Archivo por años: 2011

Reseña del libro "Riqueza para Todos"

Dr. Carlos Sabillón

Carlos Sabillón tiene la solución para sacar a Honduras de la pobreza en tan solo cuatro años, según cuenta en su libro «Riqueza para Todos».

El economista asegura que la clave estaría en obtener rápidamente unas elevadas tasas de crecimiento económico que harían desaparecer el desempleo y la pobreza en tiempo record, a través de un sencillo manejo de la política macroeconómica.

Carlos Sabillón ha dedicado toda su vida a la búsqueda de la fórmula que permita sacar a Honduras de la pobreza, y después de haber sacado varias carreras universitarias y doctorados, y aprendido varios idiomas, todo con el objetivo de resolver este acuciante problema, ha logrado dar con la fórmula para el crecimiento económico, según su opinión.

Sabillón llama a su doctrina «manufacturismo», ya que, según su estudio de la historia económica de los países en desarrollo, todos tienen en común la manufactura y el desarrollo fabril como motor del desarrollo.

Sabillón echa por tierra y desacredita las teorías económicas sobre el desarrollo vigentes en el ámbito académico, tanto de izquierda como de derecha, y refuta con estadísticas los lugares comunes o clichés en los que se basa la política económica hondureña, y demuestra en forma convincente que solo el crecimiento económico acelerado es la respuesta a los problemas de desempleo, salud, educación y seguridad.

Sabillón considera que los responsables de la pobreza han sido los políticos que han dirigido al país, que han sido tanto corruptos como ignorantes en temas económicos. Rechaza la idea de que el hondureño tenga una inclinación cultural hacia la pereza, o que Honduras, por ser un país pequeño, esté siempre condenado al subdesarrollo. Sabillón gusta de citar el ejemplo de países como Luxemburgo, Suiza, Singapur y Qatar, que son más pequeños que Honduras, pero que han logrado impresionantes tasas de crecimiento económico.

En su opinión, lo que necesita Honduras es un dirigente sabio y honesto que lo guíe hacia el desarrollo.

Muchos de los problemas de Honduras se pueden resolver con crecimiento económico, por lo que este tema debería ser de interés para todos, sin embargo, muchos hondureños adoptan una actitud pesimista en cuanto al futuro del país, y les parece que los temas económicos son muy complicados, por lo que Sabillón trata de apelar en su libro a los intereses de varios sectores, aún los de aquellos a los que no les interesa el tema económico.

Él argumenta que con crecimiento económico es posible disminuir la delincuencia, aumentar los espacios y el tiempo para la recreación, permitiendo más oportunidades para encontrar el amor de pareja. Para los que viven la pasión futbolística, Sabillón les dice que el crecimiento económico puede convertir a Honduras en una potencia futbolística. Para los que se interesan por los derechos humanos y los derechos de la mujer, Sabillón demuestra con cifras que los derechos humanos son más respetados en los países con mayor crecimiento económico.

Sabillón tiene una gran fe en la ciencia para resolver los problemas humanos, sin por eso caer en el ateísmo, como lo hacen otros. Su inclinación siempre fue hacia las ciencias sociales, aunque desconfía de las teorías económicas aceptadas en círculos académicos.

Su enfoque en el crecimiento económico para resolver los problemas sociales podría dar la impresión de un economicismo crudo, pero en realidad es todo lo contrario. Él no cree que cada persona solo debe buscar su propio bienestar, y que mágicamente el sistema de mercado produciría un nivel óptimo de bienestar social. Su vida misma da testimonio de un servicio desinteresado a favor de la humanidad. Él no cree que el dinero sea lo más importante en la vida, sino servir a los demás; y es la ciencia, no el dinero, lo que ha mejorado el nivel de vida de la humanidad.

Este libro consiste en una sucesión de artículos independientes entre sí, todos con el tema en común del desarrollo económico enfocado hacia Honduras. Al final cuenta la historia de su vida, relatando su heroica búsqueda de la solución para la pobreza a través de la ciencia económica.

Mi crítica

Simpatizo con la crítica de Sabillón hacia el establisment académico de la economía, pero considero que este libro no explica la doctrina del manufacturismo, ni siquiera en forma esquemática. Solo se conforma con repetir que la manufactura es la clave del desarrollo, pero no explica que políticas debe seguir el gobierno para estimular la manufactura y producir esas asombrosas tasas de crecimiento del 30% anual.

Sus artículos estimulan la curiosidad y el deseo de conocer más sobre la doctrina del manufacturismo, pero esa curiosidad no se ve plenamente satisfecha. Tampoco se encuentran referencias hacia un desarrollo más profundo de la teoría, aunque Sabillón afirma que él ha debatido sus ideas con muchos expertos del campo de la economía, y los ha vencido intelectualmente.

A través del libro uno puede comprender que Sabillón considera que él es la persona más adecuada para dirigir los destinos de Honduras, ya que solo él tiene los conocimientos necesarios para producir crecimiento económico a una velocidad acelerada, y solo él ha dedicado su vida a buscar la solución para los problemas de Honduras. Esta afirmación puede molestar a más de alguno, por su falta de modestia, pero no por eso debe desecharse. Sabillón intentó postularse a una candidatura presidencial independiente, pero por alguna razón no lo consiguió.

Algunas partes de su recuento biográfico parecen difíciles de creer, como cuando asegura que después de culminar sus estudios de economía le ofrecieron un trabajo que consistía en visitar hoteles de lujo.

En general, Sabillón parece demostrar una tendencia hacia el narcisismo, hacia un concepto exagerado de la importancia de su propia persona, pero es fácil ver que si los reclamos que Sabillón hace son ciertos, las implicaciones son enormes.

La teoría de que la manufactura es lo más importante parece sugerir que hay que concentrar las inversiones del gobierno en este sector, en desmedro de otras áreas como la salud y la educación, lo que puede ser rechazado por personas de izquierda, además de que una posible incursión del gobierno en el campo de la manufactura puede ser rechazado por sectores de derecha.

Villancico de las Mentiras

Por: José Trinidad Reyes.

—Yo soy, Niño, un carpintero
Que al verte en un muladar,
Una cuna quiero hacerte,
Si la madera me das.
Y te haré unos candeleros
Sin pedirte medio real.

—¡Mentiras, mentiras!
Lo quiere engañar
Y con la madera
Se quiere quedar.
Cajones de muertos
Y trompos hará;
Esas son pamplinas
Vaya por allá.
Que salga a chiflidos
Luego del Portal.

—Yo soy, Niño, un comerciante
Que a París voy a marchar;
Si alguna cosa quieres
Dame el pisto, y te vendrá.
Libre de costos y fletes
Y a precio de principal.

—¡Mentiras, mentiras,
Lo quiere engañar!
Lo que valga un peso
Por cien lo dará.
Y en costos y fletes
Todo acabará.
Esas son pamplinas
Vaya por allá.
Que salga a chiflidos
Luego del Portal.

—Yo soy buena cocinera
De mucha comodidad,
Que, si me falta manteca,
Ajusto con agua y sal;
Y en abotonar un huevo
Nadie me puede igualar.

—¡Mentiras, mentiras,
Lo quiere engañar!
Pues tiene diez hijos que tragan tamal
Y con tanta boca mejor es pagar.
Esas son pamplinas
Vaya por allá.
¡Que salga a chiflidos
Luego del Portal!

Ya ven las mentiras.
Bien dijo Beltrán
Que a sus cacherías
Iban nada más.
A ver si podían al Niño pelar.
Ojalá que nunca
Vuelvan al Portal,
Y si acaso vuelven,
A cueros saldrán.

José Trinidad Reyes

Por: Benjamín Acevedo *

Nació el Padre Reyes en Tegucigalpa el 11 de Junio de 1797, sus padres fueron Don Felipe Santiago Reyes y doña María Francisca Sevilla; las primeras letras y la doctrina cristiana las aprendió en una escuela privada, y en su adolescencia dominaba el latín, la música y el dibujo. A los 18 años se trasladó a la ciudad de León, Nicaragua, en donde obtiene el título de Bachiller en Filosofía, Teología y Derecho Canónico. En esta misma ciudad entra al convento de los Padres Recoletos, hace estudios eclesiásticos, en 1822 es ordenado sacerdote por el obispo Fray Nicolás García y Jerez, en 1824 emigra hacia Guatemala regresando en 1828 a Tegucigalpa. En 1840, el papa Gregorio XVI nombró al Padre Reyes obispo de Honduras, no tomó posesión debido a que el General Francisco Ferrera en desacuerdo con muchas ideas de Reyes, informó a Roma que el Padre había muerto.

En 1848 dio los primeros pasos para la creación de la Universidad Nacional, hoy Autónoma, la que una vez formulados sus estatutos la inauguró con tal carácter el presidente del Estado, don Juan Lindo, el 19 de septiembre de 1847.

Fue el primer rector de la Universidad, y uno de sus asiduos catedráticos. Fundó la Biblioteca de la Universidad, como escritor dejó una colección de artículos muy interesantes, siendo el más conocido: IDEAS DE SOFÍA REYES; como poeta, escribió sus conocidas pastorelas y muchas poesías patrióticas y religiosas.

Dejó de existir el 20 de septiembre de 1855. Y se ha consagrado el 11 de junio cada año, como el Día del Estudiante, para rendir homenaje al Padre Reyes.

* Tomado de «El Hondureñito».

Cien Adivinanzas

Las respuestas a las adivinanzas están más abajo.

  1. Dos hermanas diligentes que caminan a compás, con el pico por delante y los ojos por detrás.

  2. En la mano de la dama casi siempre estoy metido, unas veces estirado otras veces encogido.

  3. Hablo y no tengo boca, corro y no tengo pies, soy blanca y negra y se aprecia en mí lo que negro es.

  4. Una vieja tonta y loca con las tripas en la boca.

  5. Una vieja con un diente que llama a toda la gente.

  6. Por una calle va caminando un animal que no es gente; adivínalo, imprudente, que el nombre se queda atrás.

  7. Capita sobre capita, color de paño francés; apuesto que no me adivinas ésta ni en todo un mes.

  8. Agua pasa por mi casa. Cate de mi corazón, que si no me adivinas ésta eres un buen orejón.

  9. Oro no es, plata no es, abre las cortinas y verás qué es.

  10. Cuál es la cosa que nace sin tener pies ni cabeza, crece sin comparación, y no se le ve cuando nace figura ni perfección.

  11. Santa soy, pero no bautizada, traigo conmigo el día, tengo el corazón colorado y la sangre fría.

  12. Blanco adentro, verde afuera, si quieres que te lo diga, espera.

  13. A pesar de tener patas yo no me puedo mover; llevo encima la comida y no la puedo comer.

  14. Chiquita como un ratón y guarda la casa como un león.

  15. Soy un palito muy derecho, sobre la frente llevo un mosquito.

  16. Agua, pero no de arroyo, diente, pero no de gente.

  17. Vengo de padres cantores, aunque yo no soy cantor, llevo los hábitos blancos y amarillo el corazón.

  18. Cartas van, cartas vienen, pasan por el mar y no se detienen.

  19. Una viejita arrugada con dos palitos detrás, pasa, bobo ¿qué será?

  20. Mi primera es una pica, mi segunda es una flor, mi todo es una avecilla de lindísimo color.

  21. Soy un señor encumbrado, ando mejor que el reloj, me levanto muy temprano y me acuesto a la oración.

  22. Maravilla, maravilla ¿Qué será? canta, pero no la misa, tiene corona, pero no es rey, lleva espuelas pero no es jinete.

  23. Guardada en estrecha cárcel por soldados de marfil, está una roja culebra que es la madre del mentir.

  24. Tengo la cabeza dura, me sostengo sobre un pie, y soy de tal fortaleza que a Dios mismo sujeté.

  25. Verde como un campo, campo no es, habla como el hombre, hombre no es.

  26. Entra al agua y no se moja, entra al fuego y no se quema.

  27. Siempre quietas, siempre inquietas, durmiendo de día, de noche despiertas.

  28. ¿Quién es aquel que si no la mata no está contento?

  29. Uno larguito, dos más bajitos, uno chico y flaco y otro gordazo.

  30. Doce señoritas en un corredor, todas tienen medias y zapatos no.

  31. Agua salada que hasta la reina tiene en los ojos si tiene pena.

  32. El burro la lleva a cuestas, metida está en el baúl, yo no la tuve jamás y siempre la tienes tú.

  33. En lo alto vive, en lo alto mora, en lo alto teje la tejedora.

  34. Como un árbol yo tengo mil hojas, tengo lomo y caballo no soy, yo no tengo ni lengua ni boca, mil consejos muy útiles doy.

  35. Soy un animal pequeño, piense usted mi nombre un rato, porque agregando una n tiene mi nombre en el acto.

  36. En el cielo no la hubo, en el mundo no se halló, Dios, con ser Dios, no la tuvo, y a un pastor Dios se la dio.

  37. ¿Cuál es de los animales aquel que tiene en su nombre todas las cinco vocales?

  38. Blanco como el papel, colorado como el clavel, pica y pimiento no es.

  39. Te digo y te repito que si no adivinas no vales un pito.

  40. Soy una señora muy aseñorada, con muchas enaguas sin una puntada, y aunque muchas tengo a cual más mejor, siempre llevo encima la más sucia y peor.

  41. Soy un caballero que por adornado, todos me motejan cuando voy pasando. ¿Cuál es la palabra que a mi cara arrojan y que de la escala forman cuatro notas?

  42. Fui a la iglesia, subí una grada, voltié para atrás y no vi nada.

  43. Chiquito como un ratón, cuida la casa como un león.

  44. Habla y no tiene boca, oye y no tiene oído; es una cosa y hace ruido y, a veces, se equivoca… ¿Qué es?

  45. Para salir y entrar, por más que estés enojado, por ahí vas a pasar.

  46. Sabe taladrar con el pico la madera y hace nido para él y su compañera.

  47. Mi nombre dice lo mismo de atrás para adelante que de adelante para atrás.

  48. ¿Cuál es el apellido de la muerte?

  49. Con voz sonora invito a rezar al acostarse y al despertar.

  50. ¿Qué es lo que a uno le pertenece, pero que los demás son los que lo usan?

  51. ¿Cuál es el apellido de Adán?

  52. Adivina adivinador, ¿cuál es el bicho que pica la panza?

  53. Estoy en Dios y en el mundo, me tiene el oro dos veces, en la plata yo no existo y no me tiene la muerte.

  54. De la mar salió mi nombre y tan desgraciada fui, que huyendo de mi desgracia contra una garita di.

  55. Una ala avanza mas no es de ave; es ignorante quien no lo sabe.

  56. En medio del cielo estoy sin ser lucero ni estrella, sin ser sol ni luna bella.

  57. Si tengo cabecita, no tengo ojitos, y si tengo ojitos no tengo cabecita.

  58. Doy vida y puedo matar, no hay quien me gane a correr; siempre te estoy molestando y nunca me puedes ver.

  59. Nací blanca, verde fui, vestida de oro; ¡pobre de mí…!

  60. Mientras estoy preso, existo; si me ponen en libertad muero.

  61. Blanco fue mi nacimiento y verde fue mi vivir, y negra me voy poniendo cuando me voy a morir.

  62. Tamaño como una cazuela tiene alas y no vuela.

  63. Me usan para medir y no soy metro, tengo pico y no soy ave, tengo rosca y no soy tornillo.

  64. Nunca en el día nos verás, ni en el suelo, ni en el mar, sino en el cielo sin que nos puedas contar.

  65. Pasea de noche, duerme de día, le gusta la leche y la carne fría.

  66. Una señorita va por el mercado con su cola verde y su traje morado.

  67. Somos dos lindos gemelos del mismo modo vestidos, morimos todas las noches y por el día vivimos.

  68. Cuando llego, las ranas salen del charco a cantar, las plantas se alegran cuando me sienten llegar.

  69. Me estiro, me encojo, de goma no soy, me marcho de noche, acierta, ¿quién soy?

  70. Pérez anda, Gil camina, tonto el que no adivina.

  71. Me corto sin tijeras, me subo sin escaleras y hago correr a las cocineras.

  72. No es pájaro y vuela, no canta, ni pone huevo y tiene su nido en tierra.

  73. Tengo cuatro patas y no soy un animal, me sirven comidas sabrosas y no las puedo saborear.

  74. Subo llena y bajo vacía, si no me apuro la sopa se enfría.

  75. Soy un negrito gritón que nunca salgo de casa; y para hacerme callar me dicen ¡aló! y con eso basta.

  76. Techito de vivo color, con la lluvia o con el sol me abro y me cierro sin fuerza mayor.

  77. ¿Quién es la dama tan perfumada, que dice que manda harina y no manda nada?

  78. Dicen que soy el oro pero es verde mi color, cuando hablo todos aplauden, me tratan como un señor.

  79. Cara amarilla y pelo verde, muchos ojitos y nunca duerme.

  80. Bailo siempre muy derecho y cuando me empiezo a cansar tiemblo y caigo quieto al suelo y un niño me puede levantar.

  81. Aunque digan que está mal, está bien, aunque digan que está bien, está mal.

  82. Canoa que nunca va al mar, y que tampoco va al río, nunca va para adelante, permanece en el bohío.

  83. ¿Qué hacen seis palomas en una rama?

  84. Bajo el sol no hay nada nuevo, por eso usted ha de saber cuál es la santa del huevo, y rápido responder.

  85. Un convento muy cerrado, sin campanas y sin torres, y muchas monjitas dentro haciendo dulce de flores.

  86. Dos niñas a la par que no se pueden mirar.

  87. Vengo de padres cantores pero yo cantor no soy; tengo blanca la capita y amarillo el corazón.

  88. Si es que puedes, adivina: ¿qué flor se cayó en la tina?

  89. Es viejo como ninguno y joven siempre lo es; corre para todo el mundo aunque nunca tiene pies.

  90. La última soy en el cielo y en Dios el tercer lugar, siempre estoy en barco y nunca estoy en el mar.

  91. Entre más caliente estoy más fresco yo soy.

  92. Tengo el san de santa, también tengo el día; soy roja y soy blanca y mi sangre es fría.

  93. Siempre me dicen algo, aunque muy humilde soy; no soy señor, y sin embargo, siempre me dicen «don».

  94. Cabeza llena de pájaros, llenos de barro los pies, el cuerpo tiene de leña, adivina lo que es.

  95. Tengo ojos y no veo, a mí la tierra me cría, aunque a veces escaseo por culpa de la sequía.

  96. Adivinen, adivinen: si no la matan no está contenta.

  97. Verde como loro, bravo como toro.

  98. Tengo cabeza redonda sin nariz, ojos ni frente, y mi cuerpo se compone tan solo de blancos dientes.

  99. Garra, pero no de tigre, pata, pero no de vaca.

  100. Todos pasan por mí, yo no paso por nadie; todos preguntan por mí, yo no pregunto por nadie.

Respuestas

  1. Las tijeras.
  2. El pañuelo.
  3. La carta
  4. La guitarra.
  5. La campana.
  6. La vaca.
  7. La cebolla.
  8. El aguacate.
  9. El plátano.
  10. El amor.
  11. La sandía.
  12. La pera.
  13. La mesa.
  14. La llave.
  15. La letra i.
  16. El aguardiente.
  17. El huevo.
  18. Las nubes.
  19. La pasa.
  20. El picaflor.
  21. El sol.
  22. El gallo.
  23. La lengua.
  24. El clavo.
  25. El loro.
  26. La sombra.
  27. Las estrellas.
  28. El hambre.
  29. Los dedos.
  30. Las horas.
  31. Las lágrimas.
  32. La letra U.
  33. La araña.
  34. El libro.
  35. El ratón.
  36. La letra A.
  37. El murciélago.
  38. El rábano.
  39. El té.
  40. La cebolla.
  41. Relamido.
  42. La granada.
  43. El candado.
  44. El teléfono.
  45. La puerta.
  46. El pájaro carpintero.
  47. Anona.
  48. Segura.
  49. La campana de la iglesia.
  50. El nombre.
  51. Pérez (porque el Señor le dijo perecerás).
  52. El hambre.
  53. La letra O.
  54. La margarita.
  55. La alabanza.
  56. La letra E.
  57. La aguja y el alfiler.
  58. El aire.
  59. La naranja.
  60. El secreto.
  61. La mora.
  62. El sombrero.
  63. La botella.
  64. Las estrellas.
  65. El gato.
  66. La berenjena.
  67. Los ojos.
  68. La lluvia.
  69. La sombra.
  70. El perejil.
  71. La leche.
  72. El avión.
  73. La mesa.
  74. La cuchara.
  75. El teléfono.
  76. El paraguas.
  77. La mandarina.
  78. El loro.
  79. La piña.
  80. El trompo.
  81. El tamal.
  82. La hamaca.
  83. Media docena.
  84. Santa Clara.
  85. La colmena.
  86. Las niñas de los ojos.
  87. El huevo de gallina.
  88. Florentina.
  89. El tiempo.
  90. La letra O.
  91. El pan.
  92. La sandía.
  93. El algodón.
  94. El árbol.
  95. La papa.
  96. El hambre.
  97. El ají o chile.
  98. El ajo.
  99. La garrapata.
  100. El camino.
Tomado del libro «Canasta Folklórica Hondureña», de Eduardo Sandoval. Ediciones JES. 2009.

Navidad de los Pobres

Canción de Noche Buena

Por: Raúl Gilberto Tróchez

La calleja es un cauce de amargura;
los faroles robaron la tristeza
a las gentes mordidas de pobreza
con ventaja tiránica y segura.

Nada para ellas el destino augura
en esta Navidad; ni la grandeza
de la comba estelar con su belleza,
porque la noche se les torna oscura.

Derroche de alegría a la distancia;
y músicas, y vinos, y fragancia…;
todo parece un lúcido sainete.

Y en las ranchas del barrio un niño pobre,
enjugando una lágrima salobre,
en triste soledad, sueña un juguete…