Cómo funciona el *dar de Tigo

*Dar de TigoEl *dar de Tigo es una función muy útil que te permite compartir tu saldo gratis con cualquier usuario de Tigo.

Comparte con tus amigos y familiares.

¡Hasta lo puedes usar como medio de pago!

Esta son las instrucciones oficiales de como usar el *dar de Tigo:

  • Marcas *Dar(*327) desde tu Tigo.
  • Luego marcas * y el número de celular de Tigo a quien quieres transferir el saldo.
  • Presionas * y la cantidad a transferir, marcas la tecla # y presionas SEND.

    Ejemplo:

    *327 * 98083038 * 100 # SEND

  • Confirmas la transacción marcando 1 y listo, tu transferencia se ha realizado completamente gratis.

Esto es lo que nos dice la propaganda oficial. Sin embargo en la práctica no es tan fácil.

Motorola W220En el último paso te harán una pregunta: «¿Transfiere L. 100 al 98083038?» Y te dan dos opciones «1. Si 2. No». Tengo un celular Motorola W220 (una versión más económica del V3″) y antes de marcar 1 tengo que darle «OK». Luego de marcar 1 tengo que darle SEND, pero aun así no me funciona.

Después de hacer una consulta a mi proveedor Tigo de confianza, me dijo que debía mantener sostenido el SEND en el último paso, y así funcionó.

Debe de aparecer un mensaje de información de servicio que dice «Su transacción se está procesando, por favor espere el mensaje de confirmación.»

El mensaje de confirmación dirá algo como: «Se le han transferido L. 100 al 98083038, su nuevo saldo es de L. 210.45».

Sin embargo, una amiga que tiene un Motorola V330 no pudo realizar correctamente el último paso. Tiene problemas entre el OK y el SEND, y al final aparece un mensaje de «Transacción Cancelada». Aún no sé que es lo que falla en su caso.

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Actualización

Forma alternativa para mandar saldo:

Marcamos *327# SEND y seguimos las instrucciones.

Herbalife: Falsa entrevista de trabajo

Había leído en los clasificados de La Tribuna sobre una compañía de mercadeo en red en expansión que requería personas para trabajar sin necesidad de experiencia. Y me dije a mí mismo que esta podía ser una buena oportunidad. Llamé por telefóno y pregunté por el nombre de la compañía, pero solo me repitieron que era una empresa en expansión.

Al día siguiente iba algo emocionado por ser mi primera entrevista de trabajo. Cuando llegué al lugar de la entrevista ví bastante gente esperando, de diferentes edades. Todos tenían algo de preocupación reflejada en sus rostros, estaban tensos.

Después de apuntarnos en una lista nos pasaron a un pequeño salón, dónde en vez entrevistarnos nos dieron una presentación de Power Point. Con solo eso me puse suspicaz. En los próximos 15 minutos se nos habló sobre las penurias de la vida de un trabajador asalariado.

Al fin dijeron que la empresa que nos quería «contratar» era Herbalife, lo que me produjo una decepción inmediata. Ya quería abandonar el salón, pero por cortesía me abstuve. Pensé además que por lo menos podía escribir un post sobre el asunto.

La presentación adquirió luego rasgos insólitos: un grupo de mujeres situadas atrás de nosotros daba gritos de entusiasmo durante partes clave del discurso de la presentadora. Aquello parecía un mitín político ó un culto religioso pentecostal. Pero las personas que supuestamente íbamos a ser entrevistadas no compartíamos el entusiasmo de esas extrañas gentes.

Nos bombardearon con testimonios de mujeres que habían bajado de peso gracias a los productos de Herbalife, nos dijeron que ganaban más que en los trabajos asalariados normales y presumieron de sus viajes al extranjero.

A fin de cuentas lo que nos proponían era consumir sus productos y convertirnos en vendedores de Herbalife (solo que ellos les llaman «distribuidores» en vez de vendedores. Suena menos vulgar.)

Al final se pidió que levantaran la mano los interesados, y sólo una señora levantó la mano. A ella se le dijo que fuera a otra reunión dentro de dos semanas, pagando 70 lempiras.

Los demás nos fuimos decepcionados.

Anteriormente una amiga ya me había hablado de Herbalife, y consiguió que alguien me diera una charla sobre los productos de la empresa. Me enseñaron algo así como un complemento alimenticio y pude leer en inglés un disclaimer de la FDA de Estados Unidos diciendo que no había ninguna garantía de que el producto sirviera para lo que decía que servía. Le pedí a la persona que me explicara este disclaimer y no supo qué responder.

Ese mismo día investigué en Google y me encontré el artículo ¿Es Herbalife un engaño? Lo imprimí y se lo enseñé a mi amiga.

En realidad no estaba tan interesado en una chambita, sino en aprender sobre mercadeo en red.

Pero esta forma de mercadeo: ofreciendo falsas entrevistas de trabajo, es ofensiva. Nos quisieron ver la cara de pendejos pero no les resultó.

Actualización 5/11/2007

Los productos de Herbalife no son tan inocuos cómo nos quieren hacer creer.

Leer:

REPORTE DE 22 CASOS DE TOXICIDAD HEPÁTICA POR CONSUMO DE PRODUCTOS HERBALIFE®

Claro que Honduras está con tigo

Celtel tuvo 7 años de monopolio en Honduras. En este caso nuestras autoridades no creyeron en el libre mercado. El argumento que se usó fue que debía dársele tiempo a Celtel para que se consolidara y recuperara su inversión. Una apertura total del mercado hubiera provocado un comportamiento caótico.

Cuando se le dio el permiso de operación a Megatel se usó el mismo argumento: debía dársele a Megatel el tiempo necesario para consolidarse y recuperar su inversión antes de darle la oportunidad a una tercera compañía.

Ahora, en el gobierno de Mel, se cambió el enfoque dándole oportunidad a Hondutel para que ingresara al mercado de la telefonía celular, lo que no estaba previsto en el plan original.

Guerra Mediática

Luego Megatel cambió su nombre a Aló con el fin de hacer la marca más atractiva, y lanzó su campaña promocional. Celtel no se quedó atrás, y cambió el nombre de la marca a Tigo, lanzando una fuerte campaña publicitaria que continúa hasta el momento.

Sin embargo, a pesar de ese cambio de nombre de la marca, las compañías conservaron sus nombres respectivos de Celtel y Megatel. Al menos así aparecen en los recibos de Hondutel.

El nombre de la marca Tigo viene de fraccionar la palabra «contigo» con el fin de hacer un juego de palabras que llame la atención del público y se fije en la mente. Un ejemplo es el eslógan «Todos quieren estar con tigo». Frase que se repite ad nauseam en la publicidad.

Y ahora, para variar, Aló cambió su nombre a Claro, y el eslógan de hierro es «Claro que tienes más».

Hay que ver cuantos recursos se derrochan en el capitalismo, y cuanto se satura la mente de la gente con publicidad banal.

Esto debería de tener límites. Me molestó cuando leí una valla que decía «La UNAH está con tigo» en el puente aéreo de la universidad.

Y algo estúpido fue la promoción del pago por segundo en la que nos querían convencer de que nos hacían un favor especial a los consumidores cuando dejaban de cobrarnos el minuto entero por el consumo de una fracción de éste, y lo comparaban con alguien que consumía solo parte de la orden de comida en un restaurante, o con alguien al que le descontaban el precio de un boleto a un concierto por no poder escuchar todas las canciones.

Antes, una tarjeta de prepago de L 100 solo tenía una vigencia de 15 días. Ahora, gracias a la acción del Congreso, por lo menos dura hasta 30 días. Pero todavía nos siguen sangrando. Dice Rjan que sale 10 veces más barato hacer una llamada a Estados Unidos por Internet que una llamada local a un teléfono celular.

Mi visita al supermercado La Colonia #1

Visitar supermercados puede ser divertido.

Ayer fui al supermercado La Colonia que queda en el Boulevar Suyapa, cerca del Hospital Materno Infantil.

Me gusta comprar ropa en supermercados, ya que allí no existe la presión psicológica que ejercen los dependientes con su porfiada insistencia en que uno compre.

«Sí, le queda bien. Llévelo.»

Es lo que dicen, aunque no sea cierto.

Pues bien, una señora me dijo en otro supermercado (Paiz, de Mall Multiplaza) que en La Colonia #1 había buenos descuentos en ropa. Pero llego, y me encuentro que lo están remodelando, por lo que está trabajando a medio vapor, y ni siquiera funciona bien el aire acondicionado.

Pregunto por el departamento de ropa y encuentro unos cuantos pantalones y camisas en el segundo piso, la mayoría de mujer. Nada que ver con el surtido que esperaba encontrar.

Bajé al primer piso y estuve entretenido buscando libros. Encontré tres que me llamaron la atención: un libro de dibujos de monstruos para colorear (de Tere Valenzuela) que pienso regalarle al hijo de una amiga, y dos libros de temas de empresas: Cómo hacer más Dinerode Marvin Small y Negocios al estilo de Richard Bransonde Des Dearlove. Espero encontrarles aplicación práctica ya que aspiro a escapar de la trampa de la esclavitud asalariada.

Luego subí de nuevo a la hora del almuerzo al segundo piso, donde tienen un pequeño restaurante de comida buffet donde la mayoría de los que van a comer son empleados del supermercado.

Me senté a darle una hojeada a los libros, y pensé que cualquiera que tenga el tiempo suficiente podría ponerse a leer los libros a la venta como si fuera una biblioteca.

Como vivo solo, aprovecho cualquier oportunidad para hacer una charla ligera. Un empleado me comentó que no cree que terminen las remodelaciones a tiempo para Navidad. También me dijo que en ese supermercado había muchas cosas buenas que tiraban a la basura, incluyendo verduras. Yo le respondí que no les conviene regalar esas cosas por que disminuirían los precios y les perjudicaría el negocio. (Aquí falla el capitalismo).

A todo esto ya había divisado una preciosa muchacha como de 32 años, era de pelo castaño y como 1.70 de estatura, andaba con tacones altos y esos jeanes que dejan al descubierto las pantorrillas. Estaba haciendo cola para pedir la comida, por lo que procedí a esperar a que terminara de ordenar para abordarla. Por mientras me puse a platicar con otro empleado.

Cuando ella iba a tomar asiento para comer, decidí abordarla, le dije que estaba muy guapa, me dijo «gracias» en tono seco, sin voltearme a ver. Intenté iniciar una conversación pero ella seguía indiferente. Dije «okey» y me fui. No es la primera vez que me rechazan ni será la última, puedo afrontarlo.

Bajé al primer piso de nuevo y entablé una conversación rápida con una bella señora como de 40 años, que estaba comprando abarrotes.

Luego de dar unas vueltas más decidí irme a joder a otro lado.

Talvés comente algo de los libros que compré en mi blog Contra Economía.

Ahora que lo pienso, mi amiga es cristiana evangélica, y puede pensar que los monstruos del libro para colorear son diabólicos y que no son apropiados para su hijo (aunque a mí me parecieron simpáticos).

¡Ah, las religiones!

Espero que no diga eso, ya que me salió un poco carito.

Dato Útil

Para los que viven en el extranjero: pueden regalar a sus familiares en Honduras certificados de regalo de supermercados La Colonia.

Dato Curioso

Richard Branson escribió un libro titulado Losing My Virginity: How I’ve Survived, Had Fun, and Made a Fortune Doing Business My Way (Perdiendo mi Virginidad: Como sobreviví, me Divertí, e hice una Fortuna haciendo Negocios a mi Manera). Branson es el fundador de la compañía Virgin.