Los gobiernos del Partido Nacional siempre son los más criticados cuando están en el poder. Es algo que he observado.
En el gobierno de Maduro se magnificaron los escándalos de corrupción. Cualquier acción -o falta de esta- se sometía a la más implacable crítica, en especial en espacios televisivos como los de Wong Arévalo y Eduardo Maldonado.
Pero viene el gobierno de Zelaya, con sus múltiples desaciertos, con un presidente folklórico que suelta todo tipo de imprudencias con el mayor desparpajo, toma decisiones importantes sin concertar con los sectores interesados, y que incluso últimamente intentó dar un golpe de Estado… y no pasa nada.
Si estas cosas las hubiera hecho un gobierno nacionalista la situación sería muy diferente.
Los liberales no tienen pudor en tergiversar la historia. Pobrecitos, tanto que sufrieron la persecución en el gobierno de Carías (liberales sufridos), serían incapaces de dar un golpe de Estado. No señor, los cuartelazos son costumbres de los cachurecos.
Un breve vistazo a la historia reciente muestra lo falso de esta concepción. El señor Modesto Rodas (padre de Patricia Rodas. Baca) fue famoso por su frase «Faltarán pinos para colgar a tantos cachurecos», y se rumora que personas de su mismo partido lo mataron. Sólo Dios sabe que tipo de dictador salvaje hubiera sido este individuo.
Curiosamente, el señor Rodas, malogrado candidato del Partido Liberal, era un feroz anti-comunista, y hoy se ha de estar revolcando en su tumba al ver la filiación izquierdista de su hija Patricia.
Los liberales se enorgullecen del progresismo de Villeda Morales, pero fue este señor el que le dio la autonomía al Ejército, abriendo camino a los posteriores golpes de Estado de los militares.
La injerencia de los militares se sentía todavía en el gobierno liberal de Suazo Córdova, en el que se cometieron muchos abusos contra los derechos humanos, al adoptar éste la doctrina de la seguridad nacional.
El mismo Suazo Córdova intentó perpetuarse en el poder violentando el orden constitucional, intento que afortunadamente resultó fallido, ya que no contaba con el apoyo del ejército y del gobierno de Estados Unidos.
En las elecciones para presidente que se realizaron en el gobierno de Suazo Córdova, el ganador fue el señor Rafael Leonardo Callejas, pero los liberales no le entregaron el poder como correspondía, y se sacaron de la manga una «opción B», entregándole la presidencia al liberal José Azcona del Hoyo.
Los liberales se jactan de poseer una exquisita sensibilidad social, pero en el gobierno de Carlos Flores le redujeron el impuesto sobre la renta a los empresarios, y al pueblo le aumentaron el impuesto sobre la venta del 7% al 12% . Y lo maravilloso fue que nadie protestó. O al menos sus protestas no salieron en los medios. Se dice que el gobierno de Flores fue el que más pagó a periodistas para que no lo criticaran.
Hechos cómo este son los que convenientemente se olvidan al hacer una apología del Partido Liberal.



