Archivo por años: 2009

El Padre Manuel de Jesús Subirana en Catacamas

Por: Winston Irías Cálix

Un mensajero de Dios en Catacamas

Difundió y practicó el mensaje de amor, fe y esperanza, que son la esencia de la doctrina de Cristo.- Defendió como pocos los derechos de los indígenas hasta lograr la titulación de sus tierras.- Castigó y convirtió a hechiceros y estudiantes de la Escuela de Brujería que funcionaba en Catacamas, la cual cerró, advirtiéndoles que estaban fuera de la gracia de Dios, tal como lo expresa La Biblia en Gálatas 5.- Hizo milagros que amparan su futuro reconocimiento como un santo de la Iglesia Católica.

Estas son algunas de las múltiples actividades realizadas en Catacamas, en 1860, como parte de una intensiva campaña de evangelización, por el misionero español Manuel de Jesús Subirana, de acuerdo al relato de mi tía abuela y segunda madre, la señorita Francisca Irías Cálix, a quien mi hermana mayor, Dilcia, por mala pronunciación de su nombre le decía «Mi Chacha».

Según le contaba su padre, mi bisabuelo don Antonio Irías, quien conoció al Padre Subirana, cuando aquel santo varón se encaminaba hacia nuestra ciudad, proveniente de Santa María de El Real, afirmó a la muchedumbre que fue a su encuentro: «Nos dirigimos a La Laguna de Catacamas».- Al aclararle que el poblado está ubicado sobre tierra firme, él insistió en el nombre que había mencionado.

Refiriéndose a ese nombre de «Laguna de Catacamas», varias personas afirman que existe abundante agua a poca profundidad en el Valle de Catacamas; hace décadas había en la ciudad «ojos de agua» o fuentes superficiales, como el que existió en el sector de Ojo de Agua, hasta hace 40 años aldea del municipio, al igual que El Hatillo.- Ambas son ahora barrios de Catacamas.- En ese tiempo una quebrada corría por la segunda avenida de la ciudad, donde estaba la escuela Rosmunda Herrera, actualmente Biblioteca Municipal, y, aun más, el caudal del Río Catacamas, que anteriormente desembocaba en el Guayape, quedó reducido por el derrumbe de un cerro en su nacimiento, allá por 1940.

Durante la tragedia provocada por el Huracán Mitch, voluminosos chorros de agua surgieron a la superficie en cerros y laderas de Catacamas.

Es popularmente conocido en Catacamas que el misionero Subirana predijo que la ciudad sería destruida por la Montaña Piedra Blanca y que mientras esa desgracia no ocurriera el Pueblo de Santa María de El Real no prosperaría.

Al respecto, mi tía abuela me tranquilizaba diciéndome que el Padre Subirana hizo tan fatal vaticinio para que los habitantes de Catacamas se arrepintieran de sus pecados y que oraran todos los días a Nuestro Señor, pidiéndole que conserve a salvo a la ciudad.

El Padre Subirana se alojaba en el sitio que ocupó la Escuela Rosmunda Herrera, local que he considerado el más idóneo para el funcionamiento del Museo de Catacamas, junto a la Biblioteca Municipal.

Reaparece la escuela de brujería

Me relataba mi tía-abuela que algunos brujos desobedecieron la orden del Padre Subirana y continuaron sus prácticas anticristianas.

Al principio del siglo XX resurgió en Catacamas la «escuela de brujería», ubicada en el lugar donde actualmente funciona la Escuela «Juan Pablo II», en el Barrio La Cruz.- Por la noche sus «alumnos» se convertían en monos y caminaban tomados de la mano por el centro de las calles, hasta la plaza donde está el Parque Central.- Allí jugaban en las ramas del frondoso árbol de ceiba y después regresaban a su local, de donde salían furtivamente, ya en su forma humana según el relato.

El indígena Rojas me aseguró que los «alumnos» de esa escuela se convertían en monos en un sitio ubicado unos 300 metros al oeste de su centro de brujería, que en efecto funcionó donde está ubicada la escuela «Juan Pablo II».- De acuerdo a la tradición, para convertirse en animales los hechiceros dejaban el «alma» en un guacal, que escondían con suma precaución, y al retornar «la bebían», recuperando así su forma humana.- Si alguien les derramaba el «alma» se quedaban de por vida como animales, según la creencia popular.

Pero el misionero español hizo después de muerto un nuevo milagro, me aseguraba mi tía-abuela.- El edificio de la escuela comenzó a derrumbarse y los brujos de alguna manera fueron identificados por sus parientes, amigos y curiosos.- El pueblo les recordó como sus antepasados habían sido castigados y convertidos por el Padre Subirana y muchos de ellos convulsionaron al solo escuchar su nombre.- Arrepentidos, no volvieron a ejercer sus prácticas de brujería.

Tomado del libro «Catacamas- del ayer al año 2000», de Winston Irías Cálix.

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Dra. Sigfrida Shantall: Embajadora de Catacamas

Por: Winston Irías Cálix

Carismática, talentosa, humanitaria; hizo de Catacamas su terruño adoptivo y se convirtió en embajadora de nuestra ciudad, dentro y fuera de Honduras.- Es la doctora Sigfrilda Shantall, siempre recordada con admiración por la sociedad olanchana.

Nació en el municipio de Arenales, departamento de Yoro, con el nombre de Sigfrido Pastor Argüelles

Hijo del distinguido hogar formado por el Dr. Ramón Pastor y doña Angela Argüelles de Pastor, llegó en 1961 a Catacamas, donde ingresó al Instituto «18 de Noviembre» y se graduó de bachiller en «La Fraternidad», de la ciudad de Juticalpa.

Realizó estudios de Odontología en la Ciudad de México y enseguida estableció su clínica dental en Catacamas; allí recibía pacientes de la comunidad y de todo el país, principalmente de Tegucigalpa, por su profesionalismo y avanzados conocimientos en este campo.

Una multitud muy poca vista en Catacamas fue a recibirle al aeropuerto cuando regresó del exterior tras someterse a una delicada operación, que le convirtió en el primer centroamericano en cambiar de sexo.

No se trató de una decisión sin fundamento, más bien fue una normalización de sus condiciones anatómicas de nacimiento, de acuerdo al criterio de un prestigiado médico local y de científicos extranjeros.

Previamente a la operación, fue atendida por sicólogos y otros profesionales para garantizar no solo el éxito de la operación, sino su recta personalidad y su conducta femeninas, que manifestó desde su niñez.

Todo un personaje en Catacamas; en su residencia recibía a diario decenas de hombres y mujeres que viajaban a nuestra ciudad exclusivamente para conocerla.

Cultivamos una sincera amistad.- Tuve la oportunidad de tratarla desde que fuimos compañeros de estudio en el Instituto «18 de Noviembre» y, con el tiempo, como periodista; precisamente, fui consultado por la Organización de Televisión Iberoamericana (OTI), a través del Canal 5, de Tegucigalpa, para confirmar si por sus méritos y cualidades merecía ser presentada por el destacado conductor «Don Francisco», en «Sábado Gigante».- En dos ocasiones, la Dra. Sigfrilda Shantall estuvo en ese famoso programa y recibió felicitaciones de todo el continente por su intelecto y pensamiento respecto a temas de actualidad que interesan a televidentes en cualquier parte del mundo.

Aspiraba a crear la Fundación Sigfrilda Shantall, para destinar fondos en beneficio de la familia, la mujer y la niñez; con su desaparición física ese sueño se esfumó, pero quienes fuimos sus amigos siempre recordaremos su profundo amor a Catacamas.

«Aunque Olancho es un pueblo machista, me decía, sé que sus habitantes mantienen un fiel respeto y consideración hacia la mujer; y, particularmente, Catacamas es una ciudad especial, bella, hospitalaria, progresista y civilizada.- No la cambio por otra; aquí me siento feliz.»

Tomada del libro «Catacamas – del ayer al año 2000» de Winston Irías Cálix.

El mito de "Cinchonero"

Por: Segisfredo Infante

Don Medardo Mejía publicó, creo que allá por 1965, la obra de teatro, dividida en tres actos, llamada “Cinchonero”, bajo la idea de reinventar la personalidad de Serapio Romero. Don Medardo pensó que era oportuno oponer, a las huestes de José María Medina –más conocido como “Medinón”–, un personaje cuasi histórico sacado de los arrabales olanchanos y convertirlo, partiendo de la nada, en un revolucionario antifeudal. La idea, desde el punto de vista puramente literario, fue fructífera, considerando que Honduras era, todavía, un país brumoso, con atmósfera “medieval”, en donde había cabida para los “Robin Hood” de una anticipada modernidad.

El escritor le dio continuidad al drama decimonónico con la trilogía de “La Ahorcancina”, en donde se sacó algunos clavos personales en tanto que la soldadesca de Medinón había sacrificado la vida de antiguos familiares de don Medardo, quienes eran oriundos de la municipalidad del pueblo minero y ganadero de Manto, antigua cabecera departamental de Olancho. La personalidad imaginaria, y bastante díscola, de Serapio Romero, brindó la gran oportunidad literaria para que el escritor rehiciera la historia de mediados del siglo diecinueve hondureño al gusto del dramaturgo de tendencia marxista ocasional que era don Medardo Mejía.

Nosotros, lo hemos confesado muchas veces, admiramos sinceramente a don Medardo como uno de los mejores ensayistas, humanistas y prospectivistas hondureños del siglo veinte. Pero, como historiador científico y dramaturgo, percibimos algunas fallas y limitaciones en su obra que es imposible compartir. Por ejemplo, el famoso “Cinchonero” de don Medardo se encuentra muy lejos de la realidad histórica que le acompañó. En la década del setenta del pasado siglo veinte nosotros tuvimos la oportunidad de leer y estudiar el “Juicio Sumario” que se le hizo en Juticalpa al campesino y arriero Serapio Romero, y nada de sus actuaciones concretas dejan entrever al revolucionario antifeudal fabricado un siglo más tarde por el patriota don Medardo. El susodicho “Cinchonero” había sido, en primera instancia, un facineroso que, con machete en mano, se dedicaba al asalto de los pueblos colindantes con el valle del río Guayape.

Pero al margen de los posibles manipuleos de las declaraciones que en el “Juicio Sumario” le tomaron los escribanos al encausado Serapio Romero, tenemos que correr los telones teatrales a fin de averiguar aquello que realmente estaba ocurriendo en Olancho en los tiempos de “Medinón” y “Cinchonero”. Las tropas del presidente José María Medina incursionaron en los años sesentas del siglo diecinueve sobre el departamento de Olancho, porque ahí estaba organizando una molotera el valiente militar don Florencio Xatruch, quien obedecía las órdenes conspirativas del ultraconservador guatemalteco el presidente vitalicio Rafael Carrera. Este último conspiraba contra “Medinón” porque había incluido en su aparato de gobierno a algunos “liberales” como José Trinidad Cabañas. El caso es que Serapio Romero, es decir, el “Cinchonero”, en la vida real obedecía las órdenes de los sectores más ultraconservadores de América Central, los antiguos enemigos de José Cecilio del Valle, Dionisio de Herrera y Francisco Morazán Quesada. Por cualquier duda al respecto invitamos a los amigos a realizar una auténtica investigación histórica.

(sinfante1@yahoo.es).
Aldea de Cerro Grande, Distrito Central

Tomado de La Tribuna.

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Juan Ramón Matta Ballesteros

Ramón Mata BallesterosJuan Ramón Matta Ballesteros, también conocido como Juan Ramón Matta López, o Matta del Pozo, fue un narcotraficante hondureño muy poderoso, cuya deportación ilegal a Estados Unidos resultó muy controversial, viéndose como una injerencia de ese país en los asuntos internos de Honduras, y como una flagrante violación de la Constitución.

Matta Ballesteros, que nació en el Barrio La Hoya de Tegucigalpa, en el 12 de enero de 1945, era reclamado por los delitos de narcotráfico y homicidio en México, Estados Unidos, Colombia y Honduras. Se fugó de varias cárceles de alta seguridad. Entre ellas EGLIN (EE.UU.), LA PICOTA y MODELO (Colombia).

Al regresar a Honduras fue encarcelado, pero luego fue absuelto. Autoridades hondureñas y norteamericanas lo capturaron el 5 de abril de 1988 para entregarlo a la policía federal estadounidense con el fin de que fuera juzgado allá. Su condena fue de cárcel perpetua.

Cuando Matta Ballesteros estuvo en una cárcel hondureña, alguien le preguntó como había escapado de la cárcel «Modelo» de Colombia, que en ese tiempo se consideraba la más segura de Latinoamérica, a lo que él contestó: «Bueno, las puertas se van abriendo y uno va pasando».

La reacción ante la captura de Matta

La opinión ilustrada de Honduras calificó de ilegal la expulsión de Matta, citando el artículo 102 de la Constitución, que sostiene que «ningún hondureño podrá ser expatriado, ni entregado por las autoridades a un Estado extranjero». Entre los que se pronunciaron contra esta medida se encuentra el señor Guillermo Pérez Cadalso, que en ese entonces era decano de la Facultad de Derecho de la UNAH, y presidente del Colegio de Juristas Hondureños. También el entonces rector de la UNAH, el abogado Oswaldo Ramos Soto, y el entonces diputado Manuel Zelaya Rosales, el que habló en nombre de un grupo de compañeros diputados.

Como respuesta a éste último, el también parlamentario y entonces Ministro de Recursos Naturales, Rodrigo Castillo Aguilar, dijo en una frase que se hizo famosa: «Yo entiendo que con la entrega de Matta a los Estados Unidos se violó la Constitución, pero, si es para beneficio de Honduras, QUE SE VIOLE LAS VECES QUE SEAN NECESARIAS.» El presidente Azcona argumentó que la expulsión de Matta era por motivos de «profilaxis social».

Ese mismo día 7 de abril, a las siete de la noche, se reunió una multitud en las instalaciones de la embajada de Estados Unidos en la avenida La Paz, y de inmediato comenzaron a lanzar piedras y objetos al edificio. La turba, a la que se incorporaron estudiantes universitarios, incendió algunos automóviles que estaban en la calzada. Esta turba fue reprimida por agentes anti-motines del ejército alrededor de las 10 de la noche.

Días después, el 19 de abril, fue detenido por agentes de seguridad el estudiante de secundaria Roger González Zelaya bajo la acusación de ser uno de los que incendió la Embajada. Este joven nunca apareció, y algunos dicen que fue torturado hasta la muerte por la Dirección Nacional de Investigación (DNI).

En respuesta a los disturbios en la Embajada, el Presidente Azcona decretó un Estado de Sitio con vigencia solo en las ciudades de Tegucigalpa, Comayagüela y San Pedro Sula. Al ejecutar la disposición Azcona ordenó el establecimiento obligatorio de una «Cadena Nacional de Radio y Televisión», que solo pasaba boletines del gobierno en noches informativas completas, desde el 8 de abril hasta el 12 del mismo mes. Esta medida fue muy criticada por la opinión pública internacional.

Como respuesta a la expulsión de Matta, el señor Jaime Rosenthal Oliva renunció al cargo de Asesor en Asuntos Económicos de Azcona, aunque continúo en su puesto de Designado Presidencial.

Fuente: Libro «Evolución Histórica de Honduras» de Longino Becerra (2009).