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Sí fue Golpe de Estado, me retracto

Reconozco ahora que me equivoqué, y que lo que sucedió el 28 de junio del 2009 en Honduras fue un golpe de Estado.

En este blog he defendido la tesis de que el 28 de junio del 2009 se dió una sucesión constitucional, y que Roberto Micheletti era un presidente legítimo. Aunque inicialmente dije que sí fue un golpe de Estado, después me retracté, pero siempre seguí expresando mis dudas.

Este es un tema que ha dado vueltas en mi cabeza, y reconozco que mi profundo desprecio por la figura de Zelaya me llevó a apoyar a un régimen de facto en mi país.

Este es un tema que tenía algo relegado, pero las nuevas revelaciones de Wikileaks me han hecho ver la crisis hondureña en otra perspectiva.

No sé que tan confiable será Wikileaks, sostengo que no hay que creer algo solo porque lo diga un documento publicado por Wikileaks, pero los supuestos informes del embajador Hugo Llorens tienen mucho sentido para mí.

Tal parece que no hubo una orden de captura contra Zelaya, esta orden la fabricaron después los responsables del golpe. Los militares simplemente decidieron expulsar a Zelaya y abortar la consulta popular que se iba a realizar ese día. No tenían ninguna autoridad para hacerlo. Fue un claro acto de abuso de autoridad.

Con esto se derrumba el argumento del “estado de necesidad” de los militares, según el cual ellos justificaban la expulsión de Zelaya con la excusa de salvar vidas humanas. ¿Cómo se van a salvar vidas humanas con un golpe de Estado? Es absurdo.

La carta de renuncia de Zelaya fue una obvia falsificación, una torpe jugada de los responsables del golpe. El Congreso no estaba autorizado para destituir a un presidente, a pesar de la torcida interpretación de un informe legal de la Biblioteca del Congreso de los Estados Unidos.

El artículo 239 de la Constitución ha sido usado repetidamente para justificar el golpe de Estado. Se dijo que Zelaya estaba promoviendo la reelección presidencial, por lo que quedaba destituido automáticamente de la presidencia, de manera que cuando los militares secuestraron a Zelaya éste ya no era presidente.

Sin embargo, aunque esto fuera cierto, también existe en la Constitución el principio de presunción de inocencia. Todo hondureño tiene el derecho al debido proceso, pero este derecho se le negó a Zelaya al expulsarlo del país. Por lo tanto, Micheletti incurrió en el delito de usurpación de funciones y abuso de autoridad. Roberto Micheletti ejerció como un presidente de facto, porque el presidente legítimo seguía siendo Zelaya.

Roberto Micheletti no es un héroe que salvó al país de caer en las garras del comunismo. Roberto Micheletti violentó groseramente la Constitución pretendiendo salvarla. No hay ninguna justificación para este golpe de Estado, ninguna.

Se dijo que Zelaya tenía planeado disolver el Congreso y la Corte Suprema de Justicia, y convocar inmediatamente a una Asamblea Nacional Constituyente. Esta fue la justificación del golpe de Estado de Roberto Micheletti. Para afirmar esto se cita el decreto PCM-020-2009, pero el citado decreto se refiere a la instalación de una cuarta urna en las elecciones de Noviembre del 2009, no habla de convocar inmediatamente a una Constituyente. Por lo tanto Micheletti mintió para justificar el golpe de Estado y conspiró con los militares para dar el golpe de Estado. No había ninguna amenaza inminente que justificara un delito tan grave.

Pido perdón a mis lectores por haber apoyado un golpe de Estado. No soy un seguidor de Zelaya, y nunca lo seré, pero sostengo que los responsables del golpe de Estado, y los que apoyaron el golpe, también le deben disculpas al pueblo hondureño.

Golpe de Estado injustificado, revela Wikileaks

No había ninguna orden de captura contra Manuel Zelaya el día del golpe de Estado, según un reporte de Wikileaks atribuido al embajador Hugo Llorens.

Si bien se ha dicho que el Tribunal Supremo dictó una orden de arresto de Zelaya, el presidente de la Corte Suprema de Justicia nos ha dicho que esto no es cierto. La única orden de la que somos conscientes es de una expedida la tarde el 25 de junio o temprano el 26 de junio por un tribunal de primera instancia que ordena la incautación de material de votación.

Si esto es cierto, la orden de captura de Zelaya se hizo posteriormente para justificar el golpe de Estado.

De ser cierta esta afirmación, no habría ninguna justificación para el golpe de Estado. Se derrumba el argumento de “estado de necesidad” de los militares. Ellos argumentan que expulsaron a Zelaya del país para salvar vidas humanas, porque la otra opción sería encerrarlo en la cárcel, lo que hubiera producido violentos disturbios y pérdidas de vidas humanas.

Pero si no hay orden de captura, el secuestro de Zelaya no es más que un claro caso de abuso militar, no hay nada que lo justifique. No queda duda de que es un golpe de Estado.

En el mismo informe hace referencia a la excusa utilizada para justificar el golpe de Estado.

Parece que el Fiscal General y los militares conspiraron con Micheletti y otros líderes del Congreso para destituir a Zelaya en base al temor de que tenía previsto convocar una Asamblea Constituyente inmediatamente después de la encuesta del 28 de junio.

Ellos basan su afirmación de que él hubiera hecho esto sobre la publicación en el diario oficial La Gaceta del 25 de junio del decreto llamando a la encuesta. Los seguidores de Micheletti dicen que la publicación es una convocatoria de la Asamblea Constituyente. Sin embargo, esto es evidentemente falso; la publicación dice simplemente: “¿Está usted de acuerdo en que en las elecciones generales de 2009, haya una cuarta urna en la que el pueblo decida la convocatoria de una Asamblea Nacional Constituyente?”.

No había ninguna razón para pensar que Zelaya iba a disolver el Congreso y la Corte Suprema de Justicia, y convocar a una Asamblea Nacional Constituyente ese mismo día. No había ninguna justificación para dar un golpe de Estado.

¿Será posible que Micheletti y sus allegados se involucraron en un golpe de Estado por no leer bien un decreto?

Los responsables del golpe señalan el título de la encuesta en el decreto PCM-020-2009: “Encuesta de Opinión Pública Convocatoria Asamblea Nacional Constituyente”. Esto implica, según ellos, que la convocataria a una constituyente se iba a realizar en ese mismo día. Pero hay que interpretar ese título en su contexto: la pregunta en la encuesta se refiere a una cuarta urna en las elecciones generales de Noviembre del 2009.

Es difícil pensar que Micheletti y sus asesores hayan sido tan torpes para malinterpretar este decreto en forma tan grosera, y creer sinceramente que esto ameritaba un golpe de Estado. Sospecho que Micheletti solo buscaba una excusa para ser presidente de facto.

La teoría de la conspiración chavista

Según los blanquitos, Hugo Chávez fue el causante de la crisis política del 2,009 en Honduras.

Hay varias versiones de esta teoría, pero la más radical dice que Manuel Zelaya recibió apoyo financiero de Hugo Chávez para ganar las elecciones del 2,005 por medio de un fraude electoral, otros dicen que Manuel Zelaya se desvió hacia la izquierda chavista cuando firmó la adhesión de Honduras al ALBA.

El modus operandi de la izquierda chavista consiste en llegar al poder por medio de las urnas, y una vez en el poder destruir la democracia desde adentro, destruyendo la separación de poderes, creando nuevas constituciones políticas que les permitan obtener poderes totalitarios, estableciendo una reelección presidencial indefinida que les permita perpetuarse en el poder por medio del fraude electoral.

Esto es lo que Hugo Chávez pretendía hacer en Honduras por medio de Manuel Zelaya, porque Manuel Zelaya no es más que un lacayo de Hugo Chávez.

El gobierno de Zelaya promovió fuertemente la idea de que era necesario cambiar la Constitución para resolver los problemas de Honduras, pero nunca explicó en qué consistían esos cambios.

El plan inicial era realizar una consulta popular o plesbicito para preguntarle a la población si quería tener una nueva constitución. Esta consulta se haría el mismo día de las elecciones presidenciales: el 29 de noviembre del 2009.

Pero Zelaya nunca obtuvo la aprobación del Congreso para aprobar el marco legal que le permitiera realizar esta consulta, por lo que Zelaya decidió saltarse la ley, y para legitimar esta consulta decidió crear otra consulta, en la que se le preguntaría al pueblo si quería que se le consultara sobre el tema de crear o no una nueva constitución para Honduras.

Esta nueva consulta, totalmente ilegal, no era más que una cortina de humo de Zelaya para ganar tiempo y ocultar sus verdaderas intenciones, cosa que no logró, pues todos en Honduras se dieron cuenta de que la verdadera intención de Zelaya era perpetuarse en el poder, a pesar de que la Constitución de Honduras prohibe la reelección.

El 2,009 era un año electoral en Honduras, normalmente el tema electoral acapara la atención de la prensa, pero Manuel Zelaya opacó el tema de las elecciones con su campaña de la “cuarta urna” o consulta popular.

En esta campaña se sembró el odio contra todos los que se oponían al plan chavista de Zelaya, acusándolos de ser “instrumentos de la oligarquía”, o en el mejor de los casos: “tontos útiles”.

Era obvio que Zelaya no quería que hubieran elecciones, razón por la cual no dio los fondos suficientes al Tribunal Supremo Electoral, organismo encargado de dirigir el proceso electoral, y es por esa razón que se negó a presentar el presupuesto nacional anual, con el objetivo de malversar impunemente los fondos del Estado para invertirlos en la ilegal consulta.

Zelaya recibió resoluciones del Poder Judicial, que le prohibían realizar la tal consulta, pero él se había ensoberbecido y se creía por encima de la ley.

El 28 de junio era el día señalado para la consulta, la cual no se pudo realizar porque Zelaya fue expulsado del país, y el material electoral fue decomisado.

Se descubrió el fraude electoral que tenía preparado Zelaya, y el decreto ejecutivo en que ordenaba la inmediata convocación de una Asamblea Nacional Constituyente. Zelaya pretendía ese día disolver la Corte Suprema de Justicia y el Congreso Nacional por oponerse a sus planes totalitarios y continuistas.

Este plan de Zelaya constituía un verdadero golpe de Estado, y la expulsión de Zelaya se realizó para evitar ese golpe de Estado, pero el mundo no pudo entender esto, por la campaña de desinformación realizada por Hugo Chávez y la izquierda internacional.

La Corte Suprema de Justicia emitió una orden de captura contra Zelaya, por delitos de abuso de autoridad y traición a la patria, entre otros, pero los militares encargados de la captura de Zelaya decidieron que por cuestiones de seguridad nacional era preferible expulsar a Zelaya del territorio nacional antes de que una turba intentara liberarlo.

Para llenar el vacío de poder resultante el Congreso decidió juramentar a Roberto Micheletti como presidente de la República, a quien le correspondía ese alto cargo por ser el siguiente en la línea de mando de acuerdo a la Constitución.

Roberto Micheletti fue un presidente legítimo y no de facto, como dijeron los enemigos de Honduras, porque Zelaya había sufrido una destitución automática de acuerdo al artículo 239 de la Constitución, por haber promovido la reelección.

Roberto Micheletti se comportó como un verdadero héroe nacional al resistir la presión internacional para dimitir de su cargo.

La población tuvo que sufrir el terrorismo zelayista financiado por Hugo Chávez, por eso fue necesario decretar varios días de toque de queda, medida que sirvió para aminorar la violencia callejera.

Por su parte, Zelaya se empecinó en difamar a su país, lanzando acusaciones absurdas de violaciones a los derechos humanos, aunque después, bajo la presión de Estados Unidos, decidió firmar un acuerdo con el gobierno de Micheletti, acuerdo que desconoció cuando se dio cuenta de que no le favorecía.

Pero ya era demasiado tarde para Zelaya, por que ese acuerdo permitió el reconocimiento de las elecciones del 2,009 por parte de Estados Unidos.

Las elecciones se realizaron con éxito, a pesar del intento de boicot chavista. Pero la conspiración chavista no terminó con la toma de posesión de un nuevo presidente en Honduras.

Se ha demostrado que el nuevo presidente, el señor Porfirio Lobo, se doblega fácilmente ante los intereses zelayistas, mientras finge ser un político moderado. El presidente Lobo es parte de la conspiración chavista contra Honduras, la cual ha entrado en una nueva etapa.

Problemas con esta historia

La expulsión de Zelaya dio la impresión de un auténtico golpe de Estado. Las razones para opinar lo contrario dan la impresión de ser meras racionalizaciones.

Esta teoría de la conspiración no contó con una propaganda internacional de difusión, por lo que resultó fácil sepultar la verdad con toneladas de mentiras.

Los blanquitos exageran cuando ven la sombra de Chávez por todas partes.

Enrique Ortez Colíndres: "Los militares pusieron a Micheletti"

Las declaraciones de Enrique Ortez Colindres al Canal Cholusat Sur han dado de que hablar a los medios zelayistas, quienes ahora consideran probado más allá de toda duda que lo que sucedió el 28 de junio del 2009 fue un golpe de Estado militar, por la boca de un ex-funcionario del régimen.

¿Pero qué fue exactamente lo que dijo Ortez Colíndres?

Para sorpresa y desmayo de los que defendieron a Micheletti, Ortez Colindres afirma ahora que el verdadero poder en el gobierno de Micheletti eran los militares, y que éste debía responder por sus acciones a los militares. En otras palabras —según interpreto las declaraciones de Ortez— Micheletti tenía un poder limitado por el Ejército. Tanto así que no podía a sentarse a negociar directamente con Hugo Chávez —el dueño del circo, por así decirlo— una salida al conflicto, porque los militares, que son los que ostentaban el poder real, se hubieran opuesto. La situación cambia actualmente, ya que el gobierno de Lobo no le debe obediencia a los militares, porque su legitimidad se basa en las urnas.

¿Pero fue golpe de Estado o no?

Ortez Colindres no se decide a calificar la expulsión de Zelaya como tal, alegando que lo que sucedió en Honduras fue algo “sui generis”. No queda probado, por lo tanto —en la opinión de Ortez Colíndres— que lo sucedido el 28 de junio fuera un golpe de Estado, aun cuando a veces lo llame así en su conversación con Esdras Amado López, un periodista más al servicio de Hugo Chávez.

Para escuchar lo que dijo exactamente, oigan desde el minuto 3 el video incrustado en este post.

Transcripción de Entrevista

Ortez Colíndres dijo: “Cuando yo estuve de asesor de Micheletti, yo estuve de frente contra Chávez. No estoy de acuerdo con Chávez, pero soy un hombre que soy capaz de negociar con cualquier enemigo. Entonces, al enemigo hay que sentarlo en la mesa para llegar a puntos de [inaudible]…”

El periodista zelayista Esdras Amado López pregunta: “¿No habían condiciones con Micheletti para que se sentara con Chávez, y porqué?”.

Ortez Colindres contesta: “No habían condiciones por una razón fundamental: porque el enemigo del Ejército de Honduras es Chávez. Si Micheletti había sido puesto en la jerarquía de mando por el Ejército, yo no creo que Micheletti haya tenido el valor, ni la capacidad individual de irse a sentar con Chávez sin tener la aprobación del mandatario que lo puso en ese momento, que eran las Fuerzas Armadas. Hoy es diferente…”

El periodista interrumpe: “Permítame un ratito… ¿Que Micheletti no podia sentarse con Chávez si no tenía qué…?”

Ortez Colíndres responde: “Si no tenía… Póngale así: si yo soy un político…”

—Permítame doctor, usted me dice que el presidente no se podía sentar con Ez [sic] mientras los militares, que eran los mandatarios, no se lo permitieran.

—Hubiera sido una locura sin más.

—¿O sea que al presidente quienes lo ponen son los militares?

—Los militares son los que hacen que corra la cadena jurídica y lo ponen.

—¡Ah! ¿O sea que éste fue un golpe de Estado militar?

—Mire, este es un caso sui géneris. Unos dicen que fue un golpe de Estado…

—No, no, no. Por lo que usted está revelando esta noche…“

—El Ejército lo puso.

—¿Cómo?

—El Ejército lo puso.

—¿A Roberto Micheletti?.

—Sí. Ajá, ¿y que más?

—No, no hay más… ¿Fue un golpe militar?

—Para qué se lo voy a negar.

—Gracias… porque, porque… es un golpe…

—El Ejército lo puso, y el Ejército fue el garante para la sucesión…

—Ajá, ¿y no es que era una “sucesión presidencial”?

—Es que ellos hicieron la sucesión.

—¿Quiénes? ¿Los chafas?

—Los chafas, claro que sí.

—O sea: ¿Los chafas tuvieron la capacidad de convencer al Congreso, de convencer a la Corte, de convencer al Fiscal… de tumbar a Mel para poner a Micheletti?

—¡No, no, no! Perdone. Los chafas… Si Mel se quiere sentar en las bayonetas…

—Eso ya está suficientemente discutido. Pero usted me acaba de decir que…

—No. Vamos al germen, vamos al germen del golpe. Yo les dije: “Vayan a ver a Mel para rescatarlo. Pero Mel Zelaya es olanchano, y los va a mandar a la “m” si ustedes le van a pedir que pare la cuarta urna. Prepárense que [inaudible]”. Y cuando salieron de ahí expulsó y destituyó hasta en la televisión a Vásquez Velasquez. ¿Entonces… qué sucedió? El Ejército comenzó a pensar: “Ajá, ¿y quién es el que sigue?”

—¿O sea que Vásquez se sintió ofendido por Mel?

—No solamente… ¡Lo echó fuera! ¡Si lo destituyó hasta en la televisión!

—Sí.

—¿Entonces quién era el segundo que iba a destituir Mel? Ya solo faltaban 24 horas para que justamente las elecciones amañadas que tenía Mel se hubieran practicado. Y al llegar Mel al poder, 48 horas después hubiera disuelto al Ejército, hubiera disuelto al Congreso, y se hubiera armado prácticamente un gobierno a base de una Constituyente.

—¿Y entonces por eso…?

—Por eso es que corre la quinta, por eso al irse Mel se pone al que sigue en la Constitución.

—¿Cómo qué al irse Mel? ¡Al sacar a Mel!

—Póngalo así, pues. Póngale lo que quiera.

—¡No, no, no! ¡Lo que ocurrió!

—Póngale que al sacar a Mel no se podía romper el orden juridico…

—¿Y quién decide sacar a Mel? ¿Los chafas?

—Los chafas son los que sacan a Mel.

—¡Oiga lo que está diciendo, doctor!

—Es que yo no me arrepiento.

—No. ¡Oiga lo que está diciendo! ¡Usted le está echando la culpa a Romeo Vásquez Velasquez de este golpe!

—A las Fuerzas Armadas de Honduras

—Ajá, ¿y quién era el Comandante en Jefe?

—Mel.

—¿Ah?

—Mel.

—¡Es paja!

—Era el jefe. Ajá, ¿y entonces qué pasó? ¡No cumplieron las órdenes arbitrarias de romper la Constitución!

—¡Vaya!

—¡Ahh!

—¡Qué interesante! Vamos a hablar de esto. Lo voy a invitar al programa.

—Invíteme, que va a ser un placer.

Significado del Día de la Hondureñidad

Bandera de Honduras flameando al sol.

El día 14 de julio se celebra el Día de la Hondureñidad en Honduras.

Esta fecha se escogió en memoria del ataque traicionero de El Salvador contra Honduras en 1969, conflicto armado que se conoció como “La guerra del Fútbol”, o “La Guerra de las Cien Horas”.

El liderazgo salvadoreño pensó que podía re-editar la hazaña de Israel en Palestina, apoderándose del territorio hondureño por medio de un ataque sorpresivo, con el objetivo de darle salida a la olla de presión social que se vivía en El Salvador, con masas de campesinos exigiendo tierras a la oligarquía latifundista salvadoreña.

Pero gracias a la valentía y determinación de los hondureños, la agresión salvadoreña mordió el polvo en Honduras, aun con la superioridad técnica a su favor.

Pero la campaña salvadoreña de difamación contra Honduras tuvo éxito en acusar al país agredido de ser el verdadero agresor.

Es absurdo pensar que esta guerra surgió por un partido de fútbol.

Estos hechos traumáticos de la guerra ahora se trata de dejarlos a un lado en Honduras, en tiempos en que los recuerdos de la guerra son borrosos y no se conoce mucho por las nuevas generaciones. El tema también se hace a un lado para no herir las sensibilidades salvadoreñas, ya que se busca tener una buena relación con nuestros vecinos guanacos.

El día de la hondureñidad por lo tanto pasa algo desapercibido, pero la idea original de celebrar este día es para recordar ese sentimiento de unidad que los hondureños sintieron al verse vulnerada la integridad territorial. En ese momento los hondureños se dieron cuenta de que no tenían sentido las luchas entre hondureños cuando lo importante es luchar por los intereses comunes de Honduras.

Fruto de ese momento histórico surgió la iniciativa del Partido de Innovación y Unidad, PINU, que no pudo obtener su estatus oficial de partido sino hasta la década de los ochentas. El PINU nunca llegó a formar una fuerza política que desafiara a los partidos políticos tradicionales.

Ese sentimiento de unidad entre los hondureños se fue diluyendo con el tiempo, y de nuevo se volvió a sentir el peso del sectarismo político e ideológico, de la división entre ricos y pobres, entre católicos y evangélicos.

Ahora, después de los sucesos del 28 de junio del 2009, cuando Manuel Zelaya Rosales fue extrañado del poder cuando pretendía perpetuarse en él por medio de una consulta popular fraudulenta y con vicios de nulidad, la familia hondureña se encuentra más dividida que nunca.

Es necesario retomar este sentimiento de unidad, y recordar que todos viajamos juntos en el mismo barco, y que debemos trabajar por el bienestar de este país y dejar a un lado las rencillas internas, luchando juntos por una Honduras mejor.

Pepe Lobo dice que “fue golpe”

Pepe Lobo al parecer ha admitido en España que lo que sucedió el 28 de junio del año pasado en Honduras fue un golpe de Estado.

A la pregunta del judío José Levi de si lo que en realidad sucedió fue un golpe de Estado, Pepe contestó: “Claro que sí, póngalo como quiera pero fue un golpe”.

Sin embargo, el presidente Lobo argumenta que aún así con todo y golpe él es un presidente legítimo, porque el proceso electoral se desarrolló en forma independiente de lo que ocurrió el 28 de junio pasado.

Las lecciones del supuesto golpe de Estado

  • Las libertades cotidianas a las que estamos acostumbrados pueden convertirse en un estado caótico sino velamos por la paz, la democracia y el imperio de la ley.
  • Los procesos electorales son muy importantes para mantener la estabilidad del país.
  • Es necesario votar, aunque sea por el menos malo. No da igual quien gane las elecciones. Si Pepe Lobo hubiera ganado las elecciones del 2005 no estaríamos en esta crisis política.
  • Los gobernantes deben atender a los sectores más necesitados para evitar que líderes mesiánicos intenten sorprender al pueblo con falsas promesas.
  • El Estado hondureño debe disminuir su dependencia de las ayudas externas, para evitar ser extorsionado por imposiciones foráneas.
  • Para que el Estado hondureño sea más independiente es necesario eliminar exoneraciones fiscales injustas, eliminar el clientelismo político y disminuir la burocracia. Alentar la carrera del empleado público para que no dependa de vaivenes políticos. Eliminar la corrupción fomentando la transparencia.
  • No se puede seguir permitiendo los abusos de los gremios magisteriales con sus constantes huelgas.
  • La ALBA es una alianza de países alineados en una izquierda destructiva. La ALBA tiene elementos políticos e ideológicos, y no solo comerciales.
  • A pesar de que se terminó la guerra fría, cayó el Muro de Berlín y se desintegró la Unión Soviética, los grupos izquierdistas radicales todavía buscan imponer su agenda en el mundo. La polarización ideológica no ha terminado.
  • La izquierda internacional tiene un gran peso en la prensa mundial, en las organizaciones multinacionales como la OEA y la ONU, y en las organizaciones de derechos humanos.
  • La izquierda moderada frecuentemente acuerpa los excesos de la izquierda destructiva.
  • La izquierda destructiva, con solo utilizar su retórica demagógica, goza de gran simpatía a nivel internacional, por lo que sus excesos son disculpados o pasados por alto.
  • La izquierda destructiva carece de un discurso teórico desarrollado. A falta de ideas se apoya en consignas.
  • La izquierda destructiva, a pesar de que presume de un alto grado de sensibilidad social y conciencia ética, no discrimina en medios para perseguir sus fines: es capaz de mentir en forma sistemática, y promover el odio y la violencia; y no le importa si con su discurso de defender a los más pobres termina siempre perjudicándolos.
  • El pueblo hondureño en su mayoría es de tendencia conservadora, por lo que para conquistar el poder la izquierda destructiva mantuvo infiltrado por años al Partido Liberal.
  • Debe revisarse la hoja de vida de los candidatos presidenciales, y evitar que llegue al poder alguien que no tenga la formación académica y política suficiente. Jamás debe llegar a la presidencia alguien que tenga una personalidad caótica e impredecible, un transtornado mental.
  • Se debe crear un sistema de juicio político para evitar la percepción de golpe de Estado.
  • Se debe procurar descentralizar el poder, disminuir el poder de la figura presidencial.

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Las consecuencias del supuesto golpe de Estado en Honduras

Como casi todo en la vida, la crisis política y el supuesto golpe de Estado tuvieron ventajas y desventajas, efectos negativos y efectos positivos. Unos consideran que lo que se dio el 28 de junio con la expulsión del señor Manuel Zelaya fue un golpe de Estado, otros consideran que lo que se dio ese día fue una sustitución constitucional.

Efectos negativos

  • Grandes pérdidas económicas.
  • Desprestigio por desinformación a nivel internacional.
  • Aislamiento internacional. Suspensión de Honduras de la OEA.
  • Recortes de ayudas de otros países.
  • Aumento de secuestros y sicariato.
  • Pérdida de vidas humanas.
  • Aumento de ansiedad en la poblacion.
  • Confrontación. Familiares, parejas y amigos confrontados por tomar posturas opuestas ante la crisis política.
  • Implantación de un odio de clases que no se conocía en Honduras.
  • Terrorismo y daño a la propiedad privada y pública por parte de zelayistas.
  • Pérdida de muchos días de clase.
  • División del Partido Liberal.

Efectos positivos

  • Mayor conciencia política y cívica en la población.
  • Resurgimiento del patriotismo entre los que apoyaron el “golpe”.
  • Consolidación del sistema democrático en Honduras.
  • Se evitó la implantación de una dictadura chavista en Honduras.
  • Se contuvo el avance del chavismo en América Latina.
  • Se volvió a la senda de la racionalidad en la administración del presupuesto nacional.
  • Papel destacado de líderes en la crisis política: Roberto Micheletti, Romeo Vásquez, Ramón Custodio, Oscar Andrés Rodríguez, Evelio Reyes, y los candidatos presidenciales que se opusieron al continuismo.
  • Surgieron nuevos grupos en la sociedad civil en defensa de los principios democráticos y la alternabilidad en el poder.
  • Se identificaron los políticos y personajes con simpatías totalitarias, lo que permitirá detener la infiltración izquierdista del Partido Liberal.

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Supuesto golpe de Estado Honduras 2009

Después de 7 gobiernos civiles consecutivos, cuando se creían extinguidos los fantasmas de los golpes de Estado militares, el mundo se enteró que el 28 de junio el presidente Manuel Zelaya había sido capturado por unos militares y enviado en avión a Costa Rica.

La condena a esta acción fue inmediata y universal en la comunidad internacional, y se catalogó como un golpe de Estado.

En ese día del 28 de junio, en horas del mediodía, el Congreso Nacional decidió improbar la conducta del presidente Zelaya, destituyéndolo, y procediendo a juramentar como presidente de la República al señor Roberto Micheletti, que hasta ese momento se había desempeñado como presidente del Congreso Nacional, y a quien correspondía completar el período de cuatro años que le correspondía a Zelaya, según el orden de sucesión que establece el artículo 242 de la Constitución.

Prejuicio en el exterior

Contrario a la mayoritaria opinión negativa en el exterior, la destitución del presidente Zelaya tuvo un amplio apoyo interno en Honduras. Externamente se creía que el “golpe” era impopular, por que no se imaginaban otra reacción posible.

Esta diferencia de percepciones se debió a una intensa campaña de desinformación de la prensa internacional —en la que pusieron especial empeño los que tenían tendencias izquierdistas— y al temor de los gobernantes del mundo de ser víctimas de un evento similar.

Honduras, que hasta ese momento había recibido muy poca atención de la prensa internacional, salta abruptamente a la escena mediática con esta expulsión repentina del presidente en funciones; pero como no se le había dado seguimiento a la cadena de eventos que llevaron a la expulsión de Zelaya, se pensó que la crisis política había empezado el 28 de junio, y se desestimaron los antecedentes que condujeron a tomar la difícil decisión del Congreso Nacional, y el marco legal que la justificaba.

Se trató de hacer encajar lo sucedido dentro del marco del clásico golpe de Estado militar, por que no se le podía concebir de otra manera. Las reacciones que se dieron desde el primer momento fueron viscerales, no hubo espacio a la reflexión. Pero ese consenso internacional basado en la desinformación y en las reacciones viscerales generó una rigidez en la postura de los distintos países que no permitió el reconocimiento del gobierno interino de Micheletti.

Nadie niega en Honduras que el procedimiento que se utilizó para expulsar a Zelaya del país fue ilegal. Sin embargo, la comisión de delitos dentro de un Estado de Derecho no implica el rompimiento de éste. El orden constitucional no se rompió en Honduras, por que continuaron funcionando los tres poderes del Estado dentro del mismo orden legal, lo único que cambió fue la titularidad del Poder Ejecutivo, y el cambio de gabinete de gobierno. El Congreso Nacional y la Corte Suprema de Justicia siguieron intactos, por lo tanto aquí no hubo un golpe de Estado.

Los militares que expulsaron a Zelaya del país recibieron una orden de captura de la Corte Suprema de Justicia para poner a Zelaya a la orden de los tribunales. En Honduras no existe la figura del juicio político, por lo que esta captura del presidente era legal. Las autoridades judiciales tienen la atribución de pedir la contribución de la fuerza pública para ejecutar sus resoluciones. Lo ilegal fue haber expulsado a Zelaya del país en vez de presentarlo a los tribunales.

En una entrevista a un periódico de Miami, el asesor jurídico de las Fuerzas Armadas, el coronel Herberth Bayardo Inestroza, argumentó que se sacó al presidente del país para evitar que se dieran muchas muertes de hondureños.

Este temor estaba justificado, pues Zelaya había asaltado con una turba las instalaciones de la Fuerza Aérea el 25 de junio, lo que puso en peligro la vida de estas personas. Se temía que en un incidente similar el desenlace podía ser fatal, por lo que se decidió sacar a Zelaya del país por motivos humanitarios.

Esta decisión pudo o no haber sido acertada, pero es la decisión que se tomó bajo la presión de las circunstancias del momento.

La orden de captura contra el señor Zelaya fue emitida el 26 de junio, por los delitos contra la forma de gobierno, traición a la patria, abuso de autoridad y usurpación de funciones.

La cuarta urna

El suceso que precipitó esta decision judicial fue un evento electoral que Zelaya pretendía realizar con el fin de derogar la actual Constitución política de Honduras, y cambiar la forma de gobierno.

Primero Zelaya habló de una “cuarta urna” que había que colocar en las elecciones generales programadas para el 29 de noviembre, donde se elige el presidente, diputados y miembros de cada corporación municipal. Para cada una de estas categorías se coloca una urna, por lo que hay tres urnas donde los ciudadanos depositan sus votos, pero Zelaya quería colocar una cuarta urna donde se le preguntaría a los ciudadanos si estaban de acuerdo con la convocatoria a una Asamblea Nacional Constituyente que aprobara una nueva constitución política.

Para promover esa “cuarta urna” el gobierno de Zelaya realizó una gran ofensiva publicitaria, donde presentaba la idea de que con una nueva constitución se podrían solucionar todos los problemas de Honduras.

Al público no le pasó por desapercibido el hecho de que la idea de Zelaya de derogar la actual Constitución y crear una nueva tenía relación con la estrategia de Hugo Chávez y sus adláteres del ALBA de crear nuevas constituciones para perpetuarse en la presidencia y concentrar el poder en la figura presidencial, creando dictaduras con el barniz democrático de dudosos procesos electorales.

Por eso desde el principio Zelaya enfrentó la oposición del Congreso y la Corte Suprema de Justicia, quienes señalaban que el proyecto de la cuarta urna era ilegal. También se opusieron a la cuarta urna la Procuraduría General de la República, el Ministerio Público y el Comisionado Nacional de los Derechos Humanos; así como asociaciones de la sociedad civil, grupos de empresarios y las iglesias católica y evangélicas.

Los únicos que apoyaban la cuarta urna eran ciertos grupos gremiales de sindicatos, especialmente los sindicatos magisteriales. Estos grupos se convirtieron en “resistencia” tras la expulsión de Zelaya del poder.

Zelaya, siendo consciente de que su proyecto de la cuarta urna era ilegal, intentó legitimarlo por medio de un proceso electoral intermedio, por medio de una “consulta popular” que se realizaría el 28 de junio, donde se le preguntaría a la población si estaba de acuerdo con la colocación de una cuarta urna para preguntarle a los ciudadanos si estaban de acuerdo con la convocatoria a una Asamblea Nacional Constituyente, que aprobara una nueva constitución política.

Para evadir problemas legales, Zelaya le cambió el nombre al evento de “consulta popular” a simple “encuesta de opinión”, pero el sistema de votación propio de un evento electoral se mantendría intacto.

Ese evento electoral fue abortado el 28 de junio, día en que se realizaría la “encuesta”, cuando Zelaya fue sacado abruptamente del poder. El día siguiente se informó que la cuarta urna era una farsa, por que el gobierno de Zelaya pretendía convocar inmediatamente a una Asamblea Nacional Constituyente, que habría disuelto todos los poderes del Estado.´

Se había descubierto un decreto ejecutivo, publicado en secreto por el periódico oficial La Gaceta el 25 de junio —el cual solo acostumbran a leer profesionales del derecho—, donde se establecía que la citada encuesta convocaría a una Asamblea Nacional Constituyente. La acción de expulsar al señor Zelaya había salvado el orden constitucional en vez de romperlo, pero el mundo no lo entendió así.

En realidad, cuando Zelaya fue expulsado del país, él ya no era presidente de Honduras, en virtud de la inhabilitación automática que plantea el artículo 239 de la Constitución de la República, que hace cesar en su cargo a todo funcionario público que promueva la reelección presidencial, que está terminantemente prohibida en ese artículo. El artículo 239 es un artículo irreformable de la Constitución, en el cual naufragaron las veladas pretensiones continuistas de Zelaya.

Según el informe del Comisionado Nacional de Derechos Humanos, Ramón Custodio, Manuel Zelaya, desde las gradas de la casa presidencial, hizo el 25 de junio un llamado público a una Asamblea Nacional Constituyente que aboliera la prohibición de la reelección presidencial. (Ver video en Youtube).

Por lo tanto, la sustitución presidencial que se hizo fue legal, el artículo 239 de la Constitución inhabilitaba a Zelaya y el artículo 242 habilitaba a Micheletti, por lo tanto no hubo golpe de Estado.

Los militares que expulsaron a Zelaya deberán responder por esa acción en los tribunales, pero el Estado hondureño sigue funcionando normalmente. Aquí no se ha roto el orden constitucional.

La supuesta renuncia de Zelaya

El día 28 de junio en el Congreso se leyó una renuncia a la presidencia, supuestamente firmada por Manuel Zelaya, aunque éste negó en todo momento haber firmado una renuncia. Pero el Congreso no se basó en esta supuesta renuncia para improbar la gestión de Zelaya y hacer el traspaso presidencial al señor Micheletti.

Todavía no se sabe si esa carta de renuncia fue firmada realmente por Zelaya o no. No se descarta que Zelaya la haya firmado, pues es conocida su manera compulsiva de actuar, así como su frecuente recurso a la mentira.

Pepe Lobo – Presidente Electo

Pepe Lobo celebra su triunfo electoral.
Foto: El Heraldo

Las elecciones de ayer resultaron un éxito. Con la abundante participación que hubo los hondureños reafirman su deseo de vivir en democracia y de rechazar las injerencias extranjeras.

El boicot anunciado de los grupos anti-democráticos que respaldan a Manuel Zelaya fracasó. No hubo mayores disturbios ni actos terroristas. El pueblo acudió con confianza a las urnas.

Lo importante es que ha ganado Honduras.

Perdió Manuel Zelaya, Hugo Chávez e Insulza.

Al parecer, la arrolladora victoria del Partido Nacional, y su candidato presidencial Porfirio “Pepe” se explica por el voto de castigo del pueblo contra el Partido Liberal, por ser el gobierno liberal de Manuel Zelaya el causante de la crisis política que nos ha tenido sumergido los últimos meses del año.

Incluso en el bastión del liberalismo, el departamento de El Paraíso, en el que los nacionalistas han perdido siempre desde que el país retornó a la democracia, esta vez ganó la alcadía de Danlí un candidato nacionalista.

Funcionó la estrategia de Pepe Lobo, que muchos analistas daban por equivocada, de no tomar partido en la crisis política y de apostarle al diálogo.