los Dineros no se sabe lo que se hazen pues ni aun para Almidon de los manteles de Yglecia no nos da medio real y con esto lo digo todo salbo tres pesos que suplicas dio Don Manuel Vidence para blanquiar la Yglesia lo De mas que se gasto fue trauajo mio de Don Simon de Zelaya no tengo que pedir por que no recibo hagrauio y se que lo que tiene siendo para la Virgen lo ha de dar”.[5]

Hay muchas cosas interesantes que rescatar de esta declaración. No se menciona el incidente del objeto que volvía una vez tirado; en cambio se dice que los supuestos milagros de la imagen no habían recibido mucha atención de la población, por habérsele aparecido a gente humilde. El primer milagro que hace que la imagen cobre notoriedad en la población es el de la curación de don José Zelaya Midence, terrateniente que incluso tenía esclavos trabajando para él, y que arrendaba milpas a campesinos del lugar. Don José Zelaya Midence padecía de la enfermedad de “piedra en la vejiga”, y se dice que al recibir la imagen de la virgen de Suyapa en su casa, éste orinó tres piedras.Doña María Colindres lo dice de esta graciosa manera:

“y luego de haver yegado inmedata mente le hizo el milagro de haver hechado tres piedras por la parte mas delicada como el miembro”

También se hecha de ver en esta declaración la disputa legal y económica entre la señora Colindres y la familia del señor José Zelaya, que se había apropiado de la imagen, la cual se había convertido en una buena fuente de ingresos, por las limosnas que le daban la gente pobre, limosnas que en muchas ocasiones eran dadas en especie. Fue con las mismas limosnas que le construyeron el primer lugar de culto a la imagen, a pesar de que don José Zelaya había prometido construirle una ermita si se curaba.

Don José Galindo cuenta el supuesto primer milagro de la imagen de Suyapa:

“Habiéndose enfermado gravemente el Señor Zelaya, dueño de la Hacienda el Trapiche, que dista un cuarto de legua de la aldea, sus amigos y personas adictas, compadecidos de su penosa situación, le rogaban a fin de que pidieran a la Virgen de Suyapa, para en concepto de médica celestial, le extrajera las arenas de la vejiga, que lo mantenían en la más dolorosa desesperación. A muchas instancias accedió a las indicaciones, suplicó e hizo venir en una especie de procesión a casa del enfermo la Imagen: al entregarla le dijo la Señora Colindres [a la imagen]: “Vaya querida, niñita mía, a darle la salud al niño N… y vuélvase luego por que ya no podré vivir sola”[6]. Al llegar la imagen al lugar de su destino, el enfermo la recibió y postrado de hinojos ante ella, le pidió su salud con el fervor de un verdadero cristiano, prometiéndole en agradecimiento construirle una ermita en su aldea. No pasaron tres días sin que el hecho milagroso se verificara con asombro de sus devotos. El señor Zelaya arrojó por la vía urinaria tres piedras que eran el tormento de su vida”.[7]

Fechas

Según los cálculos de Juan B. Valladares, en su libro “LaVirgen de Suyapa”, el hallazgo de la imagen de Suyapa habría sido en un sábado de febrero de 1,747, el primer milagro que la hizo famosa sería en 1768, y el primer documento oficial en que se relata su hallazgo dataría de 1,796. La construcción en debida forma de la ermita fue en 1,777.

Es de notar que la imagen solo recibía un culto privado por parte de la familia Colindres y sus allegados por cerca de veinte años, hasta que sucedió el supuesto milagro en que el señor José Zelaya expulsó tres piedras por el pene, que fue cuando el culto a la imagen experimentó su apogeo.

Credibilidad de la Leyenda

La declaración de Isabel María Colindres, que probablemente fue hecha en 1,796 es la que tiene más visos de historicidad; sin embargo, no puede considerarse como prueba fidedigna del poder milagroso de la imagen de Suyapa, ya que es una fuente de segunda mano: no tenemos el testimonio directo de Alejandro Colindres , Lorenso Martines o José Zelaya. Además, ambos: Isabel María Colindres y José Zelaya tenían un interés económico en la imagen, de la que obtenían ganancias provenientes de las limosnas de gente pobre e ingenua, por lo que su testimonio resulta menos que imparcial. Las narraciones posteriores, empezando por las de José Galindo en 1909, están algo distorsionadas por las décadas de tradición oral.

Notas

[1] Revista del Archivo, t. XII, pp. 476 y 477.

[2] Nuestra Señora de Suyapa, artículo publicado en una hojita de propaganda de la Casa Bayer y reproducido en el periódico católico El Buen Pastor, No. 362 correspondiente al mes de febrero de 1942.

[3] El Santuario de Suyapa. Apuntes sobre su origen, desarrollo e importancia, en la Revista del Archivo, t. X, pp. 281 y 282.

[4] La Virgen de Suyapa, Patrona de Honduras en El Cronista No. 6,135 de 15 de Agosto de 1,941. También se publicó en un folleto de 18 pp. editado por la Imprenta Calderón.

[5] Fue insertado por José Miguel Flores, esposo de Isabel María Colindres, a continuación del escrito que presentó el 30 de Julio de 1796 a la Curia Eclesiástica de Comayagua, en el pleito contra don Manuel Midence. ACC.

[6] Nótese como la señora Colindres trata a la imagen como si fuera una persona. También hay que destacar la reticencia del autor en consignar el nombre del receptor del milagro, al que le da el pseudónimo de N…, ya que lo había descrito anteriormente como un pícaro que se había robado unas tierras de los pobres indígenas, y quería seguramente evitar problemas con sus descendientes. Pero por la declaración de la señora Colindres se deduce que el receptor del milagro fue José Zelaya Midence.

[7] Noticia Histórica sobre la Virgen de Suyapa de don José Galindo. Documento XXXIII del Apéndice del Libro “La Virgen de Suyapa” de Juan B. Valladares. Editorial Universitaria.

Bibliografía

La Virgen de Suyapa de Juan B. Valladares. Editorial Universitaria.