La cuarta urna produce "mala vibra"

Esta caricatura, que apareció en diario El Tiempo, ilustra la clase de prejuicios irracionales que promueven los defensores de la cuarta urna.

Omar Edgardo Rivera es un intelectual pro-gobierno que está apoyando el proyecto de la cuarta urna. Rivera publica sus artículos en diario El Tiempo, el periódico del Poder Ciudadano y en su perfil personal de Facebook.

En esta ocasión me referiré a su artículo La necedad de los opositores a la consulta popular.

Según Omar Rivera, es irracional oponerse la reforma de la Constitución propuesta por el presidente Mel Zelaya sólo por que éste señor no nos inspire confianza. Sería algo irresponsable, oponernos a la cuarta urna, solo por que consideremos que Mel nos genere «mala vibra».

Rivera también considera que son pueriles los argumentos en contra de la cuarta urna que tratan de mostrar la ilegalidad del proyecto del presidente, o de que ésta de alguna manera entorpecería el desenvolvimiento del proceso electoral.

En lo personal, el señor Mel Zelaya no me simpatiza en lo absoluto. Pero esta opinión no se basa en un capricho personal de mi parte, sino que se basa en su conducta y gestión presidencial, la cual considero que ha sido pésima. Y para respaldar esta opinión, he hecho una lista de algunos desaciertos del presidente Zelaya a lo largo de este período.

La pregunta sería: ¿Es importante tener en cuenta la gestión de Mel Zelaya a la hora de decidirnos a apoyar o no su proyecto de la cuarta urna? ¿Es importante o no tener en cuenta el contexto político e ideológico de la propuesta del presidente a la hora de decidir si debemos apoyarla o no?

Al parecer, Omar Rivera piensa que no, que es irrelevante si la gestión de Zelaya ha sido eficiente o no, y que no importa ver el contexto político o ideológico de Mel Zelaya para decidir si debemos apoyar su propuesta o no. Que todo lo que importa es un debate académico sobre cuales son los cambios que se podrían hacerle a la constitución.

Pero tal vez ni eso. Por que Rivera considera pueril discutir la legalidad de la propuesta. Pero debería ser obvio para Rivera, que al parecer ha estudiado derecho, la importancia de la existencia de una Estado de Derecho para una adecuada armonía y progreso social. Por lo que no se puede descartar la legalidad de una convocatoria a una consulta para derogar la Constitución como un «argumento pueril».

Si Mel Zelaya no ha sido capaz de hacer un buen gobierno, como es mi opinión, mucho menos se puede pedirle que lidere un proceso exitoso de reforma constitucional. Zelaya se caracteriza por su carácter confrontativo y autoritario, y por respaldar regímenes que tienen las mismas tendencias. Es de esperarse entonces que en vez de unir a la sociedad hondureña, un proceso de reforma constitucional la divida aun más, provocando el desorden y el descontento.

No es pueril el oponerse a la cuarta urna por temor a que el señor Zelaya decida continuar con su mandato. Las aseveraciones de Zelaya asegurando lo contrario no son suficientes. Es claro que la tendencia de los regímenes que Zelaya admira es la de tratar de aprovechar cualquier oportunidad para perpeturarse en el poder. No podemos empeñar el destino de este país a la dudosa palabra de un político. Una Asamblea Constituyente tiene el poder para prolongar el período presidencial de Manuel Zelaya. Si apoyamos una derogación de la Constitución este es un peligro que corremos.

¿Pero que hay de malo en que un presidente pueda continuar en su mandato, sí el pueblo así lo decide?

Un vistazo a la historia reciente de Honduras debería hacer evidente los problemas que produce el continuismo presidencial. Lo que sucede es que el gobierno trata de utilizar su poder para continuar en él, haciendo un mal uso de los recursos públicos en su afán continuista. Por eso, sabiamente, la Constitución actual prohibe la reelección.

Rivera descarta los temores de un continuismo como un asunto de mera «mala vibra personal», pero, en ese mismo tono, se podría cuestionar la «confianza ciega» que tienen los que apoyan la cuarta urna, de que Mel no intentará quedarse en el poder, o de que no abusará de la oportunidad de hacer cambios en la forma de gobierno de Honduras, sin la debida consulta con el pueblo.

Por otra parte, esta acusación de «mala vibra» se les puede devolver a los defensores de la cuarta urna, que recurren al gastado cliché de la «lucha de clases» sugiriendo que los que nos oponemos a la cuarta urna representamos a los «grupos de poderes fácticos», a la política conservadora, a los grandes burgueses y a las transnacionales. Es ese tipo de «mala vibra» justamente la que impide un debate racional sobre el asunto.

Por una parte se sospecha de nosotros, por defender a la oligarquía y al orden establecido, y por otro lado nosotros sospechamos de ellos, por intentar establecer un régimen dictatorial. ¿Qué hacer?

La forma apresurada en que se trata de imponer la cuarta urna no inspira mucha confianza que digamos. Son los defensores de este proyecto, que intenta romper con el orden establecido, los que deben de ganarse nuestra confianza. Nadie quiere pasar de zapato a caite, de calentarse en el brasero a arder en el infierno.

Es acertada entonces la crítica de que una cuarta urna entorpecería el proceso de elecciones, por que, dada el enorme gasto publicitario del gobierno en favor de esta propuesta, algunos hondureños estamos con la duda de si el presidente quiere continuar en el poder o no, y si eso es cierto, ¿que sentido tiene votar en las otras urnas?

Un comentario en “La cuarta urna produce "mala vibra"

  1. edumirome

    mire yo votaría por la reforma constitucional si dijeran que van a reformar de la constitución asi no se puede es como te digan vamos de viaje pero no te digan a donde, hay que ser claro y hay que poner decir que leyes se quieren reformar y cuales quieren quitar, se tiene que ser claro asi no se pueden hacer las cosas

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