Vandalismo en Día del Estudiante en Danlí, 1963.

El vandalismo estudiantil no es nada nuevo en Honduras.

En el gobierno de Ramón Villeda Morales, unos meses antes del golpe de Estado de 1963, un grupo de empresarios de Danlí enviaba una nota a los estudiantes del Instituto Departamental de Oriente, acusándolos de acciones vandálicas; amenazando incluso con tomarse la justicia en sus propias manos, ante la inacción de las autoridades locales.

Vandalismo en el día del Estudiante
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Decreto del Día de Lempira

Decreto No. 80-96     GACETA No. 28027

Martes 27 de Agosto de 1996.

CONSIDERANDO: Que Lempira ha de ser tenido siempre como símbolo de la vida nacional en el cual se inspiran las generaciones hondureñas.

CONSIDERANDO: Que el Congreso Nacional tiene potestad de crear, decretar, reformar y derogar las leyes.

POR TANTO DECRETA:

Artículo 1.- Declárase Día de fiesta cívica nacional, el 20 DE JULIO, “DÍA DE LEMPIRA”, los centros educativos de todos los niveles del sistema educativo nacional, deberán conmemorar esta fecha con sus alumnos, maestros, padres de familia y la comunidad, destacando el sentido de patriotismo, del orgullo nacional y del más profundo sentido de hondureñidad.

Artículo 2.- Derógase el DECRETO No. 142, del 16 de Marzo de 1935.

Artículo 3.- El presente DECRETO entrará en vigencia a partir de la fecha de su publicación en el Diario Oficial “La Gaceta”.

Dado en la ciudad de Tegucigalpa, Municipio del Distrito Central, en el Salón de Sesiones del Congreso Nacional, a los treinta días del mes de mayo de mil novecientos noventa y seis.

(f) Carlos Roberto Flores Facussé Presidente
(f) Roberto Micheletti Bain Secretario

Lempira vs. Atlacatl

LempiraAtlacatl

Por: Juan Ramón Ardón

Historiadores que han marchado de espaldas a la verdad de los acontecimientos, han venido sosteniendo un mentira histórica, dándole vigencia a una fábula que han convertido en lección permanente en los centros educativos cuzcatlecos. Han creado un fementido héroe, colocándolo a la cabeza de los pipiles: Atlacatl, QUE JAMÁS EXISTIÓ. Atlacatl era, simplemente el nombre de un pueblo indígena salvadoreño.

La mentira histórica, se ha venido sosteniendo al correr de los años. Y hablan del Señorío de Cuzcatlán, «gobernado por el indómito cacique Atlacatl». Y hacen pregón del significado, del gentilicio de esa palabra náhuat: Cuzcatlán: «Ciudad de las preseas».

Presea es alhaja, joya. Y tan «buena joya» de mentira histórica ha venido prevaleciendo como en una especie de lavado cerebral a los habitantes de las tierras pipiles.

Por el contrario, nuestro en verdad indómito Lempira, símbolo de libertad, sí existió. Lo comprueban sus hechos heroicos que engalanan la Historia de Honduras. Cuando el Gobernador Francisco Montejo, envió a uno de sus capitanes a conquistar tierras de Honduras, en el año de 1537, se encontró frente a Lempira y sus viles huestes. Durante seis largos meses, Lempira detuvo el paso del conquistador Alonso de Cáceres quien tuvo que recurrir a la traición para vencerlo. Fue después que Cáceres dominó a Lempira alevosamente, que fundó Santa María de Comayagua, la excapital de Honduras en el mismo año de 1537.

Sin responsabilizarnos con el dato, pero que se le adjudica veracidad histórica, se dice que Lempira envió a un buen número de sus flecheros para detener el paso de Pedro de Alvarado por tierras de la hoy República de El Salvador, y que fue un soldado de Lempira el que hirió en una pierna hasta el entonces intocable Pedro de Alvarado.

Y como si lo anterior fuera poco, otra noticia histórica: El territorio hondureño se extendía hasta el Río Lempa, en El Salvador. Cuando Luis de Moscoso fundó, en 1530, la ciudad de San Miguel. Lempira estuvo listo a trasladarse a aquel territorio, para con sus falanges enfrentarse al conquistador, porque nuestro Héroe Autóctono siempre estuvo listo a defender la nacionalidad cuyos cimientos estaba echando.

Tomado del libro “Días de Infamia”, de Juan Ramón Ardón. Imprenta Calderón. 1970

Himno a Ramón Rosa

Ramón Rosa

Por: Francisco Arístides Mejía

CORO

Este día rendimos homenaje
en memoria de un ilustre educador
del que supo con su pluma hacer historia
con amor, con labor, con honor.
Al ideólogo de Marco Aurelio Soto
el pionero de aquel gran reformador
del que siempre le dio glorias a la patria
con amor, con labor, con honor.

SOLO

Ramón Rosa es el sol
es la luz y el crisol
que jamás se apagará.
Y su don de mentor
de fecunda labor
en nosotros brillará.
Ramón Rosa, Ramón Rosa
viva tu digna labor.
Ramón Rosa, Ramón Rosa
loor a ti noble mentor…
este día te rendimos homenaje
Ramón Rosa.

Breves datos biográficos de Ramón Rosa

El doctor Ramón Rosa nació en Tegucigalpa el 14 de Julio de 1841; eran sus padres Don Juan José Soto y Doña Isidora Rosa. Su primaria y secundaria la realizó en Tegucigalpa, y obtuvo el título de Bachiller en Filosofía y Derecho en forma brillante, por lo que el Presidente de la República, Don José María Medina, le confirió una medalla de oro. Fue partidario de la Unión Centroamericana y se consideraba un profundo admirador del General Francisco Morazán y José Trinidad Cabañas. Colaboró como Secretario General y Ministro de Instrucción Pública del Gobierno de Marco Aurelio Soto, emitiendo un código de educación y escribió las biografías de José Cecilio del Valle, José Trinidad Reyes y Francisco Morazán.

Falleció en Tegucigalpa, el 29 de mayo de 1893 antes de cumplir 52 años de edad. Ramón Rosa está considerado como uno de los mejores valores nacionales desde la independencia hasta nuestros días.

Pensamientos de Ramón Rosa

  1. En las llanuras del poder se ponen a prueba los amigos.
  2. Las sociedades viven, crecen y se perfeccionan bajo la influencia de las ideas.
  3. Los pueblos más dados a la política son los más atrasados, los más faltos de riqueza, de ilustración y de prosperidad.
  4. La ancha y sólida base de todos los conocimientos se halla en la instrucción primaria.

Poesía a Ramón Rosa

Por: Carlos Manuel Arita Palomo

Enérgica mirada, nobles gestos,
elegantes mostachos cervantinos,
un alma azul y un corazón bien puestos
como sus pensamientos diamantinos.

El supo de los líricos arrestos,
su pluma llevó luz a los caminos
y sus sueños fulgieron siempre prestos
al beso de los pámpanos divinos.

Y fue un orgullo de mi patrio suelo,
su palabra fue miel y pedrería,
ensueño, plenitud, sublime anhelo;

y por su hondo fulgor y su armonía
fue luminar su voz en nuestro cielo
que hizo más grande el esplendor del día.