Archivo por años: 2010

UnoAmérica critica al presidente Lobo

La desinformación se usa en todas las tendencias políticas.

Si ayer la izquierda hablaba horrores de la situación de derechos humanos en Honduras, ahora la organización derechista UnoAmérica incurre en falsedades al denunciar la situación política en Honduras.

Para el caso, este comunicado condena al presidente Lobo de Honduras, ya que según ellos:

  1. Pidió públicamente que la Corte revocase la sentencia mediante la cual se destituyeron jueces controlados por el ex presidente Manuel Zelaya.
  2. Aceptó unilateralmente el documento de la OEA donde -en contra de lo establecido en la Constitución hondureña- se solicita moratoria para los juicios que existen contra Zelaya.
  3. Confiscó un canal privado, para dárselo al Estado, tal como hizo Hugo Chávez en Venezuela con RCTV.
  4. Confiscó a la empresa privada miles de hectáreas cultivadas de palma africana; al igual que lo hace Chávez a diario.

Los dos últimos enunciados son obviamente falsos para todo el que sigue la actualidad hondureña.

El presidente Lobo no ha confiscado ningún canal. Fue el Congreso el que emitió una petición a Conatel —el ente del Estado encargado de las telecomunicaciones— para que hiciera una migración de la frecuencia asignada a la empresa Teleunsa, propiedad del empresario Elías Asfura.

Tampoco ha expropiado el gobierno miles de hectáreas cultivadas. Lo que sucede en la región del Bajo Aguán es una invasión de campesinos a los terrenos del señor Miguel Facussé. Como alternativa a un desalojo violento que produjera una espiral de violencia —con sus respectivas denuncias de los organismos de derechos humanos— el gobierno de Lobo ayudó a lograr un acuerdo entre los invasores y el señor Facussé. Sin embargo, hasta la fecha el problema no se ha resuelto. Lo que no quiere decir que el gobierno haya expropiado por la fuerza estos terrenos, al estilo del presidente Hugo Chávez de Venezuela.

Es cierto que el presidente Lobo pidió la restitución de los jueces zelayistas, pero no logró imponer su voluntad. Un informe de la OEA sobre la situación en Honduras en el gobierno de Lobo fue aclamado como «positivo» por el Canciller de la República, en unas declaraciones que hay que interpretar según el lenguaje diplomático, pero no recibió una aprobación oficial de parte de ningún poder del Estado.

Yo le sugeriría a los señores de UnoAmérica que enfríen un poco su furor ideológico y traten de apegarse a la verdad.

Pensamiento de Francisco Morazán

Más que un hombre de ideas, Morazán fue un hombre de acción, escribió su biógrafo Rafael Eliodoro Valle. Pero su nombre no puede dejar de iluminar la historia de las ideas en Centroamérica, porque sabía cómo inculcarlas; el poder de su sinceridad, la pasión que lo inflamó y su fe en el futuro, como hombres de visión que siempre piensan en grande. Francisco Morazán impulsó con sus ideas liberales y progresistas una serie de medidas revolucionarias para la época. Así, promovió la educación, la inmigración, estableció la libertad de culto y de prensa. La primera administración federal encabezada por Morazán se orientó a la reconstrucción pacífica de los diversos estados que conformaban la república.

Cuando el liberalismo pareció finalmente encontrar la oportunidad de implementar sus principios más nobles, después de un largo proceso de integración como tendencia ideológica, como grupo político y como opción de poder, el régimen liberal no pudo lograr la cohesión dentro de la sociedad centroamericana. La lucha sostenida de los liberales contra la aristocracia y su búsqueda por excluir a los conservadores de la vida política no fue acompañada por un esfuerzo paralelo para integrar a otros sectores, como los indígenas (el grueso de la población), al proyecto nacional moderno que postularon con tanta vehemencia. Los indígenas nunca consideraron que la propuesta liberal fuera lo suficientemente atractiva como para liberarse del antiguo y profundamente arraigado orden que enseñó la Iglesia y la estabilidad que tuvieron durante tres siglos bajo el régimen colonial.

Según el escritor, David Alejandro Luna, uno de los errores más grandes de Morazán fue no diseñar un plan para romper las propiedades feudales donde estaban asentados sus enemigos seculares… La lucha de Morazán se vio empañada por el romanticismo, su línea estratégica tendía a desplazar políticamente a la aristocrática terrateniente de Centroamérica; sin embargo, sus tácticas no estaban de acuerdo con la realidad política. A pesar de los arduos esfuerzos realizados por el general Francisco Morazán desde la presidencia de la República, las fuerzas clericales y aristocráticas organizaron un fuerte bloque antiliberal aprovechando el fanatismo y el descontento que permeó en grandes sectores de la población, especialmente en el estado de Guatemala.1

Citas de Francisco Morazán

  1. Un pueblo que rompiendo las cadenas de la esclavitud, se arroja, digámoslo así, de repente en el camino de la libertad, no puede marchar sin tropiezos por él, sino buscando en la educación el cultivo de su inteligencia e instruyéndose en el cumplimiento de sus deberes.
  2. La sencilla educación popular es el lema de las naciones libres, para destruir los errores y preparar el triunfo de la razón y la libertad.
  3. Los rehenes que los enemigos tienen en su poder son para mí sagrados y hablan vehemente a mi corazón; pero soy el Jefe de Estado y mi deber es atacar; pasaré sobre los cadáveres de mis hijos, haré escarmentar a mis enemigos y no sobreviviré un solo instante a tan escandaloso atentado (respuesta a una comisión de los facciosos que le propuso depusiera las armas).
  4. La grandeza de una patria no se mide por la extensión de su territorio sino por la dignidad y honor de sus hijos.
  5. Si aristocracia puede haber, solo será la aristocracia que yo respeto, que yo admiro: la aristocracia de la virtud y el tiempo.
  6. La fortuna jamás protege a los que huyen de los peligros de la guerra para poder disfrutar de las ventajas del triunfo.
  7. Morir hoy o mañana es lo mismo.
  8. Los pueblos libres calculan los años de su vida social por la existencia de su poder, respectivamente.
  9. Declaro… que ni el menor rencor llevo al sepulcro contra mis asesinos, que los perdono y deseo el mayor bien posible.
  10. La posteridad nos hará justicia.
  11. No he de huir, señor, ni me falta valor para ir al patíbulo.
  12. Si amáis la libertad, dejad libre y expedita la acción del Gobierno que la protege. ¿Cómo queréis que sea fuerte contra la opción que conspiró, si vosotros le quitáis la fuerza?
  13. Los pueblos me han confiado sus destinos; yo seré todo para los pueblos. Una lágrima menos, una espiga más, un retoño de la planta que no se había cultivado. Será el maximun de mi felicidad.
  14. Jamás se pueden hacer obras con hombres forzados.
  15. Si vosotros tenéis vocación para ser esclavos, yo no la tengo para ser tirano.
  16. Declaro: que mi amor a Centroamérica muere conmigo. Exito a la juventud, que es llamada a dar vida a este país que dejo con sentimiento por quedar anarquizado, y deseo que imiten mi ejemplo de morir con firmeza antes que dejarlo abandonado al desorden en que desgraciadamente hoy se encuentra.
Fuente:

  • “Pensamiento Vivo de Grandes Hombres 2”. Selección y Prólogo del Lic. Eduardo Sandoval. JES Ediciones.
  • Manuscritos escolares.

Himno al Maestro

En Honduras se celebra el día del maestro el 17 de septiembre. El acuerdo oficial que dio origen a esta celebración se dio en el año de 1923.

Dice el Decreto Gravissimum Educationis, del Concílio Vaticano II, sobre la educación cristiana, acerca de la misión de todos los educadores: «Hermosa es, por tanto, y de suma importancia la vocación de todos los que, ayudando a los padres en el cumplimiento de su deber y en nombre de la comunidad humana, desempeñan la función de educar en las escuelas. Esta vocación requiere dotes especiales de alma y de corazón, una preparación diligentísima y una facilidad constante para renovarse y adaptarse».

La UNESCO declaró el 5 de octubre día mundial del maestro «en homenaje al invaluable trabajo de los maestros del mundo y sus aportes en el desarrollo de los seres humanos y, por tanto, al progreso de las naciones. Naciones Unidas reconoce que el maestro —con su trabajo a menudo silencioso— es la piedra angular de todo proceso que aspire a elevar la calidad educativa de las personas y es la base de la riqueza intelectual de las sociedades».

Un buen maestro juega el papel de educador, guía, motivador y amigo. Todo lo que uno logra en la vida se lo debe a los maestros.

Según Francisco Morazán: «Un pueblo que rompiendo las cadenas de la esclavitud, se arroja, digamoslo así, de repente en el camino de la libertad, no puede marchar sin tropiezos por él, sino buscando en la educación el cultivo de su inteligencia e instruyéndose en el cumplimiento de sus deberes».

Según José Martí: «Educar es depositar en cada hombre toda la obra humana que le ha antecedido: es hacer a cada hombre resumen del mundo viviente, hasta el día en que vive: es ponerlo a nivel de su tiempo, para que flote sobre él, y no dejarlo debajo de su tiempo, con lo que no podrá salir a flote; es preparar al hombre para la vida».

Himno al Maestro

Letra: Miguel Morazán
Música: Ignacio V. Galeano

Coro

Del que enseña alabemos el estro,
bendigamos su vida y su ejemplo
veneremos la escuela que es templo
donde oficia abnegado el Maestro.

SOLO I

Gloria a ti, ignorado mentor,
que prodigas tu esfuerzo y tu luz
y que llevas a cuestas la cruz
caminando resuelto al Tabor.
Que cultivas la sabia simiente
laborando constante con calma
que iluminas al niño la mente
transformándole el cuerpo y el alma.

SOLO II

No vaciles la marcha en seguir,
no abandones la obra, cruzado:
¡Adelante!, te grita el pasado,
Adelante!, grita el porvenir,
Conjurad la viciosa amenaza
del ambiente, ese ingrato y artero,
y lucid victorioso y austero,
de virtud vuestra noble coraza.

Decreto del Día del Maestro

El acuerdo detalla lo siguiente:

Tegucigalpa, 28 de Septiembre de 1923.

CONSIDERANDO: que es deber del Gobierno
estimular por cuantos medios tenga a su alcance los nobles esfuerzo
realizados por los maestros en beneficio de la juventud estudiosa, el
Presidente de la República,

ACUERDA:

Destinar el 17 de septiembre de cada año,
empezando por el presente, para la celebración de una fiesta popular y
general en toda la República, que se denominará “DIA DEL MAESTRO”,
consagrado exclusivamente a enaltecer las labores de los apóstoles de la
enseñanza.

Comuníquese.

LOPEZ GUTIERREZ.

El Secretario de Estado en el Despacho de Educación Pública,
Federico C. Canales.

Pensamientos

«Todavía hay quienes quieren un magisterio timorato, sumiso y arrinconado… incapaz de levantar su voz; pero aquellos que quieren ese tipo de maestros, seguramente son un pueblo de esclavos».
—L.B. Prieto

«Lo único que sé, es saber que nada sé; y esto me distingue de los demás filósofos; que creen saberlo todo».
—Sócrates

«El profesor mediocre habla, el buen profesor explica, el maestro superior demuestra y el gran maestro inspira».
—William Ward

«Una cosa es saber, y otra cosa es saber enseñar.
—Marco Tulio Cicerón

Tan solo por la educación puede el hombre llegar a ser hombre. El hombre no es más que lo que la educación hace de él.
—Emmanuel Kant

«Quién enseña al hombre a morir, le enseña a vivir».
—Montaigne

«Nada es más dulce y halagüeño que instruir y formar los espíritus».
—Marco Tulio Cicerón.

Los diez mandamientos de la enseñanza

Por: Guy Ferland

  1. Los alumnos pasan, los profesores se quedan.
  2. Menos, pero mejor.
  3. Adapta tus clases a los alumnos, no al contrario.
  4. El reconocimiento de tus alumnos es tu único salario.
  5. Diversifica las actividades pedagógicas y el ritmo de las clases.
  6. El contenido de las clases es menos importante que la forma, la manera de transmitirlo.
  7. Un ataque (un comienzo de clase difícil) y una caída (un final de clase seductor)
    en cada clase, si es posible.
  8. Establece un vínculo de confianza y de respeto mutuo con los alumnos.
  9. Tú enseñas para tus alumnos, no por probar alguna otra cosa.
  10. Sé tu mismo en tu enseñanza, no juegues un rol de ficción.

Refranes

  1. La maestra no necesita de regla para educar.
  2. Nada enseña tanto como el sufrir y el llorar.
  3. No hay que predicar la moral en calzoncillos.
  4. El tiempo enseña más que cien maestros.
  5. Nadie es profeta en su tierra.
  6. La práctica hace al maestro.

Bomba

Él:

Aquí vengo con talento
desde el pueblo de Zamora
porque quiero casamiento
con una bella profesora.

Ella:

Nada le pide el gaznate
a este viejo presumido
aquí anda de chichipate
sólo le falta el berrido.

Francisco Morazán, prócer de Centro América

Francisco Morazán Morazán nació en la ciudad de Tegucigalpa, el 3 de octubre de 1792. Fueron sus padres don Eusebio Morazán y doña Guadalupe Quezada de Morazán.

Francisco Morazán no fue alumno de academia militar alguna, ni estuvo en servicio activo en ningún cuartel para prepararse en el arte de la guerra. Su admirable estrategia militar fue innata, cultivada en el momento trágico, exigido en defensa de la Libertad y de la Justicia de los pueblos centroamericanos.

Morazán comenzó a figurar en la vida pública centroamericana el 28 de septiembre de 1821, que llegaron a Tegucigalpa los Pliegos de la Independencia, y se dio a conocer a los habitantes de la Villa, el contenido de los oficios que se denominaron: “Los Pliegos”, que no eran más que el acta de separación que el Reino de Guatemala hizo de la Madre España, el 15 de ese mismo mes y, el manifiesto que, sobre el particular emitió el capitán general del reino don Gabino Gaínza.

Durante la jefatura del Estado ejercida por el licenciado don Dionisio de Herrera, el general Francisco Morazán fue nombrado secretario; en dicho opuesto, dio a conocer su talento y valor militar en la defensa del sitio de Comayagua del 7 de abril al 9 de mayo de 1827, y se definió como estratega, librando la batalla de La Trinidad, el 11 de noviembre del mismo año, en la que obtuvo triunfo contra las autoridades centroamericanas arbitrarias, representadas en Honduras por el coronel Justo Milla.

Morazán, en su calidad de Jefe de Estado de Honduras, regresó a pacificar el país. Logrado su objetivo pacifista, Morazán se dedicó a organizar su Ejército Aliado Protector de la Ley.

Convocado el pueblo a elecciones para elegir presidente Federal, entraron en contienda eleccionaria don José Cecilio del Valle y el general Francisco Morazán. El Congreso Centroamericano hizo el escrutinio de votos y, no teniendo ninguno de los contendientes mayoría, declaró electo al general Francisco Morazán para el período 1830-1834. Morazán tomó posesión de su elevado cargo el 16 de septiembre del año de su elección.

En el primer período de gobierno centroamericano de Francisco Morazán, dedicó sus energías y entusiasmos a hacer efectivos en Centro América, los principios democráticos; se reglamentó la instrucción pública, se estableció la Academia de Estudio, se organizó el ejército, se estimuló la función de la Universidad de San Carlos, del Colegio de Abogados y del Protomedicato, se protegió a las industrias y se organizó el organizó el servicio diplomático. Durante este primer período de gobierno federal tuvo que librar en territorio salvadoreño y contra sus respectivos jefes de Estado (José María Cornejo y Joaquín San Martín).

Próximo el período para elegir nuevo presidente Federal, entraron en contienda eleccionaria don José Cecilio del Valle y el general Morazán. Por elección popular resultó favorecido Valle, más no ocupó tan delicado cargo porque falleció el 2 de marzo de 1834. El Congreso Federal, con motivo de la muerte de Valle, convocó al pueblo centroamericano a elecciones, resultando electo, por segunda vez, para el cargo de Presidente Federal, el general don Francisco Morazán, quien tomó posesión el 14 de febrero de 1835.

Se presentó ante Morazán don José de Aycinena, del Partido Conservador, para excitarle a que asumiera la DICTADURA, dada la gravedad de los actos cometidos por Rafael Carrera. El general Morazán contestó con indignación al proponente que: “no podía dar aquel paso por estar en pugna con los principios democráticos que él profesaba”. Fracasado Aycinena en su oferta al general Morazán, tocó el turno a don Manuel Francisco Pavón, quien recibió por respuesta: “que se sometía a la suerte que combatiendo por todas partes tal vez sucumbiría; pero sucumbiría con honor”. Por tercera vez don Mariano Rivera Paz, en su función de presidente del Estado y Juan José Aycinena, conferenciaron con el general Morazán, tratando de convencerle de la conveniencia de hacerle dictador. Sus gestiones no tuvieron resultado favorable. Agotadas las gestiones hechas por los políticos, los jefes de gobierno y jefes de la nobleza, ante el general Morazán, por que se decidiere por la dictadura; las damas de la aristocracia intervinieron halagando la vanidad del presidente Federal.

No logrando la nobleza y el clero de Guatemala quebrantar la moral del general Morazán por medio de la ambición de mando para que violara los principios democráticos, dispusieron prestar  su mayor apoyo a Rafael Carrera; para estimular al máximo su ambición de gloria y, por lo tanto, su esfuerzo de suprimir del escenario centroamericano al general Morazán. Mas, como el medio en todo efectivo para lograr dicha supresión era el de la emboscada, para el asesinato, pusieron en ejecución sus proyectos en el lugar denominado “El Guapinol”, siendo la víctima del disparo, el licenciado Juan E. Milla, joven hondureño, recién nombrado secretario privado de Morazán, quien marchaba al lado de su jefe.

Un segundo atentado ocurrió en la hacienda de Arrazola. Se le preparó debidamente una habitación de la casa, comunicada con otro cuarto en donde se encontraban varios individuos armados, con órdenes severas de suprimir de la vida al valioso centroamericano. A la hora de cometer su crimen, los asesinos se acobardaron y con la mayor prudencia huyeron para no ser descubiertos.

Morazán tomó posesión por segunda vez del cargo de presidente Federal el 14 de febrero de 1835. Su función, como tal, terminó al ser emitido el decreto del 30 de mayo de 1838 por el Congreso Federal, reunido en San Salvador.

En la madrugada del 16 de septiembre de 1839, un grupo de facciosos enviaron de inmediato una comisión a solicitar del jefe de Estado el depósito del gobierno en don Antonio J. Cañas, conminándole a que, si no accedía, su familia sería pasada a cuchillo. Morazán, una vez que reflexionó, dijo a los comisionados: “Los seres que mis enemigos tienen en su poder, son para mí sagrados y hablan vehementemente a mi corazón, pero soy el jefe de Estado y, mi deber es atacar; pasaré sobre los cadáveres de mis hijos, haré escarmentar a mis enemigos, y no sobreviviré un solo instante más a tan escandaloso atentado.”

Morazán marchó tras los comisionados hacia la capital. Reforzó su tropa con los ciudadanos fieles a su gobierno; tomó la plaza y rescató a su familia sin haber recibido ésta el menor daño.

Al amanecer del 25 de septiembre, Morazán, a la cabeza de 500 salvadoreños, atacó a las fuerzas aliadas, derrotándolas en dura lucha. El jefe invasor huyó herido, dejando abandonado todo lo que le acompañaba.

El 8 de abril de 1840, en el puerto de la Libertad, Morazán se embarcó en la goleta «Izalco». Desembarcó en playas panameñas. Se dirigió a la ciudad de David donde escribió su célebre MANIFIESTO AL PUEBLO CENTROAMERICANO.

Después de permanecer seis meses en David, marchó al Perú, llamado por el mariscal Gamarra, presidente de aquel país. A su ingreso le hizo varias ofertas, Morazán declinó todas ellas. Después de tres meses en la ciudad de Lima, Morazán recibió firmada el 22 de agosto, una proclama del Supremo Director del Estado de Nicaragua; en ella llamaba con urgencia a los centroamericanos a defender la soberanía de la nación, violada por los ingleses, ocupando el puerto de San Juan del Norte e imponiendo el reconocimiento del rey mosco, creado en territorio centroamericano por Inglaterra.

De acuerdo con el punto 2º del convenio de El Jocote, se convocó a una Asamblea Constituyente, la que el 10 de julio de 1842, eligió al general Morazán, Jefe Constitucional del Estado.

El 11 de septiembre de 1842, Florentino Alfaro se insurreccionó en Alajuela y marchó a San José a la cabeza de 350 hombres que estaban listos para enfrentarse al problema bélico que surgiera con Nicaragua. La familia de Morazán fue apresad en la calle, y conducida a la habitación de don José Antonio Pinto.

Morazán se dirigió a Cartago, en esta ciudad residía su amigo Pedro de Mayorga, en cuya casa se hospedó. La esposa de Mayorga informó a sus huéspedes de la acción repugnante de su esposo de haber ido a dar cuenta de la presencia de ellos en su casa, después de haberle recibido con las mayores atenciones. Minutos después Morazán, J. Miguel Saravia y Vicente Villaseñor eran reducidos a la prisión. A la sala de los prisioneros se presentó el oficial Daniel Orozco a manifestar que el ejército vencedor pedía se engrillara a los presos. Tal petición deprimió a J. Miguel Saravia que apeló a sus pistolas para suicidarse. Morazán se las quitó. Vicente Villaseñor se apuñaló en el costado izquierdo. Saravia tomó un veneno que conservaba en un anillo. Morazán se mantuvo sereno en la ruda prueba a la que le sometían sus enemigos. Solicitó no retiraran del lugar el cadáver de Saravia y se dedicó a atender a Villaseñor.

Por orden de J. Antonio Pinto, los prisioneros fueron trasladados a San José, al general Villaseñor se le condujo en hamaca. A Morazán se le permitió ir montado. Mas, al llegar al sitio de las Moras, el capitán Benavides ordenó se desmontara.

A la vista de tanta gente en actitud de recogimiento, Morazán dijo al señor Vijil: “Con qué solemnidad celebramos nuestra independencia”. Los prisioneros fueron alojados en el edificio de la Corte. En la capital josefina les condenaron sus enemigos a la pena capital.

Ningún tribunal se reunió para oir y juzgar a conciencia a los prisioneros. J. Antonio Pinto dispuso su ejecución. Tal disposición se les comunicó dos horas antes de cumplirse la orden. Morazán dictó a su hijo Francisco su testamento. Lo hizo con calma y lucidez de su inteligencia, actitudes propias de un hombre superior.

Morazán, antes de ir al patíbulo pidió se le permitiera dirigir una circular a los demás gobiernos centroamericanos, lo que no se le concedió.

Caminó con paso firme de la prisión al lugar en donde fue ejecutado. A Villaseñor le condujeron en una silla. Morazán le sentó en el banquito y le arregló el cabello diciéndole, al propio tiempo: “Querido amigo: la posteridad nos hará justicia”. Al despedirse de sus amigos legó sus restos a El Salvador y, les rogó los trasladasen a aquella tierra.

Morazán rogó al jefe de la columna que cumpliría la sentencia, le permitiera el mando del fuego. Concedida esta gracia, dijo a los tiradores: “Apuntad bien, hijos”. Luego, entreabriéndose la camisa, se quitó un relicario que entregó a don Mariano Montealegre, rogándole depositarlo en manos de su señora Josefa. Corrigió una puntería que observó mala y dijo: “Ahora bien… ¡Fuego!”. La descarga fue estrepitosa, confusa, por el humo de la pólvora se le vio levantada su cabeza y se le escuchó decir: “¡Estoy vivo!”… Una nueva descarga de fusilería cegó su vida.

La ejecución de Francisco Morazán y Vicente Villaseñor tuvo lugar a las 6 de la tarde del día 15 de septiembre de 1842, en el propio día del veintiún aniversario de la separación del Reino de Guatemala, colonia de España.

Tomado del suplemento de El Heraldo: “Evolución histórica de la independencia de Honduras”, del martes 7 de septiembre del 2010.