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La Fiesta de San Juan

Garífunas tocando tambor

Por: Raúl Arturo Pagoaga

Baila el negro de Cristales
en la fiesta de San Juan,
pasa la danza caribe
por las calles, frente al mar
baja de los caribales
con tun tun de tambores
alboroto de colores
deja la danza al pasar
y se oye el canto que va
del tambor al cucutá.

Sus cuerpos saltan de gozo
¡Yamanuga! ¡Cucutá!
San Juan los llama congos
que son peces de alquitrán.

Negro, tambor y bambú.
Señor de la danza negra,
negro que danza en Trujillo
y grita en una honda U
y gruñe diciendo “millo”
Negro, tambor y bambú.

La gran fiesta de San Juan
trajeada de rojo seda,
va corriendo las calles
para cambiar por la danza
el brillo de una moneda.

Negro, tambor y bambú,
que va con su cumba ronca
ardiendo maraca al son
por espantar el tabú
que lleva en el corazón.
¡Negro, tambor y bambú!

Es la fiesta de San Juan
que viene del caribal
Señor del cucutá,
Señor del casabe y pan
que bajo el sol de Trujillo
bailando están,
bailando están.

Y baila, bailando baila,
con su ritmo de betún,
morenero de Cristales,
barracones de bambú.
Suena el tambor y la cumba,
las maracas epilépticas
y el grito hueco de la A…
Y se rompe el medio día
frente al espejo del mar,
una ronca gritería:
¡Yamanuga! ¡Cucutá!

Tomado del libro “Tres Ensayos Literarios”, por Raúl Arturo Pagoaga. Tegucigalpa, 1986.

Explicación del Escudo Nacional de Honduras

Escudo Nacional de Honduras

Introducción

El escudo nacional es el símbolo patrio más complejo de interpretar, por ello a continuación presentamos el significado de sus elementos:

El triángulo equilátero

“El triángulo equilátero es una figura plana formada por tres rectas que se cortan mutuamente y que forman, por tanto, tres ángulos”.

El triángulo equilátero que, como ya indicamos, tiene tres lados iguales, significa orden, armonía, igualdad ante la ley y buen entendimiento entre los hondureños.

El volcán

“Volcán, según la acepción gramatical que aparece en el Diccionario de la Lengua Española, es la “abertura en la tierra, y más comúnmente en una montaña, por donde salen de tiempo en tiempo, humo, llamas y materias encendidas o derretidas”.

Honduras, se ha dicho siempre que no tiene volcanes. El que aparece en nuestro escudo, se asocia con el aspecto físico general de nuestro territorio. No debemos esperar, pues, que del interior de nuestra tierra salga humo que nos prive de la visión necesaria para intuir nuestras realidades, para identificar con su nombre y especiales características nuestras interioridades, y para buscar, con el más ferviente de los afanes, un destino mejor, ni tampoco que salgan llamas que consuman, como si fuera material inflamable, nuestro deseo de vivir en armonía, para sacar de la convivencia fraterna el mejor de los provechos. Si algo se debe relacionar con lo volcánico, que sea la vehemencia con que deben expresarse y defenderse los más enaltecedores ideales, con la pasión ardiente y fogosa con que deben alimentarse los sentimientos patrióticos.[1]

Los castillos

“Castillo: Lugar fuerte, cercado de murallas, baluartes, fosos y otras fortificaciones”.

Los castillos que, en sus orígenes, tuvieron el sello inconfundible del señorío y del vasallaje, ya consolidada nuestra independencia, tienen un singular valor histórico. Su arrogante presencia y su imperecedera duración, nos persuaden de que toda obra construida por nuestros predecesores, debe ser conservada y destinada a los fines que más convengan al interés general, en el momento histórico en que se viva. Además, debe entenderse que, en caso de una ilegítima agresión o de cualesquiera otras clases de abusos intolerables provenientes de fuerzas extrañas, sus muros serán inexpugnables si los hondureños actuamos de consuno, formando un solo haz de voluntades, para que sea solo un brazo armado el que se apreste a defender con lujo de valentía, la seguridad de todos y el honor nacional.

El Arco Iris

“El arco iris está formado con los colores del espectro que ve en la atmósfera un observador ciertos días de lluvia, en el lado opuesto al sol”. “Arco de colores que se divisa en el cielo cuando llueve al mismo tiempo que luce el sol, por refracción de la luz de éste sobre el agua de la lluvia”.

El arco iris de nuestro Escudo significa armonía, paz, progreso, unión, unidad en la diversidad y belleza natural.

El Sol Naciente

“Sol: astro alrededor del cual gira la tierra y los demás planetas de nuestro sistema”.

Un sol naciente es el que figura en nuestro escudo. Es naciente porque en su despertar apenas se deja ver allá en la difusa lejanía del horizonte. Su tímida faz, todavía no muestra su cálida y deslumbrante redondez. No dejará inconclusa esa llegada, porque su celestial misión es darse ininterrumpidamente y por entero, para que su luz y su calor den vida permanente a todo cuanto habita en el planeta tierra.

Nuestra misión terrenal como la del astro rey, es la del diario actuar, aunque la nuestra se caracteriza por ser transitoria y llevar consigo un diario luchar, esperar, confiar, triunfar, sufrir y soñar. Si nuestros esfuerzos y ambiciones son sostenidos y bien intencionados, si nuestras actitudes y pretensiones se inspiran en los más encomiables propósitos, debemos confiar en que cada amanecer nos traerá las más halagadoras anunciaciones y las más frescas y renovadoras realizaciones. Entonces, veremos, cómo el rostro beatífico, ardiente y brillante del sol, se convierte en el inseparable compañero que viene desde los más alto, a cumplir el mandato divino de ayudarnos a completar o perfeccionar nuestras cotidianas tareas.

Los dos Océanos

“Océano: grande y dilatado mar que cubre la mayor parte de la superficie terrestre. Cualquiera de las grandes divisiones de este mar”. Honduras tiene el privilegio de estar bañada por dos océanos. Al Norte, el océano Atlántico, Mar Caribe o de las Antillas. Al sur, el Océano Pacífico. Ambos son representativos de nuestra soberanía y nuestra riqueza en productos marinos.

Por la vía marítima nos llegaron el descubrimiento, la conquista y el coloniaje. Tuvimos que vivir esas etapas llenas de luz y tinieblas, de sojuzgamientos y tímidas rebeldías, de realidades y abundantes indecisiones, hasta lograr, por fin, incorporarnos con prestancia y dignidad, al mundo civilizado. Esas inmensidades acuáticas que al norte y al sur nos penetran en los ojos al contemplarlas, no son más que las vías naturales de acceso al resto del mundo, que podemos, libremente, utilizar para llevar a todos los rumbos nuestro mensaje de ser y existir como nación dueña de su propio destino, entre todas las que forman la comunidad internacional. Son también las puertas que abrimos a todos los países de la tierra para recibir, con el más henchido de los gozos, todo cuanto contribuya a mantener nuestra prestancia nacional y a lograr un mejor destino, mejor en lo moral, en lo económico, en lo social y en lo cultural.

El Cielo Azul Pálido

Cielo: “Esfera aparente azul y diáfana que rodea la tierra y en la cual parece que se mueven los astros. Atmósfera que rodea la tierra”.

Como color heráldico, el azul denota justicia, celo, verdad, lealtad, caridad y hermosura.

A nuestro país, cual manto protector, lo cubre siempre un firmamento azul. Este cielo color azul pálido que todos los días vemos, sirve para recordarnos la grandeza de Dios, Creador del Universo, por lo que al amparo de su gracia debemos mantener la pureza de nuestros ideales y el recto y justo sentido de nuestros propósitos. Hay quienes a la esperanza la pintan de verde. Para Rubén Darío era celeste: “Cual pudiera decirlo en sus versos Virgilio, la divina reina luz, la celeste esperanza”. Para nosotros puede ser también ese color una esperanza, latente y fúlgida, si se combina la esperanza en nuestras propias aptitudes con el auxilio complementario que el poder divino sabe dar a quienes comprometen sus mejores energías en realizar obras positivas y meritorias, más que en beneficio propio, en el de los demás.

La Leyenda

Leyenda: “Título, explicación o inscripción de un piano, cuadro, etc.”.

La leyenda del Escudo, dice: “República de Honduras, libre, soberana e independiente, 15 de septiembre de 1821”.

En esa forma, se inmortalizó la fecha en que conquistamos nuestra independencia del régimen español. En esa forma, se consagraron, para siempre, tres conquistas que, bajo ningún pretexto, consideración, circunstancia o eventualidad, deben ser profanadas, disminuidas o suplantadas. Todo ello, porque libre es “quien es capaz de regirse por los dictados de su voluntad”; porque soberano, es “quien ejerce la autoridad suprema; y porque independiente, “es el país capaz de ejercer libertad o autonomía de gobierno y legislación, con relación a cualquier otro Estado”.[2]

La Cordillera de Montañas

Cordillera, según el Diccionario de la Lengua Española, significa “serie de montañas enlazadas entre sí”.

Honduras, es un país en donde abundan las montañas, por eso es que éstas simbolizan la configuración física predominante de nuestro territorio. Los bosques que los cubren, son una riqueza pródigamente puesta en nuestras manos por la bendita gracia de la madre naturaleza. Si bien este recurso natural no exigió de nuestra parte ningún esfuerzo fatigoso y prolongado, sí exige en la actualidad el mayor grado de responsabilidad, la más sabia de las actitudes y el más patriótico de los comportamientos, para que mantenga sin desastrosas interrupciones, su característica de ser una fuente inagotable de ingresos nacionales.

Las Minas

“Mina: Criadero, agregado de sustancias inorgánicas de útil explotación”.

Las minas representan las posibilidades de explotación mineralógica del país. Como esos recursos no son reproductivos, nos están llamando a la reflexión para que se haga uso de ellos en la forma que más convenga a los intereses del país.

La Barra

“Barra: pieza larga y estrecha de cualquier material”.

El Barreno

“Barreno: instrumento de acero para taladrar”.

La Cuña

“Cuña: pieza de madera o metal en ángulo directo muy agudo para romper piedras”.

La Almádana

“Almádana: mazo de hierro con mango largo para romper piedras”.

El Martillo

“Martillo: herramienta de percusión compuesta de una cabeza, por lo común de hierro y un mango”.

La barra, el barreno, la cuña, la almádana y el martillo, son las herramientas de trabajo que diariamente usan la mayoría de los hondureños. Esa diversidad de herramientas revela la diversidad de sus aptitudes para el trabajo. También son indicativas de que cualesquiera que fuese la ocupación a que nos dediquemos y cualesquiera que fuesen las herramientas que utilicemos, debemos considerar el trabajo como la actividad que enaltece y dignifica al hombre.

Por eso, debemos coincidir con quienes opinan que el pan más sabroso y la comodidad más grata, son los que se ganan con el propio sudor, y que la felicidad de la vida es el trabajo aceptado libremente como un deber.

Los Tres Pinos y los Tres Robles

“Pino: árbol fagáceo o cupulífero de tronco grueso y grandes ramas, hojas perennes de margen lobulado, flores en amentos axilares y por frutas bellotas pedunculadas amargas; su madera es dura y compacta, muy apreciada en construcciones”.

“Los tres pinos y los tres robles significan la riqueza de nuestra flora, la fertilidad del suelo, la bondad de nuestro clima y la abundancia de lluvias”.

Ponen de manifiesto, además, que los bosques constituyen una de las principales fuentes de riqueza del país, y que, por haber sido la naturaleza pródiga en ese aspecto, no debemos destruir nuestros árboles sin razón y sin sentido, sino que su explotación debe estar condicionada a que se reponga proporcionalmente con el esfuerzo humano, para que sean una riqueza inagotable.

Los cuernos de la abundancia

“Cuernos: Protuberancia ósea de forma variada, generalmente cónica y puntiaguda, que poseen algunos mamíferos en la región frontal, y que les sirve de defensa”.

Los griegos y los romanos veneraban una deidad mitológica, que significaba la abundancia y la representaban por una mujer que sostenía el llamado, precisamente, cuerno de la abundancia, repleto de flores y de frutos.

Si en alguna forma se ha conservado en nuestro escudo la deidad de los griegos y de los romanos, es para revelarnos que la abundancia en todos los aspectos de nuestra actividad no puede ser otra cosa que el resultado de nuestro propio esfuerzo.

Los cuernos de la abundancia son una figura alegórica, contraria a lo que resulta ser nuestra realidad actual, ya que Honduras es un país sumamente pobre. Los hondureños vivimos cargados de limitaciones y estrecheces económicas. Nos afectan, seria y profundamente, desajustes e injusticias sociales. Nuestra capacidad de producción, tanto en cantidad como en calidad, no alcanza ni para cubrir las necesidades internas de consumo, mucho menos que nos sea permitido proyectarnos en forma pujante y fecunda ante los complicados y exigentes requerimientos del comercio internacional. El crimen, execrable en todas sus deplorables manifestaciones, acaba con vidas humanas de inocentes y destruye bienes materiales valiosos, sin que haya poder capaz de contrarrestarlo. La corrupción, que parece ser bien recibida y descaradamente practicada en todos los niveles de la vida del país, exhibe su macabra figura, burlándose irónicamente, de aquellas almas ingenuas que claman contra su impunidad.

Pese a esas dolorosas realidades, no hay que aceptarlas como si fuesen males irremediables. Al contrario, hay que colaborar con todo esfuerzo redentor que se realice, tanto proveniente de gobernantes como de gobernados, ya que todos somos solidariamente responsables del destino superior de Honduras el cual tendrá que producir invaluables efectos beneficiosos, siempre que en el trayecto de las realizaciones encadenadas hacia metas previstas, no se atraviesen como comportamientos propios de nuestro medio, las incomprensiones irrazonables, los egoísmos frustrantes, los abusos deshonestos y las apatías degradantes que siempre, lamentablemente, han tenido la característica de ser solícitos y gratuitos aliados de nuestro atraso, en todos los órdenes del progreso humano.

La Aljaba llena de Flechas

La aljaba simboliza armas que usaron nuestros aborígenes contra los conquistadores para defender sus dioses y sus lares, y su incorporación en calidad de ciudadanos a la vida de la República.

Los hondureños somos, por naturaleza, amantes de la paz; pero ello no nos inhibe para que estemos preparados para repeler, en cualquier momento, agresiones o abusos que pongan en peligro nuestra dignidad de nación libre y soberana.

Lo anterior, no quiere decir que la guerra sea una afición dominante. Al contrario, debe ser tenida como el único recurso inexorable, sabedores de que trae consigo muchas atrocidades. Por eso es que debemos, por cualesquiera otra consideraciones, amar la paz y aborrecer la guerra, con la misma intensidad con que amamos el bien y aborrecemos el mal.

El Escudo de Armas de Honduras fue decretado por la Asamblea Nacional Constituyente el 3 de octubre de 1825 y ratificada el 1 de febrero de 1866 en la administración del General José María Medina.

Notas del Editor

[1] Honduras sí tiene algunos volcanes, pero estos se encuentran apagados. El volcán también hace referencia al escudo de la Unión Centroamericana, en el cual aparecían 5 montañas representando a cada país.

[2] Originalmente, esta fecha se refiere a la independencia la Unión Cetroamericana, no de Honduras como país. Se ha glorificado esta fecha, pero lo que sucedió en realidad fue más modesto y menos glorioso.

Tomado de La Tribuna, del 29 de septiembre de 1990.

Celos de Ñusta

Por Padilla Coello

Leopardesa del bosque tropical y salvaje
de la América libre hasta entonces, la Ñusta
recorría dichosa la amplitud del boscaje….
y era un ritmo de selva su cadera robusta…

No temía el encuentro del jaguar carnicero,
ni el silbido del boa sigiloso y traidor,
ni la astucia del tigre de la garra de acero,
ni del león el rugido que propala el pavor.

De la selva sonora, de la selva que sueña
con mil cosas extrañas de ilusión y locura,
era reina ella sola, ella sola era dueña
y jamás una sombra eclipsó su ventura.

En los templos del sol de los incas gloriosos,
en los templos que hablaron del progreso alcanzado,
la vestal de las selvas en los días fastuosos,
era el alma soberbia del soberbio pasado.

Cuando el sol del ocaso incendiaba el poniente
y de gárrulas voces se poblaba el ramaje,
era gloria el mirarla, voluptuosa y sonriente,
caminar como diosa al través del frondaje….

Tal la Ñusta serena de la boca escarlata,
de los senos pomposos y los ojos de sol:
era ninfa en las noches de la fuente de plata,
era diosa en las tardes de fastuoso arrebol…

Cierta noche ardorosa, noche blanca de junio,
toda paz y perfumes, toda cantos de amor,
a la luz misteriosa de un feliz plenilunio,
se encontró frente a frente de un gentil cazador.

Un cacique soberbio de mirada dormida,
musculoso y altivo como un dios tropical:
en su cuerpo de atleta palpitaba la vida,
en su boca de niño sonreía el ideal.

Y la Ñusta orgullosa de la boca de herida
que trataba a los hombres con desdén y frialdad,
ante aquella mirada soñadora y dormida,
se sintió dominada de una vaga ansiedad.

Quiso ser desdeñosa, quiso herir al temido
con su altivo desprecio, quiso luego gritar
mil injurias atroces al incauto atrevido;
mas de pronto se puso toda humilde a llorar.

¿Qué pasó en las entrañas de la Ñusta salvaje?
¿Y por qué su fiereza se trocó en mansedumbre?
Que lo diga la fuente, que lo diga el boscaje,
que lo diga la luna que atisbaba en la cumbre…

Ni ella misma lo supo… Sin saber como fuera
se sintió aprisionada por los brazos nervudos
y fue un beso de incendio la caricia primera,
de aquel bello salvaje de los ímpetus rudos.

Desde entonces la Ñusta de la boca escarlata
vibra sólo a los besos del gentil cazador,
y en las noches divinas, junto al lago de plata,
se adormece al arrullo de sus frases de amor…

Mas la dicha es un sueño que muy pronto se pasa;
hombres blancos y extraños de otra tierra lejana,
de otra ley y otra lengua, de otro dios y otra raza,
han hollado la tierra de la América indiana.

Y el rugido de guerra de los incas feroces
ha volado al instante por la selva sombría:
por doquiera tropeles de caballos veloces
y el espanto y la muerte por doquier día a día.

Muchos ya son los muertos en las filas rapaces
que arrebatan al indio su vivienda y su fuero.
Pero el blanco es más fuerte, y los incas audaces
han buscado en los bosques un refugio postrero.

Ya no tienen hogares, ya no es de ellos el suelo
que regara el sudor de sus frentes cetrinas;
son ilotas malditos, olvidados del cielo,
que disputan sus cuevas a las bestias felinas.

¡Pobrecita la Ñusta de la estirpe bravía!
Los extraños no sólo le han robado su hogar
con la turba invasora de españoles venía
una rubia muy blanca, con los ojos de mar.

Y el cacique altanero que no tuvo otro empeño
que matar invasores con sediento furor,
cuando vio a la española de los ojos de ensueño
se sintió poseído de un fantástico amor.

Ya su vida, antes libre, se ha trocado en infierno
y el amor de la Ñusta solamente le enfada;
se le ve siempre solo, cejijunto y enfermo,
atisbando los pasos de la nívea adorada…

¡Ah, la angustia secreta de la indiana princesa!
¡Ah, los celos feroces, que cual buitres hambrientos
destrozaban su pecho con rugiente fiereza
y trocaban su dicha en despojos sangrientos…!

Sin embargo, un reproche no salió de sus labios,
solamente en sus ojos un siniestro fulgor
descubría las ansias de vengar sus agravios,
como vengan las Ñustas las afrentas de amor.

Y una noche terrible de tormenta horrorosa,
se le vio como loca penetrar al poblado
que ocupaban los blancos; fue derecho a la choza
que habitaba la intrusa de cabello dorado.

Arrastróse en silencio como astuta serpiente
hasta el lecho, en que sola, sin temor, ni recelo,
reposaba tranquila, toda blanca y sonriente,
la infeliz española de los ojos de cielo…

En las selvas bramaba por mil bocas el trueno
y el boscaje azotado por feroz vendabal
sacudía la hirsutaa cabellera sin freno,
cual si fuera un proceso de la furia infernal.

Y a la lívida luz de un relámpago inmenso
vio la Ñusta los ojos de su odiada rival,
y acercándose suave, con el alma en suspenso,
apretando en sus manos un sediento puñal,

Dio dos tajos certeros en los ojos azules
que se hundieron por siempre en la noche falaz….
¡un inmenso gemido…. un desgarre de tules….
que cubrían el lecho…., un pavor… nada más!

Y la noche horrorosa que poblaba el boscaje
sólo vio una mujer, desgreñada y sangrienta,
que rasgó las malezas en carrera salvaje
y se hundió en lontananza con la negra tormenta.

Cuentan hoy muchas gentes que en las noches furiosas
cuando ruge y destroza el feroz vendaval,
se ve, en loco galope por las selvas frondosas,
un extraño fantasma con un rojo puñal.

Ramón Lobo Herrera: contra la violencia y la dependencia capitalista o comunista

Por: Augusto Irías Cálix

RAMÓN LOBO HERRERA fue una personalidad destacada de la intelectualidad olanchana, profesional del Derecho capacitadísimo, sentó cátedra como Maestro de Filosofía en el Instituto “La Fraternidad” de Juticalpa, donde con su palabra pausada y con principios afirmativos de un amplio conocimiento y dominio de la mayor parte de las ciencias del saber humano, supo incursionar en todas las líneas, tesis, teorías y corrientes ideológicas, filosóficas y sociológicas del conocimiento universal.

Este preclaro ciudadano fue un gran apasionado de los principios en que se sustentó la “Revolución Francesa”; intuyó que en tiempos no lejanos nuestro pueblo tendría que rebelarse contra la explotación de que ha sido víctima; primero, por los conquistadores españoles; después, por los ingleses que se apoderaron de las Islas de la Bahía y que incursionaron con corsarios y piratas para conquistar territorios y, por último, el colonialismo norteamericano que controla, domina, explota y limita nuestro desarrollo económico, imponiendo precios a nuestros productos de exportación que lindan con la limosna, con el aumento de intereses de préstamos leoninos que nos imposibilita pagar la deuda externa en la próxima centuria; igual con los altos precios de las importaciones de maquinaria y equipos sofisticados.

Rebatía, analizaba y sacaba sus propias conclusiones sobre las teorías y principios filosóficos sustentados por los clásicos del pensamiento universal; de lemas, teoremas, leyes físicas y metafísicas expuestas por las grandes lumbreras del pensamiento clarividente de personalidades como Sócrates, Aristóteles, Raimundo Lulio, Pericles, Demóstenes, Demócrito, Augusto Comte, Spinoza, Spencer y Ramón del Valle Inclán, etc., etc.

En su tiempo se materializaron los principios ideológicos del socialismo del judío-alemán Carlos Marx y su amigo Engels; comentó ampliamente todos sus criterios y fundamentos, y en muchos aspectos coincidió pero nunca estuvo de acuerdo en la conquista del poder por la violencia, al precio de la sangre y sacrificio de nuestros humildes compatriotas.

No estuvo de acuerdo con la dependencia de las grandes potencias que se disputan el control mundial y la explotación de las pequeñas naciones subdesarrolladas.

Discrepó de la dependencia norteamericana o “capitalista”, y de la rusa o “comunista”. Estuvo acorde con los cambios y conquistas sociales para mejorar las condiciones de vida de los hondureños; igual que coincidió con un socialismo humanizado, verdaderamente democrático, respetuoso a la justicia y garante de la vida y propiedades.

No comulgaba con el internacionalismo como forma de injerencia o intervención política y económica para acuerpar los intereses estratégicos de cualquier superpotencia. Propugnaba por un nacionalismo patriótico, que hiciera realidad la independencia y emancipación política y económica de Honduras.

Le tocó vivir en un período convulso de nuestra historia, en que se hacían revoluciones sin fines ideológicos y patrióticos, y únicamente para acuerpar las ambiciones de mando de grupos privilegiados, que deseaban usufructuar las alturas del poder y los beneficios económicos consiguientes.

Tuve la oportunidad de convivir con él en mi infancia, en su casa de Juticalpa, con una pared de por medio; tenía largas y profundas pláticas diarias con mi padre, el doctor Romualdo Irías Cálix. Sentía yo una profunda admiración por él, cuando expresaba sus autorizados y bien fundamentados criterios sobre diferentes aspectos de la vida nacional.

Cuando mi padre le hacía alguna pregunta, se concentraba, su rostro se ponía inmóvil y parecía que sus respuestas eran consultadas con los poderes y fuerzas cósmicas del universo.

Siempre he creído que el doctor Lobo Herrera tenía visión profética, que vivió en una época que no le correspondía, porque sus pensamientos se proyectaban con tal magnitud y fuerza, que vislumbraban la vivencia y realización de futuros acontecimientos.

Si hubiera nacido en un país europeo como Francia o Italia, etc., se le hubiera considerado como un genio o un predestinado; pero desgraciadamente las incomprensiones del medio ambiente y la ceguera intelectual de sus contemporáneos no supieron captar todo los destellos y las enseñanzas que se podían obtener de este ser superdotado y clarividente.

Su poder mental era tan grande y poderoso que no se podía circunscribir a nuestros límites físicos y astrales. De haber sido presidente de Francia, en la “Ciudad Luz”, a la que amaba tanto, casi como a Olancho, hubiera realizado profundas reformas sociales con proyecciones futuristas a nivel mundial.

Su vida se podía catalogar como la de un místico, atormentado, inconforme, inquieto, sofisticado, incomprendido y constante luchador por el perfeccionamiento espiritual y material del ser humano.

Gozó de una sólida posición económica que le dejaron sus padres; y su fama, como profesional del Derecho, le inundaron su bufete de tanto trabajo y que aunque le llenaban sus arcas diariamente le agotaron su resistencia y capacidad física.

Su hermano, FRANCISCO LOBO HERRERA, brillante juventud estudiosa, murió en acción de guerra en “El Corpus”, Choluteca, junto con POLICARPO IRÍAS MENDOZA, también intelectual de altos kilates y olanchano —hermano de mi padre—, luchando por redimir esta patria tantas veces mancillada por seudo demócratas, que en nombre de la libertad esclavizaban estos pueblos.

Su lápida funeraria bien podía llevar este epitafio:

“Aquí yace un hombre que con sus ideas, iluminó el sendero de la superación multilateral de sus conciudadanos”.

Tomado de La Tribuna, del 3 de septiembre de 1984.

Himno La Granadera

Letra por Dr. Rómulo E. Durón
Música: Anónimo

Ya se ve, patria mía, en tu oriente
nuevo sol esparcir claridad,
ya podemos con voz reverente
pronunciar, Dios, Unión, Libertad.

Cambiarán ya tu vida y tu suerte
un solo hombre tus hijos serán
ya entre ellos no habrá guerra a muerte,
y dichosos tu bien labrarán.

Ya podrás alcanzar pura gloria,
de tus próceres sueño tenaz
y el laurel de tu espléndida historia
será signo de triunfo y de paz.

Salve, patria, tu hermosa bandera
luce al viento del cielo el color,
a su sombra juramos doquiera
a vencer o morir por tu honor.

Descargue el Himno La Granadera en mp3 aquí.

Hondureñismos

Esta es una lista de regionalismos o modismos de Honduras, con su respectivo significado, recopilada de varias fuentes:

A


A huevo: es cierto.
A medio palo: dejar las cosas a medio hacer.
Anantes: por suerte.
A papo: acción de sorpresa, es decir, estar sorprendido.
A pata: caminando a pie (en el once), es decir, andar a pincel.
A puras cachas: a duras penas.
A todo mecate, a toda maceta: a todo volumen (de audio). A toda velocidad.
A tucún: beber un líquido de prisa.
A tuto: llevar a otro a horcajadas.
A wilson: a huevos, es cierto.
Accesar: acceder.
Achichincle: activista.
Achín: buhonero.
Achís: acción de enojarse.
Acomedirse: prestar espontáneamente un servicio.
Aculerado: afeminado.
Agarrado: avaro, tacaño.
Agarrar a pija: macanear, dar una tunda, golpear a alguien.
Agarrar pata: embriagarse en forma continua.
Agarrón: altercado de palabras.
Aguacatero: perro que no tiene raza pura.
Aguanozo: con mucha agua.
Aguar: dar de beber al ganado.
Agüevar: avergonzar.
Ahí nomacito: frase adverbial que significa muy cerca.
Ahí nos vidrios: Frase de despedida: “Ahí nos vemos”.
Ahumarse el ayote: frustrarse.
Ainguaste: semilla de ayote molida.
Alaraca: persona que solo es la bulla o el ruido.
Albarda: silla de montar, hecha de cuero crudo, que usa la gente del campo.
Albiricias: que alguien se le perdió algo y tienen que adivinar lo que se le perdió.
Alborotos: confitura de maicillo tostado y reventado con baño de miel de rapadura.
Alero: amigo.
Aleta: axila.
Alirusado: locuaz, con habilidad para relacionarse socialmente, astuto.
Amachinarse: amancebarse.
Amocepado: aburrimiento o fatiga producido por la pereza. Terminado, abandonado, vencido por la vejez.
Amolar: molestar.
Andar con filo: tener hambre.
Andar hule: andar con escaso dinero o sin nada, acabado.
Andén: acera.
Animala: cosa.
Anticuco: antiguo, muy viejo, muy vetusto, pasado de moda.
Apajuilado: débil, enfermo, triste, desanimado.
Aparejo: montura burda de cuero para ensillar animales.
Apaste: vasija de barro con dos orejas.
Apazote: hierba medicinal que cura infecciones de lombrices.
Apear: Bajar de algo.
Apercollar: Abrazar, acariciar a alguien en un lugar oculto. Rebanar.
Apersogar: Pastar las reses atadas con una soga.
Aplazar: reprobar.
Apostar: aventurar dinero en el juego.
Arganas: zurrón de cuero crudo.
Arrastrado: Persona servil y soba leva.
Arrojar: vomitar.
Astril: situación mala.
Atipujarse: comer y beber una persona hasta hartarse.
Atolear: Beber o tomar atol de elote, también significa batir o rebatir algo.
Atortujarse: confundirse.
Atravesado: Que no es completo, que le falla el coco, o que le falta un tornillo.
Ay nos vidrios: Ahí nos vemos, despedida.
Azorrar: Amedrentar, asustar, espantar o causar miedo.

B


Babosada: tontería. Cosa, objeto.
Bagre: pez liso común en todos los ríos. Persona astuta.
Bajareque: la casa hecha de estacón.
Baleada: tortilla de harina con frijoles.
Balín: tonto.
Ballunco: tonto.
Bañada: regañada.
Barajarla más despacio: Explicar con más detalles.
Barajustar: salir corriendo, irse lejos, irse a la porra o al carajo.
Barbasco: sarmiento que atolondra a los peces.
Barcino: animal de cualquier color con rayas anchas transversales.
Barco: profesor universitario poco estricto y alcahueto.
Baronesa: camión que ha sido convertido en autobús.
Barrilete: cometa grande.
Barquinazo: caída.
Barzón: haragán.
Basura: malo.
Bayunco: tonto.
Bebesaurio: hijo de político mañoso tradicional.
Bichín: persona que le falta algunos dientes.
Bimba: persona de elevada estatura.
Birria: cerveza.
Bizcoreto: Bizco, que ve con la vista cruzada.
Bocho: Respuesta inoportuna, vergonzante.
Bojote: envoltorio de forma esférica.
Bomba: versos que improvisa la gente del pueblo en sus jaleos.
Bolado: Realizar algo por encargo. También se le llama así a una mujer hermosa, floja y fácil.
Bolas: lempiras, dinero.
Bolo: ebrio.
Bollo: vagina.
Bolulo: pan blanco.
Botado: barato.
Bote: recipiente. Cárcel.
Botija: tesoro, entierro.
Bravo: enojado.
Brisa: vientecillo impregnado de agua. Llovizna.
Bruta: cerveza.
Bubucha: pequeño pez de rio.
Búfalo: moneda de cincuenta centavos (en la costa norte).
Bunbulún: renacuajo.
Bus: autobús, omnibús.
Butuco: Majoncho, guineo moroca. Persona obesa y de baja estatura.
Burra: Tortillas con frijoles, queso, huevo, aguacate, etc.
Burrunches: burdeles.

C


Caballada: tontería, despropósito.
Cabulla: cordel, mecate.
Cacarico: cangrejo. Tullido, entumido.
Cacaste: esqueleto de hombre o de animal.
Cachar: tomar lo ajeno, robar, echar las cinco.
Cacharpa: trato inútil.
Cachimbazo: golpe fuerte.
Cachimbear: golpear, macanear, agarrar a golpes.
Cachimbo: en montón o en gran cantidad.
Cachimbón: bonito, excelente, macanudo.
Cachinflín: cohete (cuete) malo que no explota.
Cachureco: militante del Partido Nacional.
Caer en vaca: atacar varios al mismo tiempo a una persona.
Cagarse: asustarse, tener miedo, echarse atrás.
Caido: todo emolumento.
Caite: sandalia.
Calache: cachivache. Cosa de escaso valor.
Calilla: la persona que nos molesta mucho.
Calzón: mujer bonita.
Camagua: se dice del maíz que comienza a secar y de la fruta que no está en completa madurez.
Cambalache: favor.
Campechano: amigable, amable.
Cancheo: experiencia.
Candil: lamparilla.
Canecho: cangrejo.
Canilla: pierna.
Cantear: inclinar, torcer.
Cañaña: músculo, fuerza.
Capuca: corazón comestible de una palma.
Caramba: instrumento musical autóctono.
Careto: muchacho que tiene la cara sucia.
Carne de lora: avaro.
Carro: coche, automóvil, vehículo.
Casabe: tortilla grande hecha a base de yuca.
Casaca: mentira.
Casamiento: arroz con frijoles.
Cativí: especie de herpe.
Catracho: hondureño.
Catrín: bien vestido.
Caulote: fruto seco ligoso.
Cerote: mojón, pedazo de excremento.
Chabacán: alguien muy bromista.
Chabela: mediocre, malo, pañuso, chasta.
Chacalín: camarón pequeño.
Chacha: esposa (para sujetar las manos).
Chachalaca: especie de langosta grande. Persona que habla mucho.
Chachamuchina: reunión de gente menuda.
Chacho: gemelo.
Chafa, chafarote: soldado, miembro del ejército.
Chafolio: sin los dientes frontales, o sea desmuelado.
Chagüite: pantano, charco.
Chaine: Lustre de zapatos. Trabajo de lustrabotas.
Chamba: trabajo, empleo, ocupación.
Chambero: que busca trabajo mediante el activismo político.
Chambón: chapucero.
Champa: Tienda o rancha provisional hecha a base de ramas o palmas.
Chancaca: semilla de ayote con panela.
Chance: oportunidad.
Chancho: cerdo. Desaseado.
Chanchullo: Hacer trampa mediante el engaño.
Chane: guía.
Changoneta: chanza.
Chapandonga: diversión desordenada.
Chaparrón: lluvia recia de corta duración.
Chapear: Podar el césped con machete.
Chapudo: de mejillas sonrosadas.
Charamusca: refresco congelado en una bolsa plástica, topoyiyo.
Charamila: alcohol de uso clínico mezclado con agua.
Charolas: ojos.
Charral: terreno lleno de malezas. Pelo largo y desordenado.
Charrango: bulla, jaleo.
Chascada: añadidura que el vendedor da graciosamente al comprador.
Chasta: mediocre, de baja calidad.
Chela: Cerveza.
Chele: Rubio. De piel blanca. Chapudo. De color rojo, militante del Partido Liberal.
Chepa: la policía.
Chepe: libro de consulta. Apunte para utilizar en forma fraudulenta en un examen académico. Apocorístico de José.
Chepear: copiar en forma fraudulenta en un examen académico.
Chepia: chepe.
Chepo: Miembro de la policía.
Cheque: Todo bien, OK.
Cheto: pez espinoso muy sabroso. Culo. Mujer sexy.
Chiberro: chilancayote.
Chibola: pelota.
Chicaco: arbusto rosáceo, con fruto en drupa parecido a la ciruela.
Chicha: bebida alcohólica hecha del maíz. Pecho o mama.
Chiche: pecho o mama.
Chichí: recién nacido.
Chichipate: Borracho adicto y vulgar.
Chichote: bulto que se hace en la cabeza por resultas de un golpe.
Chicuilote: corazón de palma comestible.
Chigüín: muchacho raquítico.
Chimar: lastimarse, rozar.
Chimba: arma de fuego de fabricación casera.
Chimbo: tanque de gas para uso doméstico.
China: niñera.
Chinchinear: acariciar, mimar, a alguien.
Chinchintor: persona muy enojada.
Chinear: llevarse en brazos o a cuestas a un niño.
Chinola: Betún para limpiar zapatos.
Chilate: especie de atole de masa tostado y zumo de ají.
Chilillo: cualquier bejuco para amarrar o varilla que hace de látigo.
Chillo: deuda.
China: nana, mujer que cuida los niños.
Chinchín: especie de sonajero de lata.
Chingaste: residuo, sedimento.
Chingo: corto.
Chingüear: bromear.
Chiquirín: insecto semejante a la cigarra, pero de canto más agudo y fuerte.
Chiquero: corral pequeño.
Chiri: ejército.
Chiripa: casualidad.
Chirivisco: leña de arbusto seco.
Chischís: llovizna.
Chiveada: juego de naipe o dados con apuestas.
Chivo: juego de dados.
Choco: ciego, con problemas en la vista.
Chocos: hongos silvestres.
Chongo: nudo de la cinta de un regalo envuelto, pompón.
Chotiar: vigilar, revisar.
Chucho: perro.
Chumbo: recipiente.
Chunte: un pez que tiene bigotes.
Churro: snacks.
Chocoyo: hoyuelo en las mejillas.
Chojín: fiesta.
Chola: casa.
Cholpa: policía, adjudicatura, retén, cárcel.
Chonguengue: fiesta.
Choya: pereza.
Chúcaro: cerril. Bestia sin domar o adiestrar.
Chuco: sucio.
Chumpa: chamarra, chaqueta, chupa, abrigo.
Chulear: tomar el pelo, burlarse de alguien, molestar.
Chulunco: corto.
Chunche: cosa, aparato.
Chungüiar: ordeñar de manera que el chorro de leche caiga en la boca de la persona que ordeña.
Chuña: Con los pies descubiertos, descalzo, sin zapatos.
Chupa: fiesta donde se toman bebidas alcoholicas.
Chupadero: bar.
Chupar: tomar bebidas alcoholicas.
Churuncuyo: de mala calidad.
Chutear: patear.
Cicimique: mono.
Cipote: chiquillo, muchacho.
Clavear: calumniar, meter en problemas a alguien.
Clavo: calumnia, lío, problema.
Cobija: cobarde.
Cobrador: ayudante de chofer de transporte público que se encarga de cobrar.
Coco: Inteligente.
Codo: avaro.
Colarse: Entrar a un sitio sin haber sido invitado o sin pagar.
Colectivo: taxi colectivo.
Colgar los tenis: morir.
Colocho: viruta.
Comején: termita.
Conchudo: abusivo, aprovechado.
Congo: pez más grande que la sardina, rayado transversalmente de negro.
Contumerioso: caprichoso.
Corneto: que tiene las piernas torcidas.
Corre que te alcanzo: diarrea.
Costra: mugre.
Coyol: palmera de mediana estatura de la cual se extrae vino.
Coyote: intermediario entre el productor y el consumidor.
Creído: orgulloso, soberbio.
Cuca: vagina.
Cuchumbo: juego de dados. Reunión donde se intercambian regalos.
Cuentacacao: araña algo venenosa.
Cuerear: azotar a una persona o animal.
Cuete: cohete. Arma de fuego.
Cuisquear: sacudir el polvo a una persona.
Culear: tener sexo. Penetrar por el ano.
Culeca: gallina que ha puesto huevos y los está incubando.
Culero: homosexual.
Culey: refresco en polvo (cool aid).
Culiche: lombriz.
Culo: persona guapa, mujer guapa.
Culuca: flexión de piernas. Tortuga.
Cumbo: jícara de boca angosta.
Cuña: objeto que se usa para detener algo. Avaro.
Cusco: jorobado.
Cusuco: armadillo.
Cusuca: vagina.
Cususa: aguardiente de caña clandestino.
Cutacha: cuchillo largo y recto.
Cute: zopilote.
Cutear: vomitar.
Cuyamel: pez de río.

D


Dar chicharrón: matar.
Dar jabón: matar.
Dar el palo: Romper una relación sentimental.
Daime: moneda de veinte centavos (en la costa norte).
De choto: de gratis.
Desboronar: deshacer.
Desburrungar: tumbar, hacer caer.
Deschambado: Sin empleo, desempleado.
Desguavilado: Desarreglado.
Desmangado, desmantelado: A toda velocidad.
Deslomada: Se dice cuando uno se sale completamente del tema.
Despije: relajo.
Desplumado: se dice del lempira, la moneda hondureña.
Dron: barril.
Dundo: tonto.

E


Echar el cuento: enamorar, seducir.
Echar humo: dormir.
Echarse una tortilla: hacer un tiempo de comida.
Emperifollarse: adornarse con mucho cuidado.
Empijar: enojar.
Emputar: enojar.
Encachimbarse: enojarse.
Encaramar: subir.
Enchachar: esposar. Poner un cepo en una de las llantas de los vehículos mal estacionados.
Enchute: juego de muchachos.
Enchibolarse: confundirse.
Enculado: enamorado.
Encularse: enamorarse.
Engavillarse: juntarse con otros para divertirse.
Enjaranarse: endeudarse.
Entilar: Tiznar con hollín cualquier parte del cuerpo.
Escurcar, escurgar: examinar.
Esperanzas: insectos verdes que comen hojas.
Estanco: cantina.
Estar de miedo: estar muy bien, algo que está muy bueno.
Estar hule: estar acabado, sin dinero.
Estar salado: estar de mala suerte.

F


Farusca: Hacer trampa o jugar sucio.
Ficha: Un centavo, algo de poco valor. Persona de mala reputación.
Flución: malestar corporal después de hacer ejercicio.
Fondeado: Pasado de copas.
Fregado: un tipo.
Fresco: refresco.
Fulear: llenar.

G


Galera: cobertizo.
Gallo: bueno, experto.
Gañote: cuello de la gallina.
Garnacha: violencia material o fuerza hecha a uno.
Garrobo: saurio de fuerte piel escamosa.
Gavilla: grupo de jóvenes con fines de recreación, mara.
Gracejada: payasada, bufonada, de mal gusto.
Guaca: dinero, alhajas, depositados en un lugar con el objeto de esconderlo.
Guacal: Recipiente hecho del fruto de la jícara.
Guayaba: mentirilla. Presidencia.
Guabul: bebida que se hace de plátano maduro, cocido y deshecho en agua.
Guachimán: Vigilante o celador privado.
Guachipilín: yema de huevo.
Guamazo: golpe.
Gualiqueme: árbol leguminoso que tiene propiedades narcóticas.
Guaracho: sombrero estropeado.
Guarizama: machete.
Guaro: aguardiente de caña.
Guazalo: marsupial que se alimenta de gallinas, tacuazín.
Gurgurutear: murmurar.
Guifiti: aguardiente de raíces.
Guineo: banano.
Güechos: interjección que expresa temor.
Guembo: garrobo, iguano, jamo.
Güegüecho: bocio.
Güevón: Haragán, desocupado, que no tiene nada que hacer.
Güirila: tortilla de maíz nuevo.
Güirís: la persona que, sin hacer mucho estudio, es práctica en minería.
Güirro: Niño, cipote, chigüín, nene.
Güisquil: chayote, pataste.

H


Hacerse el de a peso: disimular.
Hacer clavo: Denunciar, estorbar, hablar mal de otra persona.
Hasta los queques, hasta la pata: Ir lleno (un autobús). Estar hastiado de algo.
Hechar riata, hechar pija: Trabajar duro.
Hecho leña, hecho pija: Desanimado, enfermo, cansado.
Hueva: pereza.
Hueviar: hurtar.
Hurgandilla: persona que menea o remueve una cosa.

I


Iguana: trabajo ocasional a destajo.

J


Jacha: nombre que familiarmente se da a los dientes, en especial a los grandes y feos.
Jalado: rápido.
Jalón: aventón.
Jamaquear: mover con violencia una cosa.
Jamborga: hamburguesa (en la costa norte).
Jamo: especie de iguana.
Jarana: deuda.
Jetas: boca.
Jícara: copa para beber agua, hecha del casco de una cucúrbita silvestre (jícaro).
Jilote: mazorca de maíz tierno.
Jiote: herpe.
Jobo: ciruela americana.
Jolote: pavo, chumpipe.
Jomi: amigo.
Juca: cerveza.
Juco: sucio, chucho, curtido, desaseado.
Juma: borrachera.
Jura: ejército.
Jute: molusco fluvial en forma de caracol.

L


La mera riata: la máxima autoridad.
Lamber: lamer.
Lambiscón: adulador.
Lana: pícaro.
Landa: cierto juego de niños.
Largo: pícaro.
Lempira: moneda nacional.
Lépero: pícaro, bribón, lana.
Liebre: astuto.
Liso: sin dinero.
Llegada: permiso que los padres conceden al pretendiente de su hija para que la pueda visitar.
Lloreta: lloro profuso.
Llorón: persona que al vender o al comprar regatea demasiado.
Loroco: flor para condimentar.
Lumbo: tonto o mareado.

M


Mable, maule: canica. Tonto.
Macanear: pegar, dar una paliza.
Macaneo: relajo.
Maceta: haragán que rehuye al trabajo y pasa la vida en ocio.
Macanudo: bueno, excelente.
Mafufo: Persona que fuma marihuana.
Machangai: Camión de transporte para la gente pobre (en la costa norte).
Machote: borrador, documento preliminar.
Machuca: cierta comida garífuna que consiste en una sopa de mariscos que se acompaña con bolitas de plátano.
Macizo: bonito, excelente.
Maicillo: sorgo.
Maje: Se usa a manera de despectiva o entre personas de confianza. Ej: “Hola, maje”.
Malearse: enojarse.
Mamero: Asunto o tarea fácil de cumplir.
Mamey: se dice de la ropa ajustada al cuerpo.
Mamo: cárcel, presidio, reclusión, prisión, calabozo.
Mamotreto: armatoste. Documento largo.
Manudo: que recién aprendió a manejar.
Maquinitas: juegos de video.
Mara: pandilla, grupo de amigos.
Marero: miembro de una mara.
Marimbazo: golpe, macanazo, mamellazo.
Maritates: pertenencias.
Marranada: cosa inservible, persona menuda de escaso valor.
Matate: Bolsa de cuerda de pita que usan los campesinos para transportar alimentos.
Mate: amago, amenaza.
Mayugado: algo aplastado.
Mazamorras: pie de atleta.
Me llega: me gusta.
Mecate: lazo, cabuya, pita.
Mema: cabeza.
Mentar la madre: insultar.
Metedero: bar de mala reputación.
Meter la pata: cometer una indiscreción, o sea un error.
Mezquinar: obrar con miseria, con ruindad.
Mico: mono. Niño.
Mínimo: banano, guineo.
Minuta: helado hecho a base de hielo picado y jarabe de sabores.
Moyola: cabeza.
Moje: soborno.
Morro: inteligente.
Moto: huérfano.
Mucepo: tristeza, decaimiento de ánimo.
Muco: nicaragüense.
Mudada: conjunto de piezas de ropa que se cambia una persona de una vez.
Munús: exclamación, ¡Vámonos!
Murriña: enfermedad de las gallinas, que se ponen tristes.
Musuco: persona con el pelo ensortijado.

N


Nacha, natacha: Trabajadora doméstica.
Naide: nadie.
Neneque: persona muy difícil, que no puede valerse por sí misma.
Nixte: pálido, de color de ceniza.
Nixqueza: cernada.
Narango: ben, árbol leguminoso.
Nacarigüe: potaje de carne y pinole.
Nacaspillo: vaina que contiene fruta dulce comestible.
Nigua: pulga que se mete en la piel de las personas.
No es cacha: no vale la pena.
Nuco: sin cuernos (ganado).

Ñ


Ñajo: Persona que tiene labio leporino.
Ñango: Orificio en un troncón, del cual se exprime jugo de caña con una macana (Olancho).
Ñángara: persona de orientación política de izquierda.
Ñata: nariz. Persona de nariz chata.
Ñeco: conejo (Olancho).
Ñola: persona mediocre.
Ñuco: sin oreja (Santa Bárbara, Valle).
Ñurda: zurda.

O


Ocho con yo: metido.
Ocote: pino, Pinus oocarpa.
Olimpiadas: exámenes de recuperación.
Olingo: mono aullador.
Olote: mazorca de maíz sin los granos.
Oscurana: oscuridad, cerrazón.
Osmil: avena para el desayuno.

P


Pacaya: palmera propia de las montañas muy frías.
Pacha: octavo de guaro, recipiente para licor.
Paila: recipiente para el agua, automóvil tipo pick-up.
Paisa: el presidiario que no pertenece a una mara.
Paja: mentira. Masturbación.
Pajear: mentir, masturbar.
Palancón: alto y delgado.
Palmar: morir.
Paloma: pene.
Pandear: doblar.
Panga: lancha, bote.
Panteón: cementerio.
Pañuso: mediocre, de baja calidad.
Papada: cosa, asunto.
Papalón: holgazán, perezoso.
Papalote, papelote: cometa, volantín.
Papo: tonto.
Parranda: holgorio, jaleo.
Pasada: anécdota.
Pascón: coladero.
Pasconear: llenar algo con agujeros.
Patacho: recua.
Patatús: ataque de convulsiones. La muerte.
Patecabra: machete encorvado. Machete normal.
Patepluma: originario de Santa Bárbara.
Patero: enfermo alcohólico.
Patuleco: de pies torcidos.
Payán: quebrantado, refiriéndose a lo que muele.
Pedo: asunto o problema. Flato.
Pegadero: barrizal, cenegal.
Peinar: hurtar.
Pelarse la tusa: irse.
Pelarse la verga: haraganear.
Pelado: persona falta de recursos.
Pelis: hábil, capacitado.
Pelón: persona calva o sin cabellos.
Pelona: la muerte.
Penco: estúpido.
Pepa: vagina.
Pepe: biberón, pedigüeño.
Pepenar: recoger algo del suelo.
Pepesca: los peces que flotan después de estallar dinamita en un río.
Periódico: diario, publicación diaria escrita de noticias.
Perra: cuento.
Pescocear: dar de bofetadas.
Pialera: cuerda de cuero crudo.
Picacaballo: Tarántula, araña de la familia Theraphosidae.
Pico: beso, boca.
Pichete: lagartija.
Pichicato: cicatero.
Pichinga: muñeca.
Pija: pene. Algo de gran tamaño.
Pijazo: golpe fuerte.
Pijeada: paliza.
Pijeo: relajo.
Pijín: borrachera, relajo, fiesta.
Pijinear: pasear, parrandear.
Pijinero: parrandero, que le gusta pasear.
Pijudo: bonito, macanudo.
Pila: lavadero y depósito de almacenamiento de agua.
Pincelear: Andar a pie, caminar mucho.
Pingüino: helado.
Pintear: presumir de buena apariencia o buen vehículo.
Pintoso: bonito, atractivo.
Pipante: canoa tallada de un solo tronco.
Pirinola: pene.
Pirujo: falso.
Pisandinga: orgía.
Pisar: tener sexo.
Pisón: hombre promiscuo.
Pisona: mujer promiscua.
Pisto: dinero.
Pitero: armadillo.
Pito: bocina.
Pitos: fruto de un árbol para hacer comidas.
Planchar: cometer un error.
Ponerse chivas: estar alerta.
Poner las antenas: Escuchar en forma disimulada.
Ponerse a pija, ponerse a pichinga, ponerse a verga: Embriagarse.
Porrazo: golpe.
Postrera: Segunda parte de la época lluviosa, cuando se siembra algunos cultivos secundarios.
Potra: juego informal de fútbol.
Pozole: bebida refrescante hecha de maíz morado y azúcar.
Pucha, púchica: Interjección de asombro, eufemismo de puta.
Pulpería: tienda pequeña de abarrotes.
Puntalito: bocadito.
Pupusa: Masa de maíz, rellena de carne u otra comida, y frita. Se considera comida salvadoreña.
Pura lija: la pura verdad.
Purrunga: pene.
Putear: insultar, regañar.
Puya: vara con punta puntiaguda, y frecuentemente acerada, para estimular los bueyes.

Q


Qué pedos: qué ondas.
Qué pinta: qué bonito, qué macizo.
Quemar la pata: ser infiel.
Queresa: Masa de huevos y especialmente de larvas de moscas.
Quilete: hoja comestible para preparar ensaladas.

R


Rapadura: Dulce de panela hecho con miel de caña en forma cuadrada piramidal. Dos rapaduras forman un atado.
Rapidito: Transporte urbano de microbuses.
Rebanar: tener una conversación agradable. Acariciar sexualmente a una persona. Tener sexo.
Revancha: desquite.
Repechaje: segunda vuelta, desquite, exámenes de recuperación.
Revolica: confusión o enredo.
Rezongar: regañar, reprender, reconvenir.
Rigio: ganas de hacer algo.
Rispar: salir precipitadamente de un lugar.
Roncero: esquivo.
Ronrón: escarabajo mediano.
Rolear: ir de paseo.
Rosquete: pan de harina de maíz amasada con manteca y dulce en forma de rosca y cocido al horno.
Ruco: ruin, inútil, inservible. Viejo.
Rigüe: tortilla de elote.
Ruso: estricto.

S


Semita: pan de yema.
Ser la riata: ser haragán o inepto.
Se petateo: murió.
Servicio: servicio sanitario, retrete.
Suampo: Ciénaga, lugar o paraje lleno de cieno o pantanoso. Charco, pantano.
Suyte: parecido al aguate, con sabor dulce como mantequilla.
Siguanpero: fruta de monte.
Sixalaya: bebida que se hace en la Mosquitia, de plátano guineo sazón, cocido y deshecho en agua.
Sisimite: Legendario simio que se roba a las muchachas.
Sobado: fino, marica.
Sobaleva: arrastrado, adulador.
Sobar: componer una dislocación.
Socar: apretar, ajustar. Esperar con angustia los resultados de algo.
Sompopo: hormiga amarilla.
Sopapo: puñetazo.
Suyate: la palma que sirve para cubrir las chozas.
Sute: aguacate largo.

T


Tacuazín: marsupial que se alimenta de gallinas, guazalo.
Talludo: duro.
Tamal: nacatamal. Nacatamal sin carne.
Tambo: barril, bote, recipiente. Cárcel.
Talnete: panal en tierra con miel agria medicinal.
Tapas: boca.
Tapado: plato típico (sopa). Hay tapado olanchano y tapado costeño.
Tapesco: una cama de rajas o varas.
Tapis: un octavo de guaro.
Tapiscar: cosechar el maíz, desprender la mazorca seca del tallo.
Tatascán: alguien que tiene poder de decisión en un grupo social.
Tecolote: búho.
Tegus: Tegucigalpa.
Tener leche: tener suerte.
Tepemechín: pez.
Tieso: hábil.
Tile: hollín.
Timba: barriga.
Tincute: especie de buitre, parecido al zopilote.
Tito, tita: Se le dice a los niños.
Tocayo: dícese de las personas que tienen igual nombre, o sea ser tocayos.
Toldearse: dormirse.
Topado: loco.
Topoyiyo: Postre, refresco congelado en una bolsa plástica (en la costa norte).
Torcido: tener mala suerte.
Tostón: moneda de cincuenta centavos.
Tostones: plátano frito en tajadas. Monedas de cincuenta centavos.
Totoposte: pan de maíz grueso.
Trajín: Tráfico, movimiento de gente.
Tránsito: policía de tránsito.
Trapiche: molino de caña.
Trepar: subir.
Trincar: besar apasionadamente.
Trole: ejercicio físico intenso.
Trucha: tenducha al menudeo (en la costa norte).
Tuanis: bonito.
Tuco: pedazo.
Tuerce: desgracia.
Tufo: mal olor.
Tullido: enclenque.
Tunante: mujeriego.
Turunca: piedra grande.
Turismo: automóvil pequeño de pasajeros.
Tusas: hojas que envuelven la mazorca de maíz.

U


Ufa: interjección, mal olor.
Uñudo: ladrón.
Urraco: zonzapote.

V


Vaina: Objeto, asunto.
Valer charra, valer pija, valer verga: no darle importancia.
Varas: lempiras, dinero.
Vaya pues: Okey, está bien. Despedida.
Verga: Pene. Algo de gran tamaño.
Vergón: bonito.
Verguear: macanear, dar de golpes.
Violín: entrometido, estorbo.
Vivo: astuto, aprovechado.
Vosear: hablar de vos a uno.
Vuelto: el cambio (de dinero).

Y


Yagual: rodete para llevar pesos sobre la cabeza.
Yilet: Andar con mucho cuidado. Ponerse vivo, estar listo.
Yuca: Difícil.

Z


Zacate: pasto, gramínea.
Zampar: meter.
Zampado: metido.
Zangarro: trapiche manual.
Zarandajo: algo que molesta. Espantapájaro.
Zarco: de ojos color claro.
Zope: zopilote.
Zumbado: andar rápido. Estar levemente ebrio.
Zunteco: especie de avispa negra.
Zurumbo: mareado, tonto, lumbo.
Zurrear: hacer diarrea.

Ver también Modismos o Regionalismos de Olancho.

Fuentes::

Los Pinos de Honduras

Por Humberto Porta Mencos (guatemalteco)

Los pinos de Honduras son pinos añejos,
pinos de leyenda que miran muy lejos….

Son los centinelas de aquellas montañas
pobladas de humildes y antiguas cabañas,

montañas inmensas de esta ingenua Honduras
de fértiles campos y selvas oscuras.

Hay pinos enfermos, llenos de tristeza;
y pinos gigantes de una gran belleza,

pinos que pretenden con orgullo vano,
del azul espacio penetrar lo arcano.

Pinos que sintieron las certeras flechas
hundirse en sus troncos, o rodar deshechas,

en aquellas guerras; cuando las espadas
de los españoles quedaron manchadas,

con la sangre roja de esos aguerridos
indios, que murieron… ¡Pero no vencidos!

Los pinos de Honduras son pinos añejos,
pinos de leyenda que miran muy lejos….

Pinos que cubrieron ricas esculturas,
raras en sus formas y en cinceladuras:

esculturas hechas en la dura piedra,
las cuales hoy cubre medrosa la hiedra.

Pinos seculares, gentiles señores,
que vieron un día los conquistadores

pasar por los campos, persiguiendo reyes,
incendiando pueblos y violando leyes.

¡Hay…! También miraron, con doliente lloro
de los pobres indios repartirse el oro!

Los pinos de Honduras son pinos añejos,
pinos de leyenda que miran muy lejos…

La Legendaria Ciudad Blanca

Por Winston Irías Cálix

Rodeada de la bella y espesa selva tropical de diversas especies de árboles —algunos de ellos pinos solitarios y dispersos sobre la serranía—, entre las cristalinas y juguetonas aguas de caudalosos ríos y el aleteo de aves de singular plumaje, se hallan los restos de una desconocida y antigua civilización que otrora ocupara el norte de Olancho y el sur de Colón, desde los ríos Plátano y Sico hasta el Patuca, abarcando parte de los municipios de Catacamas y de Dulce Nombre de Culmí.

Casas derrumbadas con paredes de piedra y techos de madera, montículos que otrora fueran viviendas, una fábrica de piedras de moler, un alto y grueso muro y un camino de piedras, miles de pequeñas figuras indígenas, una mesa de juego que presenciaban los reyes y tumbas de caciques y de personajes importantes que eran enterrados con collares de jade y otros objetos, son algunos de los vestigios de esta cultura indígena.

Para los “chanes” o guías estos son algunos de los restos de la Legendaria Ciudad Blanca.

Entre mito, leyenda y fantasía, este lugar ya aparecía en el Mapa de Honduras elaborado en 1935 por el Dr. Jesús Aguilar Paz, quien la marcó con un signo de interrogación al que muchos exploradores han tratado de darle respuesta.

A pesar de que se afirma que ha sido vista desde el aire, volando en avión o en helicóptero, según diversas versiones no confirmadas, jamás ha podido ser detectada por expedicionarios que han descendido a sitios precisos, seguros de su ubicación.

Cuando activábamos en el Club de Exploradores Los Nómadas, el jefe Mejía nos explicaba que el descubridor de Ciudad Blanca descendió por azar una corta escalinata y al observar magníficos monumentos de brillante piedra, enloqueció y sólo se limitó a informar, de manera confusa, que existía una maravillosa ciudad perdida en la espesura de la selva.

En aquel tiempo, o sea en 1961, sabíamos que un rico ganadero catacamense, dedicado por amor a la exploración de las culturas ancestrales, conocía Ciudad Blanca, pero nunca logramos el testimonio de sus aventuras.

Ahora, para enriquecer el contenido de este libro, presentamos la descripción de la supuesta Ciudad Blanca que ha accedido a relatarnos este notable hombre de Catacamas, don Abelardo Lobo, hijo del progresista ciudadano don Alfonso Lobo.

Don Abelardo conoce desde hace varios años este maravilloso lugar, incluso en el pasado preparó allá algunas hectáreas aptas para la crianza de ganado, las cuales estaban cubiertas de maleza y no era necesario deforestar para cultivar zacate.

Visitó en varias ocasiones la zona, la más reciente en 1992, atraído por su belleza y riqueza cultural.

Por el año 1950 don Abelardo laboró para la Sección de Veterinaria de la Tela Railroad Company, cuando esta empresa introdujo los primeros sementales de la raza Brahman a Honduras. “Entonces yo me sentía satisfecho de formar parte del grupo que recibió estos animales, pero ahora mi sentimiento es diferente: Antes teníamos vacas que proporcionaban un balde de leche al día, y ahora solo dan un vaso, por el cruce con esta raza. Para producir leche hay que tener una Holstein, de muy difícil adaptación, Pardo Suizo o una Jersey”, comparó.

Ubicación dominante

Este es el relato de don Abelardo, ofrecido en el año 2000 en su casa de habitación, en el Barrio La Cruz, junto a su esposa, la distinguida dama Norma Moya de Lobo:

“Habíamos partido de Catacamas y nos encontrábamos entre el límite de los departamentos de Olancho y de Colón, en el sector de los ríos Sico y Plátano.

—”¡Allá es Ciudad Blanca!”, expresó el “chane”. Los expedicionarios, un grupo de amigos, entre ellos mi primo Roberto Palacios y el señor Carlos Bueso y sus tres hermanos, nos sorprendimos. El guía señaló un punto alto en la selva, a kilómetro y medio de distancia de donde estábamos.

Me imaginé que en realidad encontraríamos una ciudad, con sus monumentos y casas en pie, pero no había nada de esto; sin embargo, en la superficie había restos de una gran civilización y quizá excavando podrían encontrarse maravillosas ruinas.

El sitio preciso está ubicado en el punto más alto de la montaña y desde allí se domina todo el panorama, a lo largo del Río Plátano: es un lugar apropiado para vigilar los alrededores, considerando que los indígenas eran hostigados por otras tribus en la época precolombina, por los invasores españoles y los ingleses apoyados por los misquitos, años más tarde.

En la cima había una área despejada de media manzana de extensión y el suelo consistía en piedra en formación, blanquecina y suave.

Muy cerca había troncos quemados de pino, con brea, como si hubieran sido incendiados hace 500 o más años,.

Frente a esta área existen numerosos montículos de derruidas viviendas, dispersos, en una extensión similar a la mitad de Catacamas; en el año 2000 esta ciudad se extiende desde el Cerro La Cruz y las primeras laderas de las montañas Piedra Blanca y El Bálsamo, hacia el Cerro El Cura, unos 2 kms al Sur, ampliándose en forma de abanico hasta 5 Kms al Sur-Oriente y al Sur-Occidente.

¿Cuántos habitantes habría en esta supuesta Ciudad Blanca? Es difícil estimar, pero tomando en cuenta la existencia de numerosos montículos, es fácil creer lo que afirman los historiadores, de que en la época precolombina Honduras estaba más poblada que en la actualidad.

Este lugar era el centro de varias aldeas y caseríos que se extendían en una amplia zona, desde el Norte de Olancho al sur de Colón, entre los ríos Sico y Plátano, al Occidente, y el Río Patuca, al Oriente. La población debió ser muy numerosa.

Hay muestras de que en la zona las serranías eran cubiertas por pinares y que estaba despejada de maleza, porque no es posible que establecieran viviendas entre el tupido bosque que ahora cubre el área y que alberga serpientes venenosas y otros animales peligrosos.

La selva ha avanzado sobre la serranía, como lo prueban aun algunos pinos dispersos que sobreviven entre las otras especies, lo cual se explica en que los árboles fueron cortados para utilizar el área despejada.

Fábrica de piedras de moler

En la amplia zona, antes de ascender a la cima, lo primero que encontramos fue aproximadamente unas 40 piedras de moler, colocadas en varias hileras, unas sobre otras. Parecía una fábrica y a la vez un centro de distribución.

Había algunas piedras quebradas; esto quizá por acción de los conquistadores españoles, pues hemos conocido por tradición que les destruían este utensilio vital para que los indígenas sufrieran hambre, pues al no tener con qué moler el maíz entonces no habría tortillas.

En el lugar había piedras afiladas que podrían haber sido la herramienta con que los indígenas tallaban las de moler, pues su consistencia denota que son de una sola pieza, no de piedra molida.

Las piedras de moler se sostienen sobre tres patas y miden un pie de ancho por dos de largo; casi todas tienen al frente una figura de animal, tigre, lagarto o serpiente, pero ninguna de ave.

Figuras humanas

Esparcidas por toda la zona hay miles de pequeñas figuras humanas, de 5 cms. de alto y un cm. de espesor

Los rostros presentan rasgos indígenas y sus figuritas tienen un agujero en el cuello, para usarlas como colgantes.

Además, hay pequeñas hachas confeccionadas de “jadeíta” que en su extremo presentan un rostro humano; miden un Cm. de ancho y sólo unas pulgadas de largo.

Restos de Viviendas

En diversos puntos de esta región hay montículos en forma rectangular, restos de viviendas con paredes de tierra y cimientos de piedra.

Su ubicación es por lo general desordenada, como están dispersas las casas en las aldeas de Talgua y Jamasquire, a unos 6 Kms. al Este de Catacamas.

En todos estos restos de viviendas hay “una mancha de pita”, una planta similar al mezcal, que era sembrada en todos los hogares indígenas de la región.

Se encuentran muchos más montículos frente a la cima denominada “Ciudad Blanca”, en grupos de 30, 50 o hasta más de un centenar, pero hay otros dispersos en toda la región.

Las personas que logren excavar estos sitios seguramente encontrarán numerosos objetos, principalmente los utensilios que utilizaban las familias indígenas en su vida diaria.

El Muro

En la parte baja de la cima hay un muro de piedra de un metro de ancho, tres de alto y unos 40 metros de largo.

El muro es lineal y no es de piedra cortada; al parecer, no fue construido como una muralla del poblado sino para evitar inundaciones, pues el terreno es bajo y junto a él pasa uno de los afluentes del Río Plátano.

Camino perdurable

En otro punto existe un camino de piedra, de unos tres metros de ancho por unos 50 metros de largo.

Fue construido con piedras de río para facilitar el tránsito de personas, porque se encuentra en una área pantanosa.

Casas de piedra

Hay numerosos vestigios de casas construidas casi en su totalidad de piedras.

Además de los cimientos, las paredes eran construidas de un sólo bloque de piedra, de 18 pulgadas de ancho y un poco menos de tres varas de alto.

Excepto los techos, construidos de madera, el resto de las casas era totalmente de piedra y podrían haber servido de residencia del cacique y de los personajes más importantes de la tribu.

Juego de piedra

Existe una gran piedra rectangular, de 10 Cms. de espesor, unos dos pies de ancho por cinco de largo, que está montada sobre otras piedras no talladas, extraídas del río.

La piedra tiene en el centro y en las cuatros esquinas agujeros con diámetros de dos cms. y una profundidad de dos y medio cms.

Una ranura une por el borde los cuatro agujeros de las esquinas y cada uno de estos está conectados de igual manera con el del centro.

Esta piedra podría ser utilizada para la práctica de un juego que no ha podido ser identificado.

A cada lado a lo largo de la piedra hay dos gigantescas sillas, con un asiento de medio metro cuadrado y el respaldar de un metro de altura; ninguna de sus partes es tallada y están montadas sobre otras piedras, pero todas ellas fueron muy bien seleccionadas pues tienen la forma adecuada para darle mejor presentación.

Cómo sólo existían dos sillas, es posible que éstas habrían sido ocupadas por el cacique y su esposa o por otro personaje más importante, para observar el juego, mientras los súbditos permanecían de pie.

La olla de piedra más grande del mundo

Cerca de la desembocadura de uno de los afluentes del Río Plátano hay una inmensa olla, sostenida en el tronco de un árbol, que ha sido aferrada por sus gruesas ramas.

Esta olla mide un metro de diámetro por un poco más de profundidad.

Hace unos 12 años llegaron en helicóptero a ese lugar algunas personas y al preguntarles el motivo de su visita respondieron que era para extraer savia del árbol de liquidámbar.

Sin embargo, los vecinos aseguran que lo que buscaban eran “antiguales”, como se les llama comúnmente a los sitios donde existen vestigios de antiguas civilizaciones.

Aunque esa piedra pesa varios quintales, espero que no la hayan traído, porque esos viajeros supieron de su existencia.

Profanación de tumbas reales

A unos cuatro kms. del río hay varias tumbas de caciques, de jefes, consejeros, sacerdotes y curanderos.

Una piedra alargada, que mide más de un metro, identifica estos sitios; eran acarreadas desde el río, con mucho esfuerzo. Las enterraban hasta la mitad y sobresalían a veces hasta dos pies sobre la superficie, en la cabecera de la tumba.

Pero estos depósitos han sido profanados en las últimas décadas y para excavarlos han debido derribar la piedra, porque varias de ellas estaban ya horizontales en el suelo.

Tan sólo observé una piedra en posición vertical y se apreciaba que la tumba estaba intacta.

Un muchacho de la comunidad, llamado F.B., a quien yo conocía, me dijo que “ahora ando desenterrando caciques”.

Me explicó que excavaba la tumba con pico y pala, pero que él ya sabía cuándo se acercaba al cadáver porque la tierra es diferente; en este caso, cuando una persona era sepultada, la primera tierra que cubría el ataúd es la de la superficie del suelo, que por lo común es fértil, suave y más suelta, como es la de esa zona del Río Plátano.

Cuando este hombre profanaba las tumbas, decía que al encontrar esa tierra suelta, de color negro, él la extraía con las manos y ya suponía dónde se encontraría la cabeza, el cuello o el pecho del difunto.

De esas partes sustraía collares de jade y valiosos objetos de otros materiales.

Observé muy bien una de las tumbas saqueadas y la profundidad no difiere de la que se acostumbra en Catacamas: Siete cuartas bajo la superficie de la tierra.

Es posible que aun existan tumbas no profanadas, que faciliten un trabajo científico: Conservar la osamenta, determinar su antigüedad y analizar todos los objetos con los cuales fue enterrada esa persona, datos que nos permitirían conocer detalles de esa cultura indígena”.

Hasta aquí el interesante relato de don Abelardo Lobo. Transcurrieron varios días de entrevistas, pero su referencia es muy valiosa para conocer la cultura de nuestros ancestros y, quizá, rescatar alguna vez la que podría ser la legendaria Ciudad Blanca.

“Yo no creo que haya una Ciudad Blanca, porque no me consta, pero en el lugar que los chanes o guías llaman con ese nombre sí hay antigüedades y misterios que nos pueden llevar a descubrirla, si en realidad existió”, concluyó don Abelardo Lobo.

Tomado del libro “Catacamas: Del ayer al año 2000” de Winston Irías Cálix.

Autobiografía de Medardo Mejía

Medardo Mejía utiliza la historia de su vida para dar cátedra sobre la práctica de la moral marxista-leninista en su relato Refiere, Anisias, El Paso de Aquel Milpero. Obviamente, esto lo escribió antes de que cayera el muro de Berlín y se desintegrara la Unión Soviética, por lo que su relato nos parece ahora demasiado ingenuo. Medardo Mejía estaba convencido de que Estados Unidos representaba las fuerzas del mal, el imperialismo y el fascismo y que la Unión Soviética representaba la única esperanza de progreso y democracia para la humanidad.

En el caso de Honduras, él estaba convencido de que la guerra de 1969 con El Salvador fue provocada por Estados Unidos, y que era Estados Unidos el que decidía quien iba a ser presidente en Honduras. Contrario al pensamiento de otros izquierdistas, él consideró que el presidente de facto, Julio Lozano, hizo una labor patriótica al no aceptar préstamos internacionales, todo lo contrario de Villeda Morales, al que considera vendido al imperialismo yanqui. Desilusionado, denuncia que los liberales no eran los suficientemente anti-fascistas como él lo había creído al principio.

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