Geografía y Clima de Danlí

Danlí, tiene una extensión geográfica de 3776 kilómetros, la población asciende aproximadamente a 158.305 habitantes:

Área Urbana: 46, 517 entre 52 barrios y colonias.
Área Rural: 107,122 entre 38 aldeas y 626 caseríos.

Es el segundo Municipio en Honduras de mayor extensión territorial. Cuenta con 38 aldeas y 626 caseríos.

Limita con el departamento de Olancho, con los municipios de: Trojes, Teupasenti, Jacaleapa, El Paraíso y con la República de Nicaragua.

Danlí, goza de un clima templado y húmedo, sus meses más frescos son los de noviembre, diciembre, enero y febrero.

Los vientos predominantes son los que proceden del noreste y soplan en la temporada más fresca de noviembre a febrero.

——
Tomado de la revista Danlí. Leyenda y Misterio.

Refranes hondureños

Esta lista de refranes la tomé del libro de Jorge Montenegro «El refranero de Montenegro», también añado al final algunos refranes de mi propia cosecha.

A la fuerza, ni la comida es buena.

El tonto ni de Dios goza.

Come santos, caga diablos.

De las aguas mansas, líbrame Dios mío.

A dos puyas no hay toro valiente.

Candil de la calle, oscuridad de la casa.

Gallina que come huevos, aunque le quemen el pico.

Más vale vieja conocida, que nueva con sida.

El que nace para martillo, del cielo le caen los clavos.

La mujer es como la guitarra, si no la tocan no suena.

El que fía lo que tiene, a velar se queda.

El vivo a señas y el tonto a palos.

Fiado se murió, mala paga lo mató.

No hay que pensar que porque los sapos brincan son de hule.

Muchos matan al tigre, y después le tienen miedo al cuero.

El que tiene más galío traga más pinol.

Hijo de mi hija mi nieto será, hijo de mi hijo en duda estará.

Estos son polvos de aquellos lodos.

El guaro, las mujeres y el tabaco ponen al hombre flaco.

Solo borracho o dormido se me olvida lo jodido.

El buey solo bien se lame.

Del lobo un pelo.

El hombre casado, ni frito ni asado.

Después de un gustazo, un trancazo.

Sacristán que vende cera y no tiene colmenar, o la saca del oído o la saca del altar.

Con el mismo cuero las correas.

El que no lo conozca, que lo compre.

Jueguen con el santo, pero no con la limosna.

El que nace para maceta no pasa del corredor.

El que presta un libro es tonto, y más tonto el que lo devuelve.

Por creer en los espantos, se quedó para vestir santos.

Macho que respinga, chimadura tiene.

Si quieres tener la tusa, persigue bien la merusa.

Manchando el nombre de Cristo, algunos hacen buen pisto.

El gallo viejo con el ala mata.

Otros refranes

Amor de lejos, amor de pendejos.

El que nace para olote, aunque le haga buen invierno.

El que nace para burro, no puede ser caballo.

La yegua no tiene cola, pero quiere gurupera.

A dónde va el buey que no ha de arar.

Y como dijo Cristo, cada quien con su pisto.

Porque resentimiento y calzón ancho ya no se usan en Olancho.

Qué sabe la chancha de freno, el burro de chocolate y la gallina de mascar.

Sin pisto no hay matrimonio.

El fuego asa pero no voltella.

Cómo no, Chon. Querés petate y querés colchón.

———

Ver también el libro Canasta Folklórica de Eduardo Sandoval, disponible en AbeBooks.com, en el que encontrarán más refranes hondureños, junto con bombas folklóricas, refranes, adivinanzas, etc., de Honduras.

La cuarta urna produce "mala vibra"

Esta caricatura, que apareció en diario El Tiempo, ilustra la clase de prejuicios irracionales que promueven los defensores de la cuarta urna.

Omar Edgardo Rivera es un intelectual pro-gobierno que está apoyando el proyecto de la cuarta urna. Rivera publica sus artículos en diario El Tiempo, el periódico del Poder Ciudadano y en su perfil personal de Facebook.

En esta ocasión me referiré a su artículo La necedad de los opositores a la consulta popular.

Según Omar Rivera, es irracional oponerse la reforma de la Constitución propuesta por el presidente Mel Zelaya sólo por que éste señor no nos inspire confianza. Sería algo irresponsable, oponernos a la cuarta urna, solo por que consideremos que Mel nos genere «mala vibra».

Rivera también considera que son pueriles los argumentos en contra de la cuarta urna que tratan de mostrar la ilegalidad del proyecto del presidente, o de que ésta de alguna manera entorpecería el desenvolvimiento del proceso electoral.

En lo personal, el señor Mel Zelaya no me simpatiza en lo absoluto. Pero esta opinión no se basa en un capricho personal de mi parte, sino que se basa en su conducta y gestión presidencial, la cual considero que ha sido pésima. Y para respaldar esta opinión, he hecho una lista de algunos desaciertos del presidente Zelaya a lo largo de este período.

La pregunta sería: ¿Es importante tener en cuenta la gestión de Mel Zelaya a la hora de decidirnos a apoyar o no su proyecto de la cuarta urna? ¿Es importante o no tener en cuenta el contexto político e ideológico de la propuesta del presidente a la hora de decidir si debemos apoyarla o no?

Al parecer, Omar Rivera piensa que no, que es irrelevante si la gestión de Zelaya ha sido eficiente o no, y que no importa ver el contexto político o ideológico de Mel Zelaya para decidir si debemos apoyar su propuesta o no. Que todo lo que importa es un debate académico sobre cuales son los cambios que se podrían hacerle a la constitución.

Pero tal vez ni eso. Por que Rivera considera pueril discutir la legalidad de la propuesta. Pero debería ser obvio para Rivera, que al parecer ha estudiado derecho, la importancia de la existencia de una Estado de Derecho para una adecuada armonía y progreso social. Por lo que no se puede descartar la legalidad de una convocatoria a una consulta para derogar la Constitución como un «argumento pueril».

Si Mel Zelaya no ha sido capaz de hacer un buen gobierno, como es mi opinión, mucho menos se puede pedirle que lidere un proceso exitoso de reforma constitucional. Zelaya se caracteriza por su carácter confrontativo y autoritario, y por respaldar regímenes que tienen las mismas tendencias. Es de esperarse entonces que en vez de unir a la sociedad hondureña, un proceso de reforma constitucional la divida aun más, provocando el desorden y el descontento.

No es pueril el oponerse a la cuarta urna por temor a que el señor Zelaya decida continuar con su mandato. Las aseveraciones de Zelaya asegurando lo contrario no son suficientes. Es claro que la tendencia de los regímenes que Zelaya admira es la de tratar de aprovechar cualquier oportunidad para perpeturarse en el poder. No podemos empeñar el destino de este país a la dudosa palabra de un político. Una Asamblea Constituyente tiene el poder para prolongar el período presidencial de Manuel Zelaya. Si apoyamos una derogación de la Constitución este es un peligro que corremos.

¿Pero que hay de malo en que un presidente pueda continuar en su mandato, sí el pueblo así lo decide?

Un vistazo a la historia reciente de Honduras debería hacer evidente los problemas que produce el continuismo presidencial. Lo que sucede es que el gobierno trata de utilizar su poder para continuar en él, haciendo un mal uso de los recursos públicos en su afán continuista. Por eso, sabiamente, la Constitución actual prohibe la reelección.

Rivera descarta los temores de un continuismo como un asunto de mera «mala vibra personal», pero, en ese mismo tono, se podría cuestionar la «confianza ciega» que tienen los que apoyan la cuarta urna, de que Mel no intentará quedarse en el poder, o de que no abusará de la oportunidad de hacer cambios en la forma de gobierno de Honduras, sin la debida consulta con el pueblo.

Por otra parte, esta acusación de «mala vibra» se les puede devolver a los defensores de la cuarta urna, que recurren al gastado cliché de la «lucha de clases» sugiriendo que los que nos oponemos a la cuarta urna representamos a los «grupos de poderes fácticos», a la política conservadora, a los grandes burgueses y a las transnacionales. Es ese tipo de «mala vibra» justamente la que impide un debate racional sobre el asunto.

Por una parte se sospecha de nosotros, por defender a la oligarquía y al orden establecido, y por otro lado nosotros sospechamos de ellos, por intentar establecer un régimen dictatorial. ¿Qué hacer?

La forma apresurada en que se trata de imponer la cuarta urna no inspira mucha confianza que digamos. Son los defensores de este proyecto, que intenta romper con el orden establecido, los que deben de ganarse nuestra confianza. Nadie quiere pasar de zapato a caite, de calentarse en el brasero a arder en el infierno.

Es acertada entonces la crítica de que una cuarta urna entorpecería el proceso de elecciones, por que, dada el enorme gasto publicitario del gobierno en favor de esta propuesta, algunos hondureños estamos con la duda de si el presidente quiere continuar en el poder o no, y si eso es cierto, ¿que sentido tiene votar en las otras urnas?